19 abril, 2012

La reforma educativa va por buen camino

En el BOE de ayer, 18 de los corrientes, se publica el Real Decreto 556/2012, de 23 de marzo, “por el que se establece el título de Técnico en Vídeo Disc-jockey y Sonido y se fijan sus enseñanzas mínimas”.

Pueden verlo aquí . Vayan con tiempo, pues son sesenta y cuatro páginas de decreto real.

Es precioso. Por ejemplo, el artículo 5 regula las “Competencias profesionales, personales y sociales”. Of course, las competencias; casi se nos olvidan, y mira que me lo decía mi madre: no salgas de casa sin tus competencias y sin pañuelo. Entresaco algunas particularmente pizpiretas:

“a) Definir la forma y el contenido de sesiones de animación musical y visual destinadas al público en directo o en emisoras de radio, adecuadas al gusto del público y de la dirección de la empresa, realizando acciones para su promoción”.

“c) Mantener actualizado el catálogo de recursos musicales y visuales empleados en sesiones de animación musical y visual, cumpliendo con las normas de propiedad intelectual y utilizando los canales idóneos para su obtención”.

O sea que una de las competencias es no piratearás.

“f) Montar, conexionar y desmontar equipos de sonido, imagen e iluminación en proyectos de sonido y de animación musical y visual, realizando la comprobación y el ajuste de los mismos para garantizar su operatividad”.

Sí, dice conexionar. Y yo, muy lerdo, ignoro qué es un proyecto de sonido. ¿Una partitura de Berlioz es un proyecto de sonido? ¿Habremos vuelto a la aristotélico-tomista división entre potencia y acto?

Pero, con todo, mis preferidas son estas:

“l) Actuar con responsabilidad y autonomía en el ámbito de su competencia, organizando y desarrollando el trabajo asignado, cooperando o trabajando en equipo con otros profesionales en el entorno de trabajo”.

Interesantísimo, lógica, semántica y ontología en mano: es una competencia que se desarrolla en el ámbito de las competencias.

“n) Comunicarse eficazmente, respetando la autonomía y competencia de las distintas personas que intervienen en el ámbito de su trabajo”.

En otras palabras, que al hablar no deben pisarse las competencias unos pinchadiscos a otros, y sobre todo las que más cuelgan.

“o) Aplicar procedimientos de calidad, de accesibilidad universal y de ´diseño para todos` en las actividades profesionales incluidas en los procesos de producción o prestación de servicios”.

Pardiez, qué será el diseño para todos. Cuando se prepara un “proyecto” de sonido ¿habrá que tener en cuenta a los sordos, y a los ciegos si es un proyecto visual? Y si es audiovisual, ¿tienen que poder cantar los mudos? Y ¿los que no puedan pagar a entrada deben tener accesibilidad garantizada, tal vez mediante un sistema de becas, subvenciones o préstamos a bajo interés? ¿Los diseños también tendrán que entenderlos los rectores, pongamos por caso, por aquello de la accesibilidad?

“q) Ejercer sus derechos y cumplir con las obligaciones derivadas de su actividad profesional, de acuerdo con lo establecido en la legislación vigente, participando activamente en la vida económica, social y cultural”.

No acabo de verlo. ¿Por qué para ser un respetable pobre diablo que enchufa micrófonos (vid. art. 6, entre otros) hace falta tener una competencia económica? ¿Van a enseñar Economía a los que cursen este título de disc-jockeys?

Oigan, ¿y por qué el legislador ya no cuida el lenguaje sexista? Será porque gobierna el PP. Pues ¿no es jockey uno que monta jacas, con lo que eso implica de dominación y reproducción acrítica de un modelo trasnochado de virilidad?

Sí, en la enumeración de competencias llegan hasta la letra q. Un puñado de ellas. Ahí hay campo para un nuevo oficio, con su titulación: competenciero. Si el que hace artificios es artificiero, el que inventa competencias puede llamarse competenciero. Se forrarían. ¿Que el legislador tiene que explayarse en un nuevo título universitario de sacristán de parroquia o de pedigüeño de semáforo? Pues se contrata al competenciero y, a tanto la competencia, te saca treinta y dos en un pispás, y cuatro destrezas de propina. Hábilmente.

Luego dicen que estoy algo chinado o que le echo imaginación excesiva cuando me invento mis cuentos, historietas o caricaturas. Corto, me quedo corto. Siempre me superan el legislador de palabra y mis colegas al obrar, en todas las acepciones de tan polisémico término.

PD.- No me lo tomen muy en cuenta. Estoy bajo otra impresión fuerte y en una especie de razonamiento a fortiori inverso e invertido. Resulta que en este España mía, esta España nuestra, el Rey pide disculpas por andar cazando elefantes y que lo descubran, pero uno de Orense que plagió un artículo científico no se disculpa ni pa dios, ni ante el Rey siquiera, ni se disculpa ninguno de los condenados o no condenados por corrupción ni se disculpan los ministros de fomento que hicieron aeropuertos o estaciones de ave a las que solo concurren las aves, etc.

¿No está todo un poco raro?

18 abril, 2012

¿Monarquía o república?

Es muy útil distinguir en qué plan se va a debatir sobre cualquier cosa. Sobre todo, hay que ver si interesan la teoría a palo seco o si se aplica una óptica prioritariamente práctica. No es lo mismo hablar de lo que puede caber o ser útil en el mejor de los mundos posibles que de lo que se puede esperar en tal lugar o de tales gentes. Pues con el debate entre monarquía y república sucede algo parecido. Tiene su interés doctrinal indudable, pero como discusión práctica entre españoles resulta de lo más ocioso. ¿Por qué? Porque aquí el Jefe de Estado será siempre como somos, llámese rey o presidente de la república. Y nunca será Jefe de Estado ni Agamenín ni su porquero. No, será un puerco.

Quiero decir que si en lugar de al Borbón este al que le estamos viendo mejor las malas mañas y los rastreros hábitos después de mayor, tuviéramos a un político cualquiera en la Jefatura del Estado, ¿qué cambiaría en cuanto a los riesgos de que el titular del cargo fuera corruptillo o amigo de lo ajeno o putero descontrolado o lameculos de ricos o ignorante de libro? Cambiaría poco. Coja usted al azar un político de cierto renombre y póngalo a presidir la tercera república española. Por ejemplo, al alguno de los tres últimos alcaldes de su ciudad de usted o a un ministro de este gobierno o de los cinco o seis anteriores gobiernos. Luego pregúntese si sería esperable que se fuera a cazar elefantes bajo invitación de un magnate saudí o que aprovechara para enchufar a algún yerno o que dedicara tiempo a ir amasando una fortunita personal con aprovechamiento de las ventajas del cargo. ¿Qué le sale? Que sí. Pues obvio. Tanto da que se llame Juan Carlos como Perico de los Palotes y que se apellide Borbón o García. En un país de truhanes a Jefe de Estado solo llega un truhán, salvo milagro de los que no se estilan ya.

En Alemania, el Presidente de la República, señor Wulf, dimitió hace poco porque el fiscal lo investigaba por lo siguiente: “haber recibido pequeños favores económicos de amigos millonarios”, en palabras de un periódico de esos días. Aquí una parte considerable de los políticos se enriquece no ya por recibir pequeños favores de amigos millonarios, sino por hacer favores millonarios a los amigos. ¿Y qué ocurre? Nada. Hasta un rector de universidad está en vías de ser juzgado por participar en uno de esos contubernios de alta delincuencia económica, pero no dimite. Quiá. Aquí no dimite ni el el apuntador. O casi. Aquí no está bien visto dimitir. Más: aquí el pueblo vota con más empeño al político procesado por corrupto. No sería raro que, pasado el shock por lo de Urdangarín y los elefantes y los cuernos reales, la popularidad del Rey aumentara entre los españoles. Uno de los nuestros. Clavadito. Ha de gustarnos.
En Hungría dimitió hace poco el presidente, porque se descubrió que hace veinte o treinta años había plagiado su tesis doctoral. Hace un par de años dimitió en Alemania el Ministro de Exteriores porque también había plagiado una parte de su tesis. ¿Se lo imaginan en España? Un héroe. Le darían el premio al libro mejor copiado o algo así. Y una reelección. ¿Y recuerdan, de hace bastante más, a aquel ministro de defensa alemán al que hicieron dimitir porque mientras había una crisis internacional él estaba en Mallorca con una amiga y salieron en la prensa unas fotos suyas en la playa?

Aquí al Rey lo cazan cazando en el centro de África, invitado por un supermillonario seguramente problemático y matando elefantes, mientras el país se va al hoyo a paso acelerado y en una de las semanas de mayor crisis y mayor riesgo de hecatombe en las cuentas, y los más atrevidos comentan que por qué no abdica. En su hijo, claro. Si fuera presidente de la nación le pediríamos que dimitiera y no dimitiría. Pero se iría arreglando todo y entre todos para que los bártulos más adelante pasaran a su hijo o a otro hijo de alguno de por ahí. ¿Tanto importa que el cargo se herede por vía consanguínea o colateral?

Preocuparse de la forma jurídica de la Jefatura del Estado cuando el pueblo está como está y es como es, resulta tan pueril y desnortado como operase la nariz o meterse un poco de botox en los belfos viudos cuando uno tiene un cáncer terminal por habérselo fumado todo. Para morir más guapo. En esas andamos.

Mugre

Qué país, señor, qué país. Me pasó hace justamente una hora. Iba con Elsa, mi hijilla, por el centro de la ciudad, y ella insistía en que tenía sed y quería agua. Me dije y le dije: entremos en un bar y así yo me tomo también mi cafecito de media tarde. Allí mismo había un mesón con muy buena pinta y un café pequeñito de aspecto humilde. Haciendo una de mis cien idioteces diarias, opté por este último, de acuerdo con mi vieja teoría de que hay que apoyar al débil y darle vidilla al que anda en desventaja. En la barra una chica de veintitantos años. Ningún cliente más. Elsa y yo nos sentamos en una mesa del pequeño local y bebimos nuestras consumiciones. Cuando yo estaba pagando, la niña, que enredaba según su condición, se cayó. Exclamación de la camarera, sonriente:" !Ay, ten cuidado, guapa, que está el suelo hecho una guarrería!". Efectivamente, me fijé bien y había en él restos de todo tipo y manchas con mucha solera.

Cuando salimos, la chica volvió a acodarse sobre el mostrador, con la mirada perdida y el gesto plácido. Limpiar aquella pocilga no entraba en sus planes. Y yo volví a jurarme que nunca más me dejaría llevar por estúpidas conmiseraciones.

Acabo de recordar también que hace unos días fui al Fnac a comprar un cable de esos raros para conectar aparatos. Cosas de las que yo no entiendo nada. Como las cuatro de la tarde, pocos clientes y dependientes ociosos. Le pregunto a uno y, perezoso y somnoliento, me señala con el dedo hacia allá y dice: "Eso está por aquel lado, en la quinta estantería". Ningún amago de acompañarme. Voy y veo que los dichosos cables son muchos y con diferencias que para mí resultan incomprensibles. Le digo a otro vendedor que cuál será. Respuesta: "Cómo quiere que yo lo sepa". Yo: "Pues yo también lo ignoro, creí que usted podría ayudarme". Él: "Pues venga con todos los datos la próxima vez y búsquelo mejor".

