21 diciembre, 2010

¿Cuándo se acaba una crisis alarmante?

No me refiero a la crisis económica. Ésa sí que nos va a dejar alarmados para largo tiempo. Hablo de la llamada crisis de los controladores y de la prórroga del estado de alarma.

¿Tiene el autor de normas jurídicas, sean legislativas o reglamentarias, alguna obligación de ser coherente? ¿Y sincero? ¿Y decente? No parece. A lo mejor hay alguna obligación moral de tales cosas, vaya usted a saber. Jurídica es probable que no. Si la deshonestidad del que pare en el BOE fuera razón de nulidad de las normas quedaría el ordenamiento jurídico mondo y lirondo, con cuatro códigos de hace un siglo, y pare usted de contar.

A lo que íbamos. Acabo de leer, por morbosa curiosidad, la parrafada introductoria al REAL DECRETO 1717/2010, DE 17 DE DICIEMBRE, POR EL QUE SE PRORROGA EL ESTADO DE ALARMA DECLARADO POR EL REAL DECRETO 1673/2010, DE 4 DE DICIEMBRE. A ver si un día de estos consigo quitarme estas malas costumbres, estos vicios nefandos que me están dañando la médula espinal y la cristiana resignación.

Miren qué cosas tan congruentes nos cuenta don Gobierno ahí. El que consiga casarlas será nombrado rey del puzzle conceptual onanístico:

1. “La declaración del estado de alarma posibilitó la respuesta inmediata a la situación que se produjo los días 3 y 4 de diciembre de 2010 y que determinó el cierre del espacio aéreo español como consecuencia del abandono de sus puestos de trabajo por los controladores civiles de tránsito aéreo.
Ha sido, sin duda, una medida eficaz en cuanto que ha provocado que, tras su proclamación, los controladores se reincorporaran al servicio y, bajo la dirección del Ejército del Aire, lo hayan venido prestando en condiciones de normalidad


O sea, que muy bien y que con aquella declaración se arregló el desaguisado.

2. “Los hechos que han afectado al tráfico aéreo en España han sido de una enorme gravedad tanto por el número de ciudadanos afectados, como por los perjuicios económicos causados, como por el daño originado a la imagen internacional de España como, en fin, por la alarma social generada en el conjunto de la ciudadanía que, por un lado, ha rechazado la expresión de un conflicto con desprecio de todas las previsiones legales que ha afectado al conjunto de la sociedad hasta el punto de impedirle disfrutar en términos absolutos de un servicio esencial para la comunidad y que, por otro lado, aún hoy teme que hechos similares puedan reproducirse de inmediato”.

Vaya, creo que esto va por nosotros, los ciudadanos. Nos ponen como disculpa. Ya no hay crisis aeroportuaria ni nada alarmante, pues lo arregló todo la anterior declaración de alarma en estado puro, pero lo que pasa es que la gente, nosotros, barruntamos que pueda volver a ocurrir lo de antes de la alarma si no sigue habiendo alarma. Pues conste que muchos nos tememos cosas mucho más alarmantes si siguen gobernando estos inútiles. ¿Y qué? ¿Qué declaramos? No sé, pero si mis temores cuentan, que cuenten de verdad y que alguien tire al río a Zapatero y a la mitad de su gobierno de marujos y marujas.

3. “Sin embargo, aún hoy no se puede afirmar que el funcionamiento del sistema aeroportuario sea idéntico al de situaciones de normalidad anteriores. La complejidad de la organización del espacio aéreo, tanto en el ámbito nacional como en el europeo, ha sido tan radicalmente alterada por los hechos acaecidos la pasada semana, que está exigiendo, y exigirá todavía durante semanas, un esfuerzo considerable”-

Ah, caray, en realidad no está arreglado del todo. Falta la puntita. Era mentira lo del párrafo que cité el primero. Queda mucho por hacer hasta que de la alarma absoluta pasemos a que ni rastro de alarma. ¿Para cuándo será, más o menos? Hija, es que tranquilo, tranquilo, nunca puedes estar. Con este tiempo y lo poco educada que es la gente....

4. “La consideración de los hechos acaecidos, el conjunto de tareas que han de seguir abordándose para asegurar la consolidación de la normalidad en el servicio público del transporte aéreo y la alarma social experimentada y aún viva en el conjunto de los ciudadanos, impiden que se pueda dar ya por superada la crisis desencadenada en los días pasados”.

