13 julio, 2012

Profesores copiones en la universidad (y en las instituciones públicas)

                Esta mañana en mi casillero de la universidad había una carta con la dirección escrita con impresora, y sin remite. Bueno, me dije, vamos a ver qué cae esta vez. Dentro venían una pequeña nota, también impresa, y dos folios grapados. La nota no estaba firmada y el remitente al final se disculpaba por el anonimato.

                Me explicaba que la información adjunta era sobre un escandaloso plagio realizado por un profesor universitario que actualmente ocupa un cargo en el organigrama de un ministerio, en un organismo dedicado a ciertos estudios. Estaban todos los datos. Mi oculto corresponsal me decía que habían sido vanos hasta ahora sus intentos para que algún medio de comunicación tomara cartas en el asunto, investigara la maturranga y la diera a conocer a la opinión pública, por lo que tenía la esperanza de que un servidor la destapara aquí, en este blog.

                En las cuatro páginas de las dos hojas que acompañaban se desgranan paso a paso y con suma minuciosidad los pormenores de dicho plagio. El profesor plagiario ha publicado un libro que, por lo que se ve, está compuesto de retales descaradamente “fusilados” de acá y de allá. El índice se corresponde con el de un libro ajeno de otro autor y muchos de los contenidos del texto provienen de este libro, pero hay otras partes que están literalmente tomadas de otras obras y de otros documentos anteriormente publicados en diversos formatos y hasta en páginas de internet y en determinados informes internacionales. De cada uno de esos plagios que componen el libro del profesor en cuestión se indica la manera de comprobar la fuente en las obras originales y con ayuda de internet. En suma, parece fuera de toda duda que el plagio es descarado y total y que no hay grandes problemas para demostrarlo. Por cierto, el librejo de marras está publicado en una editorial importante y prestigiosa.

                Ahora díganme ustedes a mí qué hago. Si me tiro a la piscina de cabeza y saco aquí el nombre del pirata y las demostraciones de su ilícito proceder, me puedo buscar un problema serio y hasta un pleito. Menudos son los choricetes cuando se toca su honra impoluta. No me gusta nada quedar como cobardica, pero si mi mamá viviera me diría que por qué tengo que poner la cara yo. Otras vías, como enviar esta documentación a los responsables de la editoria,l supongo que ya se le habrán ocurrido a mi interlocutor y dudo que sirvan para algo. Cabría escribir a la universidad del interfecto, pero es de suponer que la correspondiente autoridad se apresurara a tapar el asunto y que, ya puesta a hacer justicia de la buena, me declarara, a mí, persona non grata por atentar contra el honor de uno de sus claustrales.

                Para quimeras idealistas y como si no conociéramos el país y su percal me parece que no queda mucho sitio. Yo puedo decir y lo digo: tengo constancia muy seria de que un profesor y alto cargo de la Administración del Estado ha publicado un libro que es un completo plagio. Y desde este mismo momento me quedo esperando a que me llame algún responsable administrativo, algún fiscal o alguna entidad protectora de la propiedad intelectual para que les pase el material y que procedan como en Derecho corresponda y en defensa de la legalidad. Puedo esperar sentado, lo sé. Si se remueve el asunto, lo más probable es que al plagiario lo asciendan y le concedan una medalla y algunos premios. Para lavar su buen nombre y eso.

                En Alemania hace poco tuvo que dimitir todo un ministro porque se descubrió que había copiado una parte de su tesis doctoral. Pero los alemanes son malos, fríos y desalmados, eso ya lo sabemos, y no guarecen a los suyos.

                Me adelanto a un par de comentarios y desde ya los asumo en lo que me toque. Uno, que ya estoy echando porquería sobre las buenas gentes. Otro, que no todos los profesores plagian, igual que no copian en los exámenes todos los alumnos. Como si aquí se hubiera insinuado tal cosa. Otro más, que qué pusilánime me muestro en el fondo y que por qué no me parto la crisma en el caso para que se pueda decir que mira qué burro y cómo se parte la crisma. Por fin, que muy mal mi anónimo comunicante y que no son maneras. Vale, pero ¿alguna solución para este tipo de casos? ¿Alguna propuesta o un diagnóstico certero, una vez que recibamos nuesro merecido los mensajeros?

17 comentarios:

Anabel Tuya dijo...