Acabé pensando que lo de la reforma laboral en unas cosas se pasa y en otras no llega. A todos esos tipos ha de ser posible echarlos a la prostituta calle por las buenas, sin indemnización y con una suela marcada en el culo. Otra cosa es a los que trabajan, y cuestión distinta es también que a los propiamente trabajadores habría que garantizarles un salario mínimo que sea digno, amén de otros derechos básicos y tal.

En fin, que da igual.

17 abril, 2012

El perro flaco y sus pulgas

Hoy toca lo de Repsol-YPF. Pues bueno. Quedaría todo perfecto si hubiera una simetría de nacionalismos: los argentinos exaltados por su acto de botox-soberanía y los españoles dispuestos a declarar la guerra al psicoanálisis porteño a golpe de orgullo de raza (canina). Pero a mí no me sale. Ni me sale ni les veo la gracia a los otros que sí se envuelven en la bandera, sean argentinos o de la madrastra patria de uno.

Tengo un amigo y colega de la patria de Perón con el que de vez en cuando me intercambio amables mensajes. De hace algunos años para acá da igual sobre qué me escriba, pues siempre termina con un canto épico al gobierno peronista, antes a don Néstor y ahora a doña Cristina. Y que qué afortunados son y que cuánta maravilla en la Casa Rosada y que al fin la justicia social y el interés general bien protegido. Yo callo una y otra vez y creo que jamás le contesté sobre esas cosas. Porque del bien de mis amigos y del de esos países todos, y de todos los países, me alegro en el alma, pero lo del peronismo no he conseguido metérmelo por donde se lo administran ellos tan placenteramente. Y que los referentes políticos e iconográficos de medio país sean Perón y Evita me choca tanto, casi, como si aquí siguiera seduciendo a las masas un partido llamado franquista y tuviéramos en todas las esquinas unas fotos de Carmen Polo de Franco, que entonces sería nuestra Carmencita.

Dirá alguno, ya mosqueado, que parece que sí que estoy molesto con los de Argentina. Responderé que sí, pero no por lo de YPF y no con los argentinos más que con el resto de la humanidad. Y que, llegados a este punto en que estamos, individual y colectivamente, quién tenga las escrituras del petróleo es asunto que poco estimula mis pasiones o mi modesta reflexión. No me hacen gracia los peronistas, claro que no, y casi me desvelo alguna noche pensando qué podría verle al peronismo y a la tal señora de Kirchner ese colega al que tengo en buen concepto y que para qué le valdrán sus lecturas. Mas son dudas sobre personas concretas, porque de la medición comparada de países paso por completo. A mí los españoles ya me parecían -y me parecía yo con ellos- tontos de remate cuando eran ricos y se sentían poderosos, hace unos años -y escrito lo tengo-, así que puedo decir cualquier cosa de los argentinos o los ucranianos sin temor a que se me tenga por patriotero. Y por eso digo que qué país tan raro el que vota con un sesenta por ciento a un partido peronista dirigido por esa mujer particular en particular.

Pero, ah, quieto parao. La réplica me la hago yo mismo, y no será novedad: ¿qué decimos de un país que votó dos veces a Zapatero, nuestro pertinente Evito, especialmente del país que le dio mayoría la segunda vez? ¿Tenemos legitimidad colectiva para sentirnos política o intelectualmente superiores a los hermanos argentinos? En modo alguno, visto lo visto. Pues ya está. Y saben que si alguno quiere meter en el cesto a Aznar y hasta a Rajoy, tampoco objetaré. La única diferencia es que a nosotros nos está tocando ahora pagar por nuestros errores y a los de Argentina no les corresponde aún. Todo se andará.

Errores, sí. Ahora nos rasgamos a este lado del charco las vestiduras al alegar que cómo no ve el gobierno argentino que a medio plazo esto de andar nacionalizando por la espalda y expropiando sin lubricación le va a traer más perjuicio que beneficio. Será, pero, ¿cómo es que ningún gobierno nuestro quiso ver que lo de la burbuja inmobiliaria tenía que pinchar y que la catástrofe iba a ser mayúscula? Pues los nuestros no vieron y nosotros no quisimos mirar por lo mismo que los de allá ahora: porque no. Porque a ver quién se arriesgaba a perder votos y qué ciudadano común se subía los calzoncillos para ponerse a pensar en si estaría bien lo que se traía por los bajos. O sea, que muy por el estilo unos y otros.

Y lo de la expropiación o defoliación o como se llame. Estamos heridísimos en España hoy, sí. Tremendo. Dolidos, molestos, indignados, levantiscos... Pero no hay más que pensar qué sucedería si las cosas fueran al revés, si, por ejemplo, la empresa fuera gringa y la nacionalizáramos nosotros aquí con grititos de ya me viene, como los de la Fernández, pero en boca de Rajoy o de alguna Soraya nuestra. Ah, pues entonces encantados y felicísimos de metérsela doblada al pérfido supremo y cantando loas a nuestros líderes. Como tontos. Como tantos. Como muchos argentinos afectados por la viagra política de ayer. No creo que seamos diferentes tampoco en eso.

Lo que sí es cierto es que a nosotros, los españoles, las desgracias se nos acumulan y la depresión en curso acabará siendo de mulo. Mas de eso las culpas no vienen de Argentina, aunque todo el mundo te empuje cuando has empezado a estar pachucho. Es como cuando te tocó la lotería y vas al bar: qué cantidad de amigos, qué afectos, cuánta popularidad y qué desbordamiento de sonrisas y palmadas. Y es como cuando se te acabó el dinero del premio y sigues yendo al bar: qué manera de rehuirte y cómo te critican, sin ocultarse, por malversar tu fortuna. Fortuna de la que, por cierto, se llevaron un pico en vinos y gin-tonics estos que ahora te ponen verde. Y cómo huyen ante tu presencia y a la hora de sacar la cartera. Los mismos que te buscaban antes para que les abonaras sus consumiciones, te evitan ahora, pera no tener que pagarte las tuyas. Y tú pensando, imbécil, que la amistad es un genuino sentimiento humano y casi institución de derecho natural. Pues la señora Fernández ha visto que ya no estamos para regalar y ha decidido que es buen momento para que nos dé Perón por salva sea la parte. A la inversa tal vez habríamos hecho lo mismo, no digo que no. Lo importante es que sean felices las masas populares.

Ay, la depresión. Insisto, quedarse sin amigos es lo que más desmoraliza. Con todos habíamos llegado a codearnos, y de pronto somos los apestados para todos. Tristura. Hasta de los alemanes nos sentíamos íntimos y ellos nos ponían puentes y trenes como quien te pone apartamento de mantenida. Y ahora que se nos ajó el cutis, nos gobiernan sin mimo los alemanes y sus caricias son con guate de crin y que vayamos dejando las cosas de oro en ese montón de allá. Los franceses, de lado y lado, usándonos como ejemplo de calamidad durante su campaña electoral. Monti, el italiano, diciendo que la culpa mayor es nuestra y que Europa acabará en el hoyo por nuestra causa. Los hermanos latinoamericanos que tanto habían comido en nuestra casa, sacando ahora unos papeles que dicen que hermanastros y gracias, que el ADN es distinto y que ellos descienden todos o de Perón o de Bolívar o de ambos al tiempo, por parte de padre o de madre o de naturaleza de las cosas.

Lo que ya es la repanocha es que la señora presidenta de Argentina hiciera un chiste de elefantes ayer al poner el dedo medio así para arriba y quitarle a Repsol lo que parece que era suyo (no digo nuestro, porque yo no tengo acciones de Repsol ni de nada). Eso ya es la hecatombe. Porque indica que, en tu degradación y empequeñecimiento, ya no solo te desprecian, sino que te humillan. Y cuando amagas con sacar tu genio, te ponen una foto del Rey y otra de la familia real al completo y otra de Rajoy con los maridos de sus señoras y otra de Zapatero y... Y no sigamos, porque podríamos sacar la imagen actual de cada institución de nuestro Estado infausto, desde el Tribunal Constitucional hasta cualquier gobierno autonómico, pasando por el Consejo de Estado o el Tribunal de Cuentas.

Deseo, de corazón y sin reservas (tampoco reservas petrolíferas) ni cruzar los dedos ni nada, que les vaya realmente bien a los argentinos y a cualesquiera ciudadanos del mundo, que para eso uno se proclama cosmopolita y no parroquiano de a cien. Pero si a los ches dentro de una temporada les pintan bastos, que no nos vengan otra vez con tangos y psicoanalistas y epígonos de Borges, pues seguramente ya no estaremos. O, al menos, no estaremos para más cuentos.

15 abril, 2012

Menores maltratadores: causas, remedios y justicia penal

(Mi buen amigo Avelino Fierro Gómez, Fiscal Delegado de Menores de la Fiscalía de León, publicó esta tribuna en el Diaro La Ley el pasado jueves, día 12. Aquí la copio, porque merece lectura y unas reflexiones
Lamentablemente, aquí el texto me sale sin las notas al pie. Inconveniente técnico que lamento).


Desde hace unos años ha sido muy evidente el incremento de supuestos de menores que agreden a sus ascendientes. La abundancia de malos ejemplos en la sociedad de los adultos, los cambios en la familia, en la escuela, culturales... han contribuido a ello. Es urgente adoptar medidas preventivas y educativas que hagan que la intervención de la justicia penal, algo habitual hoy día, pase a ser excepcional.

