30 octubre, 2006

Breve tratado de antropología religiosa

Tenían miedo y, para mitigarlo, inventaron un dios que los aterrorizara.
Su dios les dijo: honradme. Y le hicieron sacrificios humanos.
Su dios les dijo: yo soy amor. Y mataron en su nombre a todos los que no lo querían bastante, como si les hubiera dicho “yo soy amor a mí mismo”.
Su dios los hizo libres, pero con libertad condicional.
Cada vez que cambiaban de idea, reformaban la teología y retocaban el dogma.
Sus convicciones religiosas son estrictas: en lo que no les conviene, se proclaman creyentes no practicantes.
Cuando algo les sale bien dicen que ocurrió gracias a su dios. Cuando les sale mal, callan y no dicen que es culpa de él.
De los males del mundo no responde ni dios.
Su teología desconoce la responsabilidad objetiva del fabricante.
Cuando no son capaces por sí de amar a los demás dicen que los aman por amor a dios.
Cuando su dios, en su infinita bondad, se enfada, manda plagas y desgracias.
Su dios es nacionalista: quiere más a los de su pueblo. ¿Su pueblo de él o su pueblo de ellos?
Cada vez que en su teología apareció un Beccaria lo quemaron para que las condenas siguieran siendo eternas y sin debido proceso.
Y qué empeño en quemar a los que hacen mejor y más benéfico uso del don supremo que su dios puso en todos: la razón.
Su dios creó a todos, pero aplica(n) la dialéctica amigo-enemigo.
Su dios creo los cuerpos de la nada, pero con libro de instrucciones: esto se toca, esto no se toca, esto según y cómo.
La mayor preocupación: saber quién es el padre.
El paraíso celestial asusta porque no hay vuelta atrás. ¿Y si nos aburrimos?

31 comentarios:

tumbaito dijo...

¿Las creencias religiossas de los que nos han precedido no merecen un mayor respeto?

roland freisler dijo...

Cambiese en el post del profesor dios (para mí , Dios)por democracia y tendrán un post verdadero, objetivo y que ofenderá unicamente, como muy bien "a" (homenaje a Tumbaíto) señalado Tumbaíto, a los que cobran por alabarla.

IuRiSPRuDeNT dijo...

....
PD: Cambien el término dios, y llamenle, PP ó PSOE toque de arrebato.

Cuantas putadas se ejendran o se encubren en nombre del caompañero de partido. Cambien partido: por interés.

Antón L. dijo...

Hace mucho que no queman a nadie. Ahora lapidan, degüellan, ponen bombas con o sin mártir adosado al explosivo, o estrellan aviones repletos de gente contra los edificios. ¿está ud. seguro de que es porque tienen miedo?

joven dijo...

Cambien la palabra "dios" por "calidad de vida" o en algunos casos por "medio ambiente".

Cuando alguien quema, mata o estrella aviones en nombre de dios (Dios) es que algo le impide ser libre: el miedo , la estupidez, la creencia más absurda, lo que sea.

tumbaito dijo...

Miren... De Dios sabemos muchas cosas. O sea, gracias a los conocimiento que tenemos acerca de Dios, el ateo puede saber mucho sobre su incredulidad.

Ahora bien, ¿qué es libertad? ¿qué democracia? ¿qué ...?

¿En Kosovo no matamos en nombre de la libertad? ¿No permitimos durante décadas que el régimen socialista de Sadam matase impunemente en nombre de la libertad?

Si al final son tan salvajes como sus papás campestres.

Anónimo dijo...

Perdoneme, pero, ¿si usted es tan ateo, porque esta tan obsesionado con el tema Dios? Dejenos en paz, de verdad. Y digame una cosa -por favor- : ¿usted es ateo porque no cree en Dios o es que cree que no existe Dios?

Garciamado dijo...

