17 agosto, 2007

La otra mano de los partidos

Veo la noticia en El Confidencial y no salgo de mi asombro. Se nota que me espanto por cualquier cosa, a lo que se suma lo que debe de ser mi condición de reaccionario rampante. Pero qué quieren que les diga, a mi me huele a chamusquina.
¿De qué hablamos? De las cantidades de dinero que los ministerios de Cultura y Exteriores están metiendo en las fundaciones de los partidos que parten el bacalao en este país, so pretexto de que organicen sublimes actividades para la promoción en el mundo de los valores democráticos, los derechos humanos, la cooperación internacional y los grandes expresos europeos.
Ya, y un huevo de pato. No me creo nada. Apuesto algo bueno a que se trata de alimentar reptiles de distinta especie. Lo interesante sería conocer las artimañas contables que se traerán las fundaciones de marras para justificar unos dineros que irán a pagar otras cosas, en particular los gastos de esos partidos llenos de vividores y jetas variados. O pongamos que sí, que montan unas conferencias muy guapas para difundir las excelencias de la participación y la libertad. Es fácil imaginar el cotarro. La FAES preparando unos cursos en Paraguay sobre derechos sociales, por ejemplo. Total, cincuenta mil euros para financiar viaje y hotel de cinco estrellas a un puñado de diputados del PP y un par de intelectuales propiamente orgánicos a tanto la hora, promoción desinteresada de los valores más valiosos y tal y tal. O la de ERC divulgando en Bolivia las excelencias de la liberación de los pueblos oprimidísimos, tipo el catalán. O la Pablo Iglesias explicando en Venezuela las virtudes del liderazgo carismático y su esencial ligazón con el interés general. ¿Llevarán a Pérez Royo? A otro perro con ese hueso. Cuando ya olía a cuerno quemado lo de muchas ONGs turísticas y tapadera de variados contubernios económico-financieros, ahora toca alimentar por vía intravenosa a los partidos políticos, cada uno con su fundación la mar de mona para placer de listillos y enriquecimiento de caraduras.
En lugar de practicar la cooperación más intensamente, Exteriores le suelta una pasta a la fundación de Aznar para que propague las ventajas de la cooperación. Cooperan entre sí los partidos de maravilla y sobre eso no discuten, mira por donde. Resulta que el Gobierno de ZP le suelta una pasta gansa a la FAES por debajo de la mesa, y aquí paz y después gloria y todos calladitos y en unión, defendiendo la bandera de la santa apropiación. Todo el mundo es la mar de solidario cuando dispara con pólvora ajena y chupa del bote. Señorito, deme algo de los presupuestos para que pueda un servidor practicar su personal solidaridad con los parias de la tierra. Y luego llega a Latinoamérica un sujeto todo engominado y les cuenta a los indios que a ver si aprenden y que mira cómo somos, dadivosos con nosotros mismos y ultrademócratas de boquilla. Y digo yo que por qué no se nutren esas fundaciones de lo que cobra Aznar del Murdoch o González del Slim, sin ir más lejos.
En fin, pinchen aquí y vean las cifras. Yo de mayor quiero fundar una fundación para promocionar mi promoción promocional. A cambio, prometo portarme bien e invertir con soltura. Y contratar a mucha gente para que me haga la pelota y acaricie las ubres de las que mama.
Por cierto, los becarios de investigación en las universidades siguen siendo mileuristas. Por no militar. Que se fastidien.

1 comentario:

Un amigo dijo...

Quizás nos protegería contra la (explicable) irritación contemplar el tinglado presente como un experimento de democracia, como una versión beta.

(Lo cual, al mismo tiempo, permite darse cuenta de lo relativamente buena que es, comparándonos con regiones donde no tienen ni eso).

Desde esta óptica, se podrían desarrollar criterios pragmáticos que no sólo integrasen observaciones como la de este mismo apunte de bitácora, sino que permitieran evaluar con razonable sencillez y certeza las intenciones de quienes opinan / actúan en la esfera pública.

Un primer criterio general: quien quiera que pretenda vendernos la democracia como un producto acabado es un piernas sin luces, o sin buenas intenciones, o sin ninguna de ambas cualidades. (Propongo la aplicación de este criterio, por ejemplo, a los integristas constitucionales, pero no sólo).

Si me aceptan este principio general, se sigue que cualquier propuesta política digna de tal nombre, y especialmente para unas elecciones legislativas de ámbito nacional, tendría que mojarse y decir qué piensan hacer para sacar adelante la próxima versión del producto.

Tras lo cual valdría la pena ir desarrollando criterios particulares, que abunden en las "especificaciones técnicas" de la tal democracia. Propongo una primera terna, aunque se me ocurre que la lista pueda ser larguísima:

I. La próxima versión del producto tiene que incluir una importante debilitación del accesorio "partidos políticos". Mecanismos posibles: listas abiertas, sistemas electorales por circunscripción, limitación de legislaturas para los representantes ...

II. La próxima versión del producto tiene que incluir un reequilibrado de poderes, con una marcada debilitación del ejecutivo frente a legislativo y judicial, que requieren refuerzo de su independencia y operatividad ...

III. La próxima versión del producto tiene que debilitar especialmente el estrato autonómico del poder ejecutivo. Como una recentralización es pragmáticamente impensable (y seguramente indeseable, desde el punto de vista de las prestaciones del sistema, puesto que se reforzaría el ejecutivo central), la posible clave está en las administraciones locales, incrementando su financiación, y aumentando radicalmente el control ciudadano (que es efectivo sólo a corta distancia, y sobre los propios dineros).

Otra posibilidad que habría que estudiar para desjarretar las autonomías (aún fantasiosa, pero potencialmente preciosa: véase el polverón levantado por Saramago a principios del verano, o en primavera, el estacazo propinado desde Bruselas en las corvas de la Ley de Urbanismo Valenciana) consiste en quitarles poder no para retransferirlo a la administración central, sino para compartirlo dentro de formas pluriestatales.

...

Ya veremos qué es lo que nos proponen para el 2008, y dónde estará el endeudamiento de las familias, el precio de la energía y el valor de las casas para marzo próximo. Y qué demandaremos, que también nosotros somos responsables. Anticipo, obviamente, sea un no voto, sea un voto con la nariz tapada. Pero si vamos difundiendo el concepto del "experimento de democracia", quién sabe si no estaremos más relajados, y podremos participar con mayor eficacia.

Saludos a todos,