1. Las posibles causas.
¿Son los jóvenes de hoy más incultos, antisociales y agresivos que los de hace 10 ó 15 años? Al escribir sobre estos asuntos uno tiene la tentación de hacerse preguntas así, de antropología social generalista y barata. Es posible que haya encuestas sobre ello; las desconozco. Pero si preguntamos a los adultos de nuestro círculo (podemos decir que acomodado), la respuesta afirmativa ganaría, porque ya es un lugar común, alimentado casi a diario por los medios de comunicación, pensar que los jóvenes ya no son lo que eran -estudiosos, dóciles y educados- y que en su actitud en la familia, en la escuela y en la calle dejan mucho que desear.
Algo de ello debe de haber, porque parecen abundar los padres angustiados, profesores deprimidos y fiscales desbordados con montañas de expedientes incoados por denuncias contra muchachos de catorce a dieciocho años (de los menores de catorce ni hablamos; ahí se los dejamos a las instituciones de protección).Los motivos parecen ser variados. Algo apuntábamos sobre ello en escritos de hace unos años . Aunque nada decíamos allí sobre esto: parecía como si la promulgación de la nueva Ley del Menor 5/2000 y la instauración de las Fiscalías de Menores hubiera funcionado como un “efecto llamada”. La Ley 4/92 estaba entonces vigente. Había Fiscales y Jueces de Menores, pero los jóvenes perturbados y perturbadores debían de estar hibernando o un virus no detectado, con componentes de hiperactividad, despotismo, trastorno disocial… se incubó por las gestantes de la última década del siglo pasado o se incrustó, cual “alien” cualquiera, en el cerebro de los adolescentes. Así que quien esto escribe estaba de brazos cruzados sin niños que le dieran la tabarra, y se dedicaba a delincuentes más talludos, cuando la eclosión de los menores incordiando en todos los ámbitos de su referencia allá por el dos mil y pico, le pilló desprevenido.
Ocurrió en todo el país. En la Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2005, desde los territorios autonómicos los fiscales daban cuenta de que se había detectado un incremento desmesurado en la comisión por menores de los delitos previstos y penados en los arts. 153 y 173.2 C. Penal.
Se trataba ya de dar explicaciones, buscar motivos, analizar el problema, ponerle remedio (“es una consecuencia lógica de las reformas legislativas operadas en el Código Penal”, “se debe analizar con extrema prudencia la situación de riesgo”, “en supuestos de habitualidad la ausencia de recursos hace inevitable el ingreso del menor en centros de reforma totalmente inadecuados”, “padres que sienten una imposibilidad absoluta para enfrentarse a esas situaciones”, “los equipos técnicos detectan otros muchos episodios al contactar con los progenitores”, “suele corresponder a la ausencia de patrones de conducta adecuados en el núcleo familiar”...)
No sólo los fiscales, convertidos en los primeros destinatarios de las denuncias de padres (o de profesores o vecinos o médicos, cuando aquellos no se atrevían a dar ese paso) reflexionaban y actuaban para atajar lo que algunos denominaban un “fenómeno emergente”, sino que terapeutas, educadores y entidades públicas encaraban con bastantes apuros la situación . ¿Cómo se ha llegado a este estado de cosas? ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer esto? nos preguntábamos los adultos. Pues parece que habíamos puesto bastante de nuestra parte, habíamos echado bastante leña al fuego.
En un libro colectivo sobre la familia editado en España en 1970 ya se ofrecen algunas aproximaciones que, aunque referidas al ámbito norteamericano, pueden servirnos perfectamente si estamos de acuerdo en que nuestros años noventa se parecen bastante a aquella época y en que nuestros jóvenes se han sentido un tanto abducidos por esa cultura. Escribía Talcott Parsons en la p.59: “El periodo que va desde la adolescencia hasta el matrimonio y a la plena aceptación de las responsabilidades adultas se caracteriza por una serie de pautas de comportamiento que se han impuesto a la atención del público bajo las denominaciones generales de teen-agers, bobby-soxers y otras parecidas. Este periodo implica, pues, un tipo de cultura esotérica claramente diferenciada de los adultos y no una forma de aproximación a las formas adultas de comportamiento. Sus características fundamentales parecen ser la irresponsabilidad y una especie de conformismo [sic] compulsivo complementado por un hedonismo particular -la vida se orienta hacia un solo objetivo: pasarlo bien-. Conducir un automóvil a velocidad excesiva es un buen ejemplo de la primera; la adopción de unas formas vestimentarias comunes, un ejemplo de la segunda”.
Pero que los jóvenes tengan su burbuja cultural o comportamental (bien alimentada por otra parte por la mercadotecnia y la sociedad de consumo) , su actividad tribal, no es demasiado significativo: de hecho, siempre ha sido así. No pasaría nada si los grupos primarios o la sociedad ejercieran su contrapeso. Pero eso les ha faltado en los últimos tiempos .
En uno de los mejores artículos de criminología, aspectos sociológicos y de política criminal del sistema de responsabilidad legal de los menores que recuerdo haber leído , García Pablos escribía: “La cultura ha cumplido tradicionalmente una función ‘moderadora’ que hoy ya no cumple. Todo lo contrario. La actual cultura (?) consumista, del video y la consola, crea artificialmente necesidades, no sabe de límites ni restricciones, y predica un hedonismo insaciable incapaz de postergar la satisfacción del placer o planificar con sensatez el futuro a medio plazo. Jóvenes y menores son las primeras “víctimas” de esta cultura, antesala de toda suerte de frustraciones […] Una sociedad que entroniza el éxito como valor supremo y destierra de su mirada cualquier atisbo de limitación, sufrimiento, fracaso… ¿cómo puede generar individuos sanos que sepan asumir como inherentes a su condición de seres humanos, la limitación, el sufrimiento o el fracaso mismo? No puede pues, extrañar, que muchos de sus jóvenes delincuentes –jóvenes, sobre todo- acusen un bajo umbral de tolerancia a la frustración si sólo se les educó en el éxito, en el triunfo a toda costa y a cualquier precio.”
Otro aspecto en el que los jóvenes se mueven como pez en el agua, sacando pecho y sintiéndose emancipados de la tutela de los adultos, es en el uso de las nuevas tecnologías. Ahí, en ese campo, la mayoría de los padres se sienten impotentes de puro analfabetismo y desconocimiento aunque muchos de ellos utilicen un ordenador en el trabajo o en casa. La autonomía de los menores en ese campo, su manejo de los medios de la “galaxia Gates”, sus andanzas por el ciberespacio, están ahondando más la separación entre los chicos ciberadaptados y adultos despistados, se abre una especie de corte epistemológico, práctico y comunicativo entre padres e hijos, también entre profesores y alumnos .
Producto de esos dos ámbitos que hemos descrito -consumo y generación del pulgar- es muy habitual ver desde hace unos años en las Fiscalías de Menores a una madre de modestísima clase social que, tras mucho pensárselo, ha dado el paso para denunciar a su hijo que acaba de cumplir catorce años (estoy ahora pensando en un caso concreto, aunque abomino de toda esa literatura de la anécdota, del asunto truculento, de la que están llenos los escritos de psicólogos o educadores -“Fulanito tenía trece años y una habilidad especial para sacar a los profesores de sus casillas”, enunciados de ese tipo, que son tan cansinos como el anecdotario de errores en los exámenes de bachiller o el de pifias de abogados- porque, puestos a ello, todos tendríamos mucho que contar, que “verbalizar”, como profesionales o simplemente como padres) y que entra sola en la oficina y al preguntarle por los datos de identidad del hijo nos responde “ahora vendrá él” para ver, pasado un buen rato, aparecer al niñato dándole al SMS en un móvil carísimo, con un casco de moto bajo el brazo, unas zapatillas de alta gama y enterarnos al poco tiempo de que el padre no ha podido venir porque está de baja, en casa y deprimido por las voces que le da el niño y la rabia y la frustración de no poder evitar las palizas que le da a la madre cuando ésta ha tratado de imponerle alguna norma sobre horarios o no le da suficiente propina.
El otro producto, que también son legión, es el de los nenes y nenas que denuncian después de que se han dicho de todo en el chat o en el tuenti, por culpa, muy a menudo en el caso de ellas, de un chico de clase y se han zurrado de lo lindo. Las montan pardas, pues, los infantes -en esto van adelantando tanto que con muchos no se puede intervenir al ser menores de catorce años- con la cacharrería internáutica porque suelen pensar que “en internet no me pueden identificar, soy anónimo”, “como soy menor, no me pueden hacer nada”, “no hice nada malo, sólo lo grabé y lo subí a la Red”… ¡Qué tentaciones tiene uno de decretar por el artículo treintaytres el comiso del ordenador y se aguanta porque es habitual que los profes manden los deberes on-line!
La familia es la principal correa de transmisión para la difusión de las normas culturales a las nuevas generaciones, “aunque ese proceso transcurra en parte inadvertido, descubriendo los niños y asimilando uniformidades culturales incluso cuando son implícitas y no se han reducido a reglas” , hay procedimientos “abreviados” de aprendizaje que no exigen la comunicación interpersonal, ni la persuasión razonada . Y vaya ejemplos están teniendo: ni la actual sociedad, como estamos viendo, permisiva, individualista o muy competitiva, cumple ofreciendo al joven una sugestiva alternativa de políticas sociales, valores de solidaridad, participación o compromiso, ni muchas familias saben establecer pautas o reglas educativas o, al menos, alguna imposición de normas o control familiar.
Se han clasificado esas inadecuadas maneras de los padres en modelo permisivo o sobreprotector, modelo autoritario y modelo incoherente/ausente. Según otros autores, en estilo educativo denominado de confusión/falta de recursos para educar, estilo democrático o el de padres permisivos o modelo errático, autoritario, de monopolio/sobreprotección e inductivo de apoyo/democrático . Educar en la permisividad o educar con sobreprotección serían los utilizados por los padres a los que muy posiblemente tiranicen luego sus retoños. También se utiliza mucho el término “laxitud”.
Y eso sucede con las familias que se preocupan, aunque a veces se equivoquen, por sus hijos. Cuando las quiebras en la organización familiar son muy evidentes es mucho más probable la repercusión en las malas manías de los chavales. Carlos Vázquez enumera dentro de los factores de la delincuencia juvenil, entre otros, las actitudes crueles, pasivas y negligentes o la violencia de los padres con los hijos. Señala, citando a otros autores, que los niños maltratados se convierten en un grupo de riesgo que cuando llegan a adultos tienden con mayor frecuencia al abandono del hogar, la delincuencia juvenil y desviación social, por ejemplo al abuso de estupefacientes, prostitución, suicidio, y a comportamientos violentos.
Los conflictos familiares (con el término broken homes se refiere la literatura americana a familias desestructuradas por separaciones, divorcios, fallecimiento de los padres) son asimismo citados como otra posible causa generadora de delincuencia.
Y también determinados factores individuales, factores de riesgo biológicos o psicológicos podrían determinar una conducta violenta.
Desde 2002 hay estudios sobre el gen de la monoaminooxidasa A (MAOA), como influyente en el sistema agresivo de algunos jóvenes. El síndrome fetal alcohólico o disfunciones o daños en el lóbulo frontal pueden ser también factores de riesgo generadores de violencia. Y entre las causas de tipo psicológico estarían las psicopatías cuya sintomatología patognomónica o asociada cursa con conductas violentas .
Según Garrido Genovés , muchos psiquiatras y psicólogos emplean de forma indistinta los términos psicopatía y personalidad antisocial, pero el psicópata tendría para este autor “rasgos de personalidad que lo hacen más temible”. El trastorno antisocial de la personalidad exige que el individuo en particular posea al menos tres de la siguientes siete características: incapacidad para cumplir con las leyes y normas de la sociedad; engaño y manipulación; impulsividad, actuar sin pensar en las consecuencias; irritabilidad y agresividad; despreocupación temeraria por la propia seguridad o la de los demás; irresponsabilidad, huida de las obligaciones; falta de remordimientos o sentimientos, de culpa por haber herido, maltratado o dañado de algunas forma a otras personas.
Otro diagnóstico habitual para jóvenes agresivos o maltratadores es el de hiperactividad, el TDAH, esos chavales que son unos polvorillas, no necesariamente malos, pero a los que si les da por liarla (sobre todo si tienen también un trastorno negativista desafiante), hay que darles de comer aparte, quiero decir, prestarles toda la atención médica, psicológica, y educativa -y, lo siento, reformadora- posible. Hace poco -cuento “un caso” y había prometido no hacerlo- apareció por nuestra oficina una madre desesperada, separada y preocupada porque su hijo, que no se portaba nada bien con ella, había puesto en marcha una “dumper” en una zona céntrica en obras y había emprendido un rallye sin ajustarse a las normas de circulación. Los daños eran cuantiosos. La madre decía que el muchacho llevaba unos días sin tomar su medicación.
Hace unos meses leí un libro relacionado con esta materia al verlo recomendado en el blog de un periodista, La tabla rasa, de Steven Pinker , y que engancha ya desde el prefacio cuando escribe: “Mientras no se realicen nuevos estudios sobre hijos adoptados (que sólo reciben de sus padres el medio, no sus genes) los datos avalan por igual las posibilidades de que sean los genes los que marquen toda la diferencia, la posibilidad de que la marque por completo el ejercicio de la paternidad, o cualquier posibilidad intermedia. Pero casi en todos los casos, la postura más extrema -la de que los padres lo son todo- es la única que contemplan los investigadores.”
El autor hace en el capítulo 19, titulado “Los hijos” (pp.541 a 581) amplia referencia al libro de la psicóloga Judith Rich Harris The Nurture Assumption (1992), traducido muy gráficamente “El mito de la educación. Por qué los padres pueden influir muy poco en sus hijos”. Vincula la autora la violencia juvenil a la socialización grupal, y a ello se apunta Pinker al decir que el niño se socializa en sus grupos de iguales, no en su familia, pero no está convencido de que los grupos de iguales expliquen cómo desarrollan los niños su personalidad: por qué resultan ser tímidos u osados, inseguros o seguros, abiertos o conservadores. La socialización y el desarrollo de la personalidad no son lo mismo -escribe- y los iguales pueden explicar la primera sin necesariamente explicar el segundo (p.574) .
Esa lectura me llevó a redactar un pequeño texto titulado “Naturaleza y educación”, que incluí -no sé si era lugar apropiado- como adenda en mi colaboración en la Memoria de la Fiscalía Provincial de León, en 2010, y que concluía con una reflexión optimista diciendo que algo podríamos todavía hacer en beneficio de los jóvenes como padres, educadores o fiscales de menores, a pesar de que sus “antenas sociales estén orientadas hacia los iguales”.
Tenemos pues a muchos de nuestros adolescentes con padres que no han hecho sus deberes y en la escuela -el otro grupo primario y fundamental en la socialización- tampoco las cosas pintan nada bien. El aprovechamiento escolar -ya lo señalaba Beccaria al decir que el medio más seguro de prevenir el delito era perfeccionar la educación- que incluye la asunción de mensajes prosociales y de compromiso y participación está demostrado que es una excelente vacuna contra conductas irregulares o de subculturas criminales en último caso.
Pero como escribíamos en “Naturaleza y educación”, al decir de los expertos, las leyes educativas (hechas por políticos aconsejados por la secta pedagógica -creo que era Savater quien hablaba de la enfermedad de la pedantería pedagógica-) están consiguiendo que la cultura de los alumnos sea paupérrima, que la mala educación sea habitual, que los profesores se sientan deslegitimados y se les obligue a montar “un foro de discusión” cada vez que se manda algo al alumno para convencerle de que debe hacer lo que se le ordena.
No pueden ser ciertos -no lo parecen por lo tremendos- los datos que leemos de que la desmotivación o el síndrome de burn out alcanza a un 63,5 % de los profesores que presentan riesgo de sufrir un estrés alto .
La administración educativa contribuye a menudo a ello al desautorizar a profesores dándoles la razón a los padres. Ya Sánchez Ferlosio denunciaba -y uno se lo imagina hasta bastante cabreado- la invasión de lo público por lo privado en muchos aspectos, y en este de la educación precisaba que “amén de la libertad de los papás y las mamás de elegir para sus hijos la enseñanza que les parezca conveniente, la libertad de enseñanza se traduce también, más allá de esta elección, por una parte, en el derecho de mantener sometidos a constante control y vigilancia los criterios y las prácticas de un profesorado del que se consideran autorizados a desconfiar de un modo sistemático (con las ya más arriba apuntadas consecuencias de acobardamiento y desmoralización de muchos profesores) y, por otra, en el derecho de extender y mantener extendidos los tentáculos de las privadas y personales relaciones familiares sobre un territorio público e impersonal como es o debería ser el de las relaciones de enseñanza .
También es cierto que en la práctica de los enseñantes (no vamos a contar batallitas de los alumnos que lo fuimos hace cuarenta años) se ha dado con bastante habitualidad la rutina (esas clases plúmbeas, ya en la universidad, del catedrático recitando todo un trimestre, un año y otro año, parrafadas de su tesis que tendría que ser a veces no más que una nota a pie de página) y los malos modos dictatoriales (“la autoridad de los que profesan la enseñanza incluso constituye un obstáculo la mayoría de las veces para quienes quieren aprender”, Cicerón), que no se ha llevado a cabo la educación con la “severa dulzura” de que hablaba Montaigne, sin comprender que “enseñar con seriedad es poner las manos en lo que tiene de más vital un ser humano” .
Y para ir acabando con la retahíla de toda esta suerte de calamidades y desgracias que se abaten sobre nuestros adolescentes (¡pobres!) hay que traer a la palestra a los medios de comunicación. Ya vimos en la nota 16 la alusión a los mismos como responsables directos de conductas delictivas.
Carlos Vázquez distingue bien entre el tratamiento informativo de la delincuencia juvenil -que puede llegar a entorpecer la elaboración y aplicación de una política criminal de reinserción social porque la “mal informada” opinión pública esgrima su temor a la delincuencia juvenil exhibiendo niveles de tolerancia y flexibilidad mucho más bajos- y la violencia en los medios de comunicación, citando estudios empíricos que han llegado a la conclusión de que “la permanente contemplación de la violencia en la televisión por niños tiene un efecto muy negativo, ya que puede provocar comportamientos violentos y delictivos cuando son jóvenes y adultos.”
Los medios han renunciado, aparte de su función estrictamente informativa, a una importante función pedagógica. Pero incluso la visualización de la más pura asepsia informativa (predicadores de consumo sin freno, la información sobredimensionada de estos mismos días sobre el juicio por asesinato por jóvenes de una adolescente sevillana, las inauguraciones y el despilfarro de aeropuertos vacíos y la cicatería en lo necesario, la corrupción de los políticos que se perpetúan en sus mandatos, las jubilaciones millonarias de banqueros ineptos en cajas de ahorro recapitalizadas con fondos públicos…), sin ser necesario acudir a programas con tertulianos y petardas zafias e incultas que se creen el oráculo, transmite a los jóvenes la idea de que poco valen el trabajo y el esfuerzo cuando es más rentable y vende más la procacidad y el mal gusto, las técnicas u ocurrencias agresivas aunque sean poco ortodoxas, el codazo y la zancadilla, el enchufismo y el compadreo, y hasta un comportamiento delictivo.

