14 febrero, 2007

¿Hacer (la) carrera?

¿Qué razones pueden tener hoy un padre o una madre para insistir en que sus hijos hagan una carrera universitaria? Me parece que muy pocas. Venimos de tiempos en que culminar estudios universitarios equivalía a éxito social, cultural y profesional, de épocas en que los títulos superiores abocaban al prestigio y al dinero, además de ser indicio de la más alta formación intelectual. ¿Qué queda de todo eso? Nada, o casi. Repasemos, sin cargar las tintas (a ver si lo consigo), pero con un mínimo realismo.
El prestigio profesional de los titulados universitarios va quedando en muy poca cosa. Para muchos licenciados la salida es el desempleo puro y duro o el verse abocados a largos años de servidumbre laboral, con sueldos que desdicen en mucho de la edad y de los años de estudio. Muchos son también los que al acabar la carrera comienzan el viacrucis de largas y muy inciertas oposiciones, con la esperanza de tener empleo e ingresos a las veintisiete o veintiocho, y eso si el esfuerzo cunde y hay buena suerte. En resumen, que no hay trabajo para tanto universitario, al menos en las labores que corresponden a sus títulos. Consecuencia de años y años de demagogia, de tanto preocuparse los políticos para que todo el mundo tenga una carrera, aunque la carrera no sirva para nada. Creación de universidades a porrillo, invención de títulos y titulitos, conspiración para que tengan trabajo cómodo y seguro los docentes, aunque a los discentes los parta un rayo. En resumen, que cada familia presuma de las carreras de sus hijos, aunque sea un vacuo orgullo, incapaz de asumir luego la inutilidad de la inversión. Y, cómo no, subterfugio para que se mantengan intocadas las diferencias sociales, pues bajar los niveles para que todo estudiante culmine en licenciado es la mejor forma de lograr que al final se coloquen y medren los de siempre: los hijos de papá con empresa, con despacho, con consulta, con negocio, con influencia social, con concejalía.
¿Cuántos de los jóvenes que hoy malviven con su licenciatura, que peregrinan de puerta en puerta con su título bajo el brazo, que estudiaron sin vocación ninguna una carrera, no estarían ahora viviendo, ganando estupendamente y siendo más felices como fontaneros o instaladores eléctricos?
También el prestigio social se ha desplazado. Siempre ha estado ligado a los ingresos, al sueldo, y ahora más, pues los modelos que se estilan y en los que se concentra la admiración de la gente –con los medios de comunicación ejerciendo su impagable labor de aborregamiento colectivo- no son precisamente los intelectuales, los académicos o los profesionales serios, sino futbolistas, chaperos, pelanduscas y buscavidas del más bajo pelaje. Cuénteles a sus amigos que su hijo acaba de terminar Biblioteconomía o Historia del Arte y verá la cara de palo que se les queda y cómo tratan de consolarlo a usted cual si hubiera explicado una dolencia de la familia. Se va a tener que tragar usted todas las ironías que se gastó cuando sus amigos le confesaron que sus hijos hacían formación profesional y ahora le digan lo que se embolsan al mes y lo bien que viven.
Quedará al menos la pátina cultural que la universidad presta, replicará el más ingenuo. Ay, cómo se lo diría yo. A golpe de reformas y contrarreformas, hemos conseguido desvincular por completo la enseñanza de eso que antes llamábamos cultura –ahora la cultura ha pasado a ser cosa de modistos, cocineros y concejales de fiestas y folklore-. La gran mayoría de los estudiantes universitarios jamás leen un libro ni un periódico, ni van al cine o al teatro, ni saben de más música que la de cuatro rumberos machacones, ni están informados de cosa que no sea la alineación del Villareal o los polvos de una docena de lagartonas nacionales. Y no es su culpa, pues tampoco la mayor parte de sus profesores, desde el parvulario hasta el último curso de carrera, tienen más inquietud intelectual que la de averiguar por qué se habrá enojado tanto Eto´o el pasado domingo. Con esos maestros no vamos a pretender que salgan genios los pupilos. Uno lee el BOE o la más alta jurisprudencia, por ejemplo, y se cae de espaldas ante tanto atentado a la gramática. ¿Qué podemos esperar si los que mandan, dirigen y enseñan son como son y están como están? Ya lo he dicho más veces: hay más ciencia y mejor seso en cualquier obra a la hora del bocadillo que en las cafeterías de cualquier campus universitario.
Conviene quitarse todas esas gastadas máscaras, descubrir los viejos engaños, antes de ponerse a pensar en serio qué les convendrá más a nuestros hijos. A base de alimentar la falsedad y los rancios mitos no conseguiremos más que incrementar las frustraciones y los fracasos. ¿Entonces? Pues no cabe más que recuperar un viejo término, caído en el descrédito: vocación. Que estudie quien realmente lo desee, el que ansíe saber, el que esté poseído por el gusanillo del conocimiento. Siempre ha sido una minoría y eso no va a cambiar, por mucho que falseemos las cifras del fracaso escolar y por mucho que las universidades expidan títulos con la misma facilidad con que un kiosko vende pipas.

13 febrero, 2007

Nosotros.com

Ah, qué mundo chungo. No me entero de muchas cosas, pero casi mejor, pues luego me da por pensar y me duele la cabeza. Pero algo deberíamos hacer, aunque sea sin pensarlo. Encima anda uno escaso de parné. Así que otra vez se me ocurre que deberíamos juntarnos unos cuantos cínicos irredentos y hacer una revista. Esto me vino de nuevo a la cabeza el domingo, al ver la publicación Nosotras.com
No hay derecho, en lo que leemos nosotros, los tíos, no hay más que piernas musculosas de futbolista, coches que no podemos comprar y alguna que otra foto de señoras de las que jamás te cruzas por la calle. En cambio, las mujeres, y sobre todo las menos añosas, leen cosas mucho más prácticas y humanas. Vean mismamente los titulares de la edición dominical de Nosotras.com. ¿Qué tal si organizamos la publicación paralela, Nosotros.com? ¿Nos abrumarían con alabanzas de toda guisa o nos llamarían tontainas empedernidos y machistas sin remisión? Pues probemos, hagamos el experimento en paralelo.
Primero aparecía lo de los funerales y tal de Erika Ortiz Rocasolano. En ese rollo no quiero meterme, pero no sé por qué en el As o el Marca no salen esas cosas. ¿Estaremos los varones aquejados de insensibilidad funeraria? ¿Será que no nos tira lo del tanatos y somos más dados al eros? Pues viendo nuestros periódicos favoritos no parece esto último, la verdad, y contemplando las revistas de las chicas más bien se comprueba que ellas le dan a todo sin inmutarse. Pues mucho funeral y mucha compasión, que bien está, pero acto seguido aparece un informe sobre cómo estar sexy en carnaval.
Así que nosotros, para combinar también las tristezas de muchos con el tono festivo, podríamos empezar con un buen reportaje sobre el mentón de Fabio Capello y, puesto ya el toque de seriedad, abandonarnos luego a los más frívolo de nuestro ser en sí.
Por ejemplo, un buen reportaje sobre “Cómo parecer macizo en la oficina”. O, mismamente, "Cómo marcar paquete con un buen disfraz de carnaval". Tal vez las dos cosas, qué caray. Vayamos por (las) partes.
Si echamos un vistazo al artículo del “Nosotras.com” titulado “Sexy en carnaval”, vemos que propone que las chavales lleven disfraces sensuales, como, por ejemplo, el de “conejita cortesana”. Hala, pues para nosotros el de "jabalí de monte" o el de “hombretón de alquiler”. Para lo de la oficina se puede ofrecer una malla ceñida, bajo la cual la cosa se muestre prominente a base de un bien dispuesto huevobrá.
Luego el tema se pone más emocionante en la revista de las mozas, pues informa de que se ha descubierto la verdadera dieta que sigue una tal Jessica Simpson : mantiene el tipo a base de reiterada masturbación. Coño (con perdón), pues ya está. Buscamos un icono de la masculinidad, tipo Zaplana, y contamos que se mata a pajas y que por eso anda como anda. Y al igual que de la Jessica muestran toda una galería de fotos en las que, al parecer, se aprecia la cara que se le pone en plena faena, nosotros incluimos un reportaje entero de Zaplana en pleno arrebato parlamentario.
Luego toca ver cómo respondemos al reportaje titulado “Juega con él: Tom Cruise se pondrá lo que tú quieras”. Pues está fácil, propongo que nosotros vistamos a Tere Fernández de La Vega. Látigos, pinchos y cueros sobre una alfombra con lo que quedó del tigre.
¿Y la sección de “Regalos para San Valentín”? Primero proponen que nuestras chicas nos regalen joyas y perfumes, ¡a nosotros! Ah, no, ahí va a hacer falta que echemos el resto. Se impone un texto contundente con este subtítulo: "¿Otra vez que no te regalan la botella de Chivas 18?" Pero, cómo no, en lo de ellas acaban proponiendo también regalos “picantes, sensuales para celebrar la noche de lo enamorados por todo lo alto. Un regalo que ambos disfrutaréis ¡No te cortes!”. Pues venga, nosotros propondremos a nuestros lectores que les obsequien a ellas con la edición completa de Vigilantes de la Playa X ¡No te cortes!
¿Verdad que suena lo nuestro de lo más chabacano y cutre? ¿Entonces? Extrañas asimetrías, constato.
Igual nos regañan si no seguimos con el fútbol y la fórmula 1. Ya ves. Distintas varas de medir.

12 febrero, 2007

El Estado fragmentado

El libro de Sosa Wagner y Sosa Mayor, El Estado fragmentado, agota su primera edición y gana repercusión día a día. En la Tercera de ABC de hoy, 12 de febrero, podemos ver una perfecta síntesis de los fundamentos que guían el análisis histórico y crítico que en tan magnífica obra se contienen. No se lo pierdan.

Calcetines con tomates.Por Francisco Sosa Wagner

Conmoción, risa, represado cachondeo, ha producido la foto en la que se veía al presidente del Banco Mundial con unos calcetines decorados por unos hermosos “tomates”. El tomate es un fruto que, con una pizca de sal y aceite virgen o con la virginidad perdida, es asunto memorable. Esto lo sabe cualquiera, ahora bien, se llama tomate igualmente al agujero que se luce en ciertas prendas como es el caso de los calcetines pero el mismo nombre se puede aplicar a las camiseta.
Calcetines con tomates, o sea, agujeros, y camisetas con esas mismas perforaciones pertenecen al imaginario de la infancia de los años duros. En los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo los niños llevábamos tomates en esas prendas como asimismo llevábamos la chaqueta del padre dada la vuelta por una laboriosa costurera que venía a casa con sus gafas de miope y sus trebejos costuriles a cuestas. Eran las señas de identidad de una época en la que el producto interior bruto andaba renqueante y por los suelos pidiendo una caridad para empinarse, sin que nadie le hiciera caso. Hoy también se ven muchos tomates en las camisetas de los cubanos, en las imágenes que vemos de La Habana, y hay quienes creen -aquellos que todo lo politizan- que se debe a la pobreza del pueblo explotado, cuando lo cierto es que se debe a la calor de la zona, puro trópico, mi amor.

