21 mayo, 2012

Apaga y vámonos, aunque Dívar se quede


                Palabra de honor que he contado hasta cien y hasta mil incluso, que me he jurado no decir tacos y palabrotas, que profeso respeto a todas las madres y padres de compatriotas míos, aunque se sepa que algunas se dedican al duro tajo de la barra americana y muchos viven de los polvos venales de ellas, cuando no de los suyos propios. Que no pasa nada porque en este país haya tanto hijo de la gran chingada, vamos, y que le puede ocurrir a cualquiera y qué culpa tiene el árbol genealógico de que no sean nada lógicos nuestros comportamientos colectivos. También he repasado las obras de misericordia, las bienaventuranzas, la lista de los pecados capitales y los autonómicos, el libro del Génesis y el del Apocalipsis, las canciones españolas de Eurovisión y un puñado de episodios de Los Pingüinos de Madagascar. Y ni por esas, no me tranquilizo y riesgo hay de que de mi tecla salgan hoy sapos y culebras y hasta de que me busque un pleito y acabe indemnizando por daño moral a alguno de los que nos dañan la moral y nos arruinan el país mientras ponen hocico de oso hormiguero y cantan en misa la de El Señor hizo en mí maravillas, gloria al Señor.

                La fiscalía del Tribunal Supremo ha decidido archivar la denuncia de José Manuel Gómez Benítez contra Carlos Dívar, Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial. Normal, oye. Hoy por ti y mañana por él, que para que nos den por el saco unos y otros ya estamos usted y yo, compañero ciudadano, votante redomado, masa acrítica, tontín.

                La fiscalía archiva porque no ve rastro de delito, ni el más leve, en el hecho de que el señor Dívar haya pasado los gastos suyos y de acompañante por veinte viajes, ¡veinte!, a Puerto Banús en fines de semana de al menos cuatro días cada uno. Hotel y alimentación, y viajando también por cuenta del contribuyente. Doce mil euros. Y no hay delito, quiá, cómo va a haberlo. Eso no es malversación de caudales públicos. Eh, cuidao, que dice el señor fiscalísimo del Supremo divarino que cómo va a haber delito si el denunciado no tenía intención de lucrarse cuando se pulió esos dineros. Será que se le olvidó pagar con la guita suya, fue sin propósito. Que te equivocas de visa oro veinte veces, vaya. Como si dijéramos que el violador pensaba que aquella señora (o señor) de carne y hueso a la que estaba forzando era en realidad una muñeca hinchable. Son confusiones que le pueden suceder a cualquiera, y más con el trajín que nos traemos todos, y no vamos a decir que por un quítame allá esa pajas, muñeca, ya estamos cometiendo malversaciones y violaciones o cualesquiera horrendos crímenes que sólo los dogmáticos y cerriles no comprenden. Malversare humanum est, coño. Nihil obstat.

                No hay pruebas de ilícito penal, concluye el fiscal jefe (teniente fiscal) del Supremo sobre el jefe del Supremo. ¡Franco, Franco, Franco! Y sincero. Que no existe prueba ni indirecta ni directa. La yenka. No consta que los viajes fueran oficiales ni podían serlo salvo cósmico azar, no hay certificación ni justificación fehaciente, existen las facturas de gastos de desplazamiento, hotel y cenas en Puerto Banús, incluyendo lo que comía el o la acompañante y... no hay prueba ni indirecta ni directa, nada. La inmaculada concepción de la prueba; y con tu espíritu, legislador. Amén. Daos fraternalmente la paz. Por esa regla de tres, a ver quién es el guapo que prueba en adelante un delito de violencia doméstica o una violación: están las lesiones de la víctima, anda por allí el semen del agresor, tiene este manchada de sangre la camisa y lo vieron ocho testigos. Pero, ah, amigo, no pueden considerarse pruebas, salvo que supusiéramos que un agresor sexual cualquiera tiene menos derechos que el señor Presidente del Tribunal Supremo, defendido por el fiscal para que no se diga que se queda indefenso y mustio.