2. Algunos remedios.
Concluye García Pablos en el artículo citado con la recomendación, para enderezar algo de este panorama -aparte de otras varias de tipo criminológico o axiológico-, de una nueva cultura servida por una ambiciosa política social en materia de educación, sanidad, vivienda, ocio…, porque -dice- la política social es y sigue siendo el instrumento más eficaz y justo de prevención del delito. Si, como parece, los jóvenes de los estratos sociales más deprimidos delinquen más no se debe a que profesan valores genuinamente criminales (valores de clase) ni a la discriminación del sistema legal (discriminatoriedad, desde luego real) sino al eterno problema de la desigualdad de oportunidades.
Quizá haya que volver a empezar, haya que volver -como decía el director saliente de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha- a enseñar a leer y escribir. Haya que incidir -como escribía en su blog Dura Lex proponiendo un decálogo de medidas “de cajón para volver a ser un país decente, competitivo y que no dé grima” nuestro amigo García Amado-, en primer lugar en “educación, educación, educación”, como servicio público primero y mimado.
Y en el ámbito estrictamente escolar no voy a extenderme (de seguir así, no vamos a llegar a lo que tendría que ser el meollo de nuestra exposición: los aspectos jurídicos), pero bien podrían seguirse algunas recomendaciones de escritores, filósofos, profesores o pedagogos sensatos: pienso ahora en amenísimos o instructivos artículos o escritos de más largo recorrido de Muñoz Molina, Savater, Ferlosio, Moreno Castillo, Martha C. Nussbaum (ya voy avanzando en la lectura de su librito de título y subtítulo expresivos “Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades”, en el que acabo de subrayar con lápiz la frase “y aunque el conocimiento no garantiza la buena conducta, la ignorancia es casi una garantía de lo contrario.”)
Habría también que empezar a enseñar en las escuelas de padres a decir que no (he leído hace poco en El País la opinión -no recuerdo si de un pediatra- que recomendaba el “llevarle la contraria” al niño desde su más tierna infancia aunque, decía, habría que esperar a que cumpliera los tres meses), a enseñar que educar es frustrar, a establecer límites y obligaciones como padres y educadores, a poner al lado del cartel de los derechos, que son los únicos que al parecer se han impreso, otro con los deberes de los nenes, a cortar por lo sano algunos comportamientos grupales molestos y perniciosos para ellos mismos (sí, a veces no pasa nada con ir por delante con la cantinela “lo hacemos por tu bien”) y todo eso teniendo bien claro las dificultades y urgencias físicas, psicológicas y emocionales de la adolescencia y que hay que echarles una mano en su búsqueda de la identidad, socialización y autonomía .
Hay también que amparar a los padres en el ejercicio responsable del derecho de corrección, por más que para algunos intérpretes eso haya desaparecido del mapa tras la reforma del art. 154,2 del Código Civil.
Hay que adoptar esa línea interpretativa en todo caso de la norma jurídica que pueda prestarse a colisión con lo que para algunos son derechos inamovibles de los menores. Así, si el padre preocupado por el uso del chat o tuenti o participación de su hijo en la red social que sea, o que tiene fundadas sospechas de que hay comportamientos inadecuados o delictivos de él o terceros, mayores o menores, y decide interceptar sus comunicaciones no está cometiendo un delito de descubrimiento de secretos o vulneración de la intimidad del art. 197 Código Penal, al desaparecer la redacción del antiguo 497 C.P. (“Esta disposición no es aplicable a los padres o tutores o quienes hagan sus veces en cuanto a los papeles o cartas de sus hijos o menores que se hallen bajo su dependencia”), sino que estamos ante el cumplimiento de un derecho-deber o una causa de exclusión de la tipicidad (como al respecto de la corrección paterna señaló adecuadamente Miguel Díaz y García Conlledo en el libro homenaje a Santiago Mir Puig en 2010).
En definitiva, educación y prevención, sincronizando el control social formal (sistema legal) y el control social informal (orden social) .
Y en el campo concreto de los adolescentes maltratadores, incidir en la prevención. Garrido Genovés sintetiza doce medidas preventivas, desde las muy genéricas (“hagamos lo posible para erradicar los malos tratos a los niños”) hasta otras más específicas: asegurarse de que el régimen de visitas no agrave los problemas en los hijos cuando hay constancia de personalidad antisocial o psicopatía en el padre; preparación de una red de detección precoz en el sistema de salud escolar; desarrollo de unidades de atención especializada en el sistema de salud mental infantil…

