05 diciembre, 2011

Lo que más me fastidia

Como este blog ya va estando talludo, ha habido aquí variadas ocasiones para que el autor explique qué es lo que considera patrimonio ineludible de la izquierda política, más que nada para que aun tenga algo de sentido decirse simpatizante de esa orientación política. La izquierda o es justicia social efectiva o no es nada, o significa propósito de igualar las oportunidades vitales de los que por nacimiento o mala suerte se encuentran en desventaja para la competencia y la competición social o todo se queda en vacíos eslóganes, demagogia y engañabobos. De ahí que considere que, etiquetas y posturitas al margen, el que la distancia entre ricos y pobres en este país nuestro se haya agrandado y las posibilidades de ascenso social en buena lid de los más necesitados hayan menguado durante los años del zapaterismo ramplón y fútil es señal contundente de que nos han tomado el pelo esos niñatos de pitiminí y de retórica de saldo.

Los símbolos pueden ser importantes, pero a base de símbolos solamente no se reforman los fundamentos del reparto social ni se garantizan los derechos más básicos. Por eso me indigna siempre que la política que se dice progresista se quede en lo simbólico y de ello haga su principal bandera. No sobran, insisto, las reformas testimoniales y con propósito de pedagogía social, pero tampoco bastan ni han de contar como el elemento principal de una política progresista. Por poner un ejemplo sencillo: bien, muy bien está que puedan casarse los homosexuales o que se vele por la salud de los no fumadores, pero para nada se compensa así el aumento de los privilegios fiscales de los más adinerados o la degeneración de la enseñanza pública. Supongo que no hace falta explicarlo más.

Así que me indigno como corresponde cuando aparecen en los medios las abundantes noticias sobre corrupciones de políticos como los que infestan la Comunidad Valenciana, entre otras muchas, pero el cabreo se me hace mayúsculo al ver cómo los que se dicen progresistas se aprovechan torticeramente de instituciones y organismos nacidos con el propósito teórico de hacer justicia real o simbólica a los más débiles y derrotados de esta sociedad.

Viene esto a cuento de lo que ayer se leía en El Confidencial sobre los manejos del Memorial Democrático, dependiente de la Generalidad de Cataluña. ¿Que su función es honrar la llamada memoria histórica y recordar a las víctimas de la represión franquista? Me parece extraordinariamente bien, sin reserva ninguna. Pero… Pero si es fiable la información que se está difundiendo y resulta que se trató del enésimo chiringuito montado para enriquecimiento del personal directivo, apaga y vámonos. Unos desalmados sin entrañas y sin escrúpulos, porque estarían haciendo escarnio de los propósitos que fundamentan la institución y con su conducta reproducirían por enésima vez el proceder de los verdugos, de los dominantes, de los abusones, del puro fascismo político-económico. No son mejores que los franquistas, son todavía peores. Tal cual. ¿Significa esto que se deban suprimir las iniciativas de ese género, orientadas a honrar el recuerdo de los vencidos y apaleados y a darles su legítimo lugar en nuestra historia? En modo alguno. Pero, si el proyecto degeneró en mangoneo y beneficio ilícito de los responsables del Memorial, todas las condenas serán pocas y a las penas de cárcel habría que sumar el desprecio más hondo, el aborrecimiento definitivo. Esa gentuza es la que ha matado y está matando toda esperanza auténtica de justicia social entre nosotros. Porque cuando ellos son como los otros, la consecuencia es la supina desesperanza: no hay alternativa ninguna y hasta en los despojos de las víctimas se ceban los buitres de todo pelaje.

Según el mencionado diario, hay abiertas investigaciones porque, entre otras cosas, se recurrió al truco de siempre: los directivos o parte del personal andaban en complicidad con ciertas empresas fantasmagóricas, a fin de amañar concursos y subvenciones y que se las llevaran los amiguetes, se supone que para repartir a pachas, como siempre. Y, como también es habitual, aparecen millones de euros sin justificar. Millones de euros que, naturalmente, no fueron ni a las víctimas, que solo eran pretexto, ni a sus herederos ni a políticas de equidad, sino a los bolsillos de los vivales de guardia. Serán los mismos que se indignen y aleguen ahora que todo son maniobras del franquismo residual y de la derechona cainita. Asco de gente.

