26 febrero, 2010

Definámonos

Dos preguntas, sólo dos, basadas en dos ejemplitos. Respondámoslas honestamente y con eso nos definiremos en clave político-filosófica y político-económica.
Primera. Imagine que a usted, ahora mismo, una persona de cuya solvencia e intenciones no duda, le dice esto. En un país acaba de morir un disidente que estaba en huelga de hambre porque en ese país no se respetan las libertades más elementales, como la de moverse a donde se quiera, la de entrar y salir del país, la de informarse y la de expresarse con libertad, amén de que los derechos políticos fundamentales brillan por su ausencia. El disidente no había matado ni robado a nadie. A continuación, su interlocutor quiere conocer su opinión y, en su caso, que firme usted un manifiesto de protesta. Y ahora la interrogación que yo le planteo: antes de decir una cosa u otra o de firmar o no firmar, ¿preguntaría usted qué dictadura es ésa, la de qué país o qué régimen, o no le haría falta? Tenga en cuenta que hemos excluido la posibilidad de mentira o manipulación, no le van a decir al final que se trata de Suecia o de Finlandia.
Si usted toma postura en contra de esa dictadura y esos hechos sin necesidad de saber si se trata de Cuba o de la España de Franco, si usted no pregunta si el disidente era de derechas o de izquierdas, si a usted esos datos le parecen secundarios ante la villanía de la opresión, usted es, en lo político y lo moral, un liberal. Si no, no.
¿Y cómo es un liberal político y moral? Es aquel que piensa que la libertad es el supremo bien, el reducto último del que no se puede privar a ningún ser humano so pretexto de construir cualquier tipo de sociedad o de edificar paraísos o cielos en la tierra. Sin libertad y libertades, dice el liberal, todos los supuestos cielos no son más que infiernos. Ese liberal, deslumbrado por su pasión libertaria, no percibe ciertas diferencias cromáticas, siente el mismo desprecio ante Hitler y ante Stalin, ante Pinochet o ante Fidel Castro, ante nazis alemanes -disculpe amigo R.F.- que ante comunistas soviéticos, ante Ceaucescu y ante Franco. Sí, le vendrán con sutiles matices diferenciadores en algunos de estos casos, pero lo siente como cuando le cuentan que una puñalada en el antebrazo es menos dolorosa que una puñalada en la pantorrilla; menudo consuelo y qué determinante el matiz, oiga. Al liberal, que también tiene su mala leche, le encantaría que esa persona que quiere convencerlo de que no es lo mismo que la libertad te la quite éste o aquél tuviera que pasar una buena temporada viviendo bajo ese régimen liberticida que defiende o al que busca atenuantes, pero sin ser en él nomenklatura, ni miembro del partido único o la élite dominante, a pelo y como ciudadano/súbdito común.
El liberal desprecia a los que anteponen cualquier ideal político a la defensa de la libertad y a los que piensan que se puede construir cualquier sociedad mínimamente justa y decente comenzando por masacrar las libertades cruciales de la gente, la de hablar, la de leer, la de pensar, la de creer, la de moverse, la de acostarse con cualquiera que pueda consentir y consienta, la de ir a misa o no ir....
Permítanme que me defina: en lo político-filosófico soy y quiero ser liberal.
Segunda cuestión. En esta ocasión, lo que a usted le muestran, sin trampa ni cartón, es un país en el que conviven -es un decir- unas pocas personas o familias extraordinariamente ricas y pudientes y una enorme cantidad de personas que no tienen ni para comer. Usted va por una calle principal de la capital de ese Estado y a su vera circulan los más lujosos vehículos que puedan encontrarse en el mercado mundial de automóviles. Unos kilómetros más allá, llega a un barrio donde se hacinan cientos de miles de personas y donde es fácil ver a muchos niños desnudos, desnutridos y chapoteando en el fango. Y entonces le sueltan: ¿qué cree que se debería hacer?
Si usted contesta que se ha de redistribuir la riqueza de forma tal que la que en exceso disfrutan unos les sea detraída por el Estado para que puedan los otros comer, recibir educación y sanidad y estar en condiciones de participar en la competición social con una mínima igualdad de oportunidades, pero que tal detracción ha de hacerse sin merma de aquellas libertades básicas (la de hablar, pensar, creer, ir y venir) usted es un socialdemócrata. Si opina que se debe dejar a cada uno a su suerte y que Dios dirá, o el mercado, usted es un ultraliberal económico.
Este que les escribe y al que amablemente soportan se proclama liberal en lo político-filosófico y socialdemócrata en lo político-económico. Por ese orden. Por eso, entre otras muchas cosas, me indigna que se diga que en España gobierna un partido democrático y que éste no denuncie a la primera, en el primer instante y sin dudas, cálculos y vacilaciones, dictaduras como la de Cuba y cualquier otra que pueda haber -y las hay, por ejemplo en Marruecos-; y me da grima que se digan también socialistas y que en España y bajo su poder la distancia entre ricos y pobres no decrezca, sino que se aumente, y que suban el IVA a todos para no gravar a las SICAV, y que no haya narices para meter mano a esa casta privilegiada que somos los funcionarios -o al menos algunos grupos de tales- y.... y mil cosas más.
¿Puede uno que, como un servidor, se proclama liberal y socialdemócrata despreciar a un partido que se apellida socialista y obrero? Naturalmente, con la misma convicción y contundencia con la que un católico -y hasta un puro ateo, como yo mismo- despreciará, por ejemplo, a ese cura de Toledo que se dedicaba a robar, consumir pornografía y prostituirse. Mutatis mutandis, claro.

