23 agosto, 2012

Curiosidades sobre el derecho de propiedad y el alegre uso de lo ajeno


                Hoy tengo una genuina curiosidad y unas dudas, así que no voy a pontificar vanamente sobre nada. Creo que guarda relación el tema con el derecho de propiedad y sobre la utilización de lo ajeno sin permiso, pero ni siquiera estoy del todo seguro. También sobre el comercio de artilugios o medios que sirven para la apropiación o uso no consentido de lo que otro paga.

                Resulta que en casa tengo wifi con Telefónica. No hay más alternativa, pues donde vivo solo Telefónica puede dar ese servicio, por razones técnicas que se me escapan. Contrato internet inalámbrico con dicha empresa y me instalan el router, con su clave. La clave es de chichinabo, a parecer y según me reconocen los propios técnicos de tan excelsa entidad mercantil. Me funciona mal a menudo, consulto telefónicamente y un técnico muy amable me explica que a lo mejor es que medio vecindario se beneficia de mi router, pues hay en el mercado muchos programas que permiten romper la clave y entrar en las prestaciones de mi router como Pedro en su casa. Es más, hacen una comprobación y sale que hay un puñado de ordenadores conectados a lo mío y no todos esos ordenadores son de mi hogar. Cáspita.

                Durante un buen tiempo tuve abierta la wifi, sin clave, pues no me molestaba especialmente que algún vecino la usara si quería, en plan pillín. Pero, diantre, el problema no es que solo pague yo y ellos aprovechen para leer el periódico o mandar unos mensajes de correo electrónico. No, la cuestión es que yo no bajo películas ni nada por el estilo, pero se ve que los que me piratean sí. Y el chisme se atasca.

                Me informo mejor y resulta que mismamente en e-bay se puede comprar por cuatro duros una superantena que capta redes en un kilómetro a la redonda, acompañada del correspondiente programa para pillar las claves. Jurídicamente muy interesante el tema. Un servidor abona religiosamente sus euros mensuales para estar conectado y el de al lado descarga a mi costa unas películas día y noche y me deja a dos velas cada tanto. ¿Debería yo contratar más megas de capacidad para que el enmascarado tuviera mejor servicio y me dejara algo de lo que le sobre?

                Desconozco si sería legal el comercio de algún cacharro que sirviera para hacer saltar la combinación de cajas fuertes o si se podrá lícitamente vender llaves maestras que permitan abrir las puertas de todas las casas de los alrededores. Y usarlas, claro. ¿Podría ir a la policía a denunciar que alguien está allanando mi casa virtual? ¿Puedo denunciar a los que se benefician con la venta de programas informáticos para asaltar mi wifi y hacerse a mi costa una sublime colección de películas porno? No entro en las cuestiones de propiedad intelectual de películas o canciones o libros, no es eso lo que ahora planteo. Sé que no es jurídicamente lícito que alguien se lleve de mi nevera la comida que yo merco ni que use mi libreta del banco para sacar mis escuetos ahorros.  ¿Y apropiarse de mis claves para tener internet gratis y a mi costa?

                Más allá de tan exquisitos problemas legales, también está la cuestión de la cortesía y la buena vecindad. ¿Sería mucho pedir que me dejasen los avispados piratas unos megas libres para que pueda yo también beneficiarme del servicio que pago para mí y para ellos?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No, no podrías. Tu razonamiento es el de endemoniar al cacharro o a la gente que lo vende o fabrica y eso, seguro que lo sabes, no es lo legalmente denunciable, sino (acaso), la acción ilícita que con ese cacharro alguna persona pudiese perpetrar contra tus intereses.

Por decirlo mas claro, es como si quisieras denunciar al que le vendió la bolita a los trileros esos que te limpiaron la semana pasada. O como Si EMI pretende llevar a juicio a Google porque permite a los desalmados bajarse gratis las canciones de los Beatles.

Merece mencionarse por otra parte a un tipo muy cachondo que decía, ante la acusación de que robaba la wifi al vecino, que "su señal allanó mi morada sin pedirme permiso mucho antes y no voy por ahí denunciandole a usted".

Dicho esto, el problema tiene fácil solución: Accede al router, desactiva la señal wifi y compra un cable de red que deberás conectar directamente del router a tu ordenador para que así la señal llegue a tu ordenador sin sufrir quebranto alguno.

Saludos.








Deagolk dijo...

Estimado Sr. :
Creo que la utilización de su wifi y por tanto aprovechamiento de la conexión a internet que Ud. paga religiosamente, es una actividad muy extendida, pero no por ella deja de ser un ilícito penal, sobre el cual se pronuncia claramente el Art. 256 del Código Penal

"El que hiciere uso de cualquier equipo terminal de telecomunicación, sin consentimiento de su titular, ocasionando a éste un perjuicio superior a 400 euros, será castigado con la pena de multa de tres a 12 meses."

Evidentemente, la dificultad de la punibilidad del tipo, estriba en descubrir la autoría de hecho, y por supuesto, lograr cuantificar la perdida o perjuicio económico, pues dado el precio de las actuales conexiones de Internet, alcanzar la cantidad defraudada de 400€, supondrá un uso reiterado durante un amplio periodo de tiempo.

Así pues, a mi saber y entender, jurídicamente la cuestión planteada tiene una sencilla respuesta, aunque creo que la aplicación presenta mayor dificultades, como ocurre en muchas otras situaciones fácticas de la vida diaria.