Estúpidos simbolismos a la postre, símbolos en lugar de políticas de verdad, justicia histórica nominal en vez de corrección real y tangible de los agravios y sus consecuencias a largo plazo. ¿Saben a qué habría que dedicar esos dineros, en lugar de a memoriales a mayor gloria de estafadores casposos y pijos? A becas para nietos y biznietos sin recursos económicos de las víctimas aquellas. Eso sí sería acción afirmativa o discriminación positiva bien fundada, y no tanto cuento y tanto echar a los cerdos las margaritas tristes de nuestra historia de oprobios.

Me los imagino, con su bufandita de marca, sus gafitas de gran diseño, su oratoria impostada, su maniqueísmo de pega, sus nóminas y comisiones viento en popa, su doblez, sus aires de superioridad moral, sus consignas de usar y tirar, sus eslóganes de baratillo, su adulación a los politicastros ramplones, su pseudocultureta de pega. Son bipolares. Y cabrones. Esa gentuza deshonra nuevamente a las víctimas y nos hace víctimas a todos. Ellos sí son un símbolo, el de la decadencia sin remisión, el de la banalidad, el de la insensibilidad, el de la ruina que nos traen. Asco de tipejos. Una plaga.

03 diciembre, 2011

Tiempo liberado y tiempo muerto

¿Se me permite hoy una entrada en plan intimista e introspectivo? Muchas gracias. Pero no sé por dónde empezar. He decidido tomarme este día, sábado, de descanso. Me siento raro. De descanso quiere decir que no voy a dedicar ni un minuto –espero, no ha terminado el día- a tareas académico-laborales pendientes y que siempre me atosigan: que si revisar tal texto, que si hacer la memoria de no sé qué, que si empezar o terminar alguno de los artículos que tengo comprometidos para enviar a tal revista o para tal libro. A la porra. Total, por un día…

Esta mañana me fui a la librería a comprarme un poco de literatura que quién sabe cuándo leeré, luego al mercado de los sábados a procurarme unos buenos vegetales de la tierra, y luego me di un paseo. Al fin, de vuelta a casa, me puse a cocinar, que es la labor que más me relaja. Hoy tocaban unos garbanzos a mi manera y para mañana habrá pote asturiano, con alubias, berza, patatas, lacón, tocino, chorizo y morcilla. Las berzas las tengo en mi propio jardincillo casero.

No crean que todo son éxitos en el cultivo del tiempo liberado (que no libre), pues tanto ayer como hoy he intentado ver entero un partido de tenis en la tele (final de la Copa Davis) y no lo he conseguido. Mi maltrecho sistema nervioso no me permite esos excesos. ¿Qué me pasa, doctor?

Este trabajo universitario de uno es un chollo en buena parte (y más para el que lo comparta con la Bartola), pero también una trampa y un problema para el sistema nervioso. Le doy vueltas y vueltas y no acabo de dar con las claves últimas. ¿Por qué se estresa uno, si puede ser el curro más cómodo del mundo? Hay colegas que no dan palo al agua y viven felices del todo. Por cierto, y con las excepciones de rigor, suelen ser los que más se quejan de lo mucho que sufrimos y lo –al parecer- poco que cobramos y los que amenazan con tomar la Bastilla rectoral si nos vuelven a bajar el sueldo. Te los encuentras a las diez de la mañana en algún bar cercano al campus y te llaman para informarte de que somos unos explotados y unos parias y que no hay derecho. Te largas porque tienes prisa, y a la hora del almuerzo pasas por el mismo camino y ves que allí siguen. ¿Habéis vuelto?, les preguntas, y te contestan que no, no, que no se han movido de la barra porque fíjate, no hay derecho a que nos traten como nos tratan y que si no quieres ser de una nueva comisión que se va a crear para la revisión de la poda de los árboles del campus o para la siembra de césped saludable.

Bah, ya me estoy repitiendo. Intentemos ir un poco más al fondo. En las universidades y cuanto las rodea hay un problema de diseño. Es algo tan sutil como perverso. Ignoro si se deberá al puro azar o si será el producto de malévolas mentes, pero las cosas funcionan al revés de como racionalmente deberían. A medida que se asciende en el escalafón, las dificultades para hacer un buen trabajo investigador se multiplican en lugar de menguar. Se hace una considerable inversión para formar al personal académico y, cuando el profesor alcanza una etapa que podríamos llamar de madurez y está en situación de rendir como corresponde, todo se confabula para convertirlo en una mezcla de politicastro burócrata y de paridor de escritos insustanciales. Conviene analizar despacio dos dinámicas dañinas que confluyen: la dinámica burocrático-institucional y el juego de la investigación como escaparate frívolo.

