02 octubre, 2005

Breviario de bitácora. 3-X-05.

- Cuenta hoy el Diario de León que un chimpancé ha logrado dejar de fumar después de dieciseis años de adicción. No sé yo si eso va a estimular mucho a los fumadores humanos para dejar el vicio, o si más bien les va a parecer que dejar de fumar es hacer el mono. Como cuando algunos del PP o de la Conferencia Episcopal invocan como argumento a favor de la indisolubilidad matrimonial que hay ciertos primates superiores, ciertos monos, que permanecen toda la vida con la misma pareja. Otra manera de hacer el mono y, encima, el mono rarito. ¿Por qué no nos cuentan que son muchos más los animales, criaturas de Dios, monos y no monos, que le disparan a todo lo que se mueve sin tener que pasar por el confesionario ni por el psicoanalista? La razón está con las minorías, al parecer.
El día que un grupo de monos reivindique su derecho colectivo como nación la habremos pifiado definitivamente. Y todo se andará. Al tiempo. Al fin y al cabo, ¿qué es un rebaño?

- En la inauguración del curso de la Universidad de Oviedo, el Presidente del Principado, Sr. Álvarez Areces, dijo que resultaba inaceptable que en la Universidad se siguiera suspendiendo a tantos estudiantes y que había que buscar el método para que fueran más los aprobados. ¿No habrá pensado el Sr. Areces que tal vez el problema es que son muy torpes y vagos muchos de esos alumnos que tanto suspenden? ¿Deberían superar los cursos y carreras también los más lerdos? Temo la respuesta. Así que mejor retiramos la pregunta.

- Siguen las discrepancias sobre la procedencia de las balas que mataron en la valla fronteriza de Ceuta a los cinco inmigrantes que trataban de entrar en territorio español. Dicen los de acá que fueron los de allá los que dispararon –y parece bastante claro- y dicen los de allá que fueron los de acá. ¿Cómo no se les ha ocurrido a Mohamed VI y ZP una solución de consenso, que satisfaría a los dos y pondría fin a la disputa? Sólo tendrían que decir al unísono que fue Aznar quien disparó, y todos tan contentos.

- Ayer estaba yo tomando un café en un bar de mi tierra y una señora y un señor, sentados en mi lado a la barra, contemplaban en la televisión una carrera automovilística y veían que uno de los coches chocaba. “Mira, ese se defenestró”, dijo la señora. A lo que su acompañante respondió: “sí, en estas carreras se defenestran muchos”. Estos dos paisanos míos podrían ser locutores deportivos. O licenciados de la Universidad que quiere Areces en Asturias. ¿O profesores?

- Ayer domingo lo decía un columnista de periódico y no está de más repetirlo: si tan sensible es ZP a la autodeterminación de las naciones, ¿por qué no defiende la autodeterminación de la nación saharaui?

- Cuentan que durante su estancia de ayer en su tierra leonesa, al Presidente se le preguntó sobre si se aprobaría o no en el Congreso el Estatuto catalán, ante a lo que se respondió con una de sus precisas y bien medidas respuestas, tal que así: “Que sique, que noque, que a mi novia le gustan los albaricoques. Que noque, que sique, que a mi novia le gusta el palique”. No quedó lugar a dudas.

- Si finalmente en Alemania se hace un gobierno de coalición entre los dos mayores partidos algunos nos vamos a morir de envidia. Pero aquí el jefe seguirá pensando que antes pactar con el diablo que con esos cabrones de la derecha. Talante a manos llenas, talán, talán.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustaría saber si para garciamado el concepto "tierra" tiene cierta analogía interpretativa con algún nacionalismo o es por hablar de dónde se proviene, el caso ZP es Valladolid la denominación de orígen, o "tierra" es sinónimo del mundo entero o de patria chica.
El empleo de tierra como algo vinculado intimamente a uno (interpretación literal mía)se aleja de la universitas democracia justiciaparatodos; ... supongo.

Garciamado dijo...

Pues yo diría que la diferencia entre el amor a la tierra y el nacionalismo es la siguiente: yo puedo sentirme emocionalmente vinculado a "mi tierra" sin pretender que ese vínculo emocional tenga ningún tipo de traducción a política y poder. Que yo quiera a los de "mi" pueblo y me guste verlos no tiene por qué implicar que lso de mi pueblo debamos tener representación en la ONU, por ejemplo. Es más, mejor que no, pues se nos jodería el pueblo por andar discutiendo a qué listillo nombramos para que nos represente en la ONU.
Y la inversa también se da a menudo: uno puede ser nacionalista sin tener ningún amor a la tierra, por ejemplo porque sólo quiere pillar plaza de representante en la ONU.