03 julio, 2014

Sobre si Colón y Teresa de Jesús eran catalanes. O de cómo las tonterías cumplen su función



Hoy me ha tocado conducir un buen trecho y venía pensando, a ratos, en la noticia que leí esta mañana, la de que andan muchos políticos catalanes muy nacionalistas (catalanes) reclamando que en Cataluña nacieron personajes como Cristóbal Colón, los hermanos Pinzón, Cervantes, Francisco Pizarro, Diego de Almagro, Hernán Cortés, Juan Sebastián El Cano, Santa Teresa de Jesús y San Ignacio de Loyola, entre otros, como Erasmo de Rotterdam, quien, evidentemente y en consecuencia, no era de Rotterdam. También se dice que El Quijote, La Celestina y El lazarillo de Tormes eran obras catalanas y escritas en catalán y que los castellanos las usurparon malamente. Estas o algunas de estas lindezas las avala un historiador apellidado Bilbeny, que dirige un Instituto de Historia Nacional Catalana y que es muy aplaudido por políticos catalanes como Pujol (Sr.) o Carod. Hablan, por ejemplo, de una conspiración castellana y españolista para borrar la catalanidad del descubrimiento de América. El acabose.

La primera tentación de cualquiera que no ande muy obnubilado es la de ponerse a hacer chistes y guasas. Pero cuando uno se cansa de las bobadas no está de más preguntarse a qué vendrá todo esto. Básicamente la cuestión es sencilla: y qué. O sea, a mí, que soy la mar de asturiano y ando muy orgulloso de serlo, me muestra ahora que Colón nació en Ribadesella (Asturias) y me hace gracia, pero me quedo como si tal cosa. Si me insisten en que menuda conspiración histórica montaron unos malos para que ese dato quedara oculto para siempre, lo único que se me ocurre es que caray o jolín o cáspita, incluso. Pero no le saco más sustancia. De lo que se desprende que o algo me falta a mí o algo les sobra a algunos catalanes.

Básicamente, lo que no se me ocurriría, en la reseñada tesitura, es que he dado con una excelente razón para reclamar la independencia de Asturias o que se organice un referéndum de autodeterminación asturiana, o que por aquello del nacimiento de Colón en tierra astur gana peso el llamado derecho a decidir, en este caso de los asturianos. Entre otras cosas, no aumenta de calibre la condición de Asturias como nación con derecho a decidir o a autodeterminarse si a Colón lo alumbraron en Ribasesella o Santa Eulalia de Oscos (Asturias) o Ruedes (mi pueblo), por lo mismo que, de tener la nación asturiana ese derecho, no perdería ni un ápice el mismo porque vinieran ahora los historiadores a demostrar que en verdad Hitler no era austriaco, sino parido en Gijón. Entre quienes, buenos o malos, nacieran en Asturias y Cataluña y la condición de nación con derecho a autodeterminarse políticamente de Asturias y Cataluña  hay la misma relación que entre el culo y las témporas o la velocidad y el tocino: ninguna. Luego, no puede ser por ahí.

Lo que políticamente se busca no es aumentar la nómina de hijos ilustres en tal o cual terruño, sino que interesa nada más que el rédito de la teoría de la conspiración.

La teoría de la conspiración histórica, para ser completa en el caso catalán, todavía necesita un elemento más, que supongo que no tardará en aparecer. Igual que hay que hacer ver que grandes personajes históricos muy buenos y positivos nacieron en tierras catalanas y que es la historiografía españolista la que ha conspirado siempre para ocultarlo, sería muy interesante hacer una relación de gentes malísimas y muy dañinas y perniciosas que pasaran por indudables catalanes, sin serlo y de resultas de la misma conspiración. ¿Que Fulano fue un tremendo fascistón franquista y que en la Guerra Civil destacó como sanguinario ejecutor de demócratas y tenía partida de nacimiento que acreditaba que había venido al mundo en Reus o Tortosa? Falso de toda falsedad, era de Chinchón o de Tordesillas y los españolistas falsificaron los datos registrales.

Por cierto, e incidentalmente indicado aquí, ahora va a resultar corregida la llamada Leyenda Negra. Porque hasta ahora los Pizarro, Hernán Cortés y compañía, y hasta el mismo Colón, contaban crudelísimos exterminadores de indígenas americanos y esbirros de la perversa y sanguinaria Corona española. Pero, si eran todos catalanes, ¿seguirán siendo villanos al servicio del avieso imperialismo? Supongo que no.

Pero vamos al grano y a la tesis que importa. ¿Cómo sacar rédito de algo tan tontaina como que éste o aquél nacieran en Cataluña? Repito, por la vía de la teoría de la conspiración. Si los aviesos españoles, castellanos sobre todo, han sido capaces de urdir toda una complejísima trama histórica para negar a los catalanes la paternidad de tan excelsos hijos y los méritos del descubrimiento y colonización de América, qué no harán para perjudicar de otras mil maneras a Cataluña y para negar a los catalanes el pan y la sal.

