17 septiembre, 2009

He recibido una oferta

Esta mañana andaba aún desperezándome cuando conecté el ordenador para ver el correo electrónico. Es una verdadera dependencia de estos chismes la que tiene uno. Pensaba que qué pereza ir a la Facultad a encontrarse quién sabe con qué nuevos papeles o qué inútiles convocatorias. No es que se pierda la vocación, es que en la universidad ya no se hace lo que sería esperable, sino el chorras todo el día. Con el riesgo añadido de tropezarse en un pasillo con un pedobobo de ésos y tener que contenerse por no llevar machete ni tener lista una coartada. Además, anoche tuve cena y trasnoché un poco, orujos de por medio, Elsa se ha despertado muy temprano y en León hace ya un frío que pela. Total, y en resumen, que me apetecería más meterme en la cama de nuevo o hacerme la pedicura, yo qué sé.
En esas meditaciones me hallaba cuando leí el primer mensaje en mi correo. Qué sobresalto, qué súbita alegría. Comenzaba así: “Hemos estudiado su currículum y le queremos ofrecer trabajo”. Y seguía con esto: “No tendrá que ir a la oficina”. Se me amontonaron las hipótesis, unidas todas a una gran certeza, la de que al fin alguien había leído detenidamente mi obra y valorado mis variados méritos y mi singular carácter, y que se me quiere hacer justicia. Creo que es bien humano ilusionarse así, pero cuando uno se ha pasado media vida meditando sobre la norma fundamental de Kelsen, la tópica jurídica de Viehweg o la teoría de la argumentación jurídica de Perelman (y no les quiero dar más ejemplos de la clase de desatinos que pueden consumir la biografía de un profesor de mi disciplina), llega a pensar que la vida no es más que un sacerdocio sin Dios y la profesión académica una pura paja mental, con perdón. Y, claro, recibes un mensaje así cuando ya no te sientes en edad de merecer, y se te reverdece la ilusión. ¿Querrán darme un cargo en el Ministerio de Educación, convencidos de lo acertado de mis propuestas de pedagogicidio? ¿Me nombrarán jefe de una célula del CNI integrada por sanguinarios expertos en muertes sin rastro, con el mismo propósito? ¿Me pondrán al frente de una agencia evaluadora de agencias evaluadoras, con el secreto propósito de torturar a los torturadores? ¿Pretenderán acaso, imprudentemente, que me haga amigo de Zapatero para consolarlo con mi ameno talante en estos momentos en que dicen que está solo y harto de ministras sin conversación y con poco ses/xo?
Tembloroso y francamente excitado, seguí leyendo. El resto del mensaje es enigmático, como corresponde a cualquiera de las posibilidades que acabo de enumerar. Dice de esta manera:
Necesitara:
1. De 4 a 7 horas libres al dia
2. Bujon personal de correo en Internet
3. Telefono para comunicacion
Si le interesa, escriba una carta a nuestro administrador a la direccion: heglandzadlt1@hotmail.com
En la carta escriba sobre usted, indicando su nombre y edad.Todas las instrucciones acerca del trabajo le enviara en la carta de respuesta.
Un saludo
Firma el mensaje una tal Sadie Quintana, pero supongo que se tratará del alias de algún agente especial. Además, por la prosa parecen extranjeros éstos que quieren contactar conmigo a la vista de mi recién descubierta valía. ¿Ustedes qué creen que debo hacer? ¿Les escribo? ¿No será traicionar a mi universidad? ¿Y si luego el rector intenta retenerme duplicándome el sueldo o pasándome un par de secretarias de buen ver? ¿Y si mis compañeros de Departamento firman un manifiesto con el ruego desesperado de que no los abandone, pues no se sienten capaces de vivir sin mi ciencia y mi salero?
Me corroen las dudas, sudo en frío, me tiemblan las manos. Ahora suena el teléfono fijo. ¡Y mi móvil! Y veo por la ventana que se acercan unos señores con bata blanca y unas correas. ¡Dios mío, deben de ser ellos!

6 comentarios:

Carmen dijo...

Me va a llamar aguafiestas pero sepa que Jesulín también ha recibido el mismo mensaje.
Por los requisitos exigidos se puede tratar de cualquier tipo de secta, bien sea religiosa o política, vaya con cuidado.

Un cordial saludo.

IuRiSPRuDeNT dijo...

Bien se ve que hay que ser más explicito con usted.

PD: HAY UN PUESTO VACANTE EN EL CONSEJO ASESOR DE aneca.

En fin lo que tiene que hacer una.... Usted mismo

Luis Simón Albalá Álvarez dijo...

Debo ser de los pocos ue encontré interesantes las clases de Filosofía del Derecho, Rawls, Perelman, etc. Es hoy el día que disfruto leyendo de vez en cuando algún texto de la materia, así como el Paserín d'Entreves recomendado por Ignacio de Otto en aquellos años de la transición del Derecho Político al Derecho Constitucional.

Berubara dijo...

"Creo que es bien humano ilusionarse así, pero cuando uno se ha pasado media vida meditando sobre la norma fundamental de Kelsen, la tópica jurídica de Viehweg o la teoría de la argumentación jurídica de Perelman (y no les quiero dar más ejemplos de la clase de desatinos que pueden consumir la biografía de un profesor de mi disciplina), llega a pensar que la vida no es más que un sacerdocio sin Dios y la profesión académica una pura paja mental, con perdón."

No pude evitar soltar una carcajada ante tan categórica afirmación por parte de un profesor que he leido, sobre otros profesores que también he leído, acerca del futuro que le espera a alguien que, como yo, acaba de iniciar la senda de la Filosofía del Derecho.

Su comentario me hace comprobar de primera mano que, al menos, las personas que se pasan media vida pensando en Kelsen no pierden el sentido del humor.

Rafael dijo...

Así empezó un tal Nash y acabaron dándole el premio nobel de Economía, entremedias tuvo otros episodios interesantes, como sabe casi todo el mundo.
Suerte.

Berubara dijo...

Jajajajajajaja!!!