Todo esto está muy bien pero que el presidente de un organismo financiero tapizado de dólares, euros y dracmas de oro, lleve unos calcetines de pobretón, resulta raro. De pobretón de solemnidad, que es como se llamaba en la legislación de beneficencia del siglo XIX a los pobres que lo eran de verdad, es decir, sin falsedades y por lo derecho, porque pobre de solemnidad es lo mismo que decir pobre que ha cumplido satisfactoriamente con todos los requisitos y trámites para acceder a este status. Y, entre sus credenciales, se hallaba precisamente la de llevar calcetines con tomates.

Insisto: ¿qué tiene esto que ver con el sujeto poderoso a quien se ha descubierto esta mácula en su indumentaria? Evidentemente este hombre tiene dinero suficiente para comprarse unos calcetines completos, pero es probable que lo haya hecho como homenaje a un pasado que se nos desvanece entre los dedos. Se organizan exposiciones llenas de cachivaches antiguos, cuadros, esculturas y, sin embargo, a nadie se le ha ocurrido organizar una exposición de camisetas y calcetines con tomates. Y es bueno que se recuerden estas cosas porque hoy el tomate ha adquirido muchas ínfulas y hay tomates de las más variadas clases, destacando el Raf de Almería, todo esponjoso, frescor incierto, medio verde/medio rojo, y ya se ofrece incluso como plato exquisito en la “nouvelle cuisine”. Es decir, que del tomate aquel que se estaba quietecito en la mata y venía el agricultor, lo cogía, lo trituraba y lo metía en una lata para mezclarlo con los tallarines, se ha pasado al tomate con mando, un si es no es desafiante, el tomate engreído, avasallador, que se alía con los mejores jamones, con el marisco y con la nobleza de mayores exigencias.

Pues bien, creo que el presidente del Banco mundial ha querido reivindicar el viejo tomate, el ligado al orificio del calcetín o la camiseta, abandonado hoy en el trasiego de las prendas industriales de confección. Como estos hombres tienen gran poder, a partir de ahora en los grandes almacenes estará la sección de calcetines sin tomate y la de calcetines con tomate y lo mismo ocurrirá con las camisetas. Y las almas sensibles, los que somos más románticos, nos inclinaremos por los calcetines con tomate que traerán en sus entretelas aromas del pasado, recuerdos del tiempo ido, el suave calor de las manos de la abuela.

Y de esta suerte reivindicamos al viejo calcetín. Y, al mismo tiempo, revindicamos al agujero, que anda de capa caída, porque del único que se habla es del que le hemos hecho a la capa de ozono.

11 febrero, 2007

La sentencia contra De Juana Chaos por delito de amenazas terroristas.

Me había comprometido a leer y comentar la Sentencia de la Audiencia Nacional (Sala de lo Penal, Sección 1), de 8 de noviembre, en la que se condena a De Juana Chaos a pena de doce años y siete meses como autor de un delito de amenazas terroristas, tipificado en el artículo 572.1.3º del Código Penal. Carezco de toda competencia como penalista y sólo me cabe opinar en cuanto habituado al análisis de los razonamientos judiciales, viendo en el que nos ocupa si las razones aducidas por los juzgadores son suficientes y consistentes para justificar el fallo condenatorio. De mis nulas simpatías por el condenado y por los de su banda ya he dado aquí testimonio bastante, pero ni se trata ahora se argumentar a golpe de víscera ni se debe perder de vista que por encima de De Juana y su destino está el Estado de Derecho, que por algo se llama así, y cuyas garantías sí afectan al destino de todos. En cualquier caso, asumido tengo que, diga lo que diga a continuación, me caerán gorrazos de un lado, de otro o de todos los lados. Donde las dan, las toman.
Recoge el Tribunal los dos artículos publicados por De Juana en Gara (pueden verse aquí y aquí), de cuya valoración jurídica dependerá la suerte del acusado. Puesto que sólo se le condena por amenazas terroristas, me ceñiré, brevemente, a ese extremo, dando por buenos sin mayor reflexión los razonamientos de los juzgadores sobre los otros delitos que la acusación le imputaba.
Mi opinión del fallo condenatorio es negativa, pues me parece que las inconsistencias y debilidades de su fundamentación impiden que veamos dicho fallo dotado de razón bastante en sede jurídica. Paso a argumentar sucintamente este parecer.
1. La clave de la condena está en la atribución a De Juana de la “intención de amenazar y amedrentar” a los aludidos en sus escritos, tal como la sentencia señala en su mismo inicio. Añade que la mención que De Juana hace de nombres y datos ciertas personas tiene “la clara finalidad de convertirlos una vez más, en objetivos permanentes de las acciones de la banda terrorista”. Resultará, pues, crucial la prueba, ciertamente difícil, de esa intención.
Cabe que tal propósito se presuma, por ser el autor de los textos un terrorista convicto y confeso y que ningún arrepentimiento ha mostrado jamás de sus acciones, de aquellas acciones por las que ha purgado la pena legalmente establecida (que esa pena nos parezca suficiente o insuficiente es otro cantar). Pero por ese camino llegamos al famoso y temible “derecho penal de autor”, a tenor del cual las acciones de ciertas personas se valoran al margen de las pruebas concretas de su índole y del fin que las guía, sino que se califican a priori y se valoran por razón de la perversidad intrínseca del sujeto, resultando prescindible la prueba que ordinariamente se requiere. Es consciente la Audiencia Nacional de este riesgo y trata de desmarcarse de semejante crítica posible, después de señalar que, en efecto, el “derecho penal de autor” es propio de un Estado totalitario. Pero aquí, a mi juicio, incurre en un razonamiento circular. Trataré de explicar esto.
Si queremos evitar el “derecho penal de autor” deberemos basar el juicio condenatorio en pruebas suficientes y pertinentes de la intención amenazante que inspira las frases proferidas por De Juana, siempre que dicha intención no resulte plenamente transparente con arreglo sus propias palabras, lo cual, ciertamente, no es aquí el caso, pues, si lo fuera, habría sido otro el razonamiento probatorio del tribunal. Es crucial que no confundamos intención presunta con intención manifiesta o probada, pues, si con la primera bastara, la prueba ulterior sería ociosa y se le condenaría por ser quien es y por sus circunstancias, no por la índole jurídica y fáctica de la acción que se enjuicia. Pues bien, oigamos a los magistrados.
Primeramente sientan lo siguiente: “En el caso que nos ocupa, atendidas las circunstancias subjetivas, de tiempo y lugar, se trata del anuncio de unas amenazas “veladas”, mediante el “señalamiento”, en cuanto las expresiones englobadas en los artículos periodísticos no contienen de forma exacta la descripción del mal al que se refiere, la identidad o la naturaleza del mismo se desprende de la dinámica del lugar y tiempo en que se producen, efectuada por un miembro de la organización terrorista ETA con numerosos asesinatos a sus espaldas (...) El sujeto que realiza la amenaza, no es una persona cualquiera, sino un activo miembro de esa banda terrorista condenado por numerosas acciones y que en ningún momento ha mostrado ni arrepentimiento ni intención de resocialización alguna como el mismo reconoce”. ¿Qué se echa de menos en este párrafo? La alusión a algún elemento probatorio de la intención de amenaza, velada o no. Sólo se alude a elementos circunstanciales, referidos a la condición de De Juana y a la de los “amenazados”. Luego veremos de qué género son las pruebas que se toman en cuenta y que aquí no se mencionan aún, pero, de momento, este planteamiento suena a “derecho penal de autor”, y bien consciente de ello es el Tribunal, pues añade: “sin que ello suponga como alude la defensa acudir al denominado Derecho penal de “autor””. Seguidamente, se extiende sobre lo pernicioso de un derecho penal de tal especie, como ya he mencionado, y concluye así: “No se puede enjuiciar al acusado por lo que ha sido, o por lo que es, sino por sus actos concretos con relevancia penal y en particular por la autoría innegable de dos artículos periodísticos de contenido amenazante publicados en el diario “Gara” (...) y el atender a la cualidad del sujeto activo del delito, no supone aplicar un derecho ya desterrado, sino tan sólo valorar la amenaza y su gravedad en función de la ocasión en que se profiera, personas que intervienen y actos anteriores, posteriores y coetáneos”. Tres observaciones a esto:
a) La autoría de los artículos no se discute ni la ha negado nadie, pero traerla a colación supone un primer desplazamiento del foco de lo que debe ocuparnos en el caso.
b) El “contenido amenazante” de los artículos es precisamente lo que se debe probar, sin darlo por sentado apodícticamente, y en eso resulta determinante la prueba, a su vez, de la “intención” y “finalidad” de los mismos, como el propio Tribunal ha comenzado por decir.
c) Si, en cambio, lo decisivo va a resultar “la ocasión”, “personas que intervienen y actos anteriores y coetáneos”, el delito se objetiva por las circunstancias, especialmente las del acusado, y da igual cuál fuera el propósito real de dichos escritos: “derecho penal de autor”.
En resumen, para que no haya “derecho penal de autor” la condición amenazadora del escrito no puede darse por supuesta en razón de las circunstancias, sino que ha de seguirse del análisis objetivo de su contenido y de la probada actitud subjetiva de su autor. La circularidad del razonamiento se muestra, precisamente, cuando vemos que se da por probado aquello que se ha de probar y, a continuación y sentado eso, se afirma que no hay derecho penal de autor porque la amenaza ha sido real.
2. Vayamos con la prueba y su valoración. El fundamento cuarto de la sentencia, donde se trata de este tema, comienza con este párrafo: “El derecho a la presunción de inocencia, consagrado en nuestro ordenamiento con rango de fundamental en el artículo 24 de la Constitución, implica que toda persona acusada de un delito debe ser considerada inocente hasta que se demuestre su culpabilidad con arreglo a la Ley”. Y, entrando en el caso, sigue así: “En el caso que nos ocupa, el procesado en ningún momento ha negado la autoría de los artículos publicados, sí ha negado sin embargo su intencionalidad amenazante o de facilitar posibles objetivos a la organización terrorista ETA, que es inferida por el Tribunal en aplicación del principio de libre valoración de la prueba recogido en el artículo 741 de la LECrim., de los siguientes elementos”. Antes de ver cuáles son esos elementos, desglosemos esta parte el razonamiento, pues va a aparecer lo que, en mi opinión, constituye el salto lógico más criticable de toda la sentencia. Se nos dice que el procesado ha negado la intención amenazante de sus escritos, pero que, sin embargo, dicha intención es “inferida” por el tribunal de los elementos probatorios que a continuación se van a mencionar. Para que tal “inferencia” sea correcta y no envuelva una cruda falacia, dichos elementos han de ser pertinentes respecto del objeto de la prueba, es decir, han de contener razones que acrediten la intención de la que el propio Tribunal ha hecho depender la existencia del delito. Si esto no se cumple, no habrá quedado propiamente probado lo que se quería probar, y tal defecto no puede salvarlo ninguna alusión a una “libre valoración de la prueba”, libertad valorativa que no puede sanar la presencia de un “non sequitur”. Aclaremos esto con un ejemplo: si yo insulto a X y se me acusa de que mi intención es matar a X (o hacer que otro lo mate), no puede considerarse prueba de tal intención el hecho de que X se haya asustado muchísimo por mi insulto. Tendrá que certificarse esa intención con algo más que la indicación de tal efecto, pues una cosa no se sigue de la otra. La impresión que una acción mía causa en el sujeto pasivo de la misma no puede ser en Derecho determinante de la calificación jurídica de mi acción, al menos en los delitos dolosos o intencionales. Si la clave de que yo cometa un delito de amenazas está meramente en que el por mí interpelado se sienta amenazado, aviados estamos, mejor será no decirle ni pío a nadie. Y esto vale aun para el caso de que yo sea conocido por mis malas pulgas o tenga antecedentes muy violentos, pues tendríamos que habría surgido un nuevo tipo penal, de autor: el que prohíbe a los malos criticar a otra persona que pueda sentirse amenazada porque el crítico es mala gente.
¿De qué pruebas concretas “infiere” el tribunal la “intención amenazante” de De Juana? En primer lugar, del testimonio de cuatro funcionarios de prisiones que se sintieron amenazados y señalados por De Juana. Tales sentimientos, absolutamente respetables en el plano personal, ¿son prueba de lo que se quería probar, de la “intención amenazante” de De Juana? Francamente, me parece que no, no se sigue una cosa de la otra.
En segundo lugar, de “la pericial de inteligencia” que concluye “que se trata de un militante en activo de la organización terrorista ETA, obedeciendo tanto en sus posicionamientos como en sus actitudes y manifestaciones públicas, las directrices que ETA marca a estos militantes”. O sea, que si la crítica, incluso la observación calumniosa o injuriosa (no se estaba juzgando por estos delitos, no lo olvidemos), la profiere alguien de quien consta que es militante de un grupo terrorista, se convierte, por razón de esa mera adscripción del sujeto, en delito de amenazas terroristas, pues la “intención amenazante” se presume. Eso es "derecho penal de autor", nos pongamos como nos pongamos y por mucho que nos duela; que duele. Y no olvidemos tampoco que el Tribunal rechaza, por razón del principio non bis in idem, que se pueda condenar en este caso a De Juana por el delito de pertenencia a banda armada.
Hasta aquí el análisis, siempre sometido a mejor opinión y abierto a cualquier debate, cómo no. Pero, para el debate, conviene que éste que suscribe aclare los fundamentos de su crítica. ¿Por qué tanta preocupación con la corrección lógica y argumentativa de los razonamientos judiciales? ¿A qué se debe tanta preocupación por el “derecho penal de autor”? En ambos casos, por la cuenta que nos tiene. Donde el rigor de las inferencias es reemplazado por arbitrarios saltos en el razonamiento, todos quedamos expuestos a que nuestros pleitos se resuelvan al margen por completo de las pruebas que podamos aportar, y porque donde la valoración libre de la prueba es sustituida por la libérrima apreciación de cualesquiera consideraciones, quedamos indefensos y a merced de la pura y gratuita voluntad de nuestros juzgadores. "Usted diga, pruebe o deje de probar lo que quiera, que yo me basaré en lo que me dé la gana", ése sería el lema de tan inquietante Justicia. Y si usted piensa eso de “a mí nunca me lo harían, pues yo soy buena gente”, yo en su lugar no dormiría tranquilo, pues sólo hace falta que alguien le considere malo y que un juez esté de acuerdo, haya hecho lo que haya hecho. Así razonan, por ejemplo, los terroristas. Y no estoy llamando terrorista, para nada, ni a los jueces ni a ningún político, sólo pretendo resaltar que lo que más nos diferencia a los demócratas que creemos en el Estado de Derecho y a “los otros” es el apego a las garantías, aunque de éstas a veces se aprovechen “los malos”. No lo hagamos por ellos, hagámoslo por nosotros, por lo que nos jugamos en el envite, pues también el Estado asusta cuando no lo amarramos corto. Sin que todo esto signifique reconocerle ni una maldita razón a cualquier cosa que diga en sus papeles ese desalmado narcisista que atiende por De Juana Chaos. Triste sería que algo de la basura que afirma se convirtiera en verdad por haberlo dicho él.

