21 octubre, 2006

La pertinaz corrupción

Cualquier día nos vamos a morir de pura náusea, nos va a ahogar el vómito. Qué espectáculo tan repulsivo, los partidos echándose en cara recalificaciones a tanto alzado más comisión y pelotazos de hormigón. Y esas caras de sorpresa, esos gestos de indignación, esas miradas de pureza, esos dedos admonitorios que amenazan al otro con condenas eternas, en el más allá, por tanto. Gentuza, basura, sinvergonzonería, roña. Salta en el ayuntamiento de acá el escándalo de un concejal venal o un alcalde que puso la mano y recalifica lo que haga falta, y contraatacan los del otro partido con un consejero que hizo negocio inmobiliario hace un año o un primo de diputado que trincó a base de vista para intuir a pelo qué pedazo de monte se iba a recalificar próximamente. Es uno de los juegos más hipócritas de esta política nuestra, política que hasta sin eso se las trae, de tan cutre, llena de oradores babositos y de chorizos horteras hasta decir basta.
Porque seamos serios: aquí la corrupción urbanística campa por sus respetos porque no ha existido ni existe ni el más mínimo propósito de cortarla. A cualquier ciudadano de cualquier pueblo de este Estado (o lo que sea) le piden ahora mismo que señale al menos a un par de conciudadanos que se estén forrando a base de dar el palo, a golpe de cohechos y manoseos, y no se equivoca ni un ápice, hace diana al primer intento. Pero si los conocemos a todos, carajo, si ha llegado a ser tan evidente, tan descarado, que lo ven hasta los ciegos.
¿O no? Meditemos sobre la siguiente historieta, real como la vida misma y archisabida. En las afueras de una ciudad cualquiera hay un monte que no vale ni dos duros para el particular que es su propietario, pues allí ni se puede plantar nada, de tan pedregoso el suelo, ni hay agua ni cosa ninguna que valga un pimiento. Un día, aparece por casa de ese propietario un opulento señor que viaja en Mercedes y le compra el monte por cuatro perras que, sin embargo, al hasta entonces dueño le parecen una bendición. Ésa es la primera casualidad de una cadena de acontecimientos providenciales. La segunda es que unos meses después el ayuntamiento correspondiente recalifica aquellos terrenos montunos y hace legalmente posible que allí se pueda levantar una urbanización de adosados con cancha de pádel y todo. En ese momento, el intuitivo comprador del monte lo revende por cien veces más de lo que le costó o construye con su propia empresa los adosados y se hace de oro hasta extremos que un mortal común no puede ni imaginar.
Y ahora viene la pregunta: ¿en alguna de las miles de ocasiones en las que cada año se da en nuestro país un encadenamiento de acontecimientos como el anterior rige la casualidad? Respuesta que dará sin dudar ni un segundo cualquier persona simplemente normalilla, es decir, que no sea tonto de remate o no tenga algo que ocultar: EN NINGUNA. Ergo, están pringados prácticamente todos los ayuntamientos, prácticamente todos los concejales de urbanismo, prácticamente todos los partidos con mando suficiente para que su voto recalifique algo. Chapotean todos y todo el rato en el mismo lodazal.
¿Será que no caben instrumentos legales para cortar el abuso? ¡Vamos, hombre! Nos sentamos cuatro ahora mismo delante de una botella de vino y antes del segundo trago hemos inventado diez medidas que acaban con semejantes pelotazos o los reducen al mínimo en un periquete. Lo que pasa que trinca casi todo el mundo y somos muchos los que buscamos al menos la migaja, incluido el que, consumado el latrocinio urbanístico, compra un apartamentito para revender ganando algo, reventa que se hace a otro que va con el mismo propósito; y así sucesivamente, hasta que el juego de la pirámide alcanza su perfección final dejando en bolas al último pescador de río revuelto, al más incauto. Pero a cada uno lo suyo, y estábamos con lo de alcaldes, concejales, consejeros y demás ralea. Y a lo que íbamos antes que nada es a que jueces, fiscales, políticos y demás detentadores de poderes públicos están perfectamente al cabo de la calle de lo que se cuece en cada esquina con solar libre. Y que unos cierran los ojos por vil cobardía o para no caerse de las listas en las próximas elecciones, otros por callada admiración ante ésos piratas que se hacen de oro a base de alimentar a los cerdos con cargo y otros pillan por de lado las propinas que les caen para que se estén calladitos, propinas en forma de mira, compra en tal sitio que ahí se va a revalorizar, o de a ti te dejo elegir sobre plano el ático que quieras antes de sacarlos a la venta y me lo vas pagando al paso que te venga bien.
Así que cuando aparecen cantamañanas como los de Cienpozuelos, sin dos dedos de frente pero con una infinita capacidad para prostituirse en el cargo, y vemos a los fiscales iniciar investigaciones con el ceño fruncido o los jueces instruir con aires de vehementes justicieros y a los políticos ponerse sus mejores máscaras de fariseos profesionales, no debemos dejarnos engañar. Es una ceremonia de confusión, un rito de despiste, el simple sacrificio ritual del ladrón más chapucero a manos de sus semejantes, la venganza contra el que por su torpeza dejó en evidencia al gremio entero.
Nunca, jamás, bajo ningún concepto se le va a tocar ni un pelo a un constructor bien enfangado. Porque, si quiere, se lleva por delante hasta al palo de la bandera. Eso sí, cada tanto harán de chivos expiatorios un par de concejales, los más idiotas de los miles que trincan.
No es un problema de la democracia como sistema. Es algo más profundo, algo transversal, como diría un pedagogo. Se debe al tipo de políticos que tenemos adosados, el tipo de políticos que la mayoría merecemos.

