31 octubre, 2006

¿Cuánto cuestan unos cuernos? Nuevos capítulos sobre sexo y Derecho

Está haciendo falta un periódico jurídico que se titule “La Monda”. O “La Monda Jurídica”.
Resulta que el otro día en una revista de Derecho se decía que primero el Tribunal Supremo, en un caso, y luego la Audiencia Provincial de Valencia, en otro, habían concedido indemnización por daños morales a maridos a los que sus santas les habían puesto unos cuernos de tomo y lomo. Vaya, pienso en ese momento, aquí hay tema para hacer unas gracias en el blog. Y me hago con las sentencias correspondientes, las leo y... mentira, el avezado autor de la referencia había entendido las sentencias al revés o tocaba de oído. De indemnización por daño moral derivado de la infidelidad nada de nada. Al contrario. Voy a contar resumidamente un caso que tiene su tela, y, de paso, comprobamos por enésima vez que a la jurisprudencia convendría inocularle unas dosis de coherencia.
En el caso que resuelve la Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 30 de julio de 1999 los hechos eran así. Un matrimonio tenía dos hijos. Cuando éstos contaban cinco y dos años, respectivamente, los cónyuges se separan por vía legal. Al año siguiente la esposa impugna la paternidad del marido y consigue demostrar que los tales hijos no lo eran de él, sino de otro señor. Luego vino el divorcio, el hasta entonces marido solicitó pensión compensatoria a su favor y no la obtuvo. El exmarido pidió ante los tribunales una indemnización en concepto de daños morales causados por la infidelidad de su esposa y por las consecuencias reproductivas de la misma y la Audiencia Provincial de Madrid dijo que nones, corrigiendo así la decisión del Juzgado de Primera Instancia, que había decretado por ese concepto la cantidad de diez millones de pesetas a favor del hombre.
La Audiencia razonó de esta guisa: que el Código Civil no liga al incumplimiento del deber de fidelidad conyugal establecido en su artículo 68 más sanción o consecuencia negativa que la de ser la infidelidad causa de separación y divorcio (consecuencia que, por cierto, ya tampoco se sigue desde que la última reforma, de julio de 2005, prescinde de la exigencia de cualquier causalidad para la separación y el divorcio y los hace puramente voluntarios), por lo que la aplicación del art. 1902 (“El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado”) a los efectos de reparación por los daños morales padecidos por el cónyuge cornudo supondría darle a la infidelidad un tratamiento que la ley expresamente no contempla.
Ah, pues muy bien. Se infiere de lo anterior, si la neuronas no me patinan, que el artículo 1902 del Código Civil está de más. O sea, sólo hay derecho a indemnización por los daños padecidos por un sujeto a consecuencia de la conducta jurídicamente ilícita de otro cuando una norma expresamente así lo contemple; en ese caso, el 1902 es ocioso, porque la pretensión indemnizatoria no necesita basarse en él. Y el 1902 tampoco se aplica, por lo visto, cuando no exista esa norma que expresamente contemple para el caso la reparación del daño. En resumen, y repito, el 1902 sobra.
He subrayado el carácter “jurídicamente” ilícito de la infidelidad conyugal a tenor del referido artículo 68 del Código Civil. Algunos autores han mantenido que ese deber que ahí se tipifica no es jurídico, sino puramente moral. Vaya, pues se acorta la distancia entre el Código Civil y el catecismo. Pero no cambiaría demasiado el tema, pues también se sabe que no sólo los comportamientos antijurídicos pueden engendrar la responsabilidad por daño que acoge el artículo 1902.
Pues miren por donde, el caso llegó al Supremo y éste dijo que muy bien, que de acuerdo en todo y que tiene mucha razón la Audiencia, cuyo razonamiento reproduce. Y vamos a lo que me importaba, lo de la coherencia jurisprudencial. Si a esa doctrina del Supremo se le da alcance general, estaría siendo violentada en todos los casos, numerosísimos, en que éste admite la responsabilidad por daños sin más base normativa que la del artículo 1902. Estaría el Supremo contraviniendo para este supuesto su propia doctrina general, presente en una infinidad de sentencias. Y para nada se detiene en justificar tal excepción, por lo que habremos de concluir que, ya sea en términos de fondo, ya de pura motivación, la sentencia del Supremo que comentamos es, cuando menos, sospechosa de arbitrariedad. Sigue la jurisprudencia deslizándose por la pendiente resbaladiza del casuismo puro y duro, de la conveniencia momentánea o de la comodidad. Pues muy bonito.
El marido recurrió al Constitucional en amparo, alegando vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva, consagrado en el artículo 24 de la Constitución, y del derecho a la igualdad del artículo 14. Pero su recurso fue rechazado por Auto del Tribunal Constitucional de 4 de junio de 2001, con el argumento de que se trata de un asunto de legalidad ordinaria en el que el Constitucional no puede entrar. Pero ¿es un asunto de legalidad ordinaria y no sufren claramente esos derechos fundamentales cuando para un caso el Tribunal Supremo hace dejación flagrante de su doctrina general y se inventa un muy chusco argumento ad hoc? Pues vaya usted a saber, esto del Derecho es así y por eso tantos hablan ya de lotería judicial.
Para acabar con una sonrisa, vuelvo a la sentencia de la Audiencia y me voy a dar el gusto de transcribir un párrafo en el que se permiten los señores magistrados una comparación la mar de cachonda. A veces Sus Señorías tienen una gracia que no se pué aguantá. Vean lo que dicen (el subrayado es mío; ojo a esa parte):
“Aun siendo moral y socialmente reprobable cualquier infracción genérica del deber de todo ciudadano de ser justo, respetuoso con el principio de igualdad, defensor de la libertad propia y ajena, cumplidor de sus compromisos sociales y éticos, leal con el pacto social, parece evidente que la infracción genérica de esos deberes incluso constitucionalmente consagrados, siempre que no constituyan una violación o conculcación específica de una obligación jurídicamente exigible, no puede servir de base al resarcimiento del daño moral o del “pretium doloris” producido por aquella genérica infracción. Por expresarlo de forma más plástica y ejemplificadora: si un dirigente político o un representante popular o un candidato electoral formula determinadas promesas a la opinión pública que después incumple flagrantemente, no parece razonable entender que ese incumplimiento (por demás habitual y hasta, en ocasiones, lacerante) pueda dar lugar a una pretensión de resarcimiento por daño moral”.
Así que ya saben, amigos y amigas, las promesas de fidelidad que usted le haga a su cónyuge valen para el Derecho lo mismito que las promesas de los políticos en sus mítines, por mucho que ninguna norma jurídica obligue a los políticos a decir la verdad y que un artículo del Código Civil expresamente establezca el deber de fidelidad en el matrimonio. Ya ven, todo lo que el Derecho, la Constitución incluso, mande sin prescribir una sanción específica para la vulneración del mandato vale lo mismo que palabra de político, nada. Debe de ser otra forma, más sutil y revolucionaria, de politizar el Derecho.
Una advertencia final contra posibles interpretaciones torcidas de este humilde post: no es mi intención, para nada, defender la fidelidad en el matrimonio, allá cada cual con su pariente/a y con su conciencia. A lo que voy es a cómo les gusta a los altos tribunales decidir a huevo, conforme al viejo adagio romano de “pinto, pinto, gorgorito”.
¿O será que alguno se cura en salud en este tema de la indemnización por infidelidad?