Ellas los prefieren imperfectos.

Sigue el auge de una nueva disciplina, la psico-sociología de la chorrada. Hay que ver en qué investigaciones tan profundas y difíciles se gastan las neuronas los científicos. En cualquier caso, los resultados de la que les voy a contar serán consuelo de más de un solitario y lenitivo de más de cuatro varones con el corazón partío.
Acabo de encontrarme en el periódico colombiano El Tiempo una de esas noticias que dan fe de lo barato que está el papel y de lo poco que tienen que hacer los periodistas. El titular me provoca de entrada una síntesis de curiosidad y sofoco: “Las mujeres prefieren hombres que no lo tengan todo cuando buscan una pareja estable”.
Por deformación profesional, lo primero que se me ocurre es que ese rótulo parece redactado por nuestros legisladores, de tan equívoco, trufado de ambigüedad sintáctica y semántica. Pues me lleva a preguntarme si las hembras que tal prefieren son las que buscan pareja estable o si serán los hombres que pretenden pareja estable los que no deben tenerlo todo para gustarles a las señoras. ¿Y qué me dicen del “todo”? ¿De qué ha de faltarle al varón para que ellas lo coloquen en su punto de mira? ¿Habrá llegado la edad de oro de los lisiados? ¿Estarán triunfando los escuchimizados al hilo de la nueva moda otoño-invierno? ¿Abundarán a partir de esta sesuda investigación sexuda los mensajes que ofrezcan acortamiento de pene a distancia? ¿Ligarán más y mejor los que hablen como don José Luis?
Así que, diablos, cómo no leer la noticia por entero. Y ahí me voy aclarando. Resulta que ellas “piensan que los hombres guapos y adinerados gracias a su triunfo profesional son "menos de fiar" y los consideran "demasiado buenos para ser verdad"”. Acabáramos. Nuestro gozo en un pozo, compañeros.
De todos modos, no echemos en saco roto la novedad. Si es usted uno de esos varones que lleva meses o años sin poner una pica en Flandes, pese a un considerable gasto en colonias y ungüentos, a haber probado todo tipo de posturas en la barra y a haber depurado sus técnicas de acecho y acercamiento, no se desanime, hombre, que a lo mejor lo que pasa es que ellas lo ven demasiado triunfador, caballero que transpira éxito, glorioso cuerpo imposible, inalcanzable macho para su modesta alma de extrarradio. Pruebe a engordar un poco, aparque en el armario sus zapatillas de marca y cálcese unos mocasines del Carrefour, abandone los perfumes que se anuncian en diciembre y embadúrnese de Varón Dandy, libere el sobaquillo de la mordaza de los desodorantes y procure que su camisa lleve el aroma excitante de las bolillas alcanfor. Y si la conversación comienza y la niña de sus ojos le pregunta a qué se dedica, dígale que está en el paro y no deje de sonreír, como si no le importaran mayormente las alegrías de este mundo. Ligará un montón. Ya te digo.
Cuando la cosa avance, que avanzará, gracias a sus postizas imperfecciones y a tanto disimulo de sus méritos, y llegue la hora de encontrarse en el lecho como por un casual, déjese de posturitas y perfiles y fínjase modesto de atributos, sin que por ello se le note atribulado. Despertará en la dama pasiones sin cuento y la convicción profunda de que un tirillas así, sin oficio ni beneficio y más torpe que ministra de Cultura, es el hombre de su vida, su media naranja for ever, lo que estaba esperando y no encontraba, harta ya de ir a dar con consejeros de banco, constructores, futbolistas de primera, metrosexuales varios y magistrados de altas cortes que le hacen la corte como patanes glamurosos. Si a los otros no los quieren, porque les parecen demasiado buenos para ser verdad, de usted se enamoran seguro, convencidas de que una birria así no puede ser mentira.
Pero no se fíe, ¿eh?, que ellas también tienen lo suyo. Mire cómo acaba la excelsa noticia: “Esa elección se debe, según el director del informe, Simon Chu, a que los guapos y ricos atraen también a otras mujeres y es más probable que busquen relaciones pasajeras en lugar de alianzas estables”. Sí, ya sé, usted preferiría muchas pasajeras de ésas. Pero es lo que hay, amigo mío.
A este Simonchu que dirigió la investigación habría que verle las pintas. Seguro que barre para casa, el muy pillín. De todos modos, rigor no ha de faltarle, pues menudo trabajo le tomó el experimento, que luego publicó en la revista Personality and Individual Differences para hacer curriculum y tal. El trabajo lo hizo en la universidad de Lancashire (para que luego nos descojonemos/despotorremos de las nuestras) y consistió en entrevistar nada menos que a 186 chicas estudiantes, menudo curro.
Yo de mayor quiero ser científico, como Simonchu. ¿Por qué no salimos de bares una noche de éstas y vamos preguntando?

Hágase la luz


Excelente, excelente. El Gobierno ya se pone en marcha para que España deje de ser un incumplidor estrepitoso del protocolo de Kioto y para que contribuyamos –nosotros, no el Gobierno- a atenuar el temible cambio climático. Debe de ser que don José Luis ha visto la luz a través del Al Gore.
Las medidas que nuestro progresista Gobierno piensa imponer son eminentemente sociales, pues paga la sociedad. Es lo que corresponde. Ay, si los del PP tuvieran un mínimo de materia gris... Ay, si fuera un gobierno del PP el que hubiera decidido esto... Veamos esas medidas tan progresistas.
- Subirá el precio de la luz, para penalizar el derroche. Bien, ya tenemos la excusa perfecta para acatar los deseos de las industrias eléctricas. Esto no sabían cómo endilgárnoslo. Pues ya está, las eléctricas ganarán más y nosotros pagaremos contentos, pues es por una buena causa. Todo sea por el buen clima.
Puestos a pensar, igual se nos ocurrían algunas medidas, no sé si efectivas, pero ciertamente de valor simbólico. Por ejemplo, éstas. Restringir la iluminación navideña a ciertas fechas, evitando al tiempo el gasto excesivo y las horteradas de estrellitas y papás Noel. Porque esa iluminación también la pagamos nosotros, de una manera o de otra. Tampoco estaría mal obligar a que los partidos de fútbol se jugasen con luz natural. ¿Y qué tal imponer que los letreros luminosos de los comercios se apaguen a cierta hora temprana de la noche? ¿O que todos los grandes centros comerciales cierren media hora antes? ¿Y que las televisiones dejen de emitir a la una o las dos de la madrugada? De paso, se colaboraría con otro objetivo loable, el aumento de la natalidad. Ay, amigo, pero con los intereses comerciales y empresariales hemos topado. Así que nada, nada, que pague el ciudadano, derrochador por naturaleza, culpable por definición.
- Se prohibirán a partir de 2012 las calderas de carbón en las casas. Todos sabemos que esas calderas las tienen sobre todo los ricos para calentarse, no hay residencia de La Moraleja sin su caldera de carbón. Y esa gente que quema carbón para su agua caliente y su calefacción ¿va a tener que pagar de su bolsillo los cambios o haremos un plan renove financiado, pongamos por caso, con un impuesto sobre los beneficios de las eléctricas o de los bancos? De esto nada se dice por el momento, pero un gobierno tan socialista sin duda que ya está barajando la idea.
- Se limitará el consumo de aire acondicionado. Vale, ya veo yo al pueblo llano yéndose en verano a su segunda residencia en lugar más fresquito. Se quedarán solos los poderosos, soportando el rigor del calor en los pueblos extremeños o andaluces.
- Subirán los impuestos que gravan los coches más potentes. Bien está, pero ¿afectará la subida a los coches oficiales? En ese caso, nos tocará a nosotros pagar también esa diferencia. ¿No sería mejor obligar a los altos cargos, que deben de ser unos doscientos mil, cada uno con su supermáquina, a viajar en Opel Corsa o en autobús o tren, como todo zurrigurri? Porque, por mucho que suban los impuestos a los coches despampanantes de los ricachones, nada se va a solucionar si los correspondientes ingresos del fisco se usan para financiarles a los mantenidos del poder nuevos coches grandes con chófer y nuevos despachos con flamantes aparatos de aire acondicionado.
En fin, que la gente pasará más frío en invierno y más calor en verano y andará más a oscuras, consolada, eso sí, porque de ese modo evita que suba la temperatura del planeta. Me fascina este izquierdismo de pega.