                Lo que acabo de comentar se basa en la información que la edición digital que El Mundo recoge ahora mismo y que se coge con papel de liar. Ahora vamos a ver qué más nos cuenta El País. Algún detallito picante adicional sí que hay. Mismamente, que el Secretario General del CGPJ se había negado a certificar que los viajes del Dívar divarita eran viajes oficiales, pues decía dicho Secretario General que él no tenía constancia del carácter oficial de tales escapaditas. Je, uno al que se cargan a la mínima de cambio o que aparecerá misteriosamente criando malvas (se dan fatal, por la sequía) en la isla de Perejil. Como el que certifica y da fe era ateo, el jefe de gabinete de Dívar y subordinado de este mandó un escrito al fiscal señor Vasallo “en el que precisa que algunos viajes pueden tener carácter reservado, debido a que por su naturaleza no son compatibles con la publicidad”. Ahí le duele, ya está. Que no fue violación porque el acceso carnal forzado sucedió en la intimidad, incluso dentro del matrimonio y en el tálamo conyugal, y que ahí no cabe. Son cosas reservadas, particulares, románticas incluso, si bien se mira. 

                - Oye, que qué haces en las Bahamas en plan lujo total durante estos siete meses que llevas aquí y pasando las facturas al erario público.
                - Chsssst, calla, que estoy de viaje reservado.
                - ¿Reservado?
                - Sí, reservado por naturaleza.
                - ¿Reservado de derecho natural?
                - Sí, variedad tomista.
                - ¿De qué cosecha?
                - Setenta y ocho.
                - Huy, la mejor. ¿Me pones un poco de tu gran reserva?
                - Sí, pídete lo que quieras y pásale las facturas a mi vasallo.

                Que según el fiscal Vasallo no investigó su fiscalía porque el que investiga la lía y porque no cabía tratar de averiguar si los viajes eran oficiales o no, debido a que “de acuerdo con la normativa del Consejo, en la justificación de los viajes no tiene que constar el motivo oficial que da origen al desplazamiento” y se da por supuesto, según el “piazo” fiscal, “que cuando el Consejo ha pagado todo el gasto, se trata de un viaje oficial”.

                Ave, María purísima. Sin pecado concebida. Lo nunca visto, la apoteosis de la lógica forense. Hasta un poco de vergüenza da ponerse a analizar el citado párrafo, pero hagámoslo, no sin antes declarar formalmente este que suscribe que una normativa tan cachonda me la pido yo para diario y para los domingos. Porque vamos a ver, bellezones de la impoluta fiscalía, almas cándidas, carnestolendas de impuro precepto, vamos a ver:

                a) Si en la justificación de los viajes no tiene que constar el motivo oficial de los viajes, ¿por qué lo llaman justificación de los viajes? Eso no es justificar, es pasar facturas sin necesidad de justificación, lo cual es muy distinto. Se pasan las facturas para que sean pagadas sin que nadie pregunte y, a esos efectos y en esas condiciones, tanto habrá que abonar la de un desplazamiento oficialísimo, como la que fuera por acercarse al night club de las afueras y pernoctar como corresponde. Paga y calla, no preguntes, por si acaso. No es el lema de una confederación de comerciantes de Sicilia, sino del español Consejo General del Poder Judicial.

                b) Si se da “por supuesto” que cuando el Consejo pagó todo el gasto es porque el viaje era oficial, pero resulta que el Consejo no comprueba si el viaje era oficial, sino que lo presupone, tenemos que:

                - Lo que convierte un viaje en oficial es el abono de todos sus gastos por el Consejo. Por ejemplo, usted, Presidente del Consejo o Consejero no denunciante, se va mañana a Alaska a visitar una tía enferma que tiene allí, se queda una semanita, pasa los gastos al Consejo, este se los abona y…, tachán, su viaje se ha convertido retroactivamente en oficial. Si algún desalmado que no tiene compasión con las tías ni consideración por el frío que se aguanta en Alaska lo denuncia a usted, tranquilo, llame al teniente fiscal del Supremo y quedará supremamente satisfecho al saber que a lo mejor hasta le dan pasaporte diplomático y valija de tal a la mismísima tía carnal de su señoría, de usted. Así de grandes tienen los cojones por eso pagos madrileños y así adoran el servicio público.