Acabáramos. El servicio público todavía no anda normal, pero, de todos modos, nos vamos a tomar un tiempo más para consolidar su normalidad. Si se trata de consolidarla, será que sí se normalizó. Bueno, sí y no. Hay días. Esto es como todo. Un día te levantas contento y otro día ni te levantas. La botella medio vacía o medio llena y todo eso. Pues las crisis de los controladores igual. Y las alarmas. La culpa la tenemos nosotros, no se olvide, que un día nos preocupamos y luego nos dura y dura la preocupación, viva y coleando y sin permitir que se pueda dar por superada esa crisis para ponernos con la siguiente, que ésa sí que va a ser buena y habrá que traer los tanques de la OTAN para parar a los fieros sindicatos.
5. “Por ello, el Gobierno, mediante Acuerdo de 14 de diciembre de 2010, solicitó del Congreso de los Diputados la prórroga del estado de alarma declarado, con el fin de asegurar la normalidad en el funcionamiento del tráfico aéreo, de mantener la seguridad jurídica en la prestación de un servicio público esencial y de proteger los derechos y libertades de los ciudadanos, especialmente su libertad de circulación”.

Marean a una, la verdad. Los más ingenuos pensábamos que era lo de la seguridad aérea lo preocupante y digno de que sonaran las alarmas. Pero no, era la seguridad jurídica. Aunque, bien mirado, nuestra seguridad jurídica cada día es más aérea. Pneumática, sonaría más bonito pneumática, pero se entendería peor. Evanescente también cabría. O suave y de doble capa.

Menos mal que todo es por mi libertad de circulación y por la suya de usted, amigo mío. Y por todos los otros derechos fundamentales de marca blanca y precios económicos. Los derechos de las personas y tal. De momento vamos a ver si se los quitamos todos a los controladores. Y la pasta también. Los vamos a dejar en bragas y calzoncillos, hasta el televisor les arrebataremos. Nada de redistribución de la renta ni de política social de verdad ni de igualdad de oportunidades. El pueblo lo que quiere es quitar cosas a los controladores. Bueno, y entre control y descontrol y alarma que va y que viene, bajemos también el sueldo a los funcionarios, otros hijoputas. Que tomen las torres de control y los negociados los chivos expiatorios. O los turcos. Por lo de las cabezas de turco.

El próximo millón de parados comerá de la basura, pero será feliz destrozando el último jirón de controlador o apedreando a un funcionario. Para colmo, verás cómo le toca el canto (rodado) a uno de carrera y no de los de confianza con el dedo.

Lo bueno es que la tal alarma se prorroga con el apoyo de los nacionalistas. Yo, puesto ya como ciudadano común que se cabrea sin tasa, voto para que la próxima militarización y la próxima suspensión de derechos les caiga a ellos encima, con militares en las ejecutivas de Convergencia i Unio y con un coronel de infantería reemplazando a Erkoreka o komo koño se llame. No es que me guste a mí imaginarlo, pero les estaría al pelo a estos nacionalistas con liguero.
Eso sí, para congruencia, la del PP. Creo que en los próximos años tienen intención de abstenerse siempre, en todo, sin excepción. Incluso cuando gobiernen. Viva el voto útil.

9 comentarios:

un amigo dijo...

El concepto subyacente es igualico igualico al de la "guerra al terror": consiste en invocar constantemente un indefinido pánico continuo, y guardarse muy mucho de definir los criterios objetivos por los cuales se establezca si hay alarma o no la hay, si hay guerra o no la hay. El Príncipe (con la P mayúscula) las define en nuestro lugar, y el parlamento (con la p minúscula) le lame obsequioso los condilomas.

Bienvenidos al nuevo orden - contaremos a nuestros nietos que en un lejano pasado vislumbramos de pasada, entre los matorrales, una simpática bestezuela llamada seguridad jurídica, y que incluso la escuchamos ulular a la luna antes de desvanecerse para siempre.

Mientras tanto, más endeudamiento público para cubrir las espaldas a los timberos, huy perdón banqueros, más privatizaciones -ya están viendo ustedes la "eficiencia" de los aeropuertos privatizados, media Centroeuropa de rodillas con la primera nevada de media intensidad- ... y más miedo. ¡Que vienen, que vienen! ¿Que viene quién? No quieras saberlo, tú corre, ya nos lo dirán luego.