3. La regulación legal. La intervención de las Fiscalías de Menores.
1.- Consideraciones genéricas.
Dábamos cuenta al inicio de este trabajo de que en las Memorias de las Secciones de Menores se había detectado, desde el año 2005 (sobre hechos normalmente acaecidos el año anterior), un incremento notable de los casos de violencia doméstica protagonizados por menores.
Y desde ese momento hasta el presente en el que ha amainado el incremento de asuntos (aunque, como bien se dice en la Memoria FGE de 2011, el que las cifras globales de criminalidad protagonizada por jóvenes descienda globalmente, no se puede decir que sea suficientemente relevante) los fiscales de los distintos territorios han venido ocupándose casi con generalidad de reseñar, denunciar y estudiar los problemas procesales o de falta de recursos para encarar de la mejor manera el problema de esta violencia intrafamiliar.
Se han detectado las lógicas reticencias de los padres a denunciar, bien porque lo consideran una consecuencia ineludible en el ejercicio del deber de educación a sus hijos o porque por un malentendido sentido de la piedad se muestran renuentes a “perjudicar” a sus hijos a través de una denuncia penal . Asimismo, desde el inicio de las reflexiones de índole práctica se ha reconocido la eficacia de la medida de convivencia con grupo educativo, complementada en muchos casos con una medida de tratamiento terapéutico de tipo ambulatorio. El perfil del maltratador ha sido también analizado, exponiendo que su origen social no tiene parámetros uniformes, proviniendo tanto de familias de nivel social y económico con grandes carencias como de pertenecientes a nivel económico y social alto, así como el hecho de que en muchos casos esa sea su única actividad delincuencial . También se da cuenta del avance que ha supuesto en muchas provincias la elaboración de protocolos de actuación con diversas instrucciones para el tratamiento de estos casos, que se califican y vienen tramitando como preferentes.
2.- Cuestiones prácticas y procesales .
Es bastante habitual que ascendientes víctimas del maltrato de menores acudan a las Fiscalías en demanda de información u orientación en estos casos. A veces suelen callarse los episodios más violentos que pueden acabar confesando cuando se les comunica que los hechos tienen que tener la suficiente relevancia penal para ser calificados como falta del art. 620,2º, inciso último, 153, 173,2 u otros del Código Penal, información que se les transmite sin demasiadas precisiones técnicas. No es plato de gusto responder a veces afirmativamente (con todos los matices que nos queramos imaginar) a apreciaciones como la siguiente: “Entonces ustedes no van a hacer nada hasta que mi hijo me dé una paliza o me mate.” Pero, afortunadamente, muchos de esos supuestos no van más allá de conductas de menores que no son disciplinados ni atienden los requerimientos paternos sobre horarios, estudios, vestimentas, compañías, asistencia a clase… y que es adecuado a veces derivar hacia las instituciones de protección de menores, que -todo hay que decirlo- no suelen hacerse cargo, salvo proporcionar a los padres orientación o consejos, de forma oficial de estos menores. En algunas Comunidades hay programas para abordar estas situaciones de cierta agresividad al margen de la intervención penal. También hemos orientado a veces a quienes comparecen con esta problemática en la Fiscalía hacia gabinetes psicológicos o centros de orientación familiar.
Insiste la Circular 1/2010 en el principio de celeridad en la tramitación de estos expedientes. Puede decirse que es casi una advertencia innecesaria: ante un hecho grave con lesiones de la víctima o supuestos más leves reiterados de violencia habitual que van incrementándose, el fiscal de menores debe tratar de resolverlo en la propia guardia. Si el menor está detenido y es puesto a nuestra disposición se le recibirá declaración en presencia bien de otro fiscal que hará las veces de representante legal -sigue vigente esa inexplicable exigencia en el art. 17,2 de la L.O. 5/2000- o de algún familiar del menor que sea mayor de edad y que no tenga la manifiesta incompatibilidad del ascendiente agredido, y que puede ser el progenitor no denunciante si no interfiere o influye en el menor tratando de disculpar su actuación o culpabilizando a la víctima (algo que ocurre en el caso de padres separados). Si no tenemos a mano a esos familiares hemos recurrido a veces a representantes de instituciones de protección y en contadísimos casos, ante la imposibilidad de contar con los anteriores, hemos seguido adelante sin nadie que preste esa asistencia afectiva al menor si éste ha renunciado a ella.
El Letrado -hablo de una provincia pequeña- será el del turno de oficio y puede que sea o no especialista en menores. Si lo fuese suele hacerse cargo desde ese momento de la defensa del menor en el expediente. Si los padres quieren personarse como Acusación Particular deberán nombrar otro letrado, no siendo correcto procesalmente que pretendan designar Abogado para el propio menor . Es importante que desde este primer momento y a lo largo de todo el procedimiento el letrado lo sea del turno de especialistas de menores. La mayoría de ellos -como a nosotros nos gusta decir en los cursos de formación- tienen más de connivente sensibilización que de aséptica especialización en la tarea de cooperación con Fiscales y Jueces en la búsqueda para adoptar las medidas más convenientes para el menor.
Tras la declaración pueden presentarse varias posibilidades: puede incluso que no se incoe expediente, algo inusual porque, como bien se dice en la Circular (p.19), difícilmente cabrá aplicar el desistimiento del art. 18 LORPM teniendo en cuenta que normalmente concurrirá violencia o intimidación y en estos casos es la corrección en el ámbito familiar lo que falla estrepitosamente.
Lo normal será incoar expediente teniendo ya una información detallada de los hechos y solicitar informe del Equipo Técnico sobre las circunstancias del menor y, sobre todo, su comportamiento y actitudes en el medio familiar y si la convivencia es más o menos llevadera o ha llegado a una situación de deterioro tal que es manifiestamente imposible. En el primer supuesto se podrá adoptar incluso una solución extrajudicial de conciliación que irá normalmente acompañada del compromiso del menor de acudir a algún tipo de terapia psicológica o tratamiento médico (puede ser el servicio ordinario de salud a través de los Centros de Salud Mental o de Psiquiatría Infanto Juvenil o instituciones privadas) y que puede incluir a la víctima o más miembros de la familia (en nuestra Fiscalía con cierta frecuencia se ha derivado a menor y familiares en estos supuestos a los COF, Centros de Orientación Familiar, para cumplir esa tarea extrajudicial).
Si no hay posibilidad de que el menor regrese a casa, lo normal será la petición al Juzgado de Menores (o al Juzgado de Instrucción de guardia) de señalamiento de una comparecencia para adoptar alguna medida cautelar del art. 28 LORPM.
No cabe, aunque es demandando así con frecuencia por las víctimas o las propias Fuerzas de Seguridad (que muchas veces rellenan los formularios ad hoc para los supuestos de violencia de mayores) la adopción de una orden de protección en los términos del art. 544 ter LECrim.
La Consulta 3/2004 FGE, de 26 de noviembre, Sobre la posibilidad de adoptar la medida cautelar de alejamiento en el proceso de menores, respondía de forma muy razonable al admitirla como regla de conducta dentro de la medida de libertad vigilada.
Tras la Reforma de la LORPM por L.O. 8/2006, el alejamiento se configura como medida en el art. 7 (y se incluye entre las cautelares del art. 28) y se establece que si su adopción impide al menor continuar viviendo con sus padres, tutores o guardadores, el Ministerio Fiscal deberá remitir testimonio de los particulares a la entidad pública de protección del menor para que ésta promueva las medidas de protección adecuadas a las circunstancias de aquél . Es excepcional solicitar la imposición del alejamiento de forma aislada y suele añadirse a su petición con la de la libertad vigilada o con una convivencia con grupo educativo.
En nuestra Fiscalía se solicita la celebración de comparecencia, evitando el trámite escrito, para la adopción de medidas cautelares de régimen abierto. Asiste siempre un miembro de la Unidad de Intervención Educativa dependiente de la entidad pública competente para la ejecución, y puede decirse que esa medida cautelar de libertad vigilada u otra en medio abierto empieza de forma inmediata acompañando tras el acto de la comparecencia el menor al técnico, o citándolo como muy tarde para el día siguiente e iniciar el cumplimiento de la medida que irá casi necesariamente acompañada de otros compromisos o reglas de conducta como la obligación de asistir a terapias individuales, familiares, de desintoxicación, asistencia a centros educativos u otros fuera de horas lectivas para encauzar al menor en un uso razonable y provechoso de su tiempo de ocio.
Sin duda la medida cautelar (y definitiva) más efectiva por ser necesario en muchos supuestos sacar al menor del domicilio es la de convivencia con grupo educativo, medida que lamentablemente no se puede adoptar en algunas Comunidades por la inexistencia de tal recurso, aunque se denotan avances al respecto con la creación de plazas o ampliación de las existentes.
Fernández Ingelmo, a quien hemos citado, señala que la medida está presente en nuestro ordenamiento desde la Ley de Tribunales Tutelares de Menores de 1948 teniendo un evidente contenido de protección, como ponía de relieve la Circular FGE 1/2000, aunque el enfoque sería ahora distinto, puesto que el objetivo no será ya apartar al menor de un entorno marginal.
Este autor y la Circular 1/2010 señalan que había un consenso generalizado sobre la necesidad de recabar el consentimiento del menor afectado por la medida. Así se pautaba en la Consulta 3/2004 y se señala en el art. 19.3 Real Decreto 1774/2004, de 30 de Julio, que aprueba el Reglamento de la LORPM. Oír al menor y sus representantes es importante para sopesar el éxito de la medida.
La convivencia se suele organizar a través de pisos, recursos residenciales en los que el menor cumple un programa de actividades que suele incluir la enseñanza reglada y posibles tratamientos psicológicos. En la Circular 1/2010, al hablar de esta medida ya impuesta como definitiva, se dice que de acuerdo con criterios técnicos no debe solicitarse por tiempo inferior a diez o doce meses y es conveniente que se solicite junto con ella una libertad vigilada para ejecutar tras la finalización de la primera.
Algunas Fiscalías (así se entendía por la de Sevilla y se refleja en la Memoria FGE de 2008) recurren a la familia extensa en los casos en que es posible, para evitar la institucionalización del menor maltratador.
Todas las medidas no privativas de libertad citadas tienen la evidente ventaja, adoptadas como cautelares, de no contar con límite de duración, al señalar el art. 28,1, pfo. tercero, último inciso, que podrán mantenerse hasta que recaiga sentencia firme.
Sólo en último caso, por la gravedad de los hechos y tratando de evitar nuevos atentados contra bienes jurídicos de la víctima (como señala la Circular 1/2007 FGE) se acude a la solicitud de internamiento en centro de reforma, recurso inadecuado generalmente para estos menores que no suelen cometer más delitos que los de maltrato en el ámbito familiar, y porque muchos centros de reforma no suelen contar con personal especializado .
En la mayoría de supuestos se solicitará que el internamiento lo sea en régimen semiabierto (casos graves en los que estaría justificado solicitar el internamiento cerrado, serían los similares al descrito en el Auto AP Barcelona, Secc. 3ª, 25-9-2009), que permitirá al menor realizar fuera del centro “alguna o alguna de las actividades formativas, educativas, laborales y de ocio establecidas en el programa individualizado de ejecución de la medida” (art. 7,1,b LORPM), aunque se adopte como cautelar y no se haya elaborado el programa ya que el art. 29 del Reglamento contempla la sustitución del programa por un “modelo individualizado de intervención” que contendrá una planificación de actividades adecuadas a las características personales del menor y que debe aprobar también el Juez de Menores conforme al art. 44 LORPM. Del mismo modo y aunque el art. 13 de la ley hable de los informes durante la ejecución, debe entenderse que deben emitirse durante el internamiento cautelar y, como mínimo, con periodicidad trimestral.
Los informes de los Equipos de los centros serán de gran ayuda para los Equipos Técnicos de la Fiscalía y para el propio Fiscal para aquilatar la duración de la medida definitiva o, incluso, para la posible solicitud en el escrito de alegaciones de otra menos restrictiva.
El escrito de alegaciones del Fiscal no tiene en estos supuestos ninguna especialidad. Habrá que estar a los tipos penales para adultos que sufrieron reforma especialmente por L.O. 15/2003, que convirtió en delitos conductas que hasta ese momento se calificaban como faltas. En el relato de hechos de la alegación primera se incluirán, en el caso de varias denuncias, todos los imputados al menor que deberán acumularse mientras dure la instrucción.
En algunos supuestos se adelanta quizá demasiado el umbral de protección-sanción construyendo relatos de violencia habitual con la única prueba de dos sucesos de injurias o vejaciones (vid. SAP Madrid, Secc. 4ª, 22-7-2011 y SAP La Coruña, Secc. 2ª, 20-7-2011).
La Circular 1/2010 hace referencia a la Consulta 1/2008 conforme a la que en las conductas tipificadas en los arts. 153,2º y 173,2º C. Penal necesitan para ser delito del requisito de la convivencia entre autor y víctima cuando se cometan contra ascendientes, descendientes y hermanos, por naturaleza, adopción o afinidad, propios o del cónyuge o conviviente. Si no concurre convivencia, los hechos serían falta.
También señala la Circular 1/2010 que en la fase de audiencia, si los denunciantes-testigos son los progenitores del menor no podrán acompañarlo en la Sala (art. 35.1 LORPM) sino que estarán fuera hasta su declaración como testigos.
Con la amplia referencia que hemos hecho a las medida cautelares huelga aquí extendernos sobre las medidas que pueden imponerse como definitivas. Es posible llegar al internamiento cerrado para los supuestos más graves, dada la redacción del art. 9.2.b) LORPM, pues aunque se tratará de delito menos grave se habrá empleado en su ejecución violencia o intimidación en las personas. De nuevo la Circular 1/2010 recuerda que el principio de proporcionalidad del art. 8.2 LORPM y las penas previstas en el C. Penal llevarían a la limitación de un año en el internamiento.
Es muy frecuente la solicitud de medida complementaria de tratamiento terapéutico de tipo ambulatorio, acudiendo en los supuestos de más gravedad a un internamiento terapéutico que se habrá adoptado ya como cautelar. La escasez de recursos en este campo es un grave inconveniente. El ingreso en muchos supuestos en centro de reforma ordinario donde recibirá tratamiento médico es claramente inadecuado.
En cuanto a la fase de ejecución a la que ya nos hemos referido antes, la Circular 1/2010 insta a los Fiscales a controlar los programas individualizados de ejecución de las medidas, tal como autoriza el art. 44.2 LORPM y a promover la participación en los mismos de los familiares o personas afectadas.
Finalizamos con una breve referencia a la violencia sobre mujeres menores de edad. En la Memoria FGE 2011, en la colaboración de la Fiscalía de Sala Delegada Coordinadora contra la Violencia Sobre la Mujer, se dice que esa minoría de edad no excluye la existencia de una relación de análoga efectividad a la del matrimonio sin convivencia, pero señala una serie de parámetros (que el noviazgo sea conocido por familia y entorno, tiempo de relación y frecuencia de los encuentros, naturaleza de los hechos delictivos, existencia de relaciones sexuales) para concretar si esa relación participa de las notas de estabilidad e intensidad para ser considerada de análoga afectividad.
El Auto de la Audiencia Provincial de Barcelona, Secc. 3ª, de 8 de agosto de 2005, había iniciado una dirección que nos parece adecuada y no ha tenido continuidad, al declarar que la relación de noviazgo entre dos menores de edad no puede equipararse a una relación matrimonial o de hecho entre dos adultos. Algunas sentencias que se plantean si las relaciones de noviazgo entre jóvenes exceden o no de la “mera amistad” serían las de la AP Cantabria, Secc. 3ª, 22-12-2006 y de 5-11-2009, la de la AP Córdoba, 9-2-2004 o la de la AP Tarragona, 6-2-2006.
Pero en esta y otras materias relacionadas con la jurisdicción de menores, la jurisprudencia deja mucho que desear. Los motivos son variados: la regulación tan restrictiva del recurso de casación , la inexistencia de magistrados especialistas en los Tribunales Superiores de Justicia (anunciados en la primera redacción de la Ley) y , todo hay que decirlo, un cierto desinterés por asuntos que algunos magistrados siguen considerando “menores”.