9 comentarios:

Antón L. dijo...

Muy buena idea la de una Revista de comentarios jurisprudenciales. Y una pasada, la sentencia. Pero piense que, si los jueces empiezan a admitir las indemizaciones por daños morales, en base únicamente al 1902, ¿no estarían obligados a pagar también los daños morales ocasionados a los ciudadanos por sus propias sentencias?. Aunque, de fijo, sentaban una excepción ad hoc.

Anónimo dijo...

Nada hay de sorprendente en las sentencias que cita: la ligereza del legislador tiene su contrapeso natural en el capricho de los jueces, que deciden tomarse o no en serio tal o cual precepto según les parece. Aunque la verdad es que resulta muy difícil considerar como una norma jurídica el art. 68 del Código civil. Si no me creen, les animo a interponer una demanda judicial en la que se pretenda una condena a “guardarse fidelidad”, lo cual sería posible si se tratara de una verdadera obligación o deber jurídico. Suerte parecida correrían las acciones judiciales que pretendieran que los hijos “respeten a los padres”, que los pupilos “respeten y obedezcan al tutor”, que los funcionarios observen “en todo momento una conducta de máximo decoro”, o que la Administración forestal (este es muy bueno) asegure “el cumplimiento equilibrado de la multifuncionalidad de los montes en sus valores ambientales, económicos y sociales”.

Le animo a seguir comentando sentencias, que la cosa da para mucho.

tumbaito dijo...

Interviniendo culpa o negligencia.