11 comentarios:

IuRiSPRuDeNT dijo...

Precisamente, ao tipo de póliticos que entraron coa democracia e que aínda non se baixaron da burra:ancha é castilla.Os ciudadnaos aguántano todo, e as suas discipulos. Imos, todos á sopiña boba. o que non trague hostias. Maricon o último.

PD: Vamos a hacer unos hoyos? No se pero aprendo.

Antón L. dijo...

No creo que los detentadores de los poderes públicos cierren los ojos por vil cobardía, ni por no caerse de las listas, ni por secreta admiración hacia el pirata de turno, ni por las propinillas. No, no son indiferentes, ni encubridores, ni cómplices, ni siquiera cooperadores necesarios, sino coautores del asunto. Pero eso si: tenemos los políticos que nos merecemos. Así nos va.

excompañero dijo...

La mayoría de las segunda viviendas son para especulación, aunque digan que es para el hijo o para el nieto ye mentira, es para venderla y revenderla y alquilarla en negro. Ganar dinero rápido y sin esfuerzo le gusta a todo dios. Pero tenemos los políticos que queremos porque muchos queremos seguir haciendo eso que nos permite ganar las migajas del pastel. Y tonto el último.

Aspasia dijo...

Disiento.
Disiento de la común afirmación: “tenemos los políticos que nos merecemos”. No porque personalmente me considere digna de merecer nada, sino porque otros muchos ciudadanos simplemente se ocupan de su familia, trabajan, viven o intentan disfrutar de su tiempo. Y nada tienen que ver con los “políticos” ¿Se merecen ésto?
Disiento de descargar la responsabilidad a los abuelos que compran una segunda vivienda para invertir o donársela a sus nietos; o de otros ciudadanos que invierten en viviendas. Son fórmulas distintas de inversión en la virtual economía de mercado. Igual que la inversión/especulación bursátil. ¿O es que también hay que señalar con el dedo acusador a las personas que siguen su impulso natural de mejorar sus condiciones de vida y seguir la tendencia de las modas y mareas?
Pero, en concreto, sobre la corrupción urbanística que es un grave asunto. Son varias las causas que han contribuido a la metástasis de este cáncer: ¿de dónde obtendrían los partidos políticos las cuantiosas sumas para aparentar su relevante presencia y “atraer” votos? ¿llegaría un concejal a poseer tan abultado patrimonio personal si hubiera desempeñado desde joven su actividad profesional en el ámbito privado? ¿qué concejal se atrevería en la campaña electoral a someterse a los antiguos juicios de residencia para comparar su patrimonio antes y después de un mandato de cuatro años? Y todo ésto adobado con las avaricias personales y con la fácil cocción de trazar una línea en un plano y colorear su aprovechamiento.
¡Claro que habría varios instrumentos para establecer un mínimo control! ¡Nada nuevo hay que inventar! (¡aunque la copa de vino que ofrece con sus amigos se agradecería!) Hace años, cuando me dedicaba al Derecho, sí advertí las iniciales diferencias de planificación urbanística entre algunas ciudades. No sé ahora mismo lo que ocurre, porque hace que no viajo, pero si tiene oportunidad visite Vitoria (un ejemplo, entre otras pocas) y pasee y compruebe cómo se planificaron hace años los volúmenes.
En fin, ahora creo que nos encontramos en una irrecuperable metástasis.

tumbaito dijo...