10 febrero, 2007

Nacionalismo/progresismo

Continúa imparable en Europa el espíritu liberador de los pueblos. Siguiendo la pista que me indicó un buen amigo, me voy a la prensa austriaca y doy con la noticia. Se reclama para la región de Carintia (Kärnten) la condición de Estado libre (Freistaat) y que ese nuevo estatuto quede grabado en la Constitución de Austria, por vía de la correspondiente reforma. Se aducen en favor de la medida razones históricas y de contumaz maltrato por parte del Estado.
¿Quién es el osado redentor? ¿Quién el justiciero? ¿Quién el partero de la nueva nación que pugna por alzarse? ¿Quién le planta cara tan resueltamente a la opresión? ¿Quién se la juega con tan bravo empeño? El mismísimo "Presidente" (Landeshauptmann) de Carintia, nada menos, vanguardia de su pueblo, guía de los descontentos, faro de las masas humilladas. ¿Que cómo se llama el buen hombre? Jörg Haider. ¿Les suena?
Incomprensiblemente, la izquierda austriaca ha reaccionado de manera muy hosca. Un dirigente socialista ha calificado la propuesta como cosa de borrachos y uno de los verdes la ha tildado de carnavalada. Se ve que no han captado la naturaleza progresista de esa honrada reivindicación nacional de Herr Haider.

La curiosa retórica de don José Luis

Somos más de cuatro en este país los que estamos convencidos de que el Presidente del Gobierno tiene un extraño desajuste en el lenguaje, o tal vez más adentro. O quizá varios desajustes, goteras, nieves perpetuas, pertinaz neblina. Por eso he leído, con fruición y admirado, el análisis que de su prosa inverosímil hace hoy, 10 de febrero, Arcadi Espada en su blog. Lo recomiendo vivamente.
¿Para cuándo un congreso interdisciplinar sobre asunto que tanto nos afecta? Podríamos combinarlo con el estudio de otro ilustre orador de similar enjundia, también leonés, Fray Gerundio de Campazas. Propongo título para el evento: Dando esplendor: Papes vs. Zotes.
PD.- Miren cómo comenzó Fray Gerundio su primer sermón en el refectorio de su convento:
"No es de menos valor el color verde por no ser amarillo, que el azul por no ser encarnado".

09 febrero, 2007

Cartas de Bienvenido. I.

Desde hace algún tiempo me llegan mensajes de alguien bastante cercano al ojo del huracán, a quien no conozco personalmente y de cuya identidad tengo escasa noticia. Apenas sé de él que tiene un pasado de muy comprometido luchador por las libertades. Lo que piensa en la actualidad, lo iremos viendo.
Me voy a permitir "colgar" aquí esas reflexiones de éste que tengo por nuevo amigo. Lo llamaremos Bienvenido. Espero que el alias no le moleste.

Como el poder judicial se ha convertido en uno de los frentes más sensibles en la lucha contra el terrorismo, sigo con interés/preocupación las noticias al respecto, no siempre demasiado inteligibles.
Lo que piensa el centro-derecha de Fdez Bermejo parece claro. Pero no así lo que piensa Prisa. El editorial de hoy, 9 de febero, "No grato al PP", es favorable con serios matices. Pero al mismo tiempo en el mismo diario Julio M. Lázaro: "Un <> con malas pulgas toma las riendas de Justicia". Aunque da cal y arena, en algunas frase parece demoledor, además del título -con malas pulgas-:"Sus partidarios, y sus mucho más numerosos detractores, coinciden en este punto: <>". "Toca muy bien el piano"... Se opuso a los juicios rápidos y demandó al Michavila y perdió la demanda "No sólo eso: los juicios rápidos han venido funcionando sin problemas desde entonces". Claro que las sonrisas de ZP al El Mundo y a La Sexta pueden ser la "razón" última de los "serios matices".
Lo único en claro que saco es que la bronca va a continuar. A ver si llegamos sin más sobresaltos a las municipales y algo se aclara. Como verás por lo que sigue, algunas "opiniones" judiciales inquietan.
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El Tribunal Supremo, en la sentencia hecha pública el 7 de febrero 2007 sobre Jarrai, Haika y Segi, considera que son una organización terrorista que "persigue producir profundo temor, atacando al conjunto de la sociedad democrática y constitucional del Estado de Derecho" y que "complementa la actividad de la lucha armada de Eta." Dos magistrados han manifestado su voto particular, Andrés Martínez Arrieta y Joaquín Jiménez García.
Creo que probablemente el tal Joaquín Jiménez García sea el mismo que estuvo de magistrado en Vizcaya hace unos cuantos años. Si es él, conoce el tema de primera mano. Éste, entre otros argumentos, esgrime que "por la <> de la actividad de Jarrai, Haika y Segi no puede estimarse que éstas sean organizaciones terroristas."
El otro magistrado entiende que <>. (El País 7 febrero 2.007).
Es cierto que no utilizan armas, siempre y cuando se considere que un cocktail molotov no es un arma (algunos soldados quemados vivos dentro de los tanques no habrán pensado lo mismo), o un bidón de gasolina al que se le pega fuego en el interior de un autobús o un container incendiado. Tampoco se utilizan armas si se desatornillan las vías de un ferrocarril para provocar un descarrilamiento y dudo que un atentado de esa índole no fuera considerado acto terrorista.
En cuanto a la integración y complementariedad, en ciertas zonas de España existen bandas de Latin Kings y, sin embargo, a ellas se oponen otras bandas y los vecinos afectados por las tropelías de unos y otros los denuncian a la policía, hablan del tema con libertad ante las cámaras de TV. En el caso de las acciones cometidas por los militantes de Jarrai, Haika y Segi nadie, excepto a veces la policía, se les opone o enfrenta, y nadie de quienes han visto sus tropelías las denuncia a la policía. Unos porque están de acuerdo con ellas, pero otros ¿por miedo a las represalias de Jarria, Haika o Segi, o por miedo a que luego ETA intervenga?
Cuando se quema un autobús, si lo hiciera una banda de Latin Kings incluso el chófer y los viajeros se resistirían al intento. Pero cuando lo hace algún encapuchado de Jarrai el conductor se apea, los viajeros salen del bus precipitadamente y luego nadie ha visto nada. Y lo hacen porque saben que si se resisten o si denuncian a los agresores o dan información a la policía hay muchas probabilidades de que ETA intente asesinarles. ¿Están o no, por tanto, Jarrai, Haika y Segi integrados en ETA? Todo el mundo sabe que detrás de los Latin Kings y otras bandas del estilo están ellos y nadie más; mientras que detrás de Jarrai está ETA. El jovencito que va por la calle gritando <> o <> no va a ser increpado o zarandeado por nadie, porque, en caso de producirse un incidente, el nombre del increpador acabará en manos de ETA. Y nadie que no esté amparado por ETA va por la calle gritando <> o <>. Quizá no tengan "carnet" de ETA, pero saben a quien dirigirse para dar el nombre de quien les increpó o censuró o denunció.
¿El sindicato LAB negocia con la fuerza de sus afiliados o con la larga sombra de ETA proyectándose sobre la patronal? Es como si en la época de Al Capone se efectuara una distinción entre el que iba a la tienda a pedir dinero por "dar protección" y el que, si no se accedía, quemaba la tienda. El poder intimidatorio del primero no residía en él, sino en quien estaba detrás. Era y es la división del trabajo de una misma organización. Supongamos que en época de Al Capone la tienda a la que se trataba de chantajear y que se resistía era una carnicería, y que enfrente o a la vuelta de la esquina había otra carnicería, ésta pagando por la "protección". El incendio de la primera carnicería tenía efectos muy positivos sobre la segunda, que vería incrementada su clientela. Pagar no siempre significa perder una parte de los beneficios a manos de los extorsionadores. Hay una sinuosa línea entre ceder a la extorsión y ceder a la extorsión y recibir indirectamente, o no tan indirectamente, beneficios extra.
Pongamos otro caso, que esta segunda carnicería perteneciese a una compañía que poseía muchas tiendas que venden carne y que podía permitirse pagar a un vigilante, pero que echó sus cuentas y llegó a la conclusión contable de que entre lo que le iba a costar el vigilante y pagar la extorsión, resultaba más barato esto último. ¿Se puede juzgar al mismo nivel la cesión al chantaje de un modesto establecimiento familiar que la cesión al chantaje de una compañía con grandes medios financieros? ¿Sería exagerado considerar colaboración con banda armada el pago del llamado "impuesto revolucionario" por parte de grandes empresas cuyo cálculo ha sido estrictamente económico, es decir, que les salía más barato pagar que incrementar la protección, aunque eran bien conscientes que lo que daban iba a servir para financiar atentados mortales? ¿O pagar en vez de hacer frente al coste de los destrozos? ¿O pagar para que sus ejecutivos no tuvieran que llevar escolta? ¿Es, por parte de autoridades/funcionarios de hacienda, colaboración con banda armada aceptar en la declaración de impuestos como deducción lo pagado como "impuesto revolucionario"?
Algunos "progres" no dejan de parecerse a lo que antes se llamaba "los lacayos del capital" o del "poder establecido", que no tiene por qué ser el Estado, donde el Estado es débil. Un Estado débil o fragmentado puede ser incapaz de tomar medidas eficaces contra funcionarios pusilánimes o contra empresarios/directivos prepotentes, que se saben casi inalcanzables por la ley. En cambio una organización terrorista mínimamente eficaz puede doblegar voluntades y hacer pasar lo que es miedo o bellaquería por progresismo. Hasta un Joseba Arregi constata que "un tipo de izquierda hace tiempo que hizo mutis por el foro y ya no se dedica a criticar el poder" (El Correo, 9 feb. 2007, "El bonito mundo de Ibarretxe"). Máxime si el poder se llama ETA y sus amplios alrededores.