Sobre lo primero. Llevo años luchando conmigo mismo y con el mundo para alejarme de cargos y comisiones. Pero alguna que otra es poco menos que inevitable. Va uno a una reunión de una de tales y se encuentra, por ejemplo, que durante dos o tres horas van a estar reunidos, por ejemplo, siete u ocho catedráticos o profesores titulares. Tiempo que se resta al trabajo que nos justifica y por el que entiendo que se nos paga. Sobre reunionitis:

a) La mayor parte de los asuntos que ahí se tratan o son perfectamente inanes o, si tienen alguna importancia, siempre va a resultar la decisión debida, que es la que conviene al poder rectoral de turno, el que sea. No en vano la primera preocupación de cualquier rector que se precie, cualquiera, es la de procurarse mayoría en todos y cada uno de los órganos colegiados de decisión y supuesto control.

b) Las funciones de tan complejos organigramas son puramente formales o de mera apariencia. Se trata de poner fachada de gestión colegiada, de planteamiento participativo y hasta de espíritu democrático a lo que en modo alguno se quiere en verdad ni colegiado, ni participativo ni democrático. Ni falta que hace, muchas veces. Pero, en términos de legitimación aparente, no queda igual decir que el rector ha decidido X, que presentar esa decisión como resultado de las deliberaciones de siete comisiones, un comité y cuatro juntas. Producción masiva de órdenes del día, memorandos, actas…, para nada, para que parezca que, para que no se diga. Pura filfa.

Llegamos a la gran pregunta. Si las cosas son así y resulta que el rey está tan patentemente desnudo, si casi todo es cuento e impostura, ¿por qué entramos al trapo? Concurren varios factores. Uno, que, a pesar de todo, nos creemos algo o alguien cuando formamos parte de dichos engendros académico-administrativos, y hasta nos da su parte de gustillo esa superficial sensación de poder o influencia. Es que yo estoy en la Comisión de Tal y en la de Cual. Ah, míralo qué importante y distinguido. Y, encima, puedes marcar un poquillo más de paquete si dices lo de me llamó el rector para que me integre en la Comisión de Perífrasis Laureadas y, chico, cómo voy a decirle que no, si se ha dado cuenta de que soy uno de los catedráticos más perifrásticos de la comarca. Vanitas vanitatis et omnia vanitas.

Por otro lado, a muchos les viene al pelo para llenar sus horas. Porque hay personal que se aburre o que necesita pretextos guapos para no estar a lo que se debería. Chico, no puedo hacer esto o aquello porque hoy tengo reunión de la Comisión de Repuntes, mañana hay Junta de Revisión de Comisiones y pasado tenemos Claustro para aprobar el Reglamento de Hormigones Ergonómicos Referenciados. Tendrá que corregir los exámenes el becario, qué le vamos a hacer. A estos fanáticos del tiempo perdido se los localiza enseguida en las reuniones, pues más que nada se inquietan si los cruciales asuntos se resuelven demasiado rápido. A ver si vamos a terminar en media hora y qué hacemos luego. Así que comienzan por plantear si en el acta de la sesión anterior estará bien puesta una coma o si no habría que cambiar un gerundio. Luego, por claras que estén las cosas en cualquier punto, insisten en la conveniencia de revisar paso a paso la documentación y de comentar cuidadosamente los antecedentes. Vamos a ver, ¿los rosales que se plantaron el año pasado eran de rosas blancas o de rosas rojas? Por lo general se salen con la suya, pues siempre tienen al lado un colega con idénticas ansias que mete baza y cuenta que él sabe de buena tinta que se colaron varios rosales amarillos y que esta vez convendría que la comisión entera se trasladara en tiempo y forma al vivero para examinar los arbustos en origen y, de paso, vigilar que no tengan pulgón. Si, con todo, la reunión se acaba, siempre queda el último as en la manga: ahora tomemos un vino para celebrar lo mono que nos ha quedado todo.

