04 julio, 2015

Vestirse por los pies. Por Francisco Sosa Wagner



Como una necedad sea dicha por alguien con audiencia ¡arreglados estamos...! Hace poco hubo quien usó lo de “poner en valor” y llevamos meses poniendo todo en valor hasta el calor que pasamos estos días. De acuerdo: es un simple galicismo y de esos tenemos muchos porque todos vamos al restaurante donde tomamos el menú, hacemos bricolaje y hay quien tiene hasta chófer etc. No pasa nada, esto de los préstamos lo explican muy bien los lingüistas y a sus sabias precisiones hemos de atenernos. Es decir que la escritura como el habla son libres y el pueblo las conforma. Por eso a mí me gusta mucho ver cómo escritores alemanes a los que admiro meten en su prosa ¡y en sus poemas! expresiones de la calle, de los periódicos, de los anuncios y demás: es el caso, entre los antiguos, de Erich Kästner o del Alfred Döblin del “Berlin Alexanderplatz”. Y tantos otros que podrían citarse... 

Pero lo que está ocurriendo estos días ya no tiene nada que ver con extranjerismos ni cursiladas desopilantes. Se trata simplemente del decir gilipollesco que viene de la inanidad intelectual. Me refiero a la expresión “vestirse por los pies” que ya emplea hasta el propio presidente del Gobierno quien ha descalificado a un partido adversario diciendo que sus dirigentes “no se visten por los pies”. Claro es que el efecto multiplicador que tienen unas declaraciones de un personaje tan ilustre ante quien se arraciman los micrófonos de las cadenas de televisión y de radio es enorme y ya podemos prepararnos para empezar todos a vestirnos por los pies si queremos mantener una mínima dignidad y la modernidad en los decires.

El estropicio no se ha hecho esperar. Un dirigente del socialismo español ha asegurado que debemos estar tranquilos porque los expresidentes de Andalucía que se hallan envueltos en molestias procesales son personas “que se visten por los pies”. Lo que es ya garantía definitiva para afrontar los incidentes y trámites previstos en la ley de enjuiciamiento criminal.

Partiendo de lo explicado ¿extraña que el presidente de un club de fútbol haya dicho que van a ascender de categoría porque van a empezar a “vestirse por los pies”?

Como digo, el mal ya está hecho si se tiene en cuenta que una parte considerable de la población española contempla el esfuerzo de leer un libro entero con la misma lejana consideración que un paseo por el sistema de los Himalayas. Porque “vestirse por los pies” es sinónimo de pertenecer al sexo masculino y es expresión que se empleaba en el siglo XIX (y no creo que mucho) pues entonces los hombres, muy machos ellos, eran los únicos que vestían pantalones que en efecto hay que embutirlos por los pies. Pero ¿desde cuándo las mujeres usan la misma prenda? Imposible precisarla por lo lejana y borrosa.

¿A qué esperan las feministas para denunciar que se está equiparando el vestirse “como un hombre” a la sensatez política, a la honorabilidad en el uso de los dineros públicos, al esfuerzo deportivo bien encaminado y por ahí seguido?

¡Y los escoceses sin enterarse del descrédito en que están cayendo en España!