11 comentarios:

sos dijo...

como siga escribiendo este tipo de entradas, profesor, corre Vd. el riesgo de convertirse en un referente intelectual en este país!

Y yo, no es por nada, pero desde toda la admiración se lo advierto: tenga cuidado, porque siendo intelectual va a poder Vd. decir "dicotómico" y "analgésico" y "epistemológico", pero le advierto: le van a invitar poco a la tele. Vamos, para qué nos vamos a engañar: no le van a invitar ná de ná.

O sea, que Vd. sabrá...

AnteTodoMuchaCalma dijo...

¡Es usted lo peor! ¡Un facha y un comunista! No sé si chincharle repitiéndole una frase copiada de El Plural o de Libertad Digital. ¡Reaccionario! ¡Matrixprogre!

AnteTodoMuchaCalma dijo...

Ah, por cierto: ¿por qué desprecia al cura de Toledo? Propongo una explicación:

Los profesores universitarios, si hacemos trabajillos "externos" (dictámenes, etc.), tenemos que pagarle una "mordida" a la Universidad que, según los barrios, va entre el 15% y el 25%, y que se dedica a gastos de los Departamentos.

Sin embargo, cuando los profesores universitarios se dedican a la prostitución, prevaricando al alimón, no pagan "mordida" a la Universidad.

Pues eso: este cura, además de gastarse en partylines el dinero de los cirios y las velas, no pagaba mordida cuando se dedicaba a ser un call-boy. Sea usted puto, pero pague, carajo, pague.

roland freisler dijo...

Tres cosas, 1ª) - Vd de socialdemócrata tiene lo que el cura de Toledo de gigoló , a saber , nada.
2ª) - ni puta falta que hace que lo sea ¿por qué? , porque hay una serie de personas en el mundo cuyas capacidades en sus saberes y en su docencia son tan grandes que no importa lo que ideológicamente sean y Vd es una de esas personas a mí me daría lo mismo que Vd se lo currase como se lo currase con tal de que me haga pensar , leer y estudiar.
3ª) - a ver cuando nos explica bien eso de la competición vital que me tiene intrigadísimo ¡Voto a Kant!

Lopera in the nest dijo...

A mi lo del puto cura lo único que me parece despreciable es que se quedara con el dinero de los demás. En lo referente al resto de su vida, ole sus cojones. Aunque quizás el joio cura sea un "pegotero", lo digo por los de los "15 centimetros".

Lopera in the nest dijo...

Del resto de la "entrada" es tan seria y tan relevante, lo digo por lo de la muerte del preso político en Cuba,, que no quiero ni puedo matizar nada.

Mercutio dijo...

Buen comentario, como siempre. Pero tengo una única pega: ese término, ultraliberal.

¿Qué significa exactamente ultraliberal: 'más liberal'?

¿No hay ultraliberales en lo filosófico, como -según parece- sí los hay en lo económico?

¿Tiene el mismo origen que el peyorativo ultraortodoxo aplicado a los judíos ortodoxos, es decir: un prefijo que sólo aporta cercanía con ultraderechista, ya que es literalmente imposible ser más ortodoxo que quien es sólo ortodoxo?

Javier dijo...

El problema no es sólo de este país; se reproduce por doquier. ¿No condenan los Estados Unidos tímidamente la sistemática violación de los derechos humanos en China al tiempo que cierran acuerdos comerciales con ellos? No condenan la pena de muerte porque también la aplican. Por seguir con el mismo ejemplo, los norteamericanos se vanaglorian de poseer la más perfecta democracia del mundo y sin embargo gran parte de su población de derecho carece de lo indispensable, y no solamente me refiero a la sanidad. Pero es perfectamente democrático.

Es despreciable cualquier violación de la libertad individual, cualquiera, sea en el país que sea. No obstante, nos toca vivir en España. No obstante también la libertad debería tener un límite, pues de lo contrario unos son siempre más libres que otros.

Un saludo.

AnteTodoQuéRaroEsTodo dijo...

HOYGA, Don Garci, una pregunta para usted.

Si los guapos sacan pecho y marcan paquete diciendo que no van a Cuba porque es una dictadura (cosa, por cierto, que no hacen con China...)...

¿Serán unos incoherentes por visitar, qué sé yo, GUATEMALA, donde unas decenas de familias condenan al 80 % de la población a la pobreza?

Achab dijo...

Qué aportación más grande, caballero, qué grande.

Rama dijo...

A veces la libertad tiene costos.Dejar de ser libre por un tiempo a costa de ser libre para siempre (que se pueda razonablemente) no es un precio tan elevado.Es un tema de ponderar cuanto pagamos por el beneficio.Y hablamos de esto por la condición humana, porque sin ese factor ni el derecho sería necesario. Estoy de acuerdo con Ud., pero no es igual Hitler que Pinochet.Maticemos