Falta mencionar la última vuelta de tuerca: esas inútiles actividades puntúan hoy en día para promociones, ascensos y complementos retributivos. Ahí sí que el sistema julandrón ha sido hábil: por si los ociosos no alcanzaban y ante el riesgo de que muchos prefirieran dedicarse a la universidad en serio, el que no pierda el tiempo así puede acabar en dificultades para su carrera. De modo que a tragar y a fingir orgasmos a comisión.

Sobre lo de la investigación y el escaparate. Las presiones son poco menos que incontenibles para conseguir que en la producción del profesor que se precie la cantidad predomine abrumadoramente sobre la calidad. Con una gran obra de fondo, de la especialidad que sea la de cada uno, no vamos a ningún lado, ni nos acreditamos ni logramos sexenios ni vendemos una escoba. En cambio, con una docena de articulejos mediocres no hay quien nos pare. Las intenciones están claras, nos quieren de florero, más por el palmito que por el seso.

El sistema es recursivo, un auténtico trenecito chuchú. Porque no sólo se promociona mejor el que escribe sin tino, sino que también tiene más triunfos el que coordina y edita. Por eso se explica que todo zurrigurri esté organizando algún libro colectivo del que será coordinador o editor. Si el cazado para colaborar tiene buen nombre, mejor que mejor. Envíame lo que quieras, pero envíame algo para la obra colectiva que estamos organizando sobre “Los derechos del ratón casero: entre la ética y la ecología y hacia la sostenibilidad cosmológica”. Puedes llegar a creerte que te convocan porque han leído tus escritos sobre constitucionalismo posmoderno y confianza legítima. Tontín. Es como lo que decíamos en el pueblo en aquellos tiempos: tú pregunta a cien chavalas y verás como alguna cae. Y te prescriben hasta la lencería de tu artículo: treinta páginas a espacio simple, courier once, notas en times tamaño diez, referencias al final y bibliografía con los nombres en mayúscula arial tamaño catorce. Y las cremitas. Y todos felices, tú y ellos, viendo cómo se ponen bien fofos los currículos a base de hidratos de impresora.

Bueno, ya me desahogué y, de paso, me he chutado mi dosis de tecla. Ahora me voy con Elsa a Mercadona, pues necesito unas morcillas asturianas y ella quiere comprarse unas gominolas sin gluten y unas palomitas. Viene a ser todo lo mismo.

01 diciembre, 2011

Multiplicación de los entes (administrativos). Ahora se llevan los foros

Sé que me estoy poniendo pesadillo, pero lo que se me hace raro es ver tanto colega que no llora por las esquinas ni se tira de los pelos ni pone a la venta el tresillo de su salón, tanto compañero que va por los pasillos como hablando solo y diciéndose bien alto lo de “na, no pasa na, esto se arregla como otras veces, nosotros tranquilos…”. Sobra labor para psiquiatras, psicólogos sociales y Teléfono de la Esperanza. Otros te sueltan lo de que Rajoy lo soluciona en un pispás y que en cuatro días todos como nuevos y como ricos otra vez. Para estos no creo que haya especialista adecuado y sólo queda compadecerse de su fe inquebrantable. A lo mejor hay vida después de la buena vida, no les digamos que no.

El otro día, en la capital del Reino, me contaban contactos dizque bien informados que ya hay por allá en marcha planes para fusionar universidades. De un medio de comunicación curioso con el que de vez en cuando colaboro atípicamente me llamaron hace un par de días para contarme que se les acabó el dinero para siempre jamás y que les gustaría que los colaboradores colaborásemos gratis durante este ratito que queda antes de que todo cierre sin vuelta de hoja. Les dije que sí y que total en algo habrá que entretenerse. Los periódicos ya procuro no tocarlos, pues se quedan las manos perdidas de lágrimas y mucosidades. El cincuenta por ciento de las noticias que contienen nos las dan en la sien y el resto tratan de Messi, Mourinho y las inaccesibles novias de pago de no sé cuáles futbolistas. Absténganse de las informaciones los depresivos. Y así. Vuelve a sonar el timbre de casa muchas tardes y reaparecen personas que van con una bolsita pidiendo comida o cualquier cosa que uno pueda darles. Los aparcamientos estudiantiles del campus siguen llenos de Audis y una parte del profesorado sigue teniendo enferma a su tía más querida a la hora de las clases. Muchos docentes se rinden y enarbolan el aprobado general a modo de bandera blanca, con lo cual reciben parabienes entusiastas de los honestos reformadores universitarios. Para rematar, Zapatero decide que no se viene de momento, que no se viene a León, quiero decir, y que mejor vive con una hipoteca del Santander en Somosaguas, por aquello de compartir hasta el último aliento los destinos de los parias de la tierra, famélica legión, y porque para eso están los amigos, para ponerle un préstamo a huevo e indultarlo de la falta general de crédito. Para que luego digan que ZP (¿se acuerdan de qué bonito era cuando le decíamos ZP y poníamos el dedo así donde la ceja y pensábamos que la vida es bella y que los dioses ni aprietan ni ahogan?) ya no tiene crédito.