                - ¿Hay viajes no oficiales para los divarosos? Pues no. Quiero decir que tendrá ese estatuto de oficialidad cualquier viaje del que se pasen los gastos y cuya oficialidad se presupone sin preguntar, como ya sabemos. Para que tal condición no se diera tendría el sujeto consejero que negarse a presentar las facturas para su abono, para lo cual ciertamente hay que ser gilipollas, pues te están diciendo que te pagan sin interrogarte, don Vito.

                Bueno, pues nada. No solo no hay delito, sino que es ontológicamente imposible que pudiera haberlo, con esos señores en el puesto de vigilancia. Son La Casta. Perro no come perro. Hasta que les llegue el sanmartín a los vasallos, primero, y a los señores, después. Que se den prisa, que la crisis nos aprieta y nos estamos poniendo nerviosillos. Coge la visa y huye, felón.

                País de choricetes y embaucadores. Luego decimos que si los mercados y que si Merkel y que nadie nos comprende. Vaya si nos comprenden. Esto lo ve cualquiera, salta a la vista: es la cueva de Alí Babá, pero somos muchos más de cuarenta.

                Dicho sea todo lo cual sin la más mínima sospecha de manipulación, apaño ni chalaneo y dando por sentada y demostrada la intachable conducta del señor Presidente del supremo de los tribunales de Justicia. Porque a mí también me encanta que la Inocencia sea presumida. En público una señora y en la intimidad de lo más puta. Ay, Inocencia, Inocencia, de cabeza nos traes y verás esta noche, en cuanto me quite la toga. La de profesor, digo, no se me confundan. Porque hasta aquí hemos llegado. Esta semana o robo algo o me deprimo para siempre. Acomplejado, que he sido toda la vida un acomplejado. Luego, para celebrarlo, me tiraré a la Bartola y a la Inocencia, las dos juntas. Y con un poco de suerte, aparecerá también la Justicia con los ojos tapados y ese aparato que trae en las manos, ¿cómo se llama? Ah, la balanza. Pues eso, con balanza y todo.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Y se ofendieron cuando alguien dijo que "la justicia era un cachondeo", este es un pais de ladrones. Dios que depresión.....

Juan Campal dijo...

A modo de oxímoron: comentario sin palabras.

Rafa Escudero dijo...

Y aún hay más: la Mesa del Congreso acaba de rechazar (por unanimidad, es decir, PP, PSOE y CiU) la comparecencia de Dívar en el Congreso con el argumento de que el caso está "sub iudice".

No comments!

No tan anónimo dijo...

¿Alguien puede creer que dentro del edificio del CGPJ -al entrar a la derecha- hay una agencia de viajes de El Corte Inglés? Pues es cierto.

Comparto todo lo que dices y más, pero estoy seguro de que Dívar se siente víctima de una injusticia, porque la realidad es tal como se trasluce de la nota del fiscal: los vocales nunca han dado ninguna explicación de sus inacabables viajes: se van, vuelven y pasan la factura; en el CGPJ tienen a una señora, bien retribuida, que hace de interventora: su nombramiento lo aprueba el Pleno, y si alguien discrepa de sus informes, lo resuelve el Pleno. Como eso era poco, en su día, el Pleno acordó formalmente que no era necesario justificar el carácter oficial de los desplazamientos. Lo más rocambolesco de todo es que Dívar es uno de los más comedidos en materia de viajes. Por eso los demás no han dicho ni pío.

P.S. Cuando algún juez de "a pie", como ha ocurrido mil veces, se dirige al CGPJ para pedir humildemente un portátil, una aplicación informática o -en el colmo de la desvergüenza- determinado libro (todo caprichos), le responden que se los compre él, que el CGPJ no está para eso. Tal vez no, pero, entonces, ¿para qué está?

Carmen dijo...

Menuda cuadrilla de hijos de puta.
Incluido el ministro de justicia, sus declaraciones son para troncharse.

No hay manera, así es imposible.

Un cordial saludo.

Garciamado dijo...

Suscribo las palabras de Carmen, y más después de leer las muy documentadas informaciones del amigo No Tan Anónimo y el matiz del doctor Escudero.
O barremos a destajo o nos come la mierda en cuatro días.
Escupe a un jurista de Corte (y confección de propia nómina).
¡Violencia -verbal- ya!
¡CGPJ a la cárcel! Por corruptos y descarados. O al pilón con una piedra al cuello.
Oigan, por más que despotrico no me calmo, necesito algo más. ¿Será sangre?

Alberto Lafuente dijo...

En teoría, no está todo perdido. La denuncia se presentó ante la Fiscalía anticorrupción que, tras practicar las "diligencias oportunas", la ha archivado por entender que el hecho no reviste caracteres de delito.

Nada impide ahora al denunciante o a cualquier otra persona o entidad presentar querella ante el Supremo (por la condición de aforado de Dívar) ejercitando la acción popular. Ahora bien, los problemas son dos:
1) La causa de Dívar la instruirían y juzgarían sus "compis" del Supremo. No sé que hasta qué punto el instrumento de la recusación podría ser eficaz frente a esto.

2) Es probable que, tras llevarse a cabo la instrucción, no pudiera darse paso al juicio oral: está claro que el MF no iba a ejercer la acusación pública, ni el ofendido (en este caso, el Estado) formularía acusación particular. Ambos pedirían el sobreseimiento de la causa, sin que la acusación popular fuera suficiente para abrir el juicio oral. Probablemente, se aplicaría la misma doctrina que en 2007 impidió juzgar a Botín. Esta doctrina, curiosamente, no se aplicó a la hora de condenar a Garzón por las escuchas del caso Gürtel, en el que la acusación fue sostenida en solitario por "Manos Limpias". No seré yo quien defienda a Garzón: pero está claro que algo huele a podrido en el Supremo, que cambia de vara de medir según le parece.

En resumidas cuentas, vivimos en una democracia de cartón piedra y tenemos un Estado de Derecho de pantomima. Cada vez me creo menos lo que les explico a mis alumnos en clase.

Carmen dijo...

Esta mañana, la Mesa del Congreso ha desestimado la petición de IU de que compareciera en la Cámara el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, para explicar los viajes a Marbella por los que está siendo investigado.

Fuentes de la Mesa han explicado a Efe que no se ha admitido esta petición porque la Cámara es el órgano de control del poder Ejecutivo, pero no del Judicial, y porque el asunto está ya en manos de la Fiscalía.

Tampoco ha aceptado la Mesa la petición de IU de que el Tribunal de Cuentas fiscalice el CGPJ, porque como han recordado las mismas fuentes no es el encargado de hacerlo.

Nos toman el pelo, son inmunes, impunes, inmundos, tienen licencia para todo. Y lo peor (como bien decía en un artículo anterior) es que la gente no se escandaliza, no se mueve, conmueve ni remueve.En lugar de tirarse al cuello de estos tipejos, se tira.....a la bartola, ju.

Enhorabuena una vez más por su blog, se agradece.

Un cordial saludo.

Garciamado dijo...