07 febrero, 2007

Si no hay más remedio, que se suprima el TC

Hace un par de semanas escribía aquí que da vergüenza, por no decir algo más fuerte, comprobar una vez tras otra que los ocupantes de las más altas magistraturas colegiadas votan impepinablemente sometidos a la disciplina política del partido que los propuso o los apoya o les promete cositas para el día de mañana. Esto hace perfectamente previsibles las decisiones sólo con conocer la simpatía partidista o la servidumbre de pesebre de sus integrantes. Acaba pareciéndonos normal, incluso, lo que es un cáncer terminal del Estado de Derecho, la suprema putrefacción del ordenamiento jurídico-político. Y resulta sumamente patético observar los esfuerzos de los medios de comunicación afines a cada partido para hacer ver que hay diferencias a favor de los magistrados de su cuerda, aunque sean nimias diferencias, de puro matiz. Un buen ejemplo, pero no el único, en el editorial de El País de hoy.

Poco importa que los casos que se hayan de dirimir tengan una importantísima dimensión técnica, para la que se suponen aptos en especial los que han de juzgar, en virtud de su prestigio profesional de años y estudios. Nada, como si no. Si se trata únicamente de votar como nos mande el jefe de “nuestro” partido, ¿para qué necesitamos que esas magistraturas las desempeñen profesionales supuestamente prestigiosos? ¿Por qué no se sortean entre militantes de a pie de unos u otros partidos, en función de la cuota que a cada uno le corresponda trincar en cada ocasión? ¿Acaso iba a votar distinto de María Emilia Casas una militante del PSOE, cajera de Alimerka en Cercedilla, o diferente de Guillermo Jiménez un barbero de Sevilla afiliado al PP? Obviamente, y por lo que parece, no. Pues ya está, democraticemos el TC, convirtámoslo en la tómbola que quiere ser. Imagínense qué maravilla, en el momento más emocionante de OT el presentador comunica a los espectadores que de entre todas las llamadas de esta noche se sorteará una plaza de magistrado constitucional. Ay, qué ilusión, gritará el afortunado, cuando se lo diga a mi cuñada se va a morir de envidia.

Y es que, sí, con el Tribunal Constitucional hemos ido a dar. Todo el fondo de la pelea es que se sabe con casi total certeza lo que va a votar cada uno sobre el Estatuto y que ese voto obedece a disciplina política y no a razones de técnica jurídica. Viva la independencia judicial, incluida la de los señores magistrados y magistradas del TC. Es de una desfachatez monstruosa.

Leo en algún periódico que entre los nombres que el Gobierno maneja para reemplazar a Pérez Tremps, en el caso de que convenzan a éste para dimitir (¿por qué se supone que tiene que dimitir?), está el de Francisco Caamaño, prestigioso constitucionalista, pero que ocupa cargo de Secretario de Estado en este Gobierno y que fue uno de los negociadores del Estatuto de Cataluña en su nombre. ¿Se atreverán a tanto? Es como si colocan de miembro del jurado en un concurso de vinos al bodeguero que produjo uno de los caldos que compiten. Tiene bemoles la cosa.

Aunque, pensándolo bien, da igual que elijan a un primo hermano de Zapatero, de Rajoy o al catedrático más prestigioso del mundo mundial. Si al final unos u otros van a hacer, exactamente igual, lo que mande su señorito, qué carajo importa.

Si es así como va a funcionar el Tribunal Constitucional, que lo supriman ya, de inmediato. Si las únicas alternativas que sus magistrados manejan son las de hacerle el caldo gordo al gobierno o hacérselo a la oposición, importándoles un bledo toda consideración propiamente constitucional y jurídica, que vayan con Dios. Para órgano político y sede de tales debates nos basta y nos sobra con el Parlamento. Soltemos lastre inútil.Como dicen en mi pueblo, y perdón por la expresión, bien está joder, pero no arrancar los pelos. Que lo quiten, si no por su dignidad, al menos por la nuestra. Qué cara más dura, hombre. No les dará vergüenza. Y luego van por ahí marcando paquete. Habráse visto.

Nos reíamos de Fujimori o criticábamos a Chaves. Y ahora mira.

Nuevas medidas de la ministra de Sanidad

Primero fue el tabaco, más tarde las hamburguesas, luego el alcohol. Ahora está a punto de comenzar, según fuentes próximas a la Ministra Elena Salgado (próximas, pero sin rozarse, por lo de los bacilos y tal), una nueva campaña, con la que la hedonista miembra del Gobierno piensa poner coto a uno de los más viejos y dañinos vicios de los españoles y las españolas: la masturbación.

Convencida de que el español medio ha crecido metidito entre pajas y de que por eso se ha quedado chiquirritín, ay del chiquirriquitín, la ministra de los placeres quiere incitarnos a una más austera administración de nuestros humores y a una mayor contención de nuestros espasmos.

El documento programático ha sido pactado con importantes grupos que representan a la sociedad civil, comenzando por la Conferencia Episcopal. Ésta ha mostrado su entusiasmo y su portavoz ha declarado que un país que se entrega al autoerotismo verá tarde o temprano lesionada la columna de su convivencia. Se comienza con el desparrame solitario y se acaba por no pagar los impuestos, añadió.

Dicen los allegados a la Ministra (allegados, pero sin roce, por lo de la profilaxis y eso) que su política viene muy determinada por factores biográficos. Según declaró recientemente a la revista Times, desde que dejó de fumar, de beber alcohol con las comidas y de tocarse mientras veía pornos los viernes por la noche, se siente mucho mejor y ha encontrado sentido para su vida, esa vida que antes parecía abocada a la autodestrucción. “Ahora ya no pierdo el tiempo en esas bobadas propias de autistas y egocéntricos y me dedico a joder a los demás, porque los quiero y he de hacer todo lo que esté en mi mano por salvarlos”, declaró, mientras una lágrima resbalaba por su mejilla y caía en la arena.

Para dar gusto a su jefa, los técnicos del Ministerio de Sanidad se afanan en buscar lemas para esta innovadora campaña, sin precedentes en nuestra memoria histórica. Su intención es presentarle a doña Elena un paquete completo, o incluso varios, para que ella elija. Parece que, por el momento, los eslóganes con más posibilidades son éstos: “A manoNO”, “AhórraTE”, “Tu chicha no es limoná”, “Verás cuando se te acabe”, “Apaja y vámonos”, “Si lo sé, no me vengo” o “Un día vas a hacerte daño, so burro/a”. Se rumorea que desde Presidencia del Gobierno se está presionando a la Ministra para que el lema principal no sea ninguno de tales, sino este otro: “déjate en pazzzzz”.

Para los anuncios televisivos el Ministerio ha contratado a una empresa catalana de marketing que atiende a la razón social de “ONanNO s.l.” y que ha cobrado ochocientos millones de euros por dos anuncios, breves pero ciertamente impactantes. En el primero aparece una cañería que gotea, mientras como fondo se oye aquella canción de Jeanette que decía “Por qué te vas”. En el segundo, sobre la voz tronante de Rocío Jurado cantando aquello de “hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo”, se ve a una señora de mediana edad que contempla su propia mano con expresión de mucha pena. Después de darle muchas vueltas, los técnicos descartaron aquella otra canción de la Jurado que se titula "Déjala correr".

También ha cundido la inquietud en el El PP y, al parecer, Piqué ha enviado una carta a la Ministra solicitando que uno de los lemas de la campaña sea “Con la esquerra no”. Los asesores del Gobierno están analizando la idea, por si pudiera dicho eslogan llamar a equívoco y entenderse como invitación a tocarse con la derecha.

Se rumorea que habrá fuertes sanciones para los/as pajilleros/as reincidentes. A los incorregibles se les dará una orden de alejamiento de sí mismos y se les pondrá en la muñeca un mecanismo de balancín que emitirá una señal cuando detecte movimiento manual rítmico, señal que llegará a una unidad especial de policía que habrá en toda villa de más de diez mil habitantes y que actuará sobre todo a base de manguera helada e inoculación forzosa de bromuro. También se creará una fiscalía especializada en la persecución de los delitos consistentes en dañar el propio cuerpo a base de darle gusto. Según ha declarado recientemente Pumpido, esos fiscales tendrán como su guía y principal objetivo el velar por la autonomía individual y las libertades de cada ciudadano, pero sin tocarse." Los adiestraremos para que vean la paja en el ojo ajeno", añadió el Frescal General, volviendo a hacer alarde de su acrisolada erudición.

Entre los aspectos más progresistas de la ley que para este cometido se prepara, se hallan las medidas de discriminación positiva que contiene. La principal, que las sanciones para los varones pajilleros serán el triple de duras que las de las féminas que se den al vicio nefando. No es que procedamos a dedo, señaló una alta carga del Ministerio, sino que queremos que los hombres de este país dejen de estar tan ensimismados.

05 febrero, 2007

Frases de nueve milímetros

Dice De Juana Chaos en la entrevista que le publica The Times :
No poder vivir una vida normal es muy duro. Sólo quienes lo hemos experimentado podemos entenderlo. Así es que para que esto no se repita, hay que ir a las raíces mismas del conflicto”.
Todas estas frases tremendas son reversibles. Por eso sirven igual para tirios y para troyanos y por eso convendría juzgar a los políticos y ciudadanos decentes por su capacidad para evitarlas. Démosle la vuelta a la frase de De Juana, como mero ejercicio y no para hacer apología de lo bien que quedan por el otro lado.
- Hay veintitantas personas que no pudieron vivir una vida normal porque él las mató o contribuyó a su asesinato. Muy duro, sin duda, pues hay algo peor que no poder una vida normal: haber muerto de un tiro en la nuca.
- Sin embargo, los que murieron en el acto no experimentaron esa dureza de "no poder vivir una vida normal". Los heridos con secuelas, sí. Ya tiene De Juana con quién compararse.
- Si para que no se repitan esos muertos hay que ir "a las raíces mismas del conflicto", ¿qué hacemos con los que, como De Juana, pueden mañana volver a matar igual?
Entiéndaseme, todo esto es un ejercicio para mostrar cómo se tocan los extremos y lo emparentadas que están sus retóricas. Con el último punto no pretendo insinuar que se salte ninguna regla esencial del Estado de Derecho, ni con De Juana ni con nadie, sino nada más que mostrar cómo todos los enemigos de tal Estado y de los derechos básicos que en él han de ser sagrados piensan igual: mucha apelación a los derechos, pero los míos por encima de los de los demás. O sea, con la lógica de esa frase de De Juana, y al margen por completo de las opiniones sobre lo mejor o peor fundado de su actual situación jurídica y personal, se justificaría perfectamente aplicar contra él medidas aún más duras (por ejemplo, un tiro en la nuca), para ir "a las raíces mismas del conflicto". Yo jamás lo haría con él. ¿Y él conmigo o con usted? Su discurso no es delictivo, por supuesto que no; es meramente indecente.
Los de la ETA son maestros en la descontextualización del lenguaje, pues afirman con vehemencia y cara de grandes moralistas lo que con sus hechos sistemáticamente niegan. Su única ley es la ley del embudo, respaldada con la vieja dialéctica de los puños y las pistolas. A mí me dan mucho asco, simplemente.