La actual legislación matrimonial excluye el ser una pedazo de puta de la culpa y el ser un calzonazos, de la negligencia.

El matrimonio para laicos incontinentes es para eso.

Los laicos son para eso, ¿no?

Anónimo dijo...

El 1902 CCv, seguro que no. Pero si el matrimonio es un contrato, por qué no derivar la responsabilidad contractual, por ejemplo, por no cumplimiento o sólo imperfecto?. Además, el art. 68 CCv habla de causa para la separación o divorcio, no de resultado de separación o divorcio como efecto ex lege, y así necesariamente único. La admisibilidad de "daños", por otra parte, está presente en la pensiñon compensatoria que se otorga al conyuge que queda en situación perjudicada con ocasión de la separaciñon o divorcio, y así porque su "esperanza" en la unión matrimonial que llevó a cabo se ve frustrada, a causa de la infidelidad.
¿Entonces...?

tumbaito dijo...

¿El matrimonio un contrato?
El matrimonio se CONTRAE no se CONTRATA.

roland freisler dijo...

Y dice la STC,2ª, 217/2000 de 18-9-2000 : "el hecho de que un juez o tribunal seleccione mal la norma aplicable o la interprete o aplique incorrectamente no vulnera, sin más, el art 24.1 CE y, en el supuesto de existir el error que se denuncia, ese yerro no tiene virtualidad suficiente para la concesión del amparo, pues como ha afirmado este Tribunal en numerosas ocasiones, el derechoi fundamental a una tutela judicial efectiva no puede incluir el acierto, en términos de legalidad ordinaria, de la resolución recurrida, no quedando, por tanto, comprendida en aquél la reparación o rectificación de errores, equivocaciones, incorrecciones jurídicas o, en definitiva, injusticias producidas por la interpretación o aplicación de normas, transformándose el recurso de amparo en una nueva instancia revisora con mermas de las competencias que constitucionalmente corresponden a la jurisdicción ordinaria (FF. 2º y 3º)"

AnteTodoMuchoCuerno dijo...

1. Es cierto que el TS mete responsabilidad "objetiva" en el 1902, pero lo hace trampeando el requisito culpabilístico. Lo hace inventándose “culpas” inverosímiles, como la famosa “culpa in eligendo novio” de aquella sentencia del TS (en los 70, la tía le presta el coche al novio, pero el seguro estaba vinculado sólo a ella como conductora. El novio se ahostia. Para ir a por el seguro, se inventan la culpa de la tía al dejarle el coche al novio). De hecho, cuando el demandado prueba que ha cumplido con el cuidado standard en el tráfico, el TS solía decir en los 90 que el acaecimiento del daño era prueba de que el cuidado prestado no fue suficiente. En los últimos años se corta un poquito más…

EXCURSO: ATENCIÓN, PROFESORES. CUANDO A LOS ALUMNOS SE LES DICE “RECIENTEMENTE, EN LOS AÑOS NOVENTA”, USTEDES QUIEREN EXPRESAR UNA REFERENCIA TEMPORAL; ELLOS ENTIENDEN DOS: "RECIENTEMENTE" Y "EN LOS AÑOS NOVENTA". DIOSES...

2. Para los analistas de la culpa en el (Feind)Eherecht: el 1902 exige cuando menos culpa o negligencia (hay consenso en señalar que, a fortiori, también la conducta con intención dañosa genera responsabilidad por el art. 1902).

3. Creo que se trata de uno de los casos más claros de desuetudo, de norma válida que pierde su vigencia. El "deber" jurídico de fidelidad, el de convivencia, etc., conservan pura función ritual. La desuetudo amparada por los órganos estatales deriva probablemente de lo peliagudos que se iban a poner los juzgados (aunque también, no hay que olvidarlo, más divertidos).
El matrimonio poseía importantísimas funciones públicas respecto de la prole (¡y la mujer! Fuera del matrimonio, una mujer capitidisminuida social y jurídicamente tiene pocas opciones para acceder a bienes y servicios). Hoy el matrimonio se retira al ámbito privado, y salvo en sus facetas patrimoniales y tributarias, su regulación jurídica cae en desuetudo por darse de frente con el avance de la privacy. Esos preceptos están ahí porque el concejal no puede leer la carta de San Pablo a los romanos (y como les dejes solos para elegir lo que leen, ya hemos visto lo que pasa: recordemos el post aquel de Ariadna). Que lean, que lean eso.

