25 febrero, 2006

Diálogo en el cielo entre Dios y Rajoy.

Están Dios y Rajoy sentados en una salita de estar, una de tantas en las amplias dependencias celestes. A Rajoy le han dicho que el salón principal está en obras y que disculpas y tal.

D.- Siento lo de Ángel, pero tienes que entenderme.
RJ.- Él estaba muy ilusionado con esta visita y quería acompañarme. No sé cómo se habrá tomado lo de tener que esperar en el hall y que no lo recibas conmigo.
D.- Debes calmarlo. Y date cuenta de que en este momento su actitud no me conviene. Excita a los rivales.
RJ.- Él se siente un soldado tuyo, hace por ti lo que sea.
D.- Sí, pero no acaba de pillar nuestro rollo ecuménico.
RJ.- Es que tiene un poquillo de nostalgia de otros tiempos, de cuando las hogueras y todo aquello.
D.- Tenéis que convenceros de que aquello pasó. Ahora se impone una política de diálogo y consenso.
RJ.- De todos modos, al cielo le iría mejor si nosotros ganáramos las próximas elecciones.
D.- ¿Y qué haríais?
RJ.- Construiríamos nuevas catedrales. Ya anda Zaplana buscando unos terrenitos.
D.- Espero que sean baratos, no tenemos las arcas para dispendios.
RJ.- No te preocupes, son cuatro perras. Luego recalificamos, ponemos una estación del AVE y urbanizamos un poco.
D.- ¿Para que la gente vaya cómodamente a rezarme?
RJ.- Claro, claro. Incluso que puedan tener allí su segunda residencia con todos los servicios. Y en la costa, imagínate. Pensarían en ti mientras contemplan la inmensidad del mar desde sus apartamentitos.
D.- Suena bonito, sí. Pero me pega a mí que lo de pillar poder lo tenéis chungo.
RJ.- Hombre... perdón, Dios, si nos echaras una manita...
D.- ¿De qué manera?
RJ.- Habíamos pensado que tal vez unas plagas... Como cuando lo de Egipto y tal. Fue divertido. Hemos estado mirando el catálogo y...
D.- ¿Qué catálogo?
RJ.- El de plagas.
D.- Ese catálogo está desfasado, es de cuando yo era más joven y tenía otro temperamento.
RJ.- De todas maneras la gente necesita algún susto para salir de su hedonismo y reflexionar seriamente.
D.- ¿Y qué habéis pensado?
RJ.- Esto... no sé, tal vez una gran sequía, o una guerra...
D.- Claro, como os fue tan bien con la última.
RJ.- ¿Y qué tal una plaga de langosta?
D.- ¿Os parece poca plaga lo de la gripe aviar?
RJ.- Je, je, ahí estuviste fino, sí. Lo que pasa que tienes que hacer que enfermen unos cuantos pollos en las comunidades del PSOE, jeje.
D.- Oye, oye, que no he sido yo, ya te he dicho que me he quitado de lo de montar plagas. Lo de los pollos no es cosa mía.
RJ.- Pues quizá nos alcance con algún programa promocional que cuente con tu apoyo.
D.- ¿Qué has pensado?
RJ.- Que tu Iglesia proclame que el 2007 sea un año mariano.
D.- ¡¿....?!
RJ.- ¿Lo pillas?
D.- ¡Mariano!, ¡no me ofendas!
RJ.- Perdón Su Santidad, no era mi intención.
D.- Apea los tratamientos, que no das una.
RJ.- ¿Entonces no?
D.- No, no puedo pringarme tanto, tal como están las cosas. Además, ya tenía pensado consagrar el 2007 a una de las virtudes teologales.
RJ.- Ay, Dios, que te veo venir. Perdón. ¿A cuál?
D.- Será el Año de la Esperanza.
RJ.- Es una gran idea, Majestad... esto..., pero... tal vez esa virtud merece más que un año. ¿Qué tal si le consagramos toda la década del 2020?
D.- ¿Pretendes mangonear mi Suprema Voluntad? Y ya te he dicho que no me pongas tratamientos a tontas y a locas.
RJ.- Dios mío, te noto un poco tenso con nosotros, tus humildes y entregados servidores.
D.- La verdad es que no me tenéis muy contento, para qué negarlo.
RJ.- Pero si sólo queremos seguirte y seguir tus mandamientos al pie de la letra. Hágase en nosotros tu voluntad.
D.- Mariano, Mariano, ese discurso no es tuyo. A ver si inventáis algo original y dejáis de plagiar la Biblia.