Dentro de un par de años, cuando la gente se haya extremado malamente, dirán los mismos machos cabríos que es por causa del paro, de la crisis, de los mercados, de la falta de formación política del pueblo y de no sé qué más zarandajas. Ocultarán así que ellos fueron razón principalísima de que más de cuatro buenos ciudadanos rompieran la baraja y se echaran al monte, aun a riesgo de ser comidos por los lobos.
Siempre he defendido la Transición, la Constitución y no sé cuántas más cosas que muchos atacaban. Empiezo a dudar muy seriamente de todo. Los más altos órganos constitucionales han caído en manos de gorrinos cruzados con vampiros.
En el caso Dívar lo de menos, al fin, es que sea delito o no esa concreta conducta suya, aunque debería serlo si este Estado tuviera un mínimo de dignidad y su ciudadanía cultivara la autoestima. No, lo que da vértigo es que se comprueba que todo el CGPJ (con la excepción probable de Gómez Benítez) hacía y hace lo mismo, pegarse la gran vidorra a costa del erario público y pasar todo tipo de gastos privados de francachelas, lujos y viajes de placer.
No van a pedir perdón; el Congreso de los Diputados los ampara, los partidos los protegen, los propios jueces no les tosen porque todo el mundo necesita tener seguro su cocido. Es pura y asquerosa mafia, pero sin los riesgos que asumen los mafiosos de verdad, que tienen su aquel al fin y al cabo, es robo con desfachatez desde las más altas magistraturas del Estado, es atentado contra el honor y la dignidad de los ciudadanos, es falta de compasión ante la pobreza y las penurias de buena parte del pueblo, es escarnio del Derecho y de la nación, es un golpe de estrado, un golpe de Estado desde las supremas insticiones constitucionales. Es una hijoputez parangonable a la de los mamporreros de las más sangrientas dictaduras.
Y no son solamente los del CGPJ, la suya es una gota en el mar de la impostura y el latrocinio.
Nos gobiernan hijos la raza canina. A todos los niveles, en todas las partes, con contadas y muy puntuales excepciones.
Y no pasa nada. Nunca pasa nada. Pueblo de mansos corderitos masoquistas, famélica legión en pompa, manso rebaño. Lo importante es saber si Torres irá a la Eurocopa o si Pique ya no se tira a la barranquillera. Moriremos con la idiocia puesta.
Merecemos que nos den por donde y de la manera que nos dan. Consentimos. Aceptamos al maltratador, lo votamos, lo queremos, tomamos copas con él, nos hechiza con su fluida conversación y con el Rolex que le pagamos entre todos, con la pensión o con nuestro sueldecillo. Adoramos a nuestros proxenetas, nos pegan porque nos quieren, nos necesitan tanto...
Tengo un cabreo de tres pares de narices, no se si se me nota.
Nunca le des la mano a uno del Consejo: se la quedará y vete a saber lo que se hará con ella. Escupe y escapa.

Exiliado dijo...

Con esta excelente pero tristísima entrada y los subsecuentes comentarios nos hemos desahogado todos un poco. Me gustaría sin embargo añadir tres reflexiones:

1. A primera vista, podría parecer que se trata de un asunto PSOE contra PP, por la filiación ideológica de Gómez Benítez y de Dívar, y por tanto apto para la indignación selectiva, en aplicación de la española ley del embudo. Sin embargo, juzgando por lo que aflora a la superficie, la podredumbre está generalizada en el CGPJ y además desde hace mucho tiempo, así que no nos hagamos ilusiones de que unos son mejores que otros. Aplicando por analogía la lógica aplastante del teniente fiscal Lacayo, si los vocales están allí es porque son corruptos (se les coló Gómez Benítez, pero un error lo tiene cualquiera).

2. El archivo de la denuncia puede suponer, en teoría, una bula para seguir cometiendo todo tipo de tropelías. A pesar de ello y de la poca vergüenza que hay en este país, la denuncia ha sido una llamada de atención y ha asustado a más de uno, por lo que pienso que a partir de ahora los vocales y el presidente del CGPJ tendrán mucho mas cuidado. Por supuesto no hay que soñar con el fin de las prebendas y los abusos, pero pienso que estos serán menos y sobre todo que sus señorías los cometerán menos a gusto. El mérito se lo podrá llevar Gómez Benítez.

3. El aspecto mas lamentable de este asunto es la desazón moral que provoca en las personas que desean cumplir las leyes. No me refiero, lógicamente, a los sujetos que solo se interesan por la alineación del próximo partido y las proezas amatorias de sus ídolos ni tampoco a los que hacen (o harían si pudieran) lo mismo que los miembros del CGPJ. Me refiero a aquellos que aunque no estén libre de pecado tienen una básica jerarquía de valores y esperan lo mismo de los guardianes de ley. En un Estado donde la cúpula judicial esta corrupta, dan ganas de sestenciar que si Dios ha  muerto todo está permitido.    