Estimado anónimo:
Repare en el título del post: tratado de antropología religiosa. Son algunos, muchos creyentes, de unas confesiones religiosas u otras -y de algunas religiones civiles o laicas también, ciertamente- los que me llaman tanto la atención por lo que yo, modestamene, considero su infinita capacidad para echarle morro a la vida, a la razón y a su propia fe. Es "su" dios, el dios de ellos, el que a menudo me parece ridículo y lamentable, un pobre "hombre" acomplejado, rencoroso, cruel, misógino, abusica y etc., etc. Repito, el dios "de ellos" que, por definición, no podría en ningún caso ser el verdadero dios en caso de que tal existiera. Y, si lo fuera, razones más que sufiencietes tendríamos para oponernos y tomar partido por el diablo. Es un hablar, usted ya me entiende.
Por otro lado, yo lo dejo a usted o los dejo a ustedes todo lo en paz que quieran. Es más, estoy dispuesto a defender su derecho a creer y a practicar la religión que deseen y alguna vez, ateo y todo, he salido con algún artículo de periódico con ese propósito defensivo, frente a ciertos acorralamientos actuales. Por ese lado no se preocupe, que en mí tiene un amigo aunque no crea en lo que usted cree. Un amigo siempre y tanto que no sea usted de esos que están dispuestos a matar por su dios y tal, que seguro que no. Yo los dejo a ustedes en paz, sí, pero entonces, si nos ponemos así de estupendos, déjenme en paz también ustedes a mí. Si nos ponemos exquisitos y ecuánimes, ¿por qué debo yo de dejar de criticar cosas de la religión y tengo que permitir a mi alrededor su apología? Fuera misas de la tele, por ejemplo, fuera gente que cuando se despide de mí me dice "hasta mañana si Dios quiere", fuera gente que cuando estornudo me dice "Jesús" en lugar de "salud", fuera bodas de Estado religiosas, fuera... A mí, de verdad, nada de eso me molesta personalmente. Pero exijo reciprocidad. Si yo no puedo criticar un poquito al dios de alguien, que se abstenga ese alguien de pasarme a mi a su -muchas veces ridículo- dios por las narices. Así sí que estamos en paz, todos.
En cuanto a su última pregunta, respóndala usted como le haga más feliz. A mí me la trae floja, con perdón. Dios, exista o no, no me preocupa nada; o, si lo quiere más claro, no me vaya a venir con jueguecitos de palabras: no me preocupa nada la existencia o inexistencia de dios. Sólo sé que, si existiera, por definición no debería ser tan gilipollas ni tan maniático como lo pintan algunos. En cambio, muchos de sus supuestos fieles me dan pánico a veces, y otras asco. Y a unos pocos los admiro profundamente, todo hay que decirlo. Seguro que usted estaría entre esos últimos y le felicito por ello.
Un saludo.

IuRiSPRuDeNT dijo...

Isabel carrasco PP, Abogó por elegir mujeres para encabezar las listas electorales allí donde sea posible «porque la labor femenina da muy bueno resultados»

PD: La labor femenina da muy buenos resultados.Ok. La masculina no. Las mujeres estan predestinadas genéticamente a hacer política por lo que veo. Nada pues genial si hay un hombre muhco más preparado tendrá que cederle el puesto a la persona X que sea mujer solo y exlusivamente porque es mujer. Y por definición su labor da muy buenos resultados.

el necroscopio dijo...

No, Tumbaito, no, no merecen ninguno, porque lo perdieron por sus propios actos. Religare significa temer y eso es lo que hemos hecho a lo largo de la historia (de la religión.) Basta ya de miedos. Es hora de que seamos sólo Historia.
Tiene más razón que un santo. O es más infalible que el Papa. ¿no crees?
Un saludo.

Antón L. dijo...

Pues no sé,jatqlz. Yo creo que sí merecen un respeto las creencias de personas como Martin Luter King, o Juan XXIII, o Ellacuría, o el Padre Las Casas, o de algunos otros así. A veces metemos en el mismo saco cosas muy diversas, lo que impide entendernos suficientemente. Cuando decimos "dios", ¿qué queremos decir cada uno? Por ello me parece más interesante e ilustrativo hablar de conductas, actitudes, ideas, opiniones, que no de conceptos absolutos y, además, ambigüos. Puede que muchos que se dicen creyentes no se vean reconocidos en los ejemplos de antropología religiosa que nos expone García Amado, de lo cual me alegro (siempre reconforta que no lo quieran quemar a uno por ateo o hereje), pero ello no quiere decir que no sean ciertos todos ellos, y muy ilustrativos de determinadas ideologías religiosas que, por negar la libertad y la plena responsabilidad de las personas, e impedirles ejercer realmente como tales, deben ser objeto de la crítica más rigurosa. Crítica que, en ocasiones, no niego que pueda tener como resultado una apreciación positiva de algunos de sus aspectos.

tumbaito dijo...

religare y religere
dicare y dicere

Religare no significa temor, ¿Quién le ha dicho esa tontería?