Pero el humor que no falte. Para relajarse un rato y echar unas risas recomiendo consultar a diario dos fuentes infalibles. Una, la más seria, elmundotoday.com. La otra, más chusca e imaginativa, el Boletín Oficial del Estado. Yo creo que lo hacen aposta (y a-bosta), pero puede que les salga así impremeditadamente, por el natural gracejo de nuestros gobernantes. Es mano de santo para nuestras tribulaciones la mano que mece la prensa de la gaceta oficial. Por si no me creen, les regalo un ejemplo sencillito. BOE del 29 de noviembre, Real Decreto 1709/2011, de 18 de noviembre, por el que se crea y regula el Foro de Cultura Inclusiva. Como te lo cuento, hija.

Claro, sólo con los títulos ya te enganchan. Tú lees Foro de Cultura Inclusiva e inclusive te quedas en suspenso, sobrecogido y muerto de curiosidad. Qué carajo será la Cultura Inclusiva, te dices, mientras pasas las páginas con tu mano de nieve y tu señora te dice levántate, anda. Pues les cuento y transcribo, para que no se crean que son invenciones mías.

Preámbulo de la cosa: “El artículo 30 de la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad reconoce el derecho de las personas con discapacidad a participar, en igualdad de condiciones con las demás, en la vida cultural. Entre las medidas que se prevén, destacan las dirigidas a permitir el acceso al material cultural en formatos accesibles y el acceso a lugares en donde se ofrezcan representaciones o servicios culturales; así como las dirigidas a que las personas con discapacidad puedan desarrollar y utilizar su potencial creativo, artístico e intelectual, no sólo en su propio beneficio sino también para el enriquecimiento de la sociedad.

Con el fin de cumplir los objetivos asumidos por nuestro país al ratificar la Convención en relación al citado derecho, el Consejo de Ministros aprobó el 29 de julio de 2011, la Estrategia Integral Española de Cultura para Todos, a propuesta de las Ministras de Sanidad, Política Social e Igualdad y Cultura.

Este documento propone la suma en un único plan de un conjunto de nuevas actuaciones junto a todas las medidas ya en marcha para que las personas con discapacidad puedan disfrutar de la cultura en condiciones plenas de accesibilidad. En su apartado 7 prevé la creación de un órgano interministerial de seguimiento de la aplicación de esta Estrategia, con la denominación de Foro de Cultura Inclusiva.

El objeto de este real decreto es constituir el citado órgano de seguimiento de la aplicación de la Estrategia y regular su composición y funcionamiento”.

A ver si me entienden. Cómo no ser partidario de la defensa y plenitud de derechos de las personas con discapacidad, eso no se discute aquí. Pero ya mosquea. Déjenme que les explique. Por diversas y muy variadas razones, he tenido acceso durante los últimos dos o tres años a documentación sobre proyectos de investigación universitaria y he podido ver qué temas se llevan últimamente. No les exagero si calculo que sobre derechos de los discapacitados debe de haber en estos momentos en marcha unos doscientos o trescientos proyectos de investigación con financiación pública. He dicho sobre derechos y no me refiero, por tanto, a investigaciones médicas, de arquitectura, de servicios sociales, etc. Se trata de explicar detalladamente lo que ya sabíamos antes, esto es, que las personas con discapacidad han de tener garantizados los mismos derechos que todo el mundo, con las variantes correspondientes a su particular situación. Bueno, pongamos que esos proyectos investigadores en curso son cien, para que no me llamen exagerado. Supongamos diez personas por equipo y resultará que hay unos mil investigadores de por estos pagos devanándose obsesivamente el seso por cuestión tan poco discutible. Por cierto, todos van a concluir lo mismo y cómo no: que sí. Tirando por lo bajo, cabe suponer una media modesta de sesenta mil euros por proyecto, con lo que salen seis millones de euretes, si no me falla la calculadora. Ya empezamos a dudar de si no sería mejor dar becas y subvenciones directamente a los discapacitados o a sus organizaciones, en lugar de a tan capaces investigadores. Pero dejémoslo estar y vamos a lo que vamos.