El terrorismo es industrial, no casero

Acabo de oír en la radio “Nacional” que lo que pasó esta mañana en Baracaldo, donde un buen trozo de estación de tren saltó por los aires (hace unas horas el alcalde de la localidad declaraba que varias ventanas volaron unos metros desde su marco), no fue un atentado terrorista, sino un acto de kale borroka. El País lo califica como “grave ataque de kale borroka". Todos siguen el autorizado juicio de la Policía Autónoma Vasca (traducción: Ertzaintza). Menos mal, me quedo mucho más tranquilo así. Supongo que hay que concluir, por las mismas, que no se trató de una atentado propiamente dicho, sino de otra cosa más leve. Si es una bomba que no llega ni a explotar o que sólo hace plof sin dañar nada, se trata de terrorismo. Así no, por supuesto. En consecuencia, no ha habido atentado terrorista de nadie y no vuelve a interrumpirse el alto el fuego permanente sui generis.
Es muy importante también que reparemos en que el artefacto era casero. Los artefactos son como los licores, por ejemplo el orujo, que tanto gusta a leoneses y gallegos y al que bien nos hemos aficionado algunos asturianos con domicilio en la Meseta. Hay orujo industrial y orujo casero. La diferencia está en que uno y otro son orujo, sí, pero la comercialización del casero está prohibida, según tengo entendido. Con los artefactos es distinto, pues sólo es bomba y sólo es terrorista la que no está hecha en casa o con procedimientos rudimentarios. Según cuentan los infalibles medios de comunicación, eso que explotó esta mañana en Barakaldo era una simple garrafa con líquido inflamable a la que los jóvenes revoltosillos le habían prendido fuego. Respiramos tranquilos, pese al humo.
La política se ha convertido en el reino de los conceptos juguetones, de los eufemismos, de los sucedáneos semánticos. Se lucha por el nombre de las cosas, no por o contra los hechos. Aquí, en este blog, se ha estado discutiendo, y muy bien, sobre si un terrorista convicto y confeso profiere amenaza terrorista cuando dice por escrito que alguien es mala gente. Algunos tribunales han entendido que toda crítica personal en boca de terrorista es terrorismo. La contrapartida la dan las radios o los periódicos cuando nos indican que un artefacto que provoca una buena destrucción no es bomba, ni su manejo atentado terrorista, si ha sido elaborado artesanalmente.
Aquí ya no hay quien se aclare. Nos cogemos los términos con papel de periódico.
Y, por cierto, ¿por qué tenemos que aceptar la denominación de origen de las gamberradas destructivas de los fascistones proetarras? ¿Por qué ponerlo en euskera? ¿Para qué el eufemismo de una expresión que en castellano significa “lucha callejera”? ¿Llamaríamos así a lo que hacían el otro día los aficionados del Catania en Italia? Si yo ahora salgo a la calle y le pego fuego a tres autobuses ¿alguien diría que me he pasado a la “lucha callejera”? Dirían que soy un sinvergüenza incivilizado o un cabrón malnacido. Y me costaría un buen proceso y una buena sanción. Pues eso. ¿Será que la kale borroka es lucha “casera” y lo mío gamberrismo industrial?

El sexo de las leyes

Vean qué entrañable detalle del legislador/la legisladora. La Ley aragonesa 13/2006, de 27 de diciembre, de Derecho de la Persona (ahí es nada el titulito), BOE 26 de enero de 2007, contiene una Disposición Adicional Única de este jaez:
Las menciones genéricas en masculino que aparecen en el articulado de la presente Ley se entenderán referidas también al correspondiente femenino”.
Uf, cómo se agradece la aclaración. Pues sin esta valiosísima disposición cualquier lector despistado podría pensar que donde la Ley dice “el menor”, “el tutor”, “el heredero”, “el juez”, “los padres”, “los abuelos”, “el tercero de buena fe”, “el notario”, “el mayor de edad”, etc., etc., se está refiriendo solamente a los correspondientes varones y privando del respectivo tratamiento legal a las féminas. Así solemos entenderlo siempre, de esa manera torcida y machista, de eso no cabe duda. De ahí que, por ejemplo, cuando el Código Penal establece pena para “el que matare a otro” (art. 138) está prescribiendo tal castigo solamente para el varón que mata a varón y dejando impune a la señora homicida que mata a hombre o mujer y a la víctima femenina de cualquier homicidio. Y todo el ordenamiento así, menudo desastre. Por culpa del dichoso lenguaje sexista de los legisladores, y hasta del constituyente, las damas se habían quedado hasta ahora en el limbo legal, intocadas por lo jurídico, ajenas a pleitos y recursos.
Menos mal que los parlamentarios aragoneses han tenido tiempo suficiente para meditar y enmendar ese yerro secular y tan dañino. Da gusto.

04 febrero, 2007

Fenómenos paranormales

Para realismo mágico el de aquí. Pasa cada cosa rara... Vean una mínima muestra.
- Hoy, domingo 4, se hacen presentes de pronto, adquieren corporeidad, se materializan así como si nada dieciocho de los diecinueve jóvenes cachorros de Jarrai, Segi y no sé qué más, que la policía andaba buscando desde hace casi dos semanas. ¿Buscando? Sí, buscando, usted qué se cree. El buscar es libre, el encontrar ya es otra historia. Pero cómo los iban a encontrar, si seguro que tienen poderes sobrenaturales y son capaces de evaporarse, de hacerse invisibles, de atravesar paredes y frontones como si tal cosa y de volver a cobrar cuerpo terrenal todos juntos y en compañía de unos conocidos casuales. Deberían los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado dotarse del extraordinario instrumental de losCazafantasmas para enfrentarse a esos misteriosos seres que van y vienen por el éter como Pedro por su casa.
- Los convocantes de la manifestación de ayer en Madrid y la Delegación del Gobierno discrepan en el cálculo de los asistentes. Discrepan en un millón doscientas mil personas. Oye, qué cosa más normal. Errar es humano y a cualquiera de las dos partes, tan férreamente unidas en la lucha contra el terrorismo y en el interés por llenar todas y cada una de las manifestaciones que lo condenan, puede habérsele ido la mano un poquitín, llevada por la fe y el entusiasmo. Esta vez tiene toda la pinta de que ha sido a los convocantes a los que les ha bailado algún cero, pero igual da. De todos modos, un millón de hoy ya no es como un millón de antes, eso ya lo sabemos. Donde en otros tiempos metías a cien mil personas te entran ahora millón y pico, a nada que las aprietes y, sobre todo, si tienen también poderes mágicos para salirse de su cuerpo y hacer sitio a otras almas.
- Leo por fin, con retraso y fuerza de voluntad, el discurso del Presidente de Esto a mediados de semana, en el acto que celebraba los cien números de La aventura de la historia, donde, por cierto, PedroJota le echa unas buenas y merecidas flores al libro "El Estado fragmentado", de mi amigo Francisco Sosa Wagner y su hijo Igor Sosa Mayor. Apenas había avanzado cuatro párrafos en el discurso de Zapatero cuando, oh, milagro, me encuentro nada menos que con una cita de Benedetto Croce. Sigo leyendo y veo toda una síntesis de la historia de España que me deja patidifuso. ¿Todo eso sabía don José Luis y se lo tenía callado? Qué cabeza, qué erudición, qué cosa. ¿O será magia también?. A ver si le dura y dejamos de pasar vergüenza.

¿Qué es un convenio? Por Francisco Sosa Wagner

Uno de los espectáculos entretenidos que nos depara el diario hojeo de los periódicos y la contemplación de la realidad circundante es la proliferación de “convenios” que las autoridades representantes de las distintas Administraciones públicas celebran a diario. Los hay con colectivos o grupos de lo más variopinto: hoy con los gitanos afincados en una población, mañana con los amigos del barroco, y así sucesivamente. Pero los hay también con otras autoridades públicas o con funcionarios dependientes de esas autoridades, todos ellos vinculados por las mismas leyes.
Así, una foto muy divertida que he visto hace poco es la de un consejero de esta Comunidad autónoma firmando un convenio con los colegios de registradores y notarios, en virtud del cual, estos -es decir, notarios y registradores- se comprometían a aplicar la legislación de viviendas de protección oficial y combatir el fraude fiscal que pueda generar el tráfico inmobiliario. Uno creía que estos funcionarios, privilegiados porque cobran por arancel y no una nómina como todo hijo de vecino, ya estaban obligados a la escrupulosa observancia de las leyes en vigor, sin necesidad de mediar acuerdo alguno. He dado por supuesto que así era como doy por supuesto que los maestros se dedican a enseñar las letras a los niñosque acuden a la escuela y los funcionarios de prisiones a mantener el orden.
Todo parece indicar, sin embargo, que hay lagunas en los compromisos legales porque estas prácticas extravagantes proliferan. El Ministerio de Educación conviene con tal o cual Conservatorio de Música que se enseñe el uso del violín en sus aulas y Rector he visto conviniendo que se explique anatomía en los Hospitales públicos vinculados a una Facultad de medicina. Es la pandemia del convenio que está vinculada a la pandemia de la foto. La política, a falta de tuétano más sustancioso, perdida como se halla en discusiones territoriales reaccionarias, se expresa en instantáneas fotográficas, se trata de la obsesión por la foto que persigue al político como si de una inesquivable atracción sexual se tratara, la “cupiditas” de los latinos. La época de las elecciones se corresponde para los políticos con la del celo en los grandes mamíferos, así que debemos prepararnos para verles estos meses firmando convenios y más convenios con frenesí de posesos.
Quienes conocemos algo cómo funciona la Administración, sabemos la cantidad de llamadas telefónicas, citas, proyectos de papeles, papeles propiamente dichos, etc, que preceden a la firma de cualquiera de estos inútiles papeluchos. Ceremonia que culmina con una comida en un establecimiento rico en tenedores y pletórico de viandas, templo en cuyas zonas más profundas se conservan selecciones de caldos, añadas y denominaciones de origen. De donde se sigue que el convenio está anudado a la gran comilona como la miel lo está a la colmena. Si con todo ello se trata de fomentar la gastronomía, está bien, como forma de administrar resulta deplorable.
Pero no debe extrañar porque todo parece indicar que el poder público se despoja poco a poco de su viejo poder de mando, el que justificaba su dominio sobre la sociedad, y se acomoda más bien a servir de intermediario entre los grandes intereses privados a los que sirve solícitamente. El Estado moderno -o las comunidades autónomas y los ayuntamientos- reparten prebendas en forma de ayudas, créditos, expropiaciones, contratos, entre unos agraciados como el príncipe del Renacimiento otorgaba a un súbdito el derecho a portar la librea real. En este contexto, el convenio se ajusta a esta forma suave de actuar: se acuerda o se contrata cumplir una obligación y, aderezado con una palmada en la espalda, se logra reemplazar así al anticuado sistema de observancia de las leyes.
El convenio es un camelo para tomar el pelo. Y ya que cito el pelo, tan mentiroso como el crecepelo.