Anónimo dijo...

Gracias por concedernos el beneficio de la duda (me refiero al "si Dios existiese"). No son juegos de palabras los que le hago; tampoco mi intención de "que nos deje en paz" viene dada porque me moleste su "particular" guerra contra Dios. Simplemente:

PRIMERO.-me extraña que hable tanto de algo (Dios) en lo que no cree. Quiero decir que yo no creo en los unicornios, y me dan tan igual los que creen en ellos que no me molesto ni en criticarlos.

SEGUNDO.-Mi pregunta de si usted es de esos ateos que no creen en Dios o por el contrario creen que no existe tiene su sentido. Si usted sencillamente no cree en Dios, razón de mas para que no hable de Él. Si por el contrario usted CREE que no existe Dios, me gustaria que me explicase las razones de su "fe", ya que si no le sería aplicable la acusación de "creencias acriticas" que achaca usted a muchos creyentes.

PD: los creyentes no necesitamos defendernos de nada, así que no es necesario que nos defienda nadie. Y menos usted...

Ariadna dijo...

¡Vaya argumento! Si los unicornios tuviesen la importancia social, política, cultural, etc. que tiene dios (incluso en las vidas de quienes no creemos en él) ¡también hablaríamos de ellos!
En el nombre de su dios -que no en el de un unicornio- se hacen muchas cosas que afectan a muchas personas, y no sólo a quienes creen en dios. Su dios prohibe el uso de preservativos -iglesia mediante-, y todos sabemos las consecuencias que eso tiene en la vida real, de personas reales, que en contextos reales mueren de un sida de lo más real. Parte de mis impuestos se utiliza -y me parece muy bien que así sea- para tratar de paliar los efectos que causa, entre otras cosas, la educación en los principios de su dios. El día que creer en los unicornios tenga las mismas consecuencias, también hablaremos de ellos. Aunque tampoco existan.

Anónimo dijo...

Te doy parte de razón, Ariadna. La importancia que tiene Dios en la vida es distinta de la que tienen los unicornios. Era un mero ejemplo (y con esto no estoy reculando). Es un argumento utilizado habitualmente el de la reducción al absurdo. Y ésta era una aplicación práctica del mismo. A lo que voy es al hecho de no entender qué le va a un ateo que la Iglesia prohíba los preservativos -por seguir con tu ejemplo- si en principio no le influye dicha prohibición. Perdón por la expresión, pero ¡que siga haciendo lo que le dé la puta gana, que yo -creyente- haré lo propio! Qué te va a tí -le diría yo a un ateo- si a mí me da la gana de no usar preservativo. El problema es que en este país, para ser progresista tienes que ser abortista y antiiglesia, y lo siento pero no me da la gana de aceptarlo porque no es así.
El problema de los racionalistas es que no pueden entender que le pueda pegar una patada a una lata de cocacola por la calle sin tener ningún motivo ("algún motivo tendrá para haberle dado una patada"). Que no, hombre, que no: que le he dado una patada sin ningún motivo, porque sí.......o, mejor, porque me da la gana. Si quieres ponerte preservativo pontelo, pero no me llames retrógrado porque yo no me lo quiera poner. Punto.

Antón L. dijo...