14 abril, 2012

Nuestro rey, el de todos los españoles y tal

Es un sino fatal y todos sabemos lo que es eso. Épocas de ofuscación, tiempos de errores encadenados. Al poco tiempo de que tu mujer se mosqueara por los mensajitos de la de la ofi y porque aquella camarera te llamó con el diminutivo que supuestamente solo conocen los de tu pueblo, y justo el día que se te había metido en la cabeza que una sombra te seguía, te enrollas con la cuñada y, pese a que te parecía que alguien os espiaba dese la calle, te lo haces con la persiana subida, la ventana abierta y unas canciones de Perales en el viejo tocata. Luego, te dedicas durante semanas a mandarle a la cuñada en cuestión mensajitos encendidos y a guiñarle el ojo cada vez que te la cruzas en la comida de los domingos. Caes con ella y con toda la tripulación, por supuesto, y, muy en tu línea de esa temporada, es cuando buscas atenuante a base de declarar que antes te habías liado con la prima de tu señora y que nadie dijo ni mu. Al cabo de los días, quieras que no, te verás preguntándote qué te pasaba y cómo pudiste andar tan torpe o si será que inconscientemente ansiabas tu propia perdición y esa patada en el culo que todavía te escuece. Complejidades de la humana psique aliñadas con ceguera de varón.

Lo del Rey me recuerda ese tipo de entrañables desconciertos viriles. Con la mala suerte que, agazapada, esperaba la ocasión para su golpe traicionero. En otras palabras, que es como para descojonarse de risa. Está el hispano monarca hecho unos zorros y unas zorras y se marcha de caza a Botsuana mismamente. A cazar elefantes, que es lo mínimo que uno va a cazar a Botsuana, pues si se tratara de folclóricas y cabareteras ya las pillaba aquí mismo y a qué tanto viaje. Y tiene tan mala pate el hombre, que, tres días antes, su nieto de trece años se pega un tiro en el pie con una escopeta de caza. ¿No habría que hacer una reforma constitucional para requisar las escopetas a los de la casa real y los borbones en general? O para incapacitarlos y ponerles un tutor o una maceta.

A cazar elefantes, sí. Todo el día todo dios con la matraca de que los elefantes se acaban, de que hay mucha caza ilegal de pobres paquidermos para quitarles los colmillos, que si proteger la naturaleza, que si amparar las especies, que si prohibir las corridas de toros, y el imbécil coronado se va a África a matar al papá de Dumbo como el que se acerca al puticlub de la esquina a echar un polvo. ¿Será posible? Debe de tener muchísimo mérito y resultar de lo más emocionante apuntarle entre los ojos a un elefante. Más o menos, como fusilar gente ante las tapias del cementerio, pero con más luz y en manga corta.

Para colmo, empieza el pueblo a cuscarse en serio con lo de la crisis y las apreturas de dinero, y esta real calamidad se pone a tiro para que los periódicos cuenten que el ir a matar elefantes sale a unos treinta mil euros la pieza, más el viaje, los güisquis y el revolcón multcultural pagado que se supone que caerá, una vez que te metes en gastos. A la edad que tiene, con los huesos quebradizos que se gasta, con la mala potra que lo acecha de hace un par de años para acá, con los precedentes del descojone que se formó cuando lo pillaron en Rumanía disparando a osos borrachos, como el famoso Mitrofán, con la cantidad de gente que tiene a la monarquía enfilada porque salen caros y parecen tontos, amén de poco honrados, con el nieto en el hospital por imitar a los mayores, y a este borbonicón se le ocurre ir a cazar elefantes al quinto pino. Normales no son, para qué engañarnos.

La familia real, la familia real, tanto cuento con la familia real. Pues menuda familia de las narices. El abuelo pasando del nieto operado, la reina pasando del rey, la infanta pasando de su padre… Porque cuentan hoy los periódicos que la reina Sofía, esa de la que siempre se dice que es una auténtica profesional, se había marchado a Grecia a pasar la pascua ortodoxa con sus parientes y que no piensa volver antes de lo que tenía previsto. Qué diantre hace una reina de aquí celebrando una pascua ortodoxa o heterodoxa en Grecia, vamos a ver. ¿No habíamos quedado en que España no es Grecia? Y que la infanta Elena tampoco va al hospital en el que está su real progenitor porque tiene que inaugurar un rastrillo de unas damas diplomáticas. Bueno, un rastrillo no, una kermés, que es lo mismo pero con el dedo estirado y más collares. Eso, de propina, para que veas cómo está también la diplomacia. La otra hija tampoco puede venir de EEUU porque está casada con uno que robaba y a lo mejor la trincan a ella también y mejor no dejarse ver mucho, aunque a su lugar en la línea sucesoria de la corona no renuncia la tía.

Si esto lo hubiera puesto Berlanga en una película suya, le habrían dicho que qué exagerado y de qué iba. La escopeta nacional real. Los hados gastan estas bromas. En el fondo todo cuadra y acabas pensando que nada hay sin razón suficiente y que Dios no existirá, claro que no, pero unos trasgos burlones sí que andan por ahí. El Rey y la familia real acaban presentándose como la perfecta caricatura y la completa síntesis de todos los defectos, las hipocresías y las miserias de esta sociedad católica y desalmada. Seguramente será su definitivo y más alto servicio al Estado. Colectiva apoteosis.

13 abril, 2012

Jacobo Dopico resiste activamente

Viene hoy en El País un estupendo artículo de mi querido amigo Jacobo Dopico. Es a propósito de las nuevas reformas penales que se anuncian, las de esta semana, y que llevarán a que sea delito seriamente penado el sentarse en el suelo delante de unos policías. Lo próximo serán cinco años a la sombra por mirar mal a un dentista.
Lean al amigo Jacobo, léanlo. Está aquí.

12 abril, 2012

Por qué me caen tan mal los actores y actoras y toda esa peña

Viene en la edición digital de El Mundo un pequeño reportaje sobre la manía que muchos tenemos a muchos personajetes de la farándula y se pregunta a algunos intelectuales sobre a qué se puede deber esa gana de tirarlos al pilón y taparlo. Así que me aplico la pregunta e intento desesperadamente contestarla del modo más desprejuiciado que pueda, que no sé cuánto será.

¿De quiénes estamos hablando? Pues creo que de cantantes, actores y directores de cine que suelen salir hablando de política y de asuntos sociales y que se gustan en su labor de guías espirituales de esta parte parroquial y aldeana de Occidente. ¿Nombres? No sé, los Sabina, Serrat, Miguel Ríos, Víctor Manual y Ana Belén, los Bardem, unos cuantos actores de los que salen en las series recientes de la tele y de los que no me sé el nombre de ninguno, salvo el del tal Willi Toledo, Pedro Almodóvar, José Luis Cuerda (no sé si a este lo confundo con otro, pero da igual), y así.

¿Les tengo algo de manía yo? Pues sí, un poco. Vamos, que en conjunto y de promedio me caen como una patada en el culo. Sin embargo, si los veo uno a uno, los hay que no me repelen ni lo más mínimo. Por ejemplo Miguel Ríos o Serrat.

Primera cuestión por la que tal vez me provocan rechazo: porque esos no son ni los cantantes ni los actores ni los directores de cine de este país, ni siquiera los principales de ellos: son los que dan la vara y la matraca y se gustan y se lo quieren montar de líderes culturales, sin ser cultura de la buena lo suyo, y de gurús de la política y el pensamiento social, sin que conste que hayan leído más de tres libros en los últimos diez años. ¿Por qué estos cuatro gatos pasan por “los” actores, “los” directores de cine y “los” cantantes o músicos a los que hay que hacer caso cuando hablan de cosas distintas de las de su oficio? Buena cuestión, no me digan que no. Mi hipótesis: son impostores y se aprovechan de la discreción de la mayoría de sus compañeros de profesión.