03 febrero, 2007

La cara no es el espejo del alma







Gregarios

La noticia del día es la del muerto y los heridos en los enfrentamientos habidos con ocasión del partido de fútbol Catania-Palermo, en Italia. Toca hoy que todo el mundo se rasgue las vestiduras y que se pregunte por las causas de salvajadas de ese calibre. Suspenden la liga italiana, anuncian medidas drásticas (?), alguno pedirá que se prohíban los partidos de fútbol o que se hagan a puerta cerrada. Fariseísmo.
Hoy los muertos y heridos son en el fútbol, otro día tocarán guerras de religión (todos los días, por ejemplo en Iraq), cada dos por tres serán luchas, batallas y terrorismo por enfrentamientos entre “patriotas” de distintas “naciones”. Volveremos todos a condenar la violencia, renacerán las ansias infinitas de paz, protestarán enardecidos pacifistas de toda laya, se manifestarán contra la brutalidad las hinchadas de un equipo y del otro, pero lo harán por separado, como aquí los partidos políticos cuando marchan contra el terrorismo. ¿Y?
No se trata de concursar en el torneo intelectual sobre las causas, a ver quién tiene la idea más estupenda sobre las (sin)razones de tanta irracionalidad. Pero me parece que en el fondo de tanto despropósito y tanta agresividad hay un motivo común, siempre el mismo: el gregarismo.
Siglos de vano racionalismo, impotencia perenne de la Ilustración, inútiles apologías de los derechos humanos. ¿Y qué? La bestia continúa bien viva y se alimenta de grupalismo, el hombre-masa sigue ansioso por disolverse en esencias comunitarias, todas perversas, todas hostiles, fuente de fanatismo siempre. Dame una empresa colectiva y te mostraré al enemigo, indícame una comunidad suprapersonal y te enseñaré una razón para odiar, para justificar la agresión, para exterminar a los del otro lado. Entre idiotas, la única dialéctica posible es la de los puños.
En la pasión por un equipo de fútbol hallan contento y razón de ser los más descerebrados, los que tienen atorado el intelecto, pervertida la sensibilidad, podrida la moral. Los otros, los leídos, los que presumen de reflexión y sentido crítico, se van a refugiar en sentimientos que se suponen más elevados, en presuntos amores más puros que no son más que amores perros, instintos igual de primarios bajo disfraces de diseño más selecto. Lo único que buscan, todos, es un móvil para consolar el complejo de pequeñez, el desconsuelo de una autonomía personal impotente, la cobardía de asumir las propias decisiones y de administrar los miedos en persona y sin delegación. A fin de cuentas, ¿qué diferencia hay entre luchar y matarse por el equipo local, por la autodeterminación de los que comen lo mismo y llevan idéntica boina o por el sanguinario dios que nos ha elegido como parte de su pueblo para que hagamos valer universalmente, a sangre y fuego, su bondadosa verdad?
El mal empieza en las casas,en las escuelas, en la plaza pública, donde se ensalza el martirio por conceptos vacíos (patria, pueblo, credo, equipo), donde los héroes que se enseñan suelen tener las manos manchadas de sangre del enemigo, de sangre de traidores, de sangre de heterodoxos, de sangre de personas libres. Esos héroes siniestros que a sangre y fuego levantaron fronteras, establecieron privilegios, quemaron herejes, excluyeron a indiferentes, reflexivos, individuos libres. La muerte no es más que la conclusión inevitable de ese proceso estúpido que empieza cuando se proclama en amor a las banderas, el valor de los símbolos, la emoción de los himnos, la poesía de las ceremonias, lo sublime de los ritos.
Hacen mucha falta padres, maestros, políticos, ciudadanos que con convicción afirmen que se debe desconfiar de todo el que te invite a disolver tu persona y tu libertad de pensamiento en quiméricas comunidades, en iglesias castrantes, en pueblos sin más alma que el instinto gregario de los lobos o las ovejas, en ridículos equipos de idiotas hipnotizados por un libro sagrado, unas siglas, unos colores o un balón.

01 febrero, 2007

Asturias, si yo pudiera...

Sí, muy grandones los asturianos y tal, pero acabamos haciendo el canelo como todos los demás. ¿Cuándo nos juntamos los blogueros cabreados y creamos la ONG “Ridículos Con Fronteras” o “Capullos Mundi”?
Andan por mi tierra asturiana hechos un lío con la lengua. No es que se les haya puesto gorda (con perdón) y que les cueste vocalizar, no. Me refiero a la orgía lingüística. Que tampoco es lo que ustedes están pensando. Que me refiero al problema idiomático, vamos.
Si tienen humor, miren esta noticia y luego hablamos. Se ha cogido un buen cabreo la Academia de la Lengua Asturiana (cuidado, traducción: Academia de la LLingua Asturiana). Y es que pasan cosas que, hija (trad.: fía), no se pueden aguantar. Repasemos.
La Consejería de Educación de Asturias ha elaborado un borrador de curriculo de la Enseñanza Primaria, según el cual la enseñanza de la lengua asturiana (saque la lengua; ahora métala y diga treinta y tres; ahora tosa) pasará de voluntaria a optativa. Con los conceptos hemos topado. Hasta ahora es voluntaria porque esas enseñanzas las reciben los (hijos de los padres) que quieren. Y los que no, pues no hacen nada y simplemente se quedan sin hablar como el trasgu manda y sin entender ni palabra del bello canto de las xanas. Según el borrador, pasaría a optativa, porque los que no reciban llingua podrán cursar otras materias que se les ofrecen como alternativas. Esto según la Academia (trad.: Academia) es “un paso atrás cualitativo para el asturiano”. Me encantan los pasos atrás cualitativos, mucho más que los cuantitativos, no vas a comparar. Un paso atrás cualitativo te lleva mucho más atrás que cinco pasos atrás cuantitativos (la cita no es de Lenin, sino de Marx -Groucho-).
Oigan, amigos, ¿no les recuerda algo ese razonamiento? Exacto, recuerda a los obispos. Los de la Academia razonan igual que los de la Conferencia Episcopal cuando se enojan porque la enseñanza de la religión tenga alternativas en el curriculum. Enésima muestra de lo de sobra sabido: esto de las naciones y las lenguas es como la religión. Algunos dirían que opio del pueblo, pero yo no lo suscribo para que no se me reboten los amigos y la familia. Lo que sí es verdad es que lo uno y lo otro comienza a base de pura fe (creer en lo que no vemos; ni oímos), luego se constituyen iglesias, con sus obispos y todo, y tiende a acabar a hostias. Por un fin superior, suprapersonal y trascendente, eso sí. En este caso, salvar las esencias de la nación asturiana, que ya ve usted qué preocupados estábamos con el problema esencial mientras nos tomábamos unas sidras con quesu de Cabrales.
Ah, pero no terminan ahí los quebraderos de cabeza. Miren por dónde, a un doctorando asturiano se le ocurrió presentar a trámite una tesis con el título y el resumen en bable, o sea, en llingua (que nadie me regañe por no saber exactamente si bable y lengua asturiana son o no lo mismo; yo soy mero bableparlante, no académico ni obispo). La Universidad no la admitió, pese a que, por mandato del Claustro, hace poco que publicó sus Estatutos en edición bilingüe, castellano y bable. Por “perres” que no quede, oh. Pues el doctorando, al que presumo ajeno a la burguesía citadina castellanoparlante y enraizado en generaciones de habladores de la lengua asturiana, recurrió a los tribunales, ya que, obviamente, el asunto merecía pleito. Y va la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias y se suelta con que tararí, que no puede ser porque la única lengua oficial es el castellano. Ya nos están discriminando, mecachis. Vendidos al imperialismo mesetario andan esos magistrados. ¿Acaso ignoran que con el bable la tesis ganaría en repercusión nacional –quiero decir en España, ojo- e internacional? Esta gente sigue anclada en el prejuicio de que la ciencia es universal; y no, la ciencia es cosa de comentar en el chigre con los amigos y tomando unos cafés con pingarates.
Claro, la objeción es obvia, pues ya hay universidades de este país (España, quiero decir) donde se defienden tesis doctorales en inglés. Verdad es que suele ser cosa de economistas, que presumen de globalizados y no son capaces de adivinar a cómo estará aquí el precio de la patata de siembra de la próxima cosecha.
La sentencia en cuestión organiza un zafarrancho de distinciones y categorías que no sería capaz de desentrañar ni un equipo de teólogos y canonistas, los más competentes en esta materia. No voy a cansar con el comentario, pero el que quiera hacerse una idea que pinche en este resumen o en este excelente comentario de un constitucionalista de la Universidad de Oviedo, Ramón Punset. Y, si prefiere darse el gustazo de leer una exposición bien crítica en lengua asturiana, que vaya aquí, a una página asturianista y prollingua llamada "AsturNews Opinión", toma castaña, plurilingüismo a tope.
¿Y a un servidor le importa algo semejante embrollo? La verdad es que no. Admito cualquier cosa, pues tengo la cabeza demasiado ocupada en menesteres extra o supralingüísticos: el Euribor y unas lecturas inglesas y alemanas sobre el concepto de imputación en el derecho de responsabilidad por daños. Y por mucho que suban los tipos de interés no me voy a buscar un sobresueldo haciéndome traductor jurado de llingua cuando llegue la cooficialdad (trad.: cooficialidá). Además, me costaría, pues el bable que toda la vida hablé en casa creo que no sirve, no es llingua, me parece que estaba contaminado. Y para hacer cursillos ya no estoy, la verdad.
Entonces ¿por qué me meto donde no me llaman? Hombre, pues para molestar y porque me sale una mala uva ya rancia. Es que en tiempos me jorobaba que los de Oviedo, que primero me llamaban aldeano por no dominar el castellano tan bien como ellos, ahora se estén convirtiendo, previo cursillo y diploma expedido por la Academia, en defensores de una lengua que no es, ahora tampoco, la de mi padre y mi madre, la de mis abuelos, la de Ruedes. Cuando tú vas, yo vengo (Chenoa dixit). Las “naciones” se están llenando de impostores a sueldo. Ahora ya es más fácil vivir de la lengua que del cuerpo entero.
Dicho todo lo cual, que les dejen escribir las tesis como quieran, hombre. Total, para lo que sirven...

La necesidad de recuperar la ilusión. Por Rafael Antuña Egocheaga

Un viejo amigo gijonés, abogado de pro, me envía este texto sobre películas y cosas que pasan. Así que lo cuelgo aquí y le doy la bienvenida, encantado, a esta casa virtual.

Crónica alrededor de la película “Bobby” y los Oscar 2007.

Hay quien dice que los OSCAR son realmente injustos la mayoría de las veces y sin duda tienen razón, pues basta hacer un repaso a la historia de los premios para comprobar muchas ausencias y sinrazones. El pasado año -al menos para quien esto suscribe- hubo cierta justicia, pues no sólo la película triunfadora “Crash” era la mejor entre las candidatas, sino que fue, sin duda, de las mejores del año.