Que se crea un Foro, ya lo han visto. No, no tiene nada que ver con el partido de Cascos. Creo que para la temporada otoño-invierno vienen los foros y se están pasando de moda los observatorios. Ahora que ya nos habíamos acostumbrado a los observatorios y que hay tantísimos (Observatorio de las Aves de Corral, Observatorio de los Corrales de las Aves, Observatorio del Codo de Tenista, Observatorio de los Recodos Mal Señalizados, Observatorio del Paisaje Agreste, Observatorio del Clima Intergeneracional, Observatorio del Sexo Ergonómico, Observatorio del Conflicto Solapado, Observatorio del Sintagma Nominal, Observatorio de la Oscuridad, Observatorio del Carril Derecho, Observatorio del Coito Imaginado, Observatorio de la Antártida Desde Aquí, Observatorio de los Museos Virtuales, Observatorio del Carro de la Compra, Observatorio del Caletre Adocenado, Observatorio del Compás de Espera, Observatorio del Concierto de Año Nuevo, Observatorio de la Maledicencia y la Beneficencia, Observatorio del Aborigen Talludo, Observatorio de los Derechos de Manicura, Observatorio del Rizo Artesanal, Observatorio del Cauce Abandonado, Observatorio de las Especies Extinguidas, Observatorio del Noúmeno, Observatorio de la Omisión Culposa, Observatorio del Daño Emergente, Observatorio del Canto de la Cigarra, Observatorio del Agujero Negro Más Cercano…. ¡hay miles y miles!), ahora que nos habíamos hecho, digo, al observar obsevativo, nos cambian el paso y nos tenemos que poner a montar foros y forúnculos.

Ah, pero no nos despistemos. ¿Por qué ahora hacen foros en lugar de observatorios? Porque más observatorios ya no caben. Háganse un favor, metan en Google “observatorio discapacidad” y miren cuántos salen. Sorprendidos, ¿eh? Por ejemplo, este. Pero también los hay autonómicos, regionales, provinciales, municipales y del bar de abajo. De estricta observancia.

Bien, pues para que los ciudadanos con discapacidades puedan acceder a los eventos culturales el Real Decreto en cuestión les pone un foro. Un faro no, no se me líen: un foro; el de Cultura Inclusiva. Que, como todo el mundo entiende, es lo contrario de la Cultura Exclusiva. Lo opuesto a la cultura excluyente sería la cultura incluyente, pero este es inclusivo. Hay que ser teólogo de la Carlos III para hacerse con la jerga y moverse con soltura en el primor conceptual.

¿Y para qué sirve el Foro Inclusivo de la Cultura, o como se llame? Para hacer un seguimiento. Tate. Esto cobra tintes de novela negra. ¿Y a quién van a seguir los foristas, foreros o foráneos furibundos? A una “Estrategia Integral”. Una estrategia integral debe de ser una estrategia sin nada de ropa. Nombrémosla con apellidos y todo: El Foro va a seguir a la “Estrategia Integral Española de Cultura para Todos”. Por si no me creen y piensan que he vuelto a mi querida Citadelle, aquí les planto el artículo 1 del R.D.: “Se crea el Foro de Cultura Inclusiva, con la finalidad de realizar el seguimiento de la aplicación de la Estrategia Integral Española de Cultura para Todos, cuyas competencias, estructura y régimen de funcionamiento se adecuarán a lo establecido en este real decreto”.

El artículo 2 nos explica que “El Foro de Cultura Inclusiva es un órgano colegiado de carácter consultivo”. La novela se enreda y el tono recuerda a Javier Marías. Pero hay más, pues acto seguido ese mismo precepto aclara que el mentado Foro está “adscrito a la persona titular del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad”. Coño, la Pajín, de momento. De la literatura a la fisiología. ¿Cómo diantre se le adscribe un foro a una persona, inclusive a una ministra? ¿Será un vínculo meramente espiritual o anímico o se le adhiere a alguna parte de su cuerpo y lo nota al andar? ¿Se le verá con el bikini o hay manera de colocarlo discretamente? ¿Se lo quitará por la noche, aunque no sea más que para lavarlo un poquitín, o será de implantación subcutánea? Esto lo coge Ridley Scott y le sale Alien 69.