Salud,

Anónimo dijo...

Después de leer esta entrada en la bitácora del profesor García Amado, es el momento de leer (o releer) lo que este mismo especialista en derecho escribía no mucho tiempo atrás:

https://www.blogger.com/comment.g?blogID=14335374&postID=3962355558760858347

Dado que tales cosas escribían los catedráticos de derecho sobre lo que habría que hacer con los controladores, lo que los políticos están haciendo ahora no resulta tan sorprendente.

Suum cuique tribuere.

(Athini Glaucopis)

Amigo de Merlucillo dijo...

Respecto el último comentario de anónimo. Me parece que en octubre,el profesor García Amado hablaba mas como ciudadano que como profesor de derecho. Hasta los profesores de derecho, cuando pasan por el agotamiento de la espera aeroportuaria pueden, comportarse instintivamente.

Esto del abuso de la declaración del estado de alarma es un hecho muy grave. Y sin embargo, esta pasando desapercibido. Solo unos cuantos leguleyos, mas bien progres, nos preocupa el asunto.

El profesor García Amado nos ilustra como desde la exageración, desde el estiramiento de los conceptos y el retorcimiento de los preceptos se puede llegar a excesos no muy lejanos históricamente.

¿Se atreverá el Tribunal Supremo a anular el decreto?

Un amigo de Merlucillo

Garciamado dijo...

Querido anónimo dado al griego:
Tampoco me caen bien los violadores de viejecitas y seguramente habré despotricado aquí contra ellos más de una vez. Lo que no quita para que, si alguien quisiera aplicarles ilegalmente -o incluso legalmente, si fuera el caso- la pena de muerte, yo me mostraría desfavorable.
Los controladores siguen siendo unos capullos y unos niñatos -así, de promedio, aunque alguno en particular se majo, juegue bien al mus o sea del Sporting de Gijón- y eso no lo cambian las críticas a la prórroga del estado de alarma.
Cada cosa es lo que es y va por su camino, como deberían saber bien ustedes, los que ordena el tráfico.
Saludos cordiales

Anónimo dijo...

Me hago cargo de que hasta los catedráticos de derecho tienen derecho (valga la redundancia) a perder la paciencia y la compostura de vez en cuando. Entiendo también que una cosa son las bromas y que otra son las veras. Lo malo de las bromas es que es inherente a ellas el ir entremezcladas con algo serio, y no siempre resulta fácil en la práctica discernir los límites entre lo uno y lo otro.

También entiendo que una cosa es lo que dice García Amado en cuanto ciudadano particular, y otra lo que dice el profesor García Amado. Seguramente la mayoría de los lectores de su bitácora son gente con tan buen criterio que diferencian perfectamente entre lo que se dice en serio y lo que se dice en broma, y saben muy bien cuándo escribe el ciudadano García Amado, y cuándo el profesor García Amado, pero tal vez sea mucho esperar que el común de los mortales sepa siempre proceder a esta diferenciación con la sutileza necesaria.

Incluso me temo que un jurista tan distinguido como don José Blanco (que tan grato recuerdo dejó en los centros de enseñanza que tuvieron el honor de acogerlo), o incluso una lumbrera del derecho como el propio don José Luis Rodríguez Zapatero (que hoy sería catedrático en la Universidad de León, si no hubiera renunciado a su brillante carrera para sacrificarse por el bien común), incluso, digo, juristas tan distinguidos como estos dos, si hubieran leído esta bitácora el pasado 9 de octubre podrían haber creído que no sólo el ciudadano García Amado, sino incluso el profesor García Amado consideraba que la situación exigía medidas excepcionales (en todos los sentidos). Si, además, don José o don José Luis hubieran leído las respuestas que el propio García Amado le daba a las puntualizaciones que en un comentario introducía un controlador aéreo, también podrían haber concluido (falsamente, claro) que no sólo el ciudadano, sino también el profesor consideraban que los argumentos 'ad hominem' y las bromas más o menos gruesas son todo lo que se merecían aquellos tipos.

Por lo demás, comparto (y mucho) la preocupación del profesor García Amado no sólo por lo que el gobierno hace, sino, sobre todo, por la indiferencia, cuando no aplauso, con el que sus actuaciones son recibidas por la ciudadanía. Pero también me preocupa que el ciudadano García Amado haya sido uno de los que han jaleado ese linchamiento de un colectivo cuyas consecuencias ahora deplora el profesor García Amado.