Lo del preservativo me parece una memez. ¿De qué está usted hablando, de que la religión católica prohibe cualquier método anticonceptivo? Sabe Ud. que no es así. Y en cuanto a si el concreto método anticonceptivo del preservativo es contrario a la moral católica, pues hay católicos que dicen que sí, católicos que dicen que según, y católicos que dicen que no, y aun éstos últimos están obligados a aceptar las decisiones en conciencia de aquellos otros, según la más tradicional doctrina ... católica. Pero no escamotee usted la cuestión. El tema no es si los católicos usan o no preservativo, ni si es aceptable criticar su opción contraria a dicho método anticonceptivo, sino que intenten imponer su criterio al resto, católicos o no, impidiendo la información sobre preservativos a los adolescentes en los colegios, pongo por caso. Y como este ejemplo, tantos otros. En estos temas, pues, las creencias religiosas no son una mera cuestión privada, sino que afectan a la sociedad en su conjunto, por lo que esa sociedad, y cada uno de sus ciudadanos, tiene pleno derecho no solo a la argumentación en contra, y a que no se impida o limite ésta, sino a que prevalezcan los intereses comunes (y no cabe duda de que una correcta higiene sexual lo es, y que el preservativo resulta útil para ello) sobre los intereses de los diversos grupos religiosos. Y si cree que no es así, pues convénzame, hombre, pero con argumentos serios.

tumbaito dijo...

¿Dónde se propaga con mayor celeridad el sida en los países católicos o en los no-católicos?

Todo el mundo habla de lo malvados que son los curas y de que por su inmensa culpa los pobre negritos africanos no se ponen el capuchón, pero los analfabetos se equivocan porque los negritos no son católicos -en su mayoría- sino mahometanos y que yo sepa los mahometanos no hacen mucho caso a su Santidad.

Anónimo dijo...

Gracias tumbaito. Por fin un dato objetivo.

Y respecto a Anton I. decirte que estás muy equivocado cuando me pides que trate de convencerte; es más, te contradices a tí mismo cuando me lo pides....pareces pretender que te imponga mis creencias. Que no te voy a convencer; ni siquiera lo pretendo. No obstante te doy razón en una cosa; el Catecismo permite algunos métodos anticonceptivos -que no son propiamente anticonceptivos (o contraceptivos), sino naturales, pero dejémoslo así para no liar la matraca-: la continencia periódica y la autoobservacion o el aprovechamiento de los períodos no fértiles. ¡vaya chorrada! pensarás; pues muy bien, no lo vivas, pero déjame a mí virlo si me da la gana, que es a lo que voy. Por otra parte decirte que esto no es cuestión de opiniones. Dices que unos católicos piensan una cosa y otros otra. Radicalmente falso. Es una cuestión de convicción, y es ESENCIAL -de esencia- de la condición católica la obediencia a la Iglesia Católica (te guste o no, pero repito, déjame obedecer si me da la gana), con lo cual no me vengas con opiniones. (en todo caso esa es tu opinión y a mí -como diría Miguel D´Ors- me ha salido un grano en toda la opinión).

Y no voy a entrar de momento en el tema de la educación, pero no porque no haya pensado al respecto y tener una opinión, sino porque -de momento- no me apetece.

Antón L. dijo...

Estimado Anónimo:
¿Por qué dice usted que le deje vivir como quiere? Pues claro, no faltaba más. Y en cuanto a convencerme, se debe a que acepto de antemano estar equivocado, en todo o en parte, pues no pretendo estar en posesiòn de la verdad absoluta. Tampoco pretendo imponer nada, solo dialogar, si ello es posible. Y,desde luego, que no se imponga nada a nadie, en nombre de la religión.
La cuestión del uso del preservativo como método anticonceptivo (no como método para intentar combatir la extensión del sida, que eso es otra historia, Tumbaito) es, para mí, la siguiente: la Iglesia católica no solo permite, sino que recomienda, una paternidad responsable, uno de cuyos aspectos es limitar el número de hijos, en función, entre otras cosas, de las posibilidades de educarlos adecuadamente que tenga cada cual. Para llevar a cabo dicha limitación o control de la natalidad, diferencia entre métodos "naturales", que estarían permitidos, y otros "no naturales" y que no estarían permitidos. Pero, ¿por qué es más natural el método ogino que el preservativo? No me refiero a la razón religiosa, que también, sino a la razón natural. A mi modo de ver, no hay motivos racionales para ello, es decir, se trata de una opinión irracional. Y si esa opinión se deriva de las creencias religiosas, estas resultarán también irracionales, en lo que no creo que esté de acuerdo Benedicto XVI, que defiende la racionalidad de la fé, es decir, que la fé no es en modo alguno irracional.
Por otra parte, pienso que confunde usted obediencia con abdicación de la propia razón, y aspectos morales históricamente contingentes (no hace mucho era inmoral para los católicos que las mujeres llevaran faldas por encima de la rodilla) con cuestiones de dogma inmutable. Por ejemplo (y es solo un ejemplo):Conozco católicos serios, y sacerdotes, que no consideran el uso del preservativo, en sí mismo, como un método anticonceptivo contrario a la moral católica. Claro que (permítame esta inocente provocación) a lo mejor, para usted se trata de herejes.