Se decidió que el ius aedificandi que era potestad del buen padre de familia iba a ser fiscalizado por hijos de puta -perdón, por políticos- y, ahora, los menesterosos se quejan de que los hijos de puta hacen putadas.

nenenenenenenene

¡A tragar quina!

AnteTodoTorrePato dijo...

Nenenenenene
Insisten los despistaos en el tema de la Baufreiheit, porque lo dice el argumentario.
Niente di niente.
El tema es que en todo el orbe civilizado el Estado tiene facultad de controlar, de uno u otro modo. Ex post y a instancia de parte, con las servidumbres de particulares. A mala hostia, con las servidumbres más próximas al núcleo de soberanía (servidumbre de salvamento, así como, en general, lo relativo a la zona marítimo terrestre y a cuestiones fronterizas). En los crecimientos de las ciudades, porque (oh, pseudoempresarios chupadores de la teta estatal) no será un constructor quien decida dónde va a gastar el Estado en vías públicas, agua, gas o lo que hostias sea (sí, sí, el Estado paga la infraestructura de las conducciones; si no, imaginaos qué pifostio si cada conducción fuese por donde le saliese de la punta al suministrador... y por sobre fundos públicos!). Aún no he hablado de medio ambiente: me guardo la baza de hablar de un TorrePato en Doñana, de 30 pisos y con amplios miradores. Y la baza de si se pueden construir rascacielos rodeando la Pulcherrima, ¿por qué no, si el propietario tiene Baufreiheit?

Y como SIEMPRE hay control estatal, la cuestión no es si es mas o es menos: es si ese control puede o no pervertirse, por ausencia absoluta de un controlador del controlador. QUIEN DA LA LICENCIA Y QUIEN LA CONTROLA SON EL MISMO (o el mismo y un propio): Gerencia de Urbanismo.

Y como expone el anfitrión, no habrá consenso en cambiar la normativa local (OJO: en la medida en que nos hay dejado el TC, con su desmedida comprensión de la garantía institucional de la autonomía local) hasta dentro de mucho. Sin eso, la persecución administrativa es imposible; y la penal, un subóptimo.

En resumen: le va a dar igual que le extorsionen por la licencia, por el visto bueno de estructuras, por el visto bueno de seguridad laboral (déjeme una estructura administrativa dos meses y seré capaz de que no emita un papel EN LA VIDA: llevo un huevo de tiempo en la Universidad, sé de qué hablo). La cuestión es: ¿va a seguir saliendo gratis esta extorsión (o la que sea)?

P.S. Todavía sigo flipando, día a día, con que haya gente autodenominada liberal pero que confíe en la bondad humana y desconfíe de la coacción civilizada del Derecho, para organizar los asuntos estatales.

tumbaito dijo...

i) ¿Con el Estado se evita dañar la naturaleza? Le recuerdo que el estado más real que ha existido, el comunista, acabó con todo un mar. Y que con nuestro estado se ha acabado con TODA la costa mediterránea.

O sea, necesitamos al estado para que NO se acabe con toda la costa mediterránea y, sin embargo, toda la costa mediterránea es destruída. ¡Gracias a Dios que tenemos Estado!

ii) No siempre hubo control estatal, el estado es un invento reciente. Para hacer un piso de treinta pisos en en un entorno como Doñana se necesita un estado que respalde esa operación. ¿Me dice usted, qué gilipollas hará allí un bloque si el estado no le construye infraestructuras?

¿Quién hubiese construido en Marbella si el Estado no hubiese puesto todos los elementos necesarios para su construcción?

Si el estado no existiese, sería IMPOSIBLE construir un bloque de treinta pisos en Doñana porque su precio más el de las infraestructuras lo hace ABSOLUTAMENTE inviable.

iii) Perdón pero sólo los hijos de puta no desconfían de la coacción. Sólo los que tienen el cuchillo del puño creen que los cuchillos no cortan.

¿Qué clase de funcionario es usted?

AnteTodoSujeto_Verbo_y_Predicado dijo...