Aliquando non licet Iovi quod licet bovi.

(Athini Glaucopis)

Anónimo dijo...

Nuestras instituciones son meros instrumentos no ya al servicio del bien común, lo que realmente las justifica, sino al de los intereses particulares de una casta politica-partidista. Es lamentable la utilizacion que se ha hecho del estado de alarma; se ha utilizado una vía excepcional, con sacrificio de derechos funadamentales, para meter en cintura a unos indeseables. No todo fin justifica los medios que se utilicen para lograrlo, al menos para algunos ciudadanos. El deseo de lograr el normal funcionamiento del espacio aéreo no se puede colmar de cualquier modo pues el sistema llega a violentarse de manera indecente. Lo triste de todo es que esa torticera manipulacion del sistema es lo de menos, no sólo para la clase política -ha sido eficaz- sino para la inmensa mayoría de la ciudadanía a la que le da exactamente igual lo que suceda "mientras haya gambas y cerveza".
El cenit de la barbaridad ha sido la prórroga. Absolutamente infundada, rayando en la mentira. Qué particulares esfuerzos se siguen haciendo para volver a restablecer la circulacion aérea? Quién lo sabe. Supongo que nadie lo sabe y a nadie se lo han dicho. Grosera manipulación, despreciable horor y error jurídico, vaya desprecio a las instituciones y a sus mecanismos de defensa. Da asco. Por qué la prórroga hasta el día 15 y no hasta el 10 o hasta el 7? Repugnante sucesión de engaños y desprecios a la ciudadanía que, sin embargo, permanece perdida.
Muchas gracias Sr. García Amado por sus reflexiones.

un amigo dijo...

Sobre el hecho de que sea bastante más grave perder la seguridad jurídica que perder un cochino vuelo ha abundado ya el anfitrión de estas discusiones, y lo dejo donde está. Creo que está claro que el decreto sólo en apariencia iba contra los controladoras, simpáticos o antipáticos que nos resulten: en realidad, iba contra los fundamentos del estado de Derecho.

Permítanme en cambio que me extienda, arriesgando ser repetitivo, sobre la otra parte del decreto, la que verdaderamente amenaza más, a medio/largo plazo, la circulación aérea: la privatización de NUESTRA sociedad de navegación aérea.

Están circulando lúcidos (y evidentes) análisis sobre cómo la rapacidad negligente de Ferrovial, ya muy criticada desde el principio de su gestión inglesa, ha causado el desastre de Heathrow. En pocas palabras, se han preocupado mucho más de cómo abarrotar las tiendas de mercancía navideña que de prevenir técnicamente una nevada (suficientes quitanieves, reservas suficientes de productos anticongelantes, etc.). Claro, esto segundo no vende.

Pues el decreto va a eso. A privatizar la gestión aeroportuaria española. A ponerla en manos de gente que piensa sólo en vender (naturalmente que carísimo, dicho sea de paso) bocatas malos, perfumes, licor, tabaco y baratijas. Hoy en día, el 60% de los ingresos de un aeropuerto proviene de las concesiones comerciales (de ahí que se diga, estuprando el adjetivo a la capitalista manera, que los aeropuertos con menos de un millón y medio de pasajeros anuales no son rentables). A manos de esos bellacos vamos. Les aseguro que cuando allí estemos, echaremos de menos a los controladores - nos parecerán hermanitas de la caridá, en comparación con los eficientes gestores privados.

Por lo cual, completo la diagnosis inicial: el decreto no sólo iba contra los fundamentos del estado de Derecho, sino que lo hacía por una razón bien precisa. PORQUE EL ESTADO DE DERECHO LES RESULTA INCÓMODO A UNOS CUANTOS PARA HACER NEGOCIOS.

Salud,

Anónimo dijo...

a mi tampoco me gusta la prórroga, pero donde manda patrón no manda marinero. ¿quién nos asegura que los controladores no persistirían en su chuleria? aún así, el estado de alarma es un estado no normal y no me gusta ni un pelo, que esté; para nadie. en serio, para nadie. aunque sea restringido y demás...

Anónimo dijo...

Hola, se que es un poco tarde para hablar de este echo pero me planteava si este Decreto se ajusto a los requisitos fijados por la ley, algun entendido me podria echar un cable ?