02 junio, 2008

¿Para qué nos sirven las autonomías?

Pensemos heterodoxamente y rompamos algún tabú. Cada día encuentro menos ventajas tangibles en esto de que nos topemos la respectiva Comunidad Autónoma como ente político-administrativo incrustado entre el Estado central y los municipios. La teoría cuenta que de esa manera el poder y la gestión se acercan a los ciudadanos y éstos participan en él y lo controlan más eficazmente. Sin embargo, vemos a los que mandan tan lejanos y tan suyos como si los hubieran nombrado desde Madrid. Se han multiplicado cargos, funcionarios y sinecuras de toda laya, eso es cierto, y bien está que se combata el paro dando labor a los políticos. Pero en lo único en que mi participación crece es en que estoy invitado a votar cada cuatro años en unas elecciones llamadas autonómicas. Alguno dirá que así conozco mejor a los candidatos y elijo con más fundamento. Falso. Me son igual de extraños casi todos y de los que algo sé más querría no tener noticia. Sentado que uno no es un elector talibán, férreo seguidor de un partido aunque rebuzne o sea un hormiguero de trepas, suelo inclinarme en tales convocatorias por la lista en la que no tengo el dolor de conocer a nadie, pues los conocidos disuaden. Suelen estar el torpe de la clase, el listillo sin oficio, el mentiroso incorregible y el que lleva desde niño mamando de la teta pública.
Antes se decía aquello de que la descentralización estatal es necesaria para que el ciudadano no tenga que ir a Madrid para cualquier gestión. Con los medios de hoy no haría falta. ¿Qué cambiaría si, por ejemplo, el edificio de la Junta en León lo fuera de la Administración central en León? Poquita cosa. Tal vez habría menos clientela local entre los cargos y el funcionariado, pero eso sólo beneficia a los que logran tajada de esa manera, no al ciudadano en general. Además, y puestos a admitir que es muy loable aproximar al pueblo el gobierno de las cuestiones que lo conciernen de cerca, ¿por qué tenemos los ayuntamientos tan escasos de competencias y asfixiados de presupuesto?
No da la impresión de que los franceses sufran más ni tengan mayor atraso con su Estado centralista de toda la vida, ni que estén menos protegidos o promocionados los vinos de Burdeos, el queso de Brie o el coñac de Cognac. Parece que vamos renqueantes hacia un Estado federal o confederal. Yo, modestamente, no consideraría retroceso un Estado central con sucursales bien lozanas en cada capital. Entre otras cosas, para que tantos políticos autonómicos no vivan de hacerse los imprescindibles y de enfrentar a las gentes que antes se apreciaban.

4 comentarios:

Sierra dijo...

Con respeto, disiento de su parecer, profesor.
De las autonomías hay que hacer un GRAN ELOGIO.
¿Cuándo hubiéramos descubierto a tanto político insigne, de verbo sutil?
¿Cómo hubiéramos podido amparar, sin los renglones de los presupuestos autonómicos a tanto pariente o amante?
¿Quién se hubiera ocupado de financiar tanta exposición de artistas que sólo han manado tras un abundante grifo de subvenciones?
Y ¿qué me dice de la información? ¿Qué sabríamos sin las televisiones autonómicas?
Y los nuevos edificios públicos: ¿qué sería de tantas ciudades de provincias sin esas inmensas catedrales administrativas, palacios de congresos, teatros…?
Y así, podría seguir y seguir…
Reflexione un poco, profesor. El hecho de que se encuentre de viaje, casi con zapatos nuevos, no le puede llevar a dudar de los grandes beneficios que han traído para muchos las autonomías.

roland freisler dijo...

¿No habrá en cada Autonomía dos , como las ESPAÑAS de Machado?

un amigo dijo...

En efecto, mucha gente comparte la sensación de que en el desarrollo del estado autonómico se haya metido la pata.

Pero como ocurre con otros aumentos de entropía, no se ve muy bien cómo sea factible corregirlo, por lo menos en el medio plazo (otro cuarto de siglo, vamos). ¿Quizás con un refuerzo de los vínculos comunitarios? ¿Con una evolución en sentido federal? ¿O simplemente con un lento, paciente, improbable refuerzo progresivo de nuestra práctica democrática, con participación y control ciudadanos, y esas vainas?

Salud,

Anónimo dijo...

mi duda es para qué cojones sirven los partidos nacionalistas???
Sino para el único propósito de crear crispación entre los paletos provincianos que no ven mas allá de sus escasos límites territoriales. Acaso hay algún "gen" territorial, que hace a ser a unos mejores respecto a otros... Anda y que les den a tod@s.
EUROPA SIN FRONTERAS NI PROVINCIAS!