tumbaito dijo...

¿No creen que cuando situamos el preservativo dentro de la moral católica hay algún elemento fantasma?

No sé cómo explicarme. Pero creo que hay algo que se nos escapa para comprender el verdadero problema y no tengo ni pajotera idea de qué es.

Anónimo dijo...

Estimado Antón:
yo tampoco creo estar en posesión de la Verdad absoluta; sin embargo, te lo diré francamente: creo que tengo razón.
Te decía que no estaba interesado en tratar de convencerte de nada, porque creo que es imposible. Y sigo pensando lo mismo; no porque estés cerrado a la verdad ni porque no estés dispuesto a aceptar lo contrario, sino simplemente porque no todo el mundo puede entenderlo, y no es una cuestión de inteligencia. Es cuestión de mirar las cosas -digámoslo así- con sentido sobrenatural. Si no es imposible, yo tampoco lo entendería.
Ahora bien, te voy a decir una cosa: estás equivocado cuando crees que la Iglesia trata de regular el número de hijos. Rotundamente no. Y no es una cuestión de métodos naturales o antinaturales, es una cuestión de no cerrar -digámoslo así- las fuentes de la vida. Para la Iglesia el sexo es algo santo, pero tiene un fin claro y distinto y cuando se prescinde de ese fin es ilícito. "corruptio optimi pessimus".
Otra cosa, la moral no es cuestión de opiniones. Es algo objetivo y no relativo. La moral es relativa en el sentido de que te la puedes imaginar de otra manera, pero nada más. Igual que te puedes imaginar que Madrid sea la capital de la China. Pero inevitablemente -aunque creas firmemente lo contrario- Madrid es la capital de España.
Por último decirte que la fe no es que sea racional, pues trasciende lo racional. Lo que Benedicto XVI afirma es que la fe no es irracional, no que sea racional; que es distinto.

tumbaito dijo...

Si su Santidad sostuviese que la fe no es irracional, entonces tendría que comprometerse con que la fe es racional, ¿no?

¿Cómo bordear el tercer excluso?

p o Np

Anónimo dijo...

Estimado Anónimo:
Nunca dije yo que la iglesia trata de regular el número de hijos. Lo que dice la iglesia es:
"los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a procrear".
"Libres de elegir el número de sus hijos, los esposos han de ser igualmente libres de adoptar métodos naturales de regulación de la fecundidad de modo responsable".
Puede ud. leer el texto íntegro en el siguiente documento del Consejo Pontificio para las Familias: "Evoluciones demográficas: deimensiones éticas y pastorales", de 25/3/94. Entá en el archivo documental de la Archidiócesis de Madrid, en www.archimadrid.es

Es decir: la doctrina de la iglesia católica sí reconoce la plena libertad de los esposos para regular el número de sus hijos, y para adoptar las medidas anticonceptivas correspondientes, si bien éstas han de ser "naturales", y era el concepto de "natural" sobre lo que me interrogaba. En cuanto a la finalidad del sexo, no es cierto que, según la iglesia católica, sea solo para la vida, es decir, para procrear. La Encíclica Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, dice otra cosa muy distinta.