¿Y qué queda en pie de la regulación jurídica del matrimonio, ahuyentado el cura?
Una cuestión de buena administración: régimen económico matrimonial y cuestiones tributarias.

¿Y por qué se celebra?
No, coño, no. Lo que se celebra no es lo que está regulado en el CC.

Abrazos,
ATMC

P.S. Una visión radicalmente distinta, afirmando el valor público del deber de fidelidad (o sea: que va mucho más lejos que lo que apunta Garciamado), mostraba Jakobs en un articulillo que está traducido por ahí adelante, en un librito de esos de la U. Externado de Colombia (sobre el principio de injerencia). El rollo era el siguiente: marido le pone los cuernos a mujer. Mujer pide el divorcio (entonces, exigía declaración de culpabilidad) y llama como testigo a la amante del marido. Le pregunta si se lo tira y ella miente como bellaca y dice que no, que qué se ha creído usted. Pero resulta probado que sí, que marido y amante hacían guarreridas alemanas. Pues bien: el RG condenó a la amante como perjura Y AL MARIDO COMO SU CÓMPLICE POR OMISIÓN, POR OMITIR DESMENTIRLA. Todo Dios dice que qué barbaridad; Jakobs dice que ole y que ole.

Anónimo dijo...

I N F I D E L I D A D

http://www.personal.able.es/cm.perez/infiel.htm


DONDE PECAR


Existen multitud de lugares donde podéis disfrutar de vuestra infidelidad sin peligro de que vuestra pareja os vea en postura horizontal con alguien que no sea ella misma. Hablamos de hoteles, por descontado. ¿Las ventajas de un hotel? Cuanto mas lujoso sea mejor será la impresión que causaremos. ¿Las desventajas? Cuanto mas lujoso sea mas dinero nos costará la broma. Pero lo que nosotros os recomendamos desde estas humildes páginas son los apartamentos por horas. Son muchísimo mas cómodos, discretos y baratos. Podéis encontrar teléfonos en cualquier periódico (en los anuncios clasificados)


Pero hagaís lo que hagaís nunca llevéis a la otra persona al domicilio marital y sobre todo nunca practiquéis el deporte de la infidelidad en el coche o en la playa. Por favor, podemos ser infieles pero todavía nos queda dignidad.



CON QUIEN PECAR


Podéis contactar con otros potenciales infieles en los chats. ¿Sabéis que es un chat? ¿NO? ¿Pero en que mundo vivís? Por el amor de dios. Veamos, un chat es un lugar donde hay gente que habla con otra gente y es relativamente fácil contactar con gente que busca lo mismo que vosotros. Aquí tenéis uno de los programas mas populares para chatear: el mIRC. Podéis probar en los canales de sexo (#sexo o #sexo_casadas) o de hecho en cualquier otro Canal de Amor porque puestos a ser sinceros el 99,99% de las personas mayores de edad que entran en los canales lo hacen para ligar. Otra manera de entrar en los chats sin necesidad de un programa especifico es hacerlo en los chats de las paginas webs mas importantes. Podéis encontrar varios en HispaChat, Terra, Pobladores, Ozú o Yahoo.


Otra manera de contactar con gente es utilizar los servicios de contactos que ofrecen muchas páginas. Son lugares (relativamente cálidos...) donde podréis encontrar personas que buscan marido, perro, bicicleta o solamente sexo (estos los que mas)


Si queréis contactar con otras personas (o con nosotros mismos) sin necesidad de revelar vuestra identidad podeís hacer servir mails anónimos como los de olemail, ozú, eresmas o yahoo


Si deseáis practicar el deporte de la infidelidad pero no encontráis a la persona adecuada (ni siquiera en los chats, en esta Federación o en el bar de la esquina) siempre podéis probar a contactar con una de esas personas que cobras por hacer sexo. Cierto es que hay menos cariño y cuestan dinero... pero que le vamos a hacer.
Y por cierto, no os hagáis los distraídos: SABEIS PERFECTAMENTE DONDE ENCONTRAR A ESTAS PERSONAS.





CUANDO PECAR


Una buena coartada siempre es importante. No sirven coartadas del tipo "fui abducido por los extraterrestres" o "he tenido que aterrizar un 747 en Barajas con los motores incendiados". Siempre es mejor urdir una buena excusa que decir cuando llegamos tarde a casa. O si no podemos utilizar el viejo truco del rotulador: consiste en entrar en casa con un rotulador en la oreja, cuando nuestro/a partenaire nos pregunte por el motivo de nuestra tardanza le decimos la verdad (que hemos sido infieles) y entonces nuestra pareja nos reprochará de la siguiente manera: "pero mira que eres hipócrita: si todavía llevas el rotulador del bingo en la oreja". De esta manera no habremos mentido y solamente nos llevaremos una mínima bronca.