Ahí está la clave. Quienes han contado durante siglos tantas mentiras y tan enormes, qué trolas no inventarán ahora y como parte de la misma trama conspiratoria anticatalana. ¿Las noticias sobre la turbia fortuna de la familia Pujol y las abundantes pruebas de que andaban con maletines de dinero negro camino de paraísos fiscales? Patrañas de españoles españolistas. ¿Lo de la trama del Liceo? Falsedades de españolistas odiosos. ¿Qué en Cataluña (también) y desde los tiempos de gobierno de Pujol está perfectamente instaurada la mordida del tres o cuatro por ciento para cada concesión de obra pública? Vil maniobra rastrera de castellanos. Todo lo malo que se diga de gobernantes y partidos catalanes ha de ser falsedad pura. Los mismos que manipulan la historia para negar que Colón era catalán y que la bandera que ondeaba en las carabelas era la de Cataluña tienen que ser los que ahora alevosamente inventan que los Pujol no son honrados, por ejemplo.

Lo que cuenta e importa no es el dato histórico en sí, sino el ambiente que se crea. En la Alemania anterior al nazismo y en la Alemania del nazismo se publicaba una y mil veces que los judíos secuestraban bebés alemanes y se reunían algunas noches para asesinarlos y beber su sangre, en orgías de violencia y odio. No se probó ningún caso, pero servía la leyenda para alimentar el odio a los judíos y para crear el clima propicio para los intereses de los nazis y sus secuaces y paniaguados. Cuando por intereses políticos se tergiversa locamente la historia, no interesa la historia en sí, sino la política.

Todo esto es sabido y vulgar, de cajón, evidente y patente. Pero funciona. En Alemania sirvió, vaya si sirvió. Y todavía están todos, historiadores incluidos, preguntándose cómo fue posible que tantos millones de alemanes entraran a ese trapo y se creyeran tan obscenos embustes. Y, sobre todo, qué relación pudo haber entre que se tragaran que los judíos eran tan odiosos y que acabaran no sólo votando a Hitler, sino aceptando, cual si de consecuencia lógica se tratara, que Alemania tenía derecho dominar el mundo y que la raza aria era superior a las otras.

Mutatis mutandis, yo me pregunto qué relación pueden ver hoy tantos catalanes entre el lugar de nacimiento de Colón y el derecho de Cataluña a ser Estado independiente. Puede haber buenas razones para que muchos quieran esa independencia, razones que merecen ser seriamente consideradas y debatidas, naturalmente que sí. Pero si a mí me dijeran que un buen motivo para apoyar la autodeterminación de Asturias está en que Colón nació en Llanes (Asturias) y que llevaba en la Santa María una camiseta del Sporting de Gijón, pensaría que me toman por tonto de remate y que es como si me cuentan que esta noche debo cenar huevos fritos porque la primera gallina que viajó en barco a América salió de un corral asturiano. Creería que alguien intenta manipularme y me enfadaría bastante. Pero se ve que muchos amigos catalanes no tienen ese amor propio que nos gastamos los de mi tierra.

Por cierto, ¿para cuándo una buena tesis histórica que demuestre que en verdad Messi no es argentino, sino de la parte de Palafrugell?

2 comentarios:

Juan Carlos Sapena dijo...

Bueno, pues es la misma manía que les dio con la transición, con la monarquía, etc...hay que revestirlo todo de leyenda artúrica porque queda bien y da lustre. No se puede hacer una Cataluña independiente así sin más, hay que dotarla de una leyenda y de un rey Arturo que demuestre que los catalanes son mejores que el resto y que esta mejora les justifica. Lo mismo que Israel, pueblo elegido o los monárquicos devotos defensores de la democracia constituyente o constituyetedora (yo qué sé ya)

Los católicos utilizan mucho lo de que se les tiene manía o los rusos les persiguen (al gusto según) Ya se ve que cada mochuelo se busca un olivo.
La pregunta pero es siempre la misma: de dónde viene tanto retraso y cuanta idiocia...dicen que es el agua. Ahí lo dejo.

Un saludo o dos.

Agrimensor PAS dijo...

De todas las especies de "mataos" que han ido surgiendo tras esta cortina de humo de manual quizás la más patética sea la del hijo de charnegos que se ha apuntado al "España nos roba". Vienen al pueblo de sus ancestros a ver a la abuelita y a los primos, los sacan de paseo y los muy putos van y dicen escandalizados: "¡Qué bien viven estos a nuestra costa!", al ver las terrazas llenas de gente comiendo y bebiendo. Muy bien los han debido de lobotomizar, muy llenos de razón han de creerse para ni siquiera reparar en la impertinencia que acaban de decir, ni en donde la acaban de decir.
Los miserables que han ideado esta campaña de marketing son hijos de puta como ellos solos pero si hablamos de eficacia solo cabe una cosa: quitarse el sombrero.