28 mayo, 2007

E(l/r)ecciones

Estoy seco, ago(s)tado, exprimido, lelo. Y con esas ganas de fumar que te asaltan cuando estás desganado. Para colmo, no acabo de recuperarme de la visita al Musac de hace unos días y de la impresión por los acontecimientos que allí se vivieron. En resumen, que no se me ocurre nada que escribir hoy aquí, por lo que no me quedará más remedio que comentar las elecciones de ayer, que ya ves qué tema y qué emoción más grande.
Algunas cosas van quedando claras. Por ejemplo, que vota muy poquito más de la mitad de la gente. Si a los que se abstienen sumamos otro buen puñado de electores que votan en blanco, nos sale eso, que son muy pocos más de la mitad los que toman partido. Los que toman por el partido. Por cierto, qué difícil es ver en los periódicos digitales el índice de participación, y más difícil aún conocer el número o porcentaje total de votos en blanco.
Curiosamente, la participación total es casi cuatro puntos porcentuales más alta en las autonómicas que en las municipales, lo que tal vez se explique porque no había elecciones autonómicas en Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía, comunidades fuertemente abstencionistas. Ya se sabe que los ricos son perezosos; o que lo de ir a votar es cosa de pobretones sin identidad nacional ni perro que les ladre.
Pues de ese cincenta por ciento -poco más- de ciudadanos que se animaron a echar la papeleta por alguien, poco menos de la mitad votaron por el PP y otros tantos por el PSOE. De lo que se colige lo siguiente: una cuarta parte de los españoles es del PP aunque diluvie y otra cuarta parte del PSOE aunque caigan chuzos de punta. Y esa adscripción no la cambia ni un terremoto ni nada que hagan o digan (o deshagan o callen) los candidatos de un partido y del otro. Son convicciones firmes, pues se parecen a las que mueven a las hinchadas de los grandes equipos de fútbol. Puede Zapatero hacer lo que le dé la gana, que esos incondicionales lo van a votar aunque rebuzne. Y si el que rebuzna y se echa al monte es Rajoy, tres cuartos de lo mismo.
Ah, ¿que también hay gente que votó por IU, por ejemplo? Puede ser. Pero, entonces, ¿por qué cuentan desde ya como alcaldías seguras del PSOE aquellas que puede controlar ese partido o agrupación independiente?
¿Y la otra gente, la que no vota o vota en blanco? Pues seguramente a ésos tampoco los va a apear nadie de sus trece, salvo que haya un atentado gordo el día antes de la jornada de reflexión. Pero, a falta de tal –por fortuna-, apartan de sí el cáliz de tener que pronunciarse por Rajoy o Zapatero, que para ellos tanto montan.
Con todo esto uno se pregunta: ¿para qué se hacen las campañas electorales? No quisiera pecar de exagerado, pero apostaría a que nada de lo que haga o diga en la campaña este o aquel partido hace que cambie el voto –o la decisión de no votar o de votar en blanco- ni un dos por ciento de la gente. Entonces, ¿por qué no se hacen campañas de un par de días, como máximo? Para colmo, los únicos que podrían ganar algo, que son los bancos que dan créditos para pagar tanta foto, tanto salón y tantos viajes, acaban quedándose a dos velas, pues los partidos no tienen la costumbre de pagar sus deudas, sólo faltaba. Aunque, bien pensado, puede que los bancos ganen igual.
Eso sí, qué contentísimos están hoy todos. Tan monos.

5 comentarios:

VOX POPULI dijo...

Ilmo Sr catedrático
le diré como VI acaba de decir en su respuesta sobre las elecciones municipales y autonómicas que la mayoría de ese 50% que VI nombra, es una masa borreguil que tiene muy poca cultura y lee muy poco, entonces esa masa es engañada por partidos capitalistas y liberales y por los sindicatos amarillos de la actualidad que engañan y esclavizan a la gente obrera con sus promesas y sus engaños.
Porque los políticos de la globalización que tenemos en España, sin entrar en asuntos europeos, no saben tomar una decisión moralmente y decisiva mentalmente qué es lo que están votando porque da la casualidad que la clase trabajadora bastante tienen con trabajar como esclavos para no llegar a mitad de mes o a últimos de mes ya que somos engañados por estos vividores que se han hecho profesionales de la política como si fuera una profesión, pensando que tienen todo el derecho a ejercer por decreto y por ley lo que hay que hacer y lo que no se debe de hacer.
Yo, como buen ciudadano, que me he leído a todos los grandes pensadores de la historia politicamente empezando por Carlos Marx, Trostky, el bendito de Stalin, Bakunin y un largo de etc...le diré que el mejor sufragio de las urnas son las urnas rotas porque lo único que hacen estos pòliticastros es ensañarse con esa minoría que les vota para pedirles pan y sal y una vez que pasan las elecciones de cualquier tipo lo único que nos dan es cal, cemento y arena para construir viviendas para los grandes capitalistas para lavar el dinero negro que tienen en la cueva, por lo tanto, si lo piensa VI un poco como yo verá que las urnas han de estar rotas y no aguantar esta tiranía política que tenemos que es una auténtica dictadura de partidos la que tenemos actualmente en España.

Anónimo dijo...

jodó!

Joaquín dijo...

No descalifiquemos tan pronto a los electores que no votan:

1. Pobres de solemnidad (¿15, 20 por ciento?).
2. Enfermos, ancianos e impedidos.
3. Ocupados (bomberos, fuerzas de orden, militares, viajantes, enfermeras, monjas de clausura...).

El resto, sí, son jóvenes pasotas, o furbo-adictos narcotizados, o bebedores de cerveza en barra, o simplemente estaban en la playa.
Abstencionistas de verdad, es decir, lo que toman la decisión de no votar, son muchos menos de los que nos parece. El resto es el electorado "técnicamente inactivo".

Muy buen blog, sí señor.

Antón Lagunilla dijo...

Estimado G.A.:
Se equivoca, los bancos no ganan igual, ganan muchíííííísimo más.

Un amigo dijo...

Testimonio de un abstencionista, conectado con lo que se hablaba aquí pocos días ha.

Las listas cerradas son trágicas, no sólo en lo teórico, sino sobre todo descendiendo a la práctica.

¿Cómo describir la náusea que sobreviene a uno que tenga que decidir entre la bellaquería sinvergüenza de una Aguirre y la sinvergonzonería bellaca de un Simancas?

Que conmigo no cuenten. No en mi nombre, desde luego. Al menos me queda el pequeño derecho al pataleo de bajarles en una miajita la participación.

Por mí, que los joda un pez. Si algo tengo claro, es que el (muy dudoso) éxito futuro de la sociedad pasa por el fracaso de esta casta parásita e impúdica. Mi higiene personal, desde luego, me exige tomar distancia. De manera que me he ido el sábado por la mañana y he vuelto ayer miércoles por la noche, y me he abstenido de leer prensa y de navegar por interné. Nada de importante ha ocurrido: la vida sigue.