Segundo, me molesta una barbaridad su izquierdismo pijo y de pega. Ahí sí me dan donde me duele. No soy yo quien para repartir acreditaciones de izquierdistas o derechistas, pero que este personal pase por quintaesencia del progresismo me parece indicio claro de algo que lamento bastante: de a dónde ha ido a parar el progresismo de este país. Posturitas, pijerío, lamentos insustanciales, peloteo con los que pagan, búsqueda desesperada de la subvención por ser vos quien sois… Verlos de la mano de Zapatero ya fue la última y definitiva vuelta de tuerca y el pesimismo sin paliativos: si esos políticos y esos “intelectuales” y “gentes del mundo de la cultura” son lo que tenemos para construir una sociedad con justicia social y con derecho sociales, apaga y vámonos y date por jodido.

Tercero. Lo del cine. En cuestión de música “moderna” me gustan gentes como Serrat y Sabina, claro que sí, y cómo no recordar al gran Víctor Manuel de hace unas cuantas décadas o al Miguel Ríos de entonces. Pero, ay, con el cine español ya he tirado la toalla. De los Berlanga y compañía no queda ni rastro. Pasan años y no consigo ver entera una película española, o aguanto hasta el final pero me pongo a pensar en mis cosas para no cabrearme. Caspa a raudales, salvo cuando no parece cine español o no lo hacen estos que van de culturetas de aquí. Seamos sinceros: ¿alguien soporta las últimas películas de Almodóvar? Y, sobre todo: ¿a alguien le importa un pito lo que piense Almodóvar sobre tal o cual problema político o social?

Y ahora sí que llegamos al meollo que otro día habrá que mirar con algo más de calma: por qué importan más y se valoran más y tienen más eco las opiniones de Almodóvar o Javier Bardem que las de, pongamos por caso, Camilo Sesto o Juan Pardo o María del Monte o mi compatriota Melendi. El día que desentrañamos ese misterio habremos descubierto algo medianamente interesante sobre el funcionamiento de nuestro sistema político-cultural-mediático.

PD.- Otra bonita pregunta con afanes teóricos es esta: ¿de dónde saca esta gente el presunto sentido del humor que aplican los presentadores de la llamada "ceremonia de los Goya"? ¿Lo mamaron en su casa? Pero, entonces,¿dónde estaba su casa? Porque el humor español habitual es infinitamente más fino, ocurrente y divertido que esas gracietas de malos payasos de risa enlatada. ¿Dónde consiguen los guionistas o a quién se le ocurre tantísima insustancialidad pretenciosa?

Vale, pues el marciano y raro soy yo. Y punto.

Acabo de recibir el siguiente correo electrónico de un vicerrectoradod de mi Universidad (no cambio ni una coma ni nada de nada; tampoco de eso me hago responsable):

Se comunica a la Comunidad Universitaria por si es de su interes, la celebración de la siguiente Conferencia,y presentación de una guia de nutricción
Título: Cómo elaborar menús saludables y económicos -
Descripción:
Ponente: Dra. Ángeles Menéndez Patterson. Catedrática de Fisiología y Profesora Honoraria de la Universidad de Oviedo.
Presentación de la guía elaborada por el Grupo de Nutrición de la Universidad de Oviedo y la Fundación Alimerka.
Fecha: 16 de abril
Hora: 12:00 - 13:00 h.
Lugar: Edificio del Rectorado de la Universidad de León, Sala 'Gordón Ordás'.
http://fundacionalimerka.es/web/

Pues ya está. Lo transmito por si a alguien le interesa. Y no me sale de las narices comentar nada sobre que antes estas cosas se hacían en la parroquia, los locales de la asociación de vecinos o en las sedes de las asociaciones de amos y amas de casa.

11 abril, 2012

¿Nos lo hacen o nos lo hacemos?

Parece increíble, pero ya todo son cábalas sobre cómo sería una intervención de la economía española por Europa y las instituciones financieras mundiales. Del vago temor se pasa a la sospecha, de la sospecha al pánico de los que se supone que algo más de información tendrán sobre lo que ocurre (véase la espantada de Rajoy ayer en el Senado y las caras que pone todos estos días: ¡echo de menos las sonrisas estultas de ZP!), y del pánico a la certeza: la enfermedad es terminal y quedan pocos días para poner las cosas en orden antes de estirar la pata. Hay que ver, con lo felices que éramos hace cuatro días.

Por si el paciente no quiere enterarse y piensa que total para qué va a dejar de fumar si hay metástasis por todos lados, le quitan el tabaco o se lo racionan muy estrictamente. O sea, corralito va. De momento ya sabemos que pagos en efectivo a profesionales autónomos y a empresarios solamente hasta dos mil quinientos euros. Conclusión evidente: la próxima vez que usted, so pillín, quiera comprarse un cacharro lujoso con dinero negrote, se lo merca en Francia o en Italia, y sanseacabó. ¿Qué va a pulirse seis mil euros oscuros en un crucero para despedirse de las delicias de cuando antes? Pues lo contrata en Venecia mismamente, adonde ha llegado con el dinerete en el refajo. Por cierto, a mí no me miren, yo de dinero de ese no guardo ni un chavo. Hablo por lo que leo de otros. Pero tengo una pregunta genuina, resultante de mi ignorancia: ¿sirve de algo limitar los pagos en efectivo en euros solamente en un país? Respuesta: sí, seguramente vale para acabar de jorobar al mindundi que tiene veinte o treinta mil euretes en negro. Al que guarda trescientos mil o tres millones se la…, que le da igual, vaya. Pero soy ignorante en esas cosas, tanto o más que cualquier gobierno de los que votamos.

Pero vamos con la pregunta del título. Si hay que intervenirnos, nos intervendrán. Cirugía dolorosa, nada de anestesias ni paños calientes ni mimitos así. Tajo hondo y cubos llenos de desperdicios nuestros. Miedo da. Y por eso la cuestión: ¿no deberíamos anticiparnos nosotros mismos, que nos queremos un poco más de lo que nos aman los finlandeses o los austriacos? Como en esas películas del Oeste en que el protagonista herido se toma un trago de güisqui, se mete un trapo entre los dientes y se saca él mismo la bala con la navaja, de la mismísima tripa. Pues así. Si sobrevivimos, menudo subidón para décadas y generaciones. Si palmamos de todos modos, nada habrá sucedido que no fuera a pasar igual; o peor, con más dolor porque el cirujano es primo de uno de las SS.

Lo que en términos prácticos, lo del autotratamiento de choque, vendría a significar y con esta secuencia:

a) Acuerdo de PP y PSOE y de todos los demás que quieran apuntarse para poner en marcha a todo trapo una reforma constitucional y para, de paso, hacer algunas leyes pendientes. Empezando por legislar sobre la huelga, que manda cojones que, según estamos, los pilotos de Iberia paren todos los lunes hasta julio.
Dicha reforma tendría que redefinir la estructura institucional del Estado y su organización territorial. Cámara legislativa única, supresión del ochenta por ciento de los organismos inútiles y de adorno, pautas nuevas de constitución de ayuntamientos y supresión de los existentes en municipios de menos de X habitantes, redistribución de las competencias entre Estado central y Comunidades Autónomas, redefinición de las competencias y el modo de funcionamiento del Tribunal Constitucional (no para quitarle competencias, sino para asegurar el buen uso de las que tiene y tenga)… Ante todo, no se trata de eliminar las Comunidades Autónomas (cosa que yo personalmente vería extraordinariamente bien, pues para nada sirven y ya me dirán qué tengo en común con uno soriano o un salmantino –con todos los respetos y tomando los ejemplos al azar- yo, que soy un asturiano de nacimiento y que vivo y trabajo en León), sino de poner límites a sus competencias, al modo de ejercer sus competencias y al dinero que pueden gastar (sin tenerlo) en el ejercicio de sus competencias.

Hay que fastidiarse: que tengamos que ser la Espe y un servidor los que digamos esto que debería ser más que evidente para cualquier persona progresista de verdad y con sentido común… El mundo al revés.

b) Sin el más mínimo dramatismo, sin discusiones violentas, con educación y cortesía: referendos de autodeterminación vinculantes y definitivos para todas las Comunidades Autónomas cuyos parlamentos lo soliciten por mayoría de dos tercios; o menos, quizá. El que se va se va y el que se queda se queda, y se acabaron los cuentos para toda la puñetera vida de la nueva Constitución. Ah, y se me olvidaba: en la reforma constitucional puesta en marcha, previamente tiene que quedar claro que para conciertos los del Teatro Real o el auditorio de la parroquia, pero que se acabaron los conciertos fiscales vascos y navarros o zarandajas similares. Eso se les avisa primero, para que se independicen si desean montarse conciertos en plan solista y solipsista. Insisto y aunque mi estilo al escribir sea así: sin acritud –como decía aquel-, con lealtad y dándose un abrazo antes de irse cada uno para su casa a buscarse nuevas novias (o novios, no empecemos con eso).

c) Consumado en el menor tiempo posible todo lo anterior, unos años adicionales de gobierno de gran coalición o de concentración, a fin de retocar las tripas del Estado, ya con más calma, menor ruido y amplia legitimidad. Poner las bases serias en cosas tales como: legislación fiscal, urbanística, medioambiental, de transportes y comunicaciones, de derechos sociales, reorganización del sistema administrativo y funcionarial, replanteamiento radical del sistema educativo y de investigación….

Bueno, se me fue la mano, me pudo el entusiasmo de antes del último espasmo. Nada, que imposible, lo sé. Seremos intervenidos. Dolerá mucho más que así como yo decía. ¿Y saben qué? Llegaremos a eso mismo, a idénticos resultados, solo que con más dolor, más víctimas, mayores tensiones y peleas, a más largo plazo y jodiendo más la vida de nuestros hijos y nietos. Pero nos lo harán otros y podremos, nosotros, fingirnos doloridos y echar la culpa a los cuadriculados alemanes, los odiosos franceses, la pérfida Albión y el coño de la Bernarda. Luego, dentro de cien años, los historiadores narrarán que fueron las nuestras las generaciones de españoles más gilipollas desde los tiempos de Fernando VII, por lo menos.

PD.- Prometo dejar pasar dos o tres días sin volver a decir ni pío sobre estas cosas y porque esta noche hay un partido (de fútbol) estupendo y me quedan unas botellas de tinto syrah la mar de ricas. Que nos den.

10 abril, 2012

País de oportunidades perdidas

Empiezo a las once de la mañana a escribir esta entrada, que ya veremos si acaba y cuándo. Es un día para que las gentes razonables de este país estén temerosas. Afortunadamente, no abundan por aquí las gentes razonables. O nadie se entera de nada porque nadie quiere enterarse y no hay ser más feliz que el que vive en la inopia. O somos un pueblo de valientes y nada nos asusta, incluso la inminencia de la miseria general y la ruina común. Pues de acuerdo, adelante y de tres en fondo. ¡Maaarchen!

