12 mayo, 2008

¿Y ahora qué decimos?

No lo había hecho hasta ahora, pues un día sí y otro también se me había ido pasando. Pero no debo posponer más este acto debido: felicito efusivamente a los simpatizantes y antiguos votantes de Izquierda Unida que en las recientes elecciones de marzo dieron su voto al de la Zeja para que la derecha no nos hiciera suyos.
Fue una estupenda inversión, pues ahora, gracias al renovado poder de esa izquierda consecuente, podemos dejar de temer cosas tales como que a los inmigrantes se les aplique “mano dura”, que aumenten los tiempos de internamiento de los llegados sin papeles y que vayan a más las repatriaciones. También se pone coto al antipatriotismo de andar anunciando crisis económicas, por mucho que la desaceleración se acelere. En cuanto a la organización territorial del Estado, ya nos libramos de aquella matraca de España, España, ra, ra, ra, pues aunque ahora Zapatero le pare los pies a Ibarretxe y su chiki-chiki-referendum y a Montilla y su estatutaria sed de pelas, ya no será en nombre ni de la nación española ni del artículo 2 de la Constitución, sino porque, chico, qué vas a hacer y hasta ahí podíamos llegar, hemos descubierto Empaña y hasta nos empieza a caer simpática su monarquía. Tampoco es lo mismo coger agua del Ebro para llevarla a otra parte, que andar haciendo antiecológicos trasvases del Ebro. And so on. El nuevo Régimen español presenta tintes innovadores: el Gobierno se encarga de ejecutar los programas de la oposición y la oposición se pone verde a sí misma para no molestar al Gobierno. Y los ciudadanos, felices y contentos, pues todo funciona como en casa: de puta pena pero con lógica inapelable.
Es que hay gente que no se da cuenta de las cosas no son lo mismo aunque lo parezcan, pues cuenta el quién y el cómo tanto como el qué. Pongamos que usted va a darse un masaje. El masaje en sí es el mismo, pero de que se lo haga un viejo verde con las manos callosas a que se lo aplique un profesional bien formado, con sus cremitas y sus maneras, va una distancia abismal. Pues eso. Los inmigrantes expulsados con una patada en las posaderas llevarán al menos la huella de un zapato de marca, no de una herradura reaccionaria, y sabrán agradecerlo y notarán la diferencia. El mismo delta del Ebro se sentirá de otro modo, como menos vacío, aunque tenga menos agua, y a la desaceleración se le pondrá otro carácter por llevar ese nombre tan fino, y no esa ordinariez de crisis, que ya no se usa en los mejores salones económicos.
Como la pijo-izquierda tiene bula, acaba haciendo las políticas derechistas, pero con angelical tranquilidad de espíritu y paz en las calles. Obviamente, si la izquierdita retozona aplica el programa de la derechona no es porque se derechice, sino porque las condiciones objetivas lo imponen. En cambio, las condiciones de la derecha vocacional y propiamente dicha son todas subjetivas, eso ya se sabe.
Bueno, ¿y lo del Rey? Ahora resulta que el Juancar y el Zapa hacen piececitos por debajo de la mesa y al ex votante republicano de Izquierda Unida se le hiela el canapé con el susto. Pero vamos a ver, so incautos, ¿no sabemos de toda la vida que los pícaros acaban siempre haciendo pandilla? Yo te apoyo, tú me apoyas y juntos somos la novia del pollo. A tomar por el saco la Tercera República: el Nuevo Régimen seguirá siendo monárquico.
De todos modos, que no se apuren los pobres izquierdistas burlados, pues la próxima vez pueden votar al PP con la misma convicción y por idénticos ideales, comenzando por el ideal republicano. Además, como ya ni van a crispar al país ni a El País, y como han captado, los muy avispados, que en este pueblo no pescas mayorías si no te pones, una encima de otra, la camiseta nacionalista (de los otros nacionalismos, eso sí), la pacifista, la ecologista, la feminista y la multiculturalista y si no hablas con los morritos así para afuera y muy despacio, le van a hacer al PSOE un adelantamiento por la izquierda que no veas qué risa. Hasta es posible que acabe el PP desembarcando en Izquierda Unida y reactivando sus eslóganes con inusitada fuerza y renovado entusiasmo. Cosas más raras se están viendo.
Esta política de alterne no la arregla ni el sheriff de Coslada.

4 comentarios:

Lopera in the nest dijo...

¿Sabe si van a dejar fumar otra vez?

un amigo dijo...

Pienso que la mayor parte de los votantes de IU que han desplazado el voto al PSOE este marzo pasado lo han hecho por una combinación de dos razones: la primera, que IU estaba ya hecha unos zorros; la segunda, para que gobernase la derecha moderada, en vez de la otra (brrrrr!).

A los pocos ingenuos que hayan pensado que votábamos una opción de 'izquierda', quizás se apliquen las desilusiones que narra este post.

A la mayoría -pragmática-, bien poco. Y a pesar del voto con la nariz tapada, el anecdotario político de estos meses ha dado alguna pequeña satisfacción, entreverando las innegables y esperadas miserias que se comentan.

(Minúsculo botón de muestra: cuando en las elecciones italianas de abril ha vencido la coalición mafioso-fascista de Berlusconi al centro-derecha corrupto de Veltroni, el órgano de la Conferencia Episcopal Italiana, Avvenire, ha declarado que "el zapaterismo ha sido derrotado". Dedúzcase como ejercicio ... lo que había sentido la jerarquía católica ante la victoria de marzo, y sigue sintiendo. ¡Con nuestros votos! No, no eran del todo inútiles).

Salud,

Antón Lagunilla dijo...

Si de lo que se trababa era de acojonar a la jerarquía católica, no entiendo como todos los de IU no han votado en masa a IU. ¿O es que los de IU son unos meapilas?.

Parece que cualquier argumento vale para justificar el voto a ZP y sus muchach@s. El que no se consuela, es porque no quiere. Penoso.

rogelio dijo...

En los cines de los años 60 abundaban las películas de indios y vaqueros, en éllas el indio ya podía hacer la puta maravilla hindú, que el aplauso era siempre para el septimo de caballería.

El indio, para aquel público infantil era "el malo", mientras cualquier bajeza del vaquero tenía indulto previo porque lo habiamos etiquetado como "el bueno", al margen de sus méritos o deméritos.

Enhorabuena a los medios, han cumplido su objetivo: la sociedad no es objetiva.


Lo de SuMaje (no me refiero a Michael Sumaje) es muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte, a sus años le siguen gustando las películas del oeste.