Y en cuanto a la inmutabilidad de la moral católica, que ud. afirma sin matices, le pondré un simple ejemplo: en el siglo XIV la iglesia consideraba moral la utilización de la tortura para hacer confesar al reo de herejía. Hoy, desde luego, no. Pues la moral es siempre la moral de una sociedad dada (lo que para ud. es moral, puede no serlo para un musulman sudanés, por ej.), e incluso una misma sociedad no es inmutable, sino que está el continuo cambio y transformación a lo largo de su historia, transformación que también afecta a sus normas morales.

Lo cual no quiere decir que todo es cuestión de opiniones, o que cualquier opinión vale lo mismo que cualquier otra, sino afirmar que es la sociedad humana, cada concreta sociead humana, la que establece el contenido de sus propias reglas morales, y que éstas ni son eternas, ni son inmutables.

Y por lo que toca al objeto de nuestro dialogo, sigo manteniendo que ninguna iglesia puede imponer sus propias normas morales al resto de la sociedad, ni pretender que ésta las admita, si no es por la via del convecimiento racional. De ahí que, si ud. considera que unas determinadas normas morales de su iglesia puedan ser beneficiosas para el resto de la sociedad en la que vive, pues intente convencernos de ello (creo que, en otros tiempos, esto se llamaba apostolado: no debe ocultarse la luz debajo del celemín).

Antón L. dijo...

Olvidé firmar el comentario anterior:
Antón L.

Anónimo dijo...

Yo -a mi vez- te daré otras dos citas: punto 2368 del CIC, que incluye un aspecto fundamental de la Gaudium et spes (51,3); y el punto 2370 del CIC.

Respecto a tu idea de que la moral depende del momento histórico o del aspecto social o político, creo que es importante distinguir las verdades de fe divina de las verdades de fe católica. Son distintas. Las verdades de fe divina han sido directamente reveladas por Dios y son inmutables (constituirían la llamada ley divina, como por ejemplo la indisolubilidad del matrimonio). Por otra parte están las verdades de fe católica, que se desprenden de la tradición y el magisterio, aunque no hayan sido reveladas directamente por Dios. Pero además existen otras cuestiones prácticas, que son a las que tú te refieres y que evidentemente cambian a lo largo de la historia; quizá un ejemplo claro sea el que tú dices de la tortura, pero te diré que la msma era práctica común también por parte de las autoridades civiles, sin embargo la crítica se centra en las autoridades eclesiásticas, de acuerdo, lo acepto. Otro ejemplo es la condición de la mujer, que era distinta en el siglo I que en el siglo XXI. Pero hay cuestiones que no varían, que no dependen de una consideración subjetiva o intencional, sino que responden a la ley natural o a la ley divina, que en mi opinión no son sino lo mismo.
Y por cierto, no es apostolado el tratar de convencerte de algo en lo que creo. Eso no es apostolado. El apostolado es otra cosa.

Antón L. dijo...

Estimado Anónimo:
Entiendo que, para ud., la indisolubilidad del matrimonio sea una ley divina (de su divinidad, claro), pero evidentemente no es una ley natural: si lo fuera, estaría presente en todas las sociedades, a lo largo de toda la historia, y no lo está. Ambas leyes, divina y natural, no son lo mismo, y me extraña que ud. afirme que sí lo son.

Pero a lo que íbamos: ¿considera ud. que debe imponerse la indisolubilidad del matrimonio a todos los españoles, con independencia de que sean católicos o no? Y cuando hablo de imponer no me refiero a una imposición moral, sino a una imposición legal, obligatoria, y respaldada por el Estado. Si considera ud. que sí, entonces estaríamos en radical desacuerdo, puesto que no admito que los princìpios o normas de una determinada religión hayan de imponerse a todos, la profesen o no; al igual que si contesta ud. que esa imposiciòn legal y coactiva debería existir, aunque solo para los católicos, pues ello, desde mi punto de vista, implicaría cercenar su libertad individual en cuanto ciudadanos de un estado que admite el derecho al divorcio, derecho del que los católicos resultarían excluídos.
Ahora bien, si para ud. la indisolubilidad del matrimonio es un principio de su iglesia, que no pude imponerse (insisto: imponerse coactivamente, sancionando su incumplimiento)ni siquiera a los propios católicos, de forma que éstos serían libres de aceptarlo o no, no habría conflicto alguno, con independencia de que los que no lo aceptaran (los católicos que se divorcian, por ejemplo) fueran expulsados de la iglesia.