Espero que este comentario sirva para abrir un debate, interesante, en esta magnífica bitácora, por la cual le doy mi más sincera enhorabuena, y de la que me declaro un adicto, en el mejor sentido de la palabra, si es que tal sentido existe.
Saludos.

Garciamado dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Garciamado dijo...

Estimado primer Anónimo, le agradezco su amable comentario, pero me permito debatir un poco, como sugiere también el atento Deagolk.
Alguien puede vender unas bolitas, ciertamente, bolitas que admiten mil y un usos legítimos, junto a alguno tan discutible como el del trilero. Ahí el vendedor no puede ser responsable del mal empleo de las bolitas, igual que quien vende un cuchillo de cocina a alguien que no dice que va a matar con él carece de toda responsabilidad por el homicidio cometido con ese cuchillo, cuchillo que normalmente se usa para pelar patatas o cortar chorizo.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando se trata de “objetos” cuyo uso es o se presume ilegítimo, salvo que medie autorización administrativa o especial estatuto del usuario? Es el caso de las armas de fuego. ¿El que vende programas para romper claves de internet se parece a estos efectos más al que le vende a usted un cuchillo jamonero o al que le vende una pistola o unos gramos de goma-2?
Quien vende un programa para romper claves de internet se asemeja mucho más al que comercia con cartillas de banco falsificadas o con instrumentos para falsificarlas que al que le vende las bolitas al trilero o un cuchillo de cocina a un señor.
Mire esta otra analogía: el que vendiera sistemas para dar con el pin de tarjetas de crédito. ¿Ese también es como el de las bolitas o se parece más al caso de las claves de la wifi?

Sr. IA dijo...

No sé qué tipo de delito será. Pero tiene pinta. Una solución más fácil que el cable es desconectar el router una vez deja de usarse. Cada vez que salga usted de paseo, apague el router y esa película del pinchante quedará a medio descargar. Recuerde que combatir el delito es cosa de todos.

Anónimo dijo...

Deagolk: Muy ilustrativo su comentario pero...la SEÑAL WIFI que entra en mi casa sin que yo lo pida o pueda impedir se considera también USO SE EQUIPO TERMINAL DE TELECOMUNICACION a pesar de no haber entrado en la vida en su casa? o sea, si en el jardín hacen barbacoa y yo me extasío con los aromas que fluyen y se elevan hasta mis narices, tiene derecho el chef a mosquearse porque no he pagado a escote el festín ? Luego: no hay alguna ley o algo que trate directamente la propiedad, uso y abuso de la señal radioeléctrica ? y aun mas: con todo lo que dices de difícil y poco rentable que resultaría iniciar una investigación, la cosa empieza a ser de traca cuando la poli te dice "...no, señor, parece ser que al menos fueron 5 los equipos de vecinos que tuvieron acceso a su Wifi en algún momento y en alguna medida...no, esos detalles los ignoramos...". Y ya directamente inútil con la doctrina que se viene dando de que dirección IP no equivale a identidad confirmada, o sea, que aunque pudieran identificarse todas las magnitudes del robo aun quedaría por dirimir quien estaba robando al otro lado del tabique.Mu complicao todo.

Garciamado: no soy ningún experto en esto pero la herramienta mas famosa y usada para este tipo de esquilmes no sigue las directrices que usted propone para determinar la denunciabilidad de nadie.

En primer lugar, porque no hay "nadie" detrás mas allá de "la comunidad", como ocurre casi siempre en las distribuciones linux.

En segundo, porque no es solo (ni de lejos) "un programa para romper claves de internet".

En tercero, porque nadie lo vende, es completamente gratuito.

http://es.wikipedia.org/wiki/BackTrack

http://www.freewebs.com/thebyber/crackearwep.htm

Hagame caso, que esto no es un problema de "demanda" sino de "oferta". Controle su señal como le digo y se acabo el problema.

Sr IA: no creo que sea mas facil. Tienes que andar conectando y desconectando todo el rato. Ademas, el ordenador no se podría dejar "trabajando" cuando no estuvieras en casa.






accesovecinos

Anónimo dijo...

El tema es interesante, pero, a efectos prácticos, lo que te recomiendo es utilizar cifrado WPA2 y no el cifrado WEP, que es el que se peude romper con facilidad.

un amigo dijo...

La comparación es perfectamente correcta - es como si alguien se llevara de la nevera la comida que Vd ha comprado y retirase sus ahorros del banco.

Pero es incompleta. Debido a los malos procedimientos de seguridad que está Vd. empleando, es como si Vd tuviera la nevera abarrotada de buen vino fresquito y chacinería de primera... sobre la acera de casa, día y noche, y adornada con lucecitas de colores intermitentes. Y con al lado una caja de cartón abierta llena de cheques de su cuenta, en blanco y firmados. Eso sí, tanto en la nevera como en la caja de cartón, escrito bien clarito, "propiedad privada".

Por supuesto que un tercero abra la nevera y se saque dos botellas con un platazo de jamón y cecina, y vaya rellenándose un chequecito mientras engulle y traga, está muy feo... merece una enérgica condena.

Pero hombre de Dios, ¿y pensar en desplazarse, usando medios tecnológicos sencillos, a una situación más prudente?

Salud,