RJ.- Sigo sin comprender por qué estás cabreado. Somos un partido católico.
D.- Sí muy católico, ya lo he visto. Unos libertinos es lo que sois. Muy ligeros de cascos y cambiando de esposa a cada rato. Folláis mucho más que los progres y eso me tiene de los nervios. Si seguís así me cambio de bando, aviso. Aprende de ZP. Son soles esos muchachos.
RJ.- Señor, tú sabes que nos hemos opuesto a la ley del divorcio, a la de matrimonio homosexual y a todos esos desmadres legales.
D.- Desmadres, desmadres. Bueno, dejemos eso. Lo que necesitáis es modernizar vuestro discurso político.
RJ.- Ah, por eso no te preocupes. Ya tenemos el slogan para las próximas elecciones.
D.- ¿Cuál?
RJ.- Mariano y cierra España. ¿Te gusta?
D.- Ni gota.
RJ.- Por qué, es perfecto. Imagínate. Si ganamos con ese lema damos el primer paso para rehacer una gran España confesional, consagrada a ti.
D.- No me interesa, Mariano. No quiero ofender a los catalanes.
RJ.- ¿A esos separatistas?
D.- Bueno, bueno, no te quedes en las cosas accesorias de la política terrena, debes ampliar tus miras hacia objetivos más elevados.
RJ.- Pero, Dios mío, puedo demostrarte que nosotros te queremos más y te adoramos mejor que ellos. Malandrines, que son unos malandrines.
D.- ¿Ah sí? ¿Y cómo piensas demostrarlo?
RJ.- Con firmas, Señor.
D.- Ya, con firmas. No escarmientas.
RJ.- Te conseguiré tres millones de firmas. La pregunta será: “¿Quiere usted una patria consagrada a Dios en lugar de este lío de naciones ateas?”.
D.- Mariano, como se te ocurra mencionar mi nombre en vano te capo.
RJ.- Sólo queremos salvar tu obra en Cataluña.
D.- Por ese lado estoy tranquilo. Han venido a verme Durán y Mas.
RJ.- ¿Cuáles más?
D.- Artur Mas, Mariano, que no te enteras.
RJ.- Es que hace tanto que no me hablan... ¿Y qué te han dicho?
D.- Me han dado su palabra de que en cuanto se autodeterminen van a editar unos catecismos en catalán primorosos, encuadernados en piel y con mi nombre en la portada en letras de oro.
RJ.- ¿Sólo eso? Podemos mejorar la oferta.
D.- Y que si consiguen plena autonomía fiscal establecerán un impuesto altísimo para el sostenimiento del clero catalanoparlante. ¿No son divinos?
RJ.- Señor, pero están rodeados de ateos, mira Carod y todos esos.
D.- Nada, nada, me han dicho que ellos los controlan. Y que a ZP lo tienen también agarrado por la parte menos santa. En un par de añitos tenemos una Cataluña católica y posmoderna, una virguería.
RJ.- Señor, veo que no nos apoyas.
D.- Sí, Mariano, sí os apoyo. Mi cariño lo tenéis al completo.
RJ.- Ah, gracias mi Señor.
D.- Mira, tengo una idea. Coméntala con Ángel y Eduardo y la vais valorando.
RJ.- Qué bien. Dime, dime, Señor.
D.- Verás, vamos a abrir ahora unos monasterios muy bonitos en Eslovenia. Una pasada. Vida retirada, oración, penitencia suave. Estamos buscando abades con buen nivel y que sean buena gente.
RJ.- Pero nosotros estamos comprometidos con España, Señor, servir a la patria y eso.
D.- Mariano, Mariano, que te me pierdes. ¿Es la patria más importante que yo? Hay que reconquistar Eslovenia para la fe, Mariano, y para esa santísima tarea necesitamos gente con vuestro talante, auténticos soldados míos.
RJ. Lo pensaré Señor, y se lo diré a mis compañeros.
D.- Gracias, Mariano. Necesitáis reforzar vuestra fe y curtiros en la caridad y el amor al prójimo.
RJ.- Lo haremos, Señor, si tu lo mandas.
D.- Así me gusta, Mariano. Puedes ir en paz. Y saludos para Esperanza.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Teología de la compensación?

Anónimo dijo...

Que Dios diga "no quiero ofender a los catalanes", sublime.

Juan Antonio García Amado dijo...

Etología del equilibrio inestable.

Anónimo dijo...

Etoología.