De perdidos, al río. Si total estamos ya a un paso de cebra del fin del mundo. Además, con todo lo que ha largado usted hasta ahora y no nos ha contado que se haya encontrado una cabeza de caballo en la cama, en lugar de su esposa. Y, ya puesto, cómprese una cámara de video con ese pedazo sueldo de cátedro y aproveche para hacer un largometraje de realismo sucio y cine alternativo gore.
La próxima edición del Sundance será suya.

Anónimo dijo...

Pues yo la lo leí y voy a subir a You Tube los pedazos de plagio.

Anónimo dijo...

Pero es que no tenéis una sucursal local de wikileaks por allí ?

Yo me se esto que igual te sirve: http://mini-leaks.com/

De todas formas, te aconsejo que guardes todos los papeles que reflejan tus fracasadas comunicaciones con los medios e instituciones que no te hicieron caso cuando les hablaste del tema para, de un plumazo, dejar a todo el contubernio en evidencia.

Has probado los medios internacionales ? (me refiero a que les coloques la historia entera: "el gobierno, los medios y las instituciones españolas cobijan a...a pesar de tener noticia de...porque el prof. Garcia Amado lleva tiempo denunciando".

Suerte.

PD: también puedes diseminar la información por la red anonimamente. Esto suele correr como la espuma y cuando explota ya nadie puede ignorarlo por mas tiempo. Fíjate sino lo rapido que nos enteramos de lo del marido de la Cospedal y como alguien tuvo que moverse al final.

Anónimo dijo...

Y ya mas en serio, esto se llama CONTROL por parte de la CIUDADANIA de los PODERES PUBLICOS.

Y no ha hecho mas que empezar y no va a parar de crecer. Aquí y en el resto del mundo.

Pueden intentar correr pero ya nunca mas van a poder esconderse de nosotros. En un futuro no muy lejano vamos a tener unos mas decentes representantes o al menos que se lo curren mucho para parecerlo.

PD: No, no te estoy metiendo presión sobre lo que pienso que un buen ciudadano debería hacer con esa información, solo digo que la época del oscurantismo y la desvergüenza se acaba en cuanto los CIUDADANOS QUERAMOS.

un amigo dijo...

Estimado anónimo (el primero, el de los dos folios grapados). ¿Por qué, tras haber hecho ese estupendo trabajo, involucra a terceros y los pone en unbrete práctico?. Si ya ha hecho lo más difícil, hombre de dios. Lo que le queda se hace en un pispás, en tres pasos:

1) Me buscaría un voluntario que publicase en un blog creado ad hoc, dedicado monotematicamente al caso, todos los detalles del plagio, explicados claritos claritos. Ese blog puede muy bien ser anónimo, basado en Islandia, y titularse "TITULO DEL LIBRO - LAS PRUEBAS DEL PLAGIO".

2) A continuación, ese voluntario enviaría el enlace a los afectados por el plagio y a sus universidades y editoriales, y les pediría que considerasen una intervención contra el plagiador.

3) Finalmente, siempre ese voluntario mandaría el enlace a toda la jerarquía universitaria del plagiador, a sus compañeros de departamento, a sus compañeros de área en otras universidades, y a una muestra amplia de su alumnado. Y lo cuelga en bitácoras como ésta, que le darán una rápida difusión.

El todo requiere una tarde de alegre investigación en internet, descargando la información obtenida pertinente en un lápiz USB, eliminando los metadatos, después de lo cual basta acercarse un ratito a un punto de acceso público, mejor aún si en un propio viaje a una gran ciudad, se pone todo a funcionar y santas pascuas.

Salud,

Codín. dijo...

Aprovéchese del sistema de partidos y remita la información a aquéllos que en cuyo rebaño no se ampara el plagiador. Más pronto que tarde alguien se lo querrá quitar de en medio.

la caña de ehpaña dijo...

O pásele la información a algún amigo periodista, que seguro que los tiene (y lo que más les gusta a los periodistas es que les den el trabajo hecho).

Anónimo dijo...

La razón por la cual el anónimo denunciante no denuncia es que igual si situación es demasiado obvia, incluso siendo anónimo, y sin embargo si lo descentraliza mandándolo a este blog quizá sea más fácil denunciarlo siendo anónimo de verdad.

Por cierto, si esto se convierte en una especie de portal anticorrupción académica, háganoslo saber. Supongo que mucha gente sabe de trapos sucios que no estaría mal lavar en la plaza pública alguna vez.

Cada vez veo más claro que la peor lacra de los españoles (y seguramente de otros también) es la capacidad pasmosa que tenemos para proteger a los amigos incluso en las circunstancias más injustificables. Buenos amigos debemos de ser....