El mejor momento para ser infiel es durante las horas de trabajo, pero eso no funciona a no ser que la otra persona sea un/a compañero/a de trabajo y los lavabos sean discretos. Así que lo mejor es decir que salimos al dentista o a pasar la ITV del coche, nos aliviamos el cuerpo con otra persona y después volvemos al trabajo con cara de cabreo. Eso siempre funciona.


Tampoco debemos ser infieles en una noche de fiesta con amigos/as de por medio porque al final todo acabará descubriéndose y perderemos a nuestra pareja, al amigo y a la pareja del amigo (aunque esto ultimo a veces sea de agradecer).


PORQUE PECAR



Porque da gustito y dispara la adrenalina. Simplemente. Menuda chorrada de sección, como si se necesitasen excusas para algo así...



COMO PECAR


Lo que no deben hacer ellos: ir vestidos con chándal, utilizar sandalias y calcetines grises, llevar una bolsa de plástico con una litrona y pica-pica, eructar y rascarse los genitales, decir una tras otra frases ocurrentes estilo Gran Wyoming, utilizar camiseta modelo “imperio abanderado”, utilizar calzoncillos blancos, utilizar un palillo al acabar la cena y pinchar después una colilla de puro para fumársela mejor, hablar de fútbol, contar chistes guarros, rogar sexo oral nada mas cerrarse la puerta de la habitación del hotel, llevarla a ver una película de Stallone, imitar los sonidos de Pepe Rubianes, perder el anillo de boda, utilizar ropa interior comestible, hablar de fútbol, ponerse un peluquín (si somos calvos... mejor), hacernos pasar por escritores o productores de cine, poner un casette de Camela en el coche a todo volumen, vestirse con una túnica en plan Rappel, preguntar si conoce a Leo Bassi.


Lo que deben hacer ellos: ponerse colonia cara (la mas cara de la tienda), vestir elegantemente, cortarse las uñas, cortarse el pelo, cortarse los pelillos de la nariz y de las orejas, reservar una mesa discreta en un restaurante caro, lavar el coche, cambiarse de calzoncillos, lavarse los dientes, citar a Antonio Gala, decirle a ella que esta guapísima (aunque sea una mentira de tamaño descomunal), pagar discretamente la cuenta del restaurante y del hotel, cogerla de la mano e interesarse por sus sentimientos, decirla que la volverás a llamar (aunque sea mentira).


Lo que no deben hacer ellas: Fumar como un carretero, reír como una gilipollas adolescente, vestir con pantalones, hablar de niños, hablar de Cristina Almeida, pintarse las uñas de negro, hablar de tu familia o preguntar por la familia de la otra persona, cogerle de la mano, utilizar ropa interior de la abuela, hablar de los novios que tuviste, decir que te duele la cabeza, tener la regla, preguntarle si ha leído algo de Luis Antonio de Villena, hablar de la prensa rosa, mencionar lo que gana al año (que será mucho más que el).


Lo que deben hacer ellas: Depilarse, usar medias negras y vestido de tirantes (no al mismo tiempo), interesarse por la potencia del coche de el, acariciarle la nuca, ofrecerle un masaje, decirle lo grande que tiene el miembro, tomar sesiones de rayos uva antes del encuentro, utilizar ropa interior roja y negra, calzarse con tacones, decirle que es el primer hombre con el que es infiel a su esposo.



ARGUMENTOS PARA LA INFIDELIDAD

Argumentos a favor

·Es “in”.

·Da “gustito”.

·Conoces gente.

· Lo puedes contar a los/las amigos/as y no está mal visto (sino todo lo contrario).

· Si cometes infidelidad con alguien famoso/a o tu mismo/a eres famoso/a puedes vender la exclusiva y ganarte unos dinerillos.

·Si eres de edad algo avanzada, ser infiel con alguien menor puede ayudarte a sentirte mas joven y aumentar tu ego.

Argumentos en contra

·Te pueden pillar (o puedes pillar).

·Pueden surgir hijos no deseados o maridos/esposas no deseados/as.

·Los hoteles son mas caros que tu cama.

·Hay que ducharse antes y después.

·Te pueden excomulgar.

· Tienes que hacer auténticos esfuerzