01 octubre, 2011

Danzad, danzad, benditos

En los años que llevo con este blog he debido de decir más de cuatro tonterías de las grandes y habré metido la pata en unos cuantos juicios sobre personas y cosas. El que mucho habla mucho yerra. Pero hay dos asuntos por los que bastantes amigos me llamaron reiteradamente al orden y a la mesura y en los que el paso del tiempo creo que me va dando algo de razón o, al menos, hace que duden los amables discrepantes de antes.

Una de esas cuestiones es el diagnóstico sobre Zapatero, aún presidente saliente y ya presidente silente. Hace o seis años que lo repito idénticamente, y al principio la gente me ponía pucheros. Cierto que no habré nacido para diplomático ni para maestro de ceremonias o director de protocolo y que más de una vez dije bobo cuando podría haber empleado eufemismos menos hirientes para la sensibilidad del votante, simpatizante o simple ilusionado lleno de fe, esperanza y caridad mal entendida. Sea como sea y al margen de gustos semánticos, creo que ya nadie duda. Bobo o poco listo, incapaz o no suficientemente capacitado, lelo o que no progresa adecuadamente, dígase como se quiera pero ya todo quisque ha caído de la burra. A uno, que no tiene más que una buena familia, unos cuantos amigos de ley y un oficio con el que ir tirando felizmente, le queda el inane orgullo de haber sido de los primeros que vieron o intuyeron lo que ahí había o, al menos, que lo dijeron a cara de perro. Que lo vieron y lo dijeron sin ser del PP ni de la derechona ni de los mercados ni de nada, solo un señor de su casa y de su blog. Ahora ya no lo repito más, pues no hay caso y se terminó el debate.

El otro tema es de mayor actualidad y puede que tenga más sustancia. Tal vez sobre él fui más insistente y claro en conversaciones privadas que en estos escritos en la red, pero también aquí lo he repetido un poco. Me refiero a la convicción de que este país va de cabeza a la ruina y de que en unos años, ya muy pocos, se nos habrá acabado la pijotería en el que nos habíamos instalado. Del Estado del bienestar, tal vez más presunto que real, más simbólico que efectivo, al malestar como estado y a la nostalgia de nuestros gloriosos años de cabezas huecas con hipotecas y a lo loco. De la frivolidad al frío, de la petulancia a la paciencia, del estiramiento al rigor mortis, de los zapatos italianos a las chirucas. No nos va a reconocer ni la madre que nos trajo al mundo. Y habrá que ponerse a trabajar de nuevo y que mandar a su sitio a tanto zángano y tiralevitas que se creía el rey del mambo y la quintaesencia de lo estiloso.

Me decían que no iba a llegar la sangre al río, que ciertos límites eran infranqueables, que todo acaba por arreglarse, que Europa. Para el caso, que Dios no nos abandonaría. Era cuestión de fe. En la Providencia. El pueblo elegido puede vivir tranquilo y santa Rita, lo que se da no se quita. Que cómo se iba a tocar a los funcionarios, dónde se ha visto, que cómo no va a poseer el Estado recursos para salir del paso, que a cuento de qué iban a correr peligro los hospitales públicos, las escuelas públicas, las universidades públicas… Pues ya está y en cosa de dos meses sabremos con exactitud lo que vale un peine. Gane las elecciones generales quien las gane, eso es lo de menos para lo que estamos hablando. Sólo votamos para elegir al capador y la campaña electoral la hacen los anestesistas. La íntima cirugía es inapelable y a cartera abierta.

La sangre todavía no ha llegado al río, pero ya mana abundante de las heridas. De las heridas de la abundancia. Los confiados se han vuelto más prudentes en sus réplicas, a los optimistas ya no les llega la camisa al cuello y hasta los pescadores de río revuelto empiezan a verlo demasiado turbio. Ya casi nadie se siente seguro y empezamos todos, todos, a imaginar reales ciertos ambientes que parecían de truculenta pesadilla. El futuro nos contempla con cara de perro y lleva en la mano un látigo.

Para los historiadores y los científicos sociales, si alguno sobrevive, quedará el gran enigma teórico: qué nos pasaba cuando estábamos tan contentos, por qué no le veíamos, primero, las orejas al lobo y por qué insistíamos después en que era una ovejita disfrazada; qué nos hacía pensar que el latrocinio podía impunemente institucionalizarse y convertirse en un sistema de vida tan digno como cualquier otro, la vagancia tornarse virtud entre iguales por imperativo constitucional, la desvergüenza hacerse exhibición sincera, la ineficiencia estructural presentarse como identidad de un Estado y de una pandilla de microestados chillones. En menos de nada nos hemos quedado con el culo al aire; o casi, pero todo se andará en cuanto se nos caigan los cuatro harapos que todavía nos cubren.

Qué nos ocurrió, se plantearán los investigadores del mañana, para que, al menos en los ámbitos de lo público, el que más trabajaba pasara por insolidario, para que el amiguismo y los enchufes coparan las instituciones y las administraciones y sus reglamentos. Qué hizo que los nuevos héroes fueran los cuentistas, los aprovechados y los ladrones. Cómo fue posible que, cuando nos tocaba votar, sea para presidir un gobierno central o autonómico, para alcalde, para rector, para cualquier cosa, no utilizáramos nada más que la dialéctica amigo-enemigo, aunque nuestro candidato rebuznara o llegara a los mítines con aquella cara de bandolero sin maquillar, orgulloso y confeso Tempranillo. Por qué los padres dejaron de decirles a sus hijos que el esfuerzo cuenta y que el saber no ocupa lugar, por qué los profesores se dieron a las mamarrachadas de colorines y dejaron de enseñar sus cosas y de corregir seriamente sus exámenes, por qué tantos competían para hacerse amigos del capo del barrio o tomarse unos vinos con el más trincón del municipio. Por qué.

A buenas horas, mangas verdes. Ajo y agua. Dolor de los pecados y a cumplir la penitencia. Para la enmienda apenas queda ocasión. Se acabó lo que se daba. Estamos, muchos, demasiado mayores para cambiar de principios y el examen de conciencia es demasiado duro. No hay dios que pueda tirar la primera piedra y aquí se pringó hasta el apuntador. Bastaría, y tal vez es mucho pedir a estas alturas, que recuperáramos un mínimo de decencia en el día a día, aunque sea con disimulo y sin reconocer abiertamente la faltas de antaño.

Me permito ponerlo en primera persona para no herir a nadie: tengo una hija pequeña y deberé transmitirle que el esfuerzo es grato, que ningún orgullo mejor que el de conseguir las cosas buenas con el trabajo propio y que no es mejor persona ni más interesante la que va en un coche enorme y vive de la estafa; o de la subvención. Tengo cada año unos alumnos y deberé armarme de buen ánimo para suspender al que no rinda mínimamente, aunque el fracaso escolar aumente y el rector de turno o el consejero de la cosa se ponga nervioso y tema que se les arruine alguna estadística falaz de cuando era feliz. Tengo unos pocos amigos excelentes y espero que volvamos a las amenas tertulias y a las reuniones con risas y conversación no apresurada, y hasta a las borracheras aquellas, qué diantre, ahora que ya sabemos que no vamos a ser ricos y que tendremos tiempo sobrado, pues no nos entregaremos al turismo como hicimos ni tendremos que salir a la carrera para fardar ante el del Club del Gourmet. No hay mal que por bien no venga; pero ya veremos qué pasa.

14 comentarios:

un poco del psoe dijo...

José Antonio Alonso, leonés, portavoz del PSOE en el congreso dice que " Zapatero ha sido el mejor presidente de la democracia " y " un presidente como la copa de un pino por cuidar más de aquellos que les ha afectado la crisis directamente".

A Zapatero, la verdad, es que le ha tocado la peor crisis en 80 años y nuestro país no estaba preparado para afrontarla. Podría haber sido mucho peor, similar a lo sucedido en Grecia.

Rubalcaba, para los socialdemócratas convencidos, representa un buen candidato, sin duda.

No es ser masoquista, es votar lo menos malo, dentro de lo que hay.

votemos lo que votemos, ahora, nuestra economía está prácticamente intervenida desde la Eurozona, más del 60% de nuestra legislación es mera transposición y desarrollo de directivas de la Unión Europea, y España presenta deficiencias estructurales en su economía, con un paro estructural en torno al 21%, la dependencia del turismo de sol y playa, el ladrillo y la cultura de la subvención.
En un mundo globalizado, hablar de soberanía española, suena a mero sarcasmo. La crisis está siendo global, y a España, por su debilidad, le tocó de lleno. La gestión de la misma por parte de Zapatero no fue tan catastrófica-horrible como se dice.

los que sí deben de tener una " agenda oculta " de tirar para atrás, son los del PP, auspiciados por las olas de medidas de austeridad, demandadas por ciertos sectores sociales.
El PSOE asegura, al menos, que nunca haría lo que está haciendo la derecha en Cataluña, con los centros de salud y recortes a la sanidad pública en general. Las comunidades más endeudadas son las gobernadas por el PP. Votar a Rubalcaba no es votar al catastrofismo anunciado. Se puede hacer un buen papel.

A pesar de todo, no me convence el bipartidismo, las leyes electorales, la construcción o deconstrucción territorial del estado, el desempleo altísimo, etc

vota Rubalcaba dijo...

vota Rubalcaba: escuchar, hacer, explicar.

cristina dijo...

No hay que perder el sentido del humor. ¿Has ido ya al Museo de la Crisis?

http://ulpianoellapidario.blogspot.com/2011/03/el-museo-de-la-crisis.html

Rogelio dijo...

pidelLa destrucción de empleo, y la degradación de su calidad, va a seguir produciéndose por varios motivos:

- Las políticas de austeridad públicas y privadas a las que obliga la crisis.

- la maduración de la sociedad, que lleva implícita hábitos de consumo a su vez más austeros.

- la tecnología destruye sistemáticamente empleo y genera deflación.

- la burbuja laboral derivada del modelo irresponsable y ultraliberal en materia de inmigración.

Ahora bien, gestionar adecuadamente un escenario de esa guisa precisa de políticos competentes y no de zoquetes inmaduros, sustentados por partidos políticos cuya utilidad al margen de su propio beneficio es para mí un misterio similar al del punto G.

Creo que Botín estaría conforme con el primer comentario punto por punto.

Ha debido tener balsámicos efectos
la arenga de Felipe "Slim" González en el meeting point y las bases entran en la pelea con ímpetu renovado.

130 años de historia dijo...

Con todo este panorama, lo que se trata de dilucidar es el apoyo a aquellos que van aprovecharse de la recesión para finiquitar el estado social o a los que dicen defender el estado social y democrático de derecho, frente a más y más recortes y " políticas de austeridad ".

Reconocemos que ha habido recortes apreciables en el gobierno Zapatero último, pero la derecha derecha pide más y más, privatizaciones y acabar con " colchones sociales". Rubalcaba, escucha, hace y explica.

Anónimo dijo...

vota izquierda unida, I U

Garciamado dijo...

Oigan, compadres o comadres, si me siguen llenando esto de chabacana propaganda, voy a borrar los comentarios y me voy a ciscar en ustedes y en sus candidatos. En seis años creo que no he borrado ni tres comentarios, pero hasta aquí hemos llegado. Se puede argumentar al hilo del post lo que se quiera y vale también expresar opiniones políticas, pero lo de vota a tal se lo meten donde les quepa. Los carteles electorales se los cuelgan ustedes del cuello y desfilen por las calles con ellos, si es que por tal les pagan. O pongan su auténtio nombre debajo de la propaganda, por lo menos. Y esto vale para cualquier partido.
Se han confundido de lugar, esto es un blog, no el excusado.

perro pulgoso dijo...

¿ Qué hay de defender a los débiles, cuando se encuentran en la más absoluta de las mierdas y hasta sus madres reniegan apestadamente de ellos?

Denostar, cagarse en Zapatero, hoy, me resulta tópico vulgar facilote, grosero e iracundo, máxime cuando no es el responsable directo de la recesión. Salva la cuestión, que usted ya vislumbrara en él, desde el principio, sus futuras " obras y saberes ", fiel, a la capacidad lúcida de videncia de usted.

Anónimo dijo...

Estimado colega:

Es mu fácil echar la culpa a Zapatero de todos los males.

Te refresco la memoria al mencionar que la crisis del ladrillo proviene de siniestro gobierno Aznar que declaró todo el suelo como urbanizable.