¿Que temor por qué? Porque hoy reabren “los mercados” y ya está sucediendo a esta hora lo que se sabía que iba a pasar: caen las bolsas y sube a toda velocidad la prima de riesgo. ¿Imagen que lo pueda describir plásticamente? Pues un submarino con vías de agua y con todas las juntas crujiendo, con las alarmas sonando y la tripulación aterrada y en desorden. Así. Y el capitán rezando y el primer oficial gritando como loca. No queda potencia en los motores para volver a la superficie. ¿Que llegue un submarino de otra bandera y nos rescate bajo el agua en plan peli fantástica? Bueno, soñemos. Es tan bonito soñar. Y luego, de nuevo sobre las olas o en la playa, de vuelta, pescamos unas langostas y las hacemos a la plancha para zamparlas con un buen verdejo y tal. Como antes, cuando éramos ilusamente felices.

País de oportunidades perdidas, sí. Muchas. En muchas cosas. Por citar lo mío de siempre, con el dinero que hemos metido al sistema universitario, nada más que para crear muchas universidades nuevas e igual de malas, podríamos tener unas pocas entre las mejores del mundo en vez de tantísimas entre las peores. Con lo que hemos invertido en destruir las costas del país y los parajes más bellos, comprando jaulas para monos sin horizontes, podríamos haber constituido empresas de explotación racional del turismo y ahora nos forraríamos un poco. Con lo que hemos dilapidado en edificar una insostenible organización territorial del Estado, so pretexto de no sé qué quiméricos derechos colectivos, prehistóricos y absurdos, habríamos podido hacer un Estado funcional y capaz y no esta calamidad achacosa que pide a voces una compasiva eutanasia. Con lo que se nos ha ido en financiar una cultureta consanguínea y una pseudointelectualidad de cama y partido habríamos podido levantar un Estado social verdadero y no esta injusticia en la que los subvencionados pudientes claman por la justicia social que no permiten.

Culpa de todos, sí, pero los partidos grandes y sus líderes han resultado muy torpes y nos han supuesto la peor de las suertes. Viene de lejos. Muchos dirán que de la Transición misma, aunque yo hasta ahí no me remonto. Ni siquiera voy hasta el cainismo que destruyó UCD (partido que en mi juventud de entonces me parecía una derecha horrible y reaccionaria; era cuando todos los pijos de hoy votábamos a los partidetes maoístas y trostkystas y tal). Empiezo en la primera ocasión grandísima, el gobierno de Felipe González. Se hizo entonces mucho bueno, pero se abrió una espita fatídica: permitir la corrupción a espuertas y dar el peor de los ejemplos, plagio puro de la dictadura reciente: tapar a los ladrones propios, echar la culpa al mensajero y llamar a filas a los fanáticos para entrenarlos en la defensa de lo indefendible. Y mostrar a los ciudadanos que los que niegan la evidencia del latrocinio y defienden indefendiblemente a los corruptos pueden y deben esperar premio. En ese momento las bancadas de los partidos se llenaron de trepas, tiralevitas y ladrones. Y así seguimos.

La segunda ocasión llegó cuando aquel tal Aznar perdió la cabeza y se puso a hacer idioteces sintiéndose el Alejandro Magno de la Meseta. Se pasó de vueltas y el pueblo se mosqueó. Muy malamente aterrizó Zapatero, en uno de los más infames actos de falta de patriotismo, con los muertos calientes y aprovechados para campaña en día de reflexión. Todo lo cual no hace bueno ni a Aznar ni a aquel Acebes que no daba pie con bola. Pero el ambiente social otra vez era propicio para renovarse un poco. Y no. Posturitas. Frivolités. Superficialidad ramplona, empecinamiento en la inanidad, culitos y culitas, Vogue y políticas de figurín, coqueteos con los más pérfidos fantasmas y excursiones pagadas a los abismos malolientes. A los historiadores tocará dirimir si una sociedad tonta escogió al más tonto de ella para que la dirigiera o si el más tonto llegó por casualidad y atontó a la sociedad con sus encantos de feriante cutre o de secretario general de club de carretera. El caso es que todo lo que iba mal empeoró y hasta dilapidamos los ahorros de la abuela. Empeñados hasta las cejas, hundidos hasta las rodillas, engañados hasta la idiocia y…, con las diferencias entre ricos y pobres aumentando en lugar de disminuir.

La tercera es de ayer y supone un récord. Nunca esperanza tan grande, aunque seguramente vana, si disipó en tan corto tiempo. Rajoy y el PP. Los jueves milagro. Pues ni jueves ni viernes ni nada, hoy, martes 10 de abril, estamos a un pasito de la declaración oficial de ruina, de la suspensión de pagos, de tirar la toalla y hasta los calzoncillos y de… ¿la intervención europea? Seguramente ya ni eso. Será peor.

¿Por qué fracasan Rajoy & Cia? Por falta de cataplines. Tenían mayoría absoluta, holgada, tremenda, terminal, a corazón abierto. Pero como si no. Seamos justos: falta de gónadas y de seso. Y de entereza moral. Nadie puede resolver el problema que no entiende y no puede entender. El PP es un partido de vagos y corruptos –con las excepciones que sea menester reconocer- en un país de vagos y corruptos. El PP sintoniza con el populacho y por eso no ve dónde está el problema: en el pueblo mismo y en las estructuras estatales a la medida del pueblo. El PP no es mejor que el PSOE, hablando de partidos y cúpulas de partidos.

Se tenía que haber metido el bisturí hasta las cachas. ¿Ejemplo? Ni un recorte en servicios sociales necesarios y para el que los necesite, claro que no, pero eliminación de la parte adiposa del Estado: fuera diputaciones y la mitad al menos de los ayuntamientos, ni diez sociedades o empresas estatales que sobrevivan, bajada proporcional del sueldo de los funcionarios, eliminación de universidades, venta de aeropuertos no rentables, programas exigentes de productividad en la Administración, supresión de derechos sin fundamento ni justificación –a ver por qué van a tener los funcionarios derecho al cafelito de media mañana, por mencionar un ejemplo tan sencillo como trivial-, refuerzo serio de la lucha contra el fraude fiscal, cambios radicales en el modo de gobernarse todo tipo de instituciones públicas, como las universidades… En otras palabras, y simplificando hasta el límite: lucha a brazo partido contra la mangancia. Y, para dar ejemplo, reforma de la reciente reforma penal, a fin de que los partidos políticos no estén exentos de la responsabilidad penal que ahora tienen las personas jurídicas, endurecimiento extremo del régimen de incompatibilidades para todo tipo de profesionales públicos o perceptores de pensiones por el desempeño de cargos públicos…

En fin, para qué seguir. Media nación anda echándose las manos a la cabeza después de percibir, en solo cien días, que Rajoy es Zapatero II y que el PP y el PSOE se parecen como dos gotas de agua turbia y son clavaditos a la turbia sociedad que los sostiene.

Moriremos con nuestros partidos mayoritarios puestos. Y moriremos. Impasibles y tenaces. Convencidos y vencidos. Tercos. Gustosamente desinformados y echando las culpas al maestro armero. Disputando entre nosotros mientras las ratas nos devoran las pantorrillas.

11:33. Hace media hora la prima de riesgo estaba en 415. Ahora anda por los 417. Qué malos son los mercados, diremos mientras testamos.

PD1.- Hasta Froilán se ha pegado un tiro en el pie con una escopeta de mayor. Qué más te puedo decir, corazón.
PD2.- Pero país con cachaza y manta toledana. Hace un par de semanas sonó mi teléfono en el despacho de la uni. Que mira, que soy Fulanita y estoy organizando una comida de profesores universitarios de León en homenaje a Zapatero y alguien me ha dado tu nombre porque creo que tenéis mucho trato. Estuve amable, iba de buena fe la señora. El que le pasó mis señas, no. Le expliqué que no lo he tratado personalmente nunca y que había unos de la parte de donde el río que jugaban con él de pequeño y que le podía indicar sus teléfonos. Me lo agradeció con nobleza.

Titulares (y suplentes)

Confesaré hoy algo muy personal: las dos cosas no obvias que más me excitan, a esta edad provecta, son el periodismo y la religión. Y cuando se juntan y se apañan como Dios manda, es el clímax. Me ha pasado hoy con este titular de ABC: "El Papa destaca el papel de las mujeres en la Resurrección".
Brutal. Apabullante. Demoledor. Definitivo. Posmoderno y jeroglífico. Edificante, burbujeante, sintético a priori, evanescente con permanencia eidética, mojo picón. La leche. Peazo pensamiento para quitarse el gorro. Botafumeiro y conglomerado, sede repujada, paradisíaco kimono, lumbre, hogaza y ciberpunk, hermenéutica epojé, carmina burana, Holzwege, remanente anastasia, tres en línea...
Los buenos titulares me causan una excitación pornográfica y pascual/a, un ansia infinita de p(r)ez, diríase que un comino quintaesenciado. Así que saco de mí lo mejor de mí y lo ofrezco al noble oficio de los informadores informantes para el día que tengan apuro y les falte titular. Con idéntico fundamento que los suyos y similar sustancia, ahí van mis titulares de portada, bien resultones:

El Papa destaca el papel de los hombres en las concavidades torácicas.
El Rey menciona a tres mónadas leibnizianas por su nombre de pila.
Los cimborrios lacerantes de la vía láctea se baten en retirada.
La osa menor crece.
El obispo hace un comentario avispado.
Los cardenales del cardenal, en su punto.
El pope se empapa de liviandad paliativa.
Las mujeres destacan el papel del Papa en la Resurrección.
Los hombres destacan el papel de las mujeres en el Papa.
El Papa destaca el papel de los hombres en la Resurrección de las mujeres. Lo tildan de machista.
El Papa resucita como mujer.
Vuelve la Pepa.
La última muela gana al final el juicio.
El papel higiénico se subleva y resucita como papel de estraza.
Un bombero de Teruel se hace un tatuaje en un pie.
Un Papa resucita todos los miércoles.
El Presidente del Gobierno destaca el papel de los sevillanos en las comisuras.
Uno de Alcalá de Henares se masturba al imaginar el papel de las mujeres en la Resurrección de los papas.
Varias mujeres son convocadas para resucitar a un Papa y se indisponen.
Me pica el occipital.
El Tribunal Consticional destaca el papel de los derechos fundamentales en la Resurrección.
Dos magistadas encuentran una ponderación antigua en un armario.
Mi madre espera sentada en el Más Allá mientras el Papa destaca el papel de las mujeres en la Resurrección.
Las mamas de las feministas de muestran desconcertadas ante el papel papal en la Resurrección.
Benedicto dicta un maleficio y no muere nadie.
Nietsche resucita en brazos de Lou Andreas-Salomé, pero ella no.
Hay días que vaya por Dios.
El Rey dice que lo peor son los yernos y que espera que no resuciten porque no son mujeres.
Las hijas del Rey destacan el papel de las hijas del Rey en la Resurrección.
Varios grupos feministas exigen que las mujeres resuciten antes del tercer día.
El Papa subraya el papel de los gays en la Resurrección.
El Papa se arrepiente de haber destacado el papel de los gays en la Resurrección, pero tarde.
Tres lesbianas de El Vendrell dicen que qué cojones importa la Resurrección.
El Papa destaca el papel de este bloguero en la Resurrección.
Mourinho hace hincapié en el nefasto papel de los árbitros en la Resurrección.
Europa resucita y ni Dios se lo cree.
Varias asociaciones de mujeres se oponen a la Resurrección papal.
ABC se queda sin titulares y saca a los suplentes.
Mi mamá me mima.
Rebrotan sendas vicisitudes en los pliegues de una corteza condescendiente.