13 noviembre, 2013

Estamos locos de remate en la Universidad




Es un tremendo misterio. Tomados de uno en uno, la inmensa mayoría de los profesores de las universidades españolas estamos de acuerdo en que esto no tiene pies ni cabeza, en que vamos cuesta abajo y sin frenos, en que el desmelene, la desorganización y el absurdo llegan ya a niveles simplemente insoportables y de puro ridículo. Pero no sólo sigue todo igual y no reacciona nadie ni se cambia cosa alguna, sino que día a día se ahonda en el caos y el sinsentido. Esto, definitivamente, no tiene arreglo, nos esperan mil precipicios con los brazos abiertos.

            Traigo hoy un ejemplillo más, uno de tantos, pero significativo como muchos. Un querido pariente, al que mucho aprecio y admiro, terminó hace unos pocos años su carrera de Psicología en la UNED, con esfuerzo grande, pues trabaja y su trabajo no es precisamente de los cómodos y fáciles. Hasta ahí, todo perfecto. Decidió empezar una segunda carrera, Derecho, también en la UNED. La sorpresa llegó, al menos para mí (pero creo que para cualquiera) al comprobar que por ser Licenciado en Psicología se le convalidaban un montón de asignaturas del Grado en Derecho. No sé si convalidar es la palabra adecuada, pues no va asignatura de Psicología por asignatura de Derecho, sino que se le dan por cursadas y aprobadas con la nota media de su título de psicólogo un montón de materias jurídicas, tales como Derecho Constitucional, Teoría del Derecho, Historia del Derecho y creo que también algunas correspondientes las partes más generales de Derecho Civil y de otras disciplinas. Y eso no sólo es así en la UNED, ojo, es general.

            ¿Tiene eso algún sentido o explicación mínimamente razonable? Estoy seguro de que a la inversa sería lo mismo, que si fuera licenciado en Derecho también sería exonerado del estudio y examen de un buen paquete de las asignaturas primeras del Grado en Psicología. Como no me sé los ejemplos en ese campo, y casi ni quiero saberlos, sigo con lo de Derecho y me pregunto a cuento de qué a un muy digno psicólogo o filólogo o historiador o geógrafo se le va a suponer que ya sabe todo lo debido de Derecho Constitucional, mismamente, o que no necesita aprenderlo para ser graduado en Derecho y desempeñarse el día de mañana, si quiere, en los correspondientes oficios jurídicos.

            He sabido recientemente que en algunas universidades el donar sangre también computa en créditos. No me consta, en cambio, que la donación de semen se incentive con la convalidación con, por ejemplo, Derecho Romano o Resistencia de Materiales. Y mira que con esto último sí tendría sentido. Ahora en serio: está muy requetebién animar a los estudiantes a donar sangre, pero ¿por qué no se premia con un descuento en la matrícula en vez de ahorrando el cursar alguna asignatura del plan de estudios? Ah, amigo, la pela no se toca. Que, pongamos por caso, un estudiante de Derecho se gradúe sin tener ni idea de Derecho de Daños parece de perlas, pero nada de que las arcas institucionales se pierdan cincuenta euretes. Y los pobre estudiantes tan contentos en su inopia relajante. Si se dieran cuenta de lo que se están jugando y lo que se traen entre manos, no se avendrían a descontar asignaturas a cambio de cosas chuscas, reclamarían más formación y en más materias. Pero no.

            Y luego está el desprecio. Además de un timo a los estudiantes, por ellos consentido, es una deliberada afrenta a las carreras y al profesorado. ¿Que usted es profesor de Literatura Medieval en Filolología Inglesa o de Historia Antigua en Historia? Pues vea, su materia es tan mierdecilla, que se la vamos a regalar al que tiene un primer curso de Ciencias del Deporte o de Relaciones Laborales, bajo forma de convalidación, equivalencia o como lo queramos nombrar. ¿Que usted imparte Derecho de la Propiedad Intelectual? Pues, para que vea, esos créditos de su materia se los vamos a entregar a aquellos veinte que se han inscrito en un título propio de Cata de Vinos o de Folclore Autóctono, previo el pago correspondiente.

            Locos de remate. Locos y consentidores. Silenciosos cómplices de variadas estafas y de abusos sin cuento. No sea que se nos enfade la autoridad si protestamos y no nos den unos certificados y unas palmaditas en el trasero que nos vendrán muy bien para la acreditación. ¡Qué tropa!

1 comentario:

Juan Carlos Sapena dijo...

Estimado professor:
Creo, aunque ésto que voy a decir requiere prueba empírica o estudio subvencionado con fondos europeos quizá master de homeoterapia medioambiental, que lo de inanes, ígnaros o inopes, lo comparten los estudiantes con los rectores y profesorado (en general o en coronel).
Será una pandemia, yo no sé lo que será...

Saludos varios.

Me preguntaba extrañado, ayer, un tipo serio, sobre los horarios que teníamos por la mañana en la facultad de Derecho...un tipo serio y catedrático. Como es una gran persona, no le quise descubrir que el horario de la facultad de Derecho es una ficción jurídica pura y que, salvo sus clases, siempre cortas, y a las que él acude con un sobreesfuerzo físico puramente heroico en el sentido clásico, en el bueno,(a causa de su enfermedad) con puntualidad y pundonor, nadie lo cumplía...ni pedía que se cumpliera. Lo cual que a veces hasta se agradece todo hay que decirlo..pero aún así...hice un chiste fácil y cortito y dejé que la ignorancia siguiera tejiendo una sonrisa.