En esta nueva edición, sin embargo, la cosa tiene mala pinta y, al menos, ya ha habido una patente injusticia. Queda excluida como candidata la película “Bobby”, escrita y dirigida por Emilio Estevez, pues no aparece en ninguna de las otras categorías. En los Globos de Oro sí ha estado nominada para mejor película, pero fue derrotada por “Babel”.

Esta última, “Babel”, de Alfredo González Iñarruti, nos ha parecido un verdadero fiasco (todo es opinable, naturalmente, y al final lo mejor siempre es el gusto del espectador) por las siguientes razones:

Al autor de una obra genial como “Amores perros” le esperábamos una nueva gran película, sobre todo considerando que “21 Gramos” dejaba mucho que desear. Sin embargo, ha derrochado el dinero de los estudios en un mero repetirse a sí mismo, sin gracia, sin mensaje, sin dibujar los personajes, únicamente empeñado en ponernos el corazón en un puño, con historias ciertamente inverosímiles o retorcidas. Por si fuera poco, se perciben escandalosos fallos técnicos (el disparo al autobús se hace hacia el lado derecho, pero el tiro entra por el cristal izquierdo hiriendo a la mujer que va en ese lado), incluso de guión (¿acaso no sabe con antelación la mucama mexicana que tiene la boda de su hijo programada y que está sola con los hijos de sus señores que se van de viaje?), al tiempo que se nos presenta un personaje importante del que, al final, nada se sabe sobre su destino (el que encarna el mexicano Gael García Bernal), una nota manuscrita que no se nos lee, unas llamadas de atención explícitas sobre detalles que luego no vuelen a aparecer (como la imagen de la pistola en el pantalón del mexicano), o unas cargantes y largas escenas en las discotecas de Japón…

Con todo, hemos de reconocer que hay alguna escena cargada de emoción y verdaderamente lograda, pero es muy poca cosa en una película para la cual, a su autor, le dieron dinero, grandes actores y libertad total. Su resultado se nos antoja, en definitiva, pretencioso y vacío, lo que es de lamentar, pues quizá su director ya no es capaz de recuperar la frescura de “Amores perros”, aunque triunfe en la industria.

Por el contrario, “Bobby” es un soplo de aire fresco, tratándose además de una película histórica, emotiva y con un mensaje lleno de actualidad, no sólo por sus referencias a tiempos convulsos en EEUU -cuando se reclamaba la salida de Vietnam (hoy de Irak, siendo lógicamente otra guerra y otros tiempos)-, sino especialmente por evocar la figura del candidato Bobby Kennedy, su mensaje y su manera de querer hacer política. No se nos ofrece, por supuesto, un examen del trasfondo de la era Kennedy, con sus luces y sombras, más allá de recordarnos que eran tiempos difíciles en EEUU, y que el candidato ya había demostrado, como Senador y como Fiscal General, su afán por superar un estado de cosas ancladas en el pasado y difíciles de cambiar, pero inevitablemente en profunda transformación (derechos humanos, integración racial, apertura del sistema, etc).

En la película, que cuenta con una gran banda sonora y un destacadísimo elenco de actores, la figura del candidato solamente surge por medio de la inclusión de imágenes y grabaciones documentales, estando centrada en una serie de historias personales que acaban convergiendo en el momento del asesinato del Senador y en el tiroteo de otras personas que, como indica la película al final, todas consiguieron salvarse. Es, por tanto, una película coral, con historias que se cruzan en el momento trágico del magnicidio.

La manera de concebirlo, contarlo y plasmarlo en celuloide nos ha parecido sensacional, sin duda algo para recordar y disfrutar al máximo. Su autor total, Emilio Estevez (si bien uno de los productores es Anthony Hopkins, que también actúa), no es un triunfador en la industria, y seguro que era consciente de la importancia de este trabajo en su trayectoria cinematográfica (quien esté interesado en la gestación del film, puede consultar la siguiente web: http://www.labutaca.net/films/44/bobby1.htm).

Emilio Estevez es uno de los dos hijos del conocido actor Martín Sheen (que también tiene su papel en el film), cuya carrera como actor y director no había sido triunfante en modo alguno. Como director y guionista su película más personal es la poco conocida “Wisdom” de 1986, y ha alcanzado cierto prestigio como artesano al dirigir capítulos de series muy conocidas en España, tal como “CSI Nueva York”.

Al parecer, había concebido la película tiempo atrás y terminado el guión poco antes del atentado de las Torres Gemelas, lo que le obligó a paralizar su proyecto algún tiempo. Al retomarlo, consiguió la financiación y que le encargasen además la dirección, pudiendo obtener el reparto con que cuenta, verdaderamente impresionante -no sólo en importancia de actores, sino por lo magníficas que son todas las intervenciones-, habiéndose todos ellos involucrado con entusiasmo en la filmación. El propio Emilio Estevez también tiene su papel como sufrido y pusilánime esposo de la cantante alcohólica, interpretada magníficamente por Demi Moore.

En fin, una gran obra, que hubiese debido contar, sin duda, para los “Oscar”, pero que se ha quedado a las puertas.

Volviendo a estos premios, que nadie piense que la cosa está ya decidida, pues sin duda habrá sorpresas.

Al que esto suscribe le gustaría apostar por “Cartas desde Iwojima”, de Clint Eastwood, cinta que no podremos ver hasta marzo en España, y que es “la otra cara de la moneda” de “Banderas de nuestros padres” (escrita por Paul Higgins, el director de “Crash”), narrando esa legendaria batalla desde el lado japonés (con el demencial empeño de los mandos de mantener una batalla perdida hasta la última gota de sangre) con la colaboración de tres guionistas japoneses, y donde se aporta una ambientación oscura, muy destacada por la crítica estadounidense, aparte de ser una clara muestra de la total independencia de Clint Eastwood (fiel a su talante, que podríamos marcar, quizá superficialmente, de machista y republicano) como el primer director de Norteamericana que se atreve a romper moldes y narrar la Segunda Guerra Mundial desde el lado del enemigo.

Otro film que no habría que perder de vista es la incalificable “Little Miss Sunshine”, dirigida por el matrimonio formado por Jonathan Dayton y Valerie Fatris, aunque para ellos la nominación es ya un inmenso premio.

En el orden de los actores nominados, todo apunta a que el premio a la mejor actriz esta cantado para Helen Miren, por su papel como la reina Isabel II de Inglaterra. En cambio, estimo que habrá verdaderas bofetadas en el premio al mejor actor, pues entre los candidatos, aparte de Leonardo di Caprio (cuyo carisma queda rebajado al ser su film, “Blood diamond”, una simple historia de aventuras), tenemos:

Al famoso Will Smith por “En busca de la felicidad”, una película sentimental con historia padre-hijo, donde el actor rompe sus moldes de cine de acción o comedia.

El desconocido Ryan Gosling por “Half Nelson”, puro cine independiente con una historia dura y polémica.

El retorno de un mito viviente, Peter O´toole en “Venus”, donde se nos ofrece un drama sobre la vejez y las relaciones personales.

Y el impagable bisojo Forest Whitaker, por una sorprendente historia alrededor del terrible dictador africano Idi Amin Dadá, “The last king of Scotland”.

¡Hagan sus apuestas y, sobre todo, no se pierdan ninguna de ellas!

Por último, nos gustaría volver sobre la película “Bobby” para hacer unas reflexiones sobre nuestra convulsa vida política actual.

El trabajo de Estévez no cae en modo alguno en el mensaje panfletario (algo por desgracia demasiado habitual en nuestro entorno, tanto fuera como dentro de las pantallas, donde numerosa gente del cine pretende darnos lecciones de política, olvidando que, si desean transmitir algún mensaje, deben hacerlo desde sus obras, pues no les pagamos para que hagan política sino cine y, si puede ser buen cine, mucho mejor) sirviendo de base para reflexionar sobre los tiempos que corren y el modo de hacer política, poniendo un ojo en el pasado para no olvidarlo y aprender de sus enseñanzas.

Pues bien, lo que queda claro es que, aparte de un cierto idealismo y populismo inevitable en política -sobre todo en Norteamérica- lo que percibimos en el trabajo de su director Estévez es la figura del senador Bobby Kennedy como aquel candidato a la carrera presidencial que recogía el relevo de la esperanza e ilusión que supuso el programa de la “nueva frontera” preconizado por su asesinado hermano John y que, por otras vías, desarrollaban otros líderes, como el también asesinado Martín Luther King.

Estévez pone énfasis en recordarnos que Bobby fue también la gran esperanza de una generación que luchaba por sus derechos civiles, por una sociedad más igualitaria y justa, que se mostraba contraria a la guerra del Viet Nam, y cuyas propuestas políticas e innovadoras tenían el firme propósito de cambio en un difícil contexto sociopolítico que lo reclamaba.

No se trata ahora, por supuesto, de analizar a fondo la situación y el sistema político/económico norteamericano, pasado o presente, sino de comparar la sensación que nos trasmite la película con la lamentable situación política que vivimos en España en la actualidad.

En efecto, nos encontramos con un partido y un gobierno que, aparte de sus múltiples mensajes panfletarios (los famosos “pensamientos de Alicia” como de modo genial ha calificado nuestro siempre sorprendente maestro Gustavo Bueno), parece que se olvida de gobernar y está permanentemente dedicado a darle “leña” a la oposición, olvidando algo tan elemental y lógico como el hecho de que sólo comete errores (de modo principalísimo) el que gobierna, y no tiene sentido que no sólo no se reconozca ningún error (para rectificarlo y enderezar el rumbo), sino que además únicamente se nos hable de que todo lo que hay de malo sea culpa de la oposición, la cual no tiene mando en plaza. De esta forma, comprobamos sufridamente a diario cómo el gobierno socialista no es capaz de ofrecer plausibles o creíbles proyectos de acción política que redunden en el bien de todos.

Lamentablemente, en esto, la oposición tiene un punto en común, pues si bien es lícito criticar al gobierno, incluso con toda la dureza que se desee, lo que resulta desolador es comprobar cómo también se nos repiten los mismos discursos, sin proyectar un modelo alternativo, un proyecto en el que podamos ver reflejadas las esperanzas de que las cosas puedan cambiar para mejor de modo sustancial, no por una simple (sana, pero simple) alternancia de partidos.

De las formaciones minoritarias y los “reyezuelos autonómicos” mejor ni hablamos, pues su colosal empeño es buscar siempre su propio engrandecimiento y “autobombo”, con radical egoísmo y sectarismo, olvidando los proyectos en común que siguen siendo necesarios para los retos que el futuro nos deparará.
En cualquier caso, no olviden los sufridos lectores que, entre demagogia y demagogia, al menos los políticos norteamericanos tienen, inexcusablemente, un mérito mucho mayor en comparación con los nuestros: no son profesionales y, por tanto, no tienen su cabeza ocupada ni dedican todo su tiempo en cómo mejorar su estatus y/o en cómo perpetuarse en sus cargos.