Pero dejamos lo anatómico-forense y vayamos al argumento. Recapitulemos. El Foro hace un seguimiento de una estrategia, pero su carácter es “consultivo”. Entiendo que al Foro se le consulta sobre adónde fue la estrategia y entonces emite un informe. Ciertamente, pues entre sus funciones (art. 3 d) está la de “Elaborar un informe anual sobre la aplicación de la Estrategia”. Cabe entender que durante la elaboración del informe se detendrá un rato el seguimiento, salvo que se repartan las labores y se lo vayan diciendo por el móvil. Pero hay más funciones, no se crean. La primera de las que el art. 3 menciona le pone matices al seguimiento, pues ahora se trata de “Realizar el seguimiento de las líneas de actuación previstas en la estrategia y de los plazos estipulados, conforme a los criterios de calidad previstos y asegurando su mantenimiento a largo plazo”.

¿Necesitan que se lo repita? Ahí va, y háganme el favor de leerlo despacio y de paladearlo como se merece: “Realizar el seguimiento de las líneas de actuación previstas en la estrategia (sic, esta vez con minúscula) y de los plazos estipulados, conforme a los criterios de calidad previstos y asegurando su mantenimiento a largo plazo”. Ya apareció otro personaje que no puede faltar en estas series de sobremesa, la calidad, los criterios de calidad. Y la sintaxis, que da mucha emoción, pues nos dejan en la duda de si el “mantenimiento a largo plazo” se refiere a “los criterios de calidad previstos” o a “las líneas de actuación previstas en la estrategia”. Quede claro, como quiera que sea, que la estrategia (o Estrategia, según que vaya de domingo o de diario) tiene una línea de actuación y unos criterios de calidad y que el Foro va a hacer el seguimiento de todo ello para así seguir a la estrategia misma. Vale.

No quiero cansarles y esto ya va largo, pero hay otra función que merece un brindis (art. 3 c): “Elaborar un catálogo de indicadores y métricas, con el fin de favorecer la implantación y seguimiento de las medidas previstas en la Estrategia”. Cálmese, amigo, yo se lo explico lentamente. El Foro va a elaborar un catálogo de métricas para hacer como Dios manda el seguimiento de las medidas, porque cómo vas tener medidas y no tener una métrica, a ver cómo mides las medidas si no y, sobre todo, cómo les haces el seguimiento. Porque, en efecto, seguimos obsesionados con hacerle el seguimiento a las medidas. A mí me ha pasado más de una vez lo de obsesionarme así con ciertas medidas a las que sigo con perruna afición, aunque nunca me ha dado por una estrategia precisamente. Pero hay gente para todo.

Dejémoslo ya. Si les va la marcha y necesitan chutarse un rato mayor de optimismo administrativo, pueden ver la normeja entera aquí. Permítanme nada más que decirles que, a tenor del art. 6, la Vicepresidencia primera del Foro corresponde a “la persona titular de la Dirección General de Coordinación de Políticas Sectoriales de la Discapacidad”. Eso es un cargo, ya ven. Pero, si ya existe una Dirección General del tal y tal, ¿para qué hace falta también un Foro de lo mismo? ¿Harán un foro para cada sector de las políticas sectoriales? La Vicepresidencia segunda pertenece, según el mismo artículo, a “un representante del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad”, representante de los representantes al que nombrará para lo del Foro “la persona titular del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, a propuesta de dicho Comité”.

Antes de mediados de este mes estarán nombrados todos los nombrables. Viajes y dietas. También estarán en el Foro “Dos representantes de instituciones y organizaciones públicas y privadas con amplia experiencia en materia de accesibilidad a la cultura”, nombrados “por la persona titular del Ministerio…” (art, 7 f). Amplia experiencia en materia de accesibilidad a la cultura, dicen. Cachondos, que son unos cachondos.

A usted y a mí probablemente nos van a bajar el sueldo en cuestión de días, le cuento; y eso si hay sueldo. Nuestro nuevo lema para la lucha inminente: no rompas farolas, dispara a los foros. Y que no te importe que te observen o te hagan seguimientos.