A la i): Relea.
A la ii): In genere, le remito un rato a la realidad.
- Primera frase. Eso, así es como se afronta un problema acuciante. Por favor: ceda sus derechos de autor sobre ese dizque pensamiento. A ver si hay suerte y alguien decide entrar así en la comisión. Pero avise: tengo amiguetes que me podrían avisar, y podemos quedar todos para reírnos un rato. Me comprometo a llevar croissants.
- Segunda frase: por poner sólo un par de ejemplos, los constructores de Sanchinarro (la parte MÁS CARA de la nueva construcción de la Comunidad de Madrid): ya lo han logrado, la Comunidad de Espe ya ha dado su brazo a torcer (era previsible: atienden a His/Her/Its Master's voice, como todos). Mientras usted cree que son gilipollas, ellos siguen sacando MILLONES de eurípides. Imagine qué piensan ellos de usted. Ah: a ellos les importa tanto como a usted su opinión.
El Estado actúa, hasta donde sabemos, a través de personas físicas. Venales, corruptibles, etc. Y sí, claro que sí: OBEDECEN a quien les dice: ahora me vas a poner dinerito de los contribuyentes para los servicios, los colegios (lío tienen ahora en San Chinarro y Las Tablas con eso: sólo hay colegios religiosos concertados, ni uno laico; repito: el estado actúa a través de personas físicas: venales, fanáticas, etc.).

A la iii): Releo y sigo sin entender. Tanto si es contradicción como si es ambigüedad, leerle da demasiado trabajo: ahórreselo al lector.
Primera mitad (elimino la fea lítotes y dice): "Sólo los hijos de puta confían en la coacción".
Segunda mitad. Releo su ¿metáfora?: "Sólo los que manejan el cuchillo creen que el cuchillo no corta". ¿No daña a quién? ¿Al apuñalado?
Entonces, ¿en qué quedamos?

Digo yo que "el cuchillo", en tan brillante tropo, será la coacción estatal. ¿Confía o no confía en el cuchillo el hijo de puta? ¿Es hijo de puta el que cree que la coacción estatal sirve para algo o el que no? ¿Es menos hijo de puta el que confía en coacciones no organizadas por el estado (autocomposiciones, heterocomposiciones de tipo clientelar)? ¿En qué bando se coloca usted? ¿En el que cree que es necesaria la coacción estatal o en el que cree que es de desalmados? (y disculpe que al enfocar su posición deje de emplear calificativos del tipo "hijo de puta". Supongo que los empleaba usted por su univocidad, pero no soy capaz de seguirle: pese a mi contrato laboral, que me ubicaría entre la clase trabajadora de aceptr el marco, cierto prurito burgués de bienséance me lleva a no emplear el término "hijo de puta" para calificar una posición que ha sostenido usted. Manías).

Caray, caray, qué falta de claridad, cuánta ambigüedad (o contradicción) en quien ralla tanto la olla preciándose de.

Atte.
ATMC

Anónimo dijo...

El tema del urbanismo no es el único dañino con el medio natural, ni el único con corrupción, ni la corrupción esta solo en este asunto (tal vez en el que más, sí, eso puede ser cierto).

La verdad es que tenemos los políticos que otros, la mayoria de babosos de este pais, quiere y desea, los que le venden felicidad a cambio de ... no se ni de que ya. No tanto los políticos que algunos, la inmensa minoria, nos merecemos.

Por último sí que podríamos hacer algo. ¿Alguien a pensado en presentarse a las próximas municipales?. G. A. cedería espacios gratuitos de publicidad aqui.

AnteTodoNoDisparenAlPianista dijo...

I. Por favor, constitucionalistas (o algo) al rescate: ¿por qué no reconocer derecho de sufragio pasivo a las PERSONAS JURÍDICAS? Que se pueda presentar la constructora AIFOS directamente a las elecciones municipales. Con esto se evitaría la corrupción (no habría que sobornar a funcionarios intermediarios), y sólo nos quedarían por perseguir las prevaricaciones.

II. Portada de El País del Sábado. Caso de corrupción PSOE en primera plana, con letras del tamaño de un pulgar. ¿Y eso? ¿Por qué destacan un caso del PSOE -uno "suyo-, en vez de uno del PP -uno "de El Mundo o el ABC"-, como es el uso en la prensa española adscrita a partidos políticos?
Porque era para decir que SANROMÁN ESTABA IMPLICADO. Sanromán... el Sr. X del Tamayazo, dicen los mentideros...

El País lo tenía claro. Que caigan del PSOE si le damos al Sanromán. Como en la leyenda fascista del Cuartel de Simancas: "disparad sobre nosotros: el enemigo está dentro".

tumbaito dijo...

Sólo los que tienen el cuchillo por el mango no temen al cuchillo.

A la realidad le remito yo: EL ESTATISMO TIENE A ESPAÑA HECHA UNA CASA DE PUTAS.

La verdad es que tanto me da. Es divertido. Siempre me he llevado bien con las putas y los chaperos.