En fin, espero que gane Rajoy; así la revolución definitiva y la guillotina -que nunca tuvimos las oprtunidad de aplicar, como país eternamente retrasado- estará más cerca.
Estamos deséandolo.

Anónimo dijo...

Es verdad que no tengo ninguna confianza en Rajoy, pero que eso me obligue a comulgar con políticas y políticos como Leire Pajín, Montilla o el propio Zapatero hay un enorme trecho.

Anton

Moriarty dijo...

Leyendo los comentarios crece mi convencimiento de que lo de este país no tiene solución.

Al autor del blog: enhorabuena. No va usted mal equipado para los tiempos que se avecinan.

Saludos.

Moriarty

pásese pero ya al PP dijo...

Sr Amatus, ¿ por qué no se hace ya sin ambage ninguno del PP?

La izquierda ya no existe, fuera de algunos grupúsculos marginales, la socialdemocracia como gestora del capitalismo agoniza. Hoy, todo chico-bien se declara "liberal ", por pose elegante y educada, de cierta sofisticación intelectual. Usted, catedrático de universidad, nada más y nada menos, debe ya subirse al carro de " los ganadores " y al " carro del cambio". Además, la cultura socialdemócrata en España es una mera importación de la cultura política alemana del " Estado social", mezclada con un canto apestoso demagógico a los " descamisados ", a los restos del naufragio ideológico y al internacionalismo social de origen barrio populoso de gran ciudad.
Lo que quiere la gente es un " cirujano de hierro", " trabajar y mano dura", que se acaben "los chanchullos " y "el latrocinio ". Por éso, pásese ya a las filas peperas: opus dei social, gentes revanchistas. demócrata cristianos de bien, clases medias legítimamente egoístas y privatistas, acentos pijos y paisanos del pueblo labriego cejijuntos y anti tánta cultureta y desenfreno gay y postmoderno, todo en privado y por la pasta, una grande y libre " España mítica" y no pactada-gestional, unos neocon banqueros y bancarios y un ... antizapaterismo visceral, de devoto fervoroso de Intereconomía y Mario Conde, la trilateral y los atentados a los abogados laboralistas, etc, etc

lo que se dice de José Luis dijo...

Zapatero es masón, pertenece al club Bilderberg, tiene los ojos más bonitos de la política masculina española, es gay. Sus hijas participaron en el día del orgullo, es ateo o agnóstico, es socialdemócrata o socialista democrático parlamentario y constitucionalista, fue profesor ayudante de derecho constitucional, fue uno de los diputados más jóvenes en el congreso de los diputados, es el antiCristo, es el que lleva a la ruina a España, arruinó España, creó más de 5 millones de parados, de familia bien de provincias, veraneaba en Gijón o Luanco ( Asturias ), es bobo o zoquete, se hicieron bromas sobre su inteligencia dudosa, es tonto, etc, es el Mesías de León, exige fe ciega en él, es maquiavélico y corruptísimo, es el peor presidente de la democracia, es el mejor presidente de la democracia, me siento muy orgullosa de haber trabajado con José Luis Rodriguez Zapatero ( Elena Salgado ). Es el causante de la crisis, de la recesión, de los tifones, maremotos, huracanes, inundaciones, terremotos y demás catástrofes. Nunca hubo tan grande extensión de los derechos civiles a todos los ciudadanos sin discriminación, como cuando su primer mandato, es un demócrata valiente y convencido, está acabando definitivamente con el terrorismo,
estamos saliendo ya del retroceso económico, supo capear la crisis con valentía y arriesgándose a perder más de un millón de votos, protegió a los parados con las prestaciones agotadas,
mantuvo el estado de bienestar y sus conquistas a pesar de la crisis, supuso el mayor recorte en derechos sociales de la democracia, etc, etc

Lopera in the nest dijo...

Hay todavía algunos que siguen insistiendo en que España no caben Chaves Nogales, Pío Baroja, Severo Ochoa, Ortega y Gasset, etc. Aquí hay que "apuntarse" al PP si concluyes que los que nos han gobernado los últimos ocho años, han sido los peores desde que se murió el General en su cama. ¿Tendrá el Prof. García Amado tener que pedir perdón por ser Catedrático?.