Anónimo dijo...

Soy el anterior anónimo. Digo que la razón puede ser esa, no que sepa cuál es. Hay universidades demasiado pequeñas donde todo el mundo se conoce, y universidades no tan pequeñas donde en la práctica es igual.

Anónimo dijo...

Aunque si tu haces un documento con dos columnas y vas parafo a parrafo comparando lo que se dice en el libro del plagiador con todos los pasajes iguales o similares de las obras plagiadas no veo donde estaría el problema.

Se difunde y se espera a la masa critica que naturalmente pensara: "oiga, fijese que analogias tan curiosas se dan entre estas obras y su publicacion, seria interesante que dijera algo al respecto".

Que yo no veo nada raro en esto, como si se tratase de una pillada a Ana Rosa Quintana mas.

Anónimo dijo...

Pueden probar aquí:

http://www.corruptio.com/

Alberto Lafuente dijo...

Estimado profesor García Amado: con todos los respetos, creo que si no coge Vd. el toro por lo cuernos y saca esto a la luz, todo lo que Vd. reivindica y propugna en este blog quedará en letra muerta. Será pura cáscara, un discurso vacío de contenido.

Vd. se ampara en el mismo sistema que tanto critica para no hacer absolutamente nada. Se conforma con quedarse sentado y decir "a mí que me llamen las autoridades competentes". Como sabe que no le van a llamar, tiene Vd. la coartada moral perfecta para que las cosas se queden tal y como están y no sentirse culpable por ello.

Si Vd. deja esto pasar, su silencio lo convertirá en cómplice de ese majadero plagiador. Entiendo que no sepa Vd. cómo proceder. Normal. Póngase en contacto con algún abogado experto en propiedad intelectual y que él le indique las posibles vías de actuación. Le cobrará una pasta por la consulta, pero convendrá conmigo en que esto no es nada si con ello consigue que la justicia prevalezca.

Que su proverbial pesimismo no le lleve a la inacción, a decir "pa qué moverme, si no voy a conseguir ná". Vd. ya lo es todo en su profesión, Sr. García Amado: es un prestigioso catedrático de Filosofía del Derecho que no debe favores ni obediencia a nadie. Si Vd. no se moja, no espere que nadie en este cochino país lo haga. Predique con el ejemplo.

Un saludo,

Alberto Lafuente

Anónimo dijo...

Compartí la siguiente entrada en las redes sociales http://garciamado.blogspot.com.es/2012/04/las-ratas-se-lo-cogen-con-papel-de.html Después de comprobar que lo suyo no es más que fuegos artificiales, la borro, of course

Anónimo dijo...

Yo le animo a que lo saque a la luz. Digo más, me ofrezco a ayudarle en la medida de mis posibilidades: a consultar las fuentes que delatan el plagio, a redactar el documento que sirva para la denuncia, a contactar con algún periodista que conozco, en fin, lo que sea menester, cualquier cosa antes que seguir cruzados de brazos en esta sociedad de corruptos.
Trabajo en su misma universidad, si acepta mi oferta hagamelo saber en este mismo blog y yo contactare con usted.
Miriam

Garciamado dijo...

Bueno, vamos a ver qué se puede hacer y que no se diga.
Debo cotejar con más calma los documentos de la red. Esta semana está complicada, así que veamos si se puede sacar algo bien consistente la semana que viene sobre este asunto.
Miriam, estaré encantado de que contactemos para este tema.
Tienen razón los críticos, no es época para arrugarse.

Alberto Lafuente dijo...

Aplaudo su decisión, profesor. Yo, al igual que Miriam, me pongo a su disposición para echarle una mano si hace falta. Soy profesor de Derecho Procesal en Zaragoza.

Un saludo,

Alberto Lafuente

Anónimo dijo...

Invito al profesor Garciamado a escribir un artículo sobre el plagio y el concepto de la “recombinación” que a mí entender, vendría a significar que una historia contada de otra manera es otra historia; o que la recuperación de textos olvidados hace posible que muchos disfruten de ellos por primera vez.

¿Que es mas censurable: Reproducir tal cual lo que ya esta bien escrito o camuflar un argumento o pensamiento para hacerlo pasar por propio?

¿Debe asumirse que cuando conviertes en palabras tus pensamientos dejan de pertenecerte y pasan a formar parte de una cultura popular?

Estoy convencido que su criterio proporcionaría un buen articulo.

Fran Borg.

PD: De no ser analfabeto funcional lo escribiría yo.