Pero esta punto de vista se refiere exclusivamente a la cuestión de la indisolubilidad del matrimonio y a la iglesia católica, no a qualquier otro aspecto de cualquier otra religión.

Una religión que, pongamos por caso, considerara como un principio de su fé que la mujer tiene menos derechos que el hombre, o que la vida humana carece de valor, habrá de ser proscrita por un Estado democrático.

Por último, recordarle que cuando yo hablaba de moral, no hablaba de "cuestiones prácticas", como parece ud. entender. Aunque si la tortura (por parte de cualquier autoridad, religiosa o política, me da lo mismo)le parece a ud. una mera "cuestión práctica", y no moral y ética, realmente creo que resulta bastante inutil seguir con este dialogo.

tumbaito dijo...

Si x fuese una ley natura, ¿entonces estaría presente en todas las sociedades?

Uy... eso es como decir que si los extraterrestres existiesen, estarían presentes por doquier.

tumbaito dijo...

A ver... Sin entrar en que el matrimonio sea disoluble o indisoluble, lo que ocurre es que españoles que después se divorcian han prometido ante testigos de forma solemnísima: HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE.

Supongamos que el matrimonio admite la disolución, entonces junto a la disolución del matrimonio existiría una promesa que prohíbe dicha disolución. ¿No implica nada?

El otro día concedieron el nobel al banquero ese. Ese banquero dice algo interesantísimo: EL PRINCIPAL TESORO DEL POBRE ES LA HONRADEZ.

Una nación cuyos capitostes dejan impune el incumplimiento de promesas...

irichc dijo...

Lo que cree el ateo:

1) El universo es ingénito o se ha autogenerado.

2) El universo se expande hacia ninguna parte.

3) La percepción de las verdades matemáticas en tanto que tales depende de lo que uno ha comido y de en qué posición y estado de ánimo se encuentra, así como del peso de su cerebro.

4) Todas las religiones son "per se" igual de falsas e igual de nocivas. Luego la más influyente y duradera ha de ser la peor.

5) Para que un "hombre bueno" haga cosas malas debe tener ataques de religiosidad.

6) El "estado por defecto" del hombre es el ateísmo.

7) Nunca se han cometido crímenes en nombre del ateísmo.

8) Creencia equivale a ignorancia.

9) La ciencia progresa hacia el ateísmo.

10) El hombre busca siempre el mayor placer.

11) La mejor moral es la que decide la mayoría de acuerdo con sus funciones de placer.

12) La vida de los hombres es tan insignificante como la de los tubérculos, sólo que los primeros tienen la capacidad de engañarse sobre este extremo.

13) Es imposible que Dios exista.

14) Es imposible que tengamos libre albedrío.

15) Es imposible que los organismos resuciten.

16) La teología es mitológica, no filosófica.

17) Si los sabios cristianos de antaño vivieran hoy, se harían ateos.

18) El ateo no debe probar la verdad de sus asertos, ya que parte de "los hechos evidentes e intersubjetivos".

19) El materialismo es una doctrina unitaria y consistente.

20) La religión católica ha ido cambiando sus dogmas según los descubrimientos científicos le enmendaban la plana.

21) San Pablo fue el fundador del cristianismo.

un amigo dijo...

Respecto al número 7 no estoy de acuerdo (ni en muchos otros, pero bueno). Hay un crimen -quizá el más importante- que se ha cometido en nombre del ateísmo (pregúntale a Nieztsche): la muerte de Dios. No era su intención, pero ahí está el nazismo... y el stalinismo (de otro ateísmo práctico y teórico)....sin comentarios campeón/a.

Respecto al número 20 dime un solo ejemplo y te lo aceptaré.

A los demás no entro.

tumbaito dijo...

E históricamente falso, el comunismo mataba entre otras cosas para conseguir una sociedad atea.

Y los asesinatos comunistas son para dejar como ong a la Santa Inquisición.