Rogelio dijo...

Con dos cojones, así se hace machotes, luces y guías de mis pasos.

De mayor quiero ser miembro de ese Consejo del Joder Putricial, porque lo que de verdad me gusta son el sexo y los viajes y en siendo gratis ni te cuento.

Va a ser verdad aquello de que no es más rico quien menos necesita, sino quien más tiene.

Aquí, aquí, aquí no hay quien viva, aquí no, aquí no .....

Anónimo dijo...

En mi opninión, creo que ha llegado el momento de palntearse las cosas de nuevo... Ni justicia, ni Derecho, ni Estado, ni hostias, esta es la misma historia de siempre... los de arriba abusando de los de abajo. lo que no me parece normal es que la gente no se escandalice, mas que por estos pagos... que alguien me diga lo que está pasando porque cada día tengo más gnaas de largarme... Que verguenza... mmm hay que tomar decisiones e iniciativas... no os parecen todos estos casos excelentes bases para investigar y publicar????

Garciamado dijo...

Así de "oficial" era la malversación:
http://politica.elpais.com/politica/2012/05/08/actualidad/1336499286_164043.html

Sr. IA dijo...

FlipaNTE, NO Sé quien puede aún ver en la justicia otra cosa que una herramienta (posiblemente necesaria y no del todo arbitraria) para la solución de conflictos con vistas a la preservación del statu-quo. O como dijo John Lennon, si crees en la justicia, no pierdas el tiempo en los tribunales. Y muchas felicitaciones, profesor, por su coherencia y valentía, sé que en su posición "está haciendo usted amigos"... y amigos chungos...

Exiliado dijo...

Los exégetas del bando del cordero ya adulan al honrado Dívar. Por supuesto si el Presidente del CGPJ fuese del bando del carnero los exégetas de este ultimo harían lo propio. Un par de días más y todo se habrá olvidado.
http://www.elimparcial.es/opinion/articulos-luis-maria-anson

Helsinguino dijo...

Si, como señala exiliado, el comportamiento de los miembros del CGPJ de ahora en adelante se altera, se estará reconociendo implícitamente que la actuación de Dívar era ilegal (o, cuando menos, amoral), de modo que la única forma que tienen de aparentar coherencia consiste en asumir que lo sucedido se conforma a derecho y, en consecuencia, en continuar pasando los gastos al erario público.

En cualquier caso, a la horca con ellos!

Anónimo dijo...

Sin acritú:

http://hayderecho.com/2012/05/19/un-asunto-muy-particular-sobre-los-gastos-del-presidente-del-consejo-general-del-poder-judicial/

No sé como hacer un acceso directo. Perdón por ello.

Anónimo dijo...

También yo estoy asqueado, profesor García Amado (y perdón por el pareado).
Ayer no podía creerme las declaraciones del ministro de justicia. Me pareció de una desvergüenza absoluta.
He sufrido en mis propias carnes la soberbia de la portavoz del Consejo, doña Gabriela Bravo, una progre que calza BMW de alta cilindrada. No puedo dar detalles para no comprometer a personas muy queridas que no desean que se haga público el asunto al que me refiero, pero le aseguro que fue lamentable lamentable y que todavía me duele.
Nada más, le agradezco su entrada, que al menos me ha dibujado una sonrisa trágica en el rostro.
un abrazo.

Exiliado dijo...

Merece la pena ver la intervención de Gómez Benítez en La noche en 24 horas, emitida anoche.   

No tan anónimo dijo...

Menos mal que hay otros jueces dedicados a las cosas que verdaderamente importan. Por ejemplo, en el BOE núm. 128 de 29 de mayo de 2012, se declara en servicios especiales a un magistrado de Segovia, para que pueda desempeñar el cargo de “Asesor Residente en el Proyecto de Hermanamiento Desarrollo profesional de los asesores judiciales y los futuros jueces y fiscales mediante el establecimiento de un sistema de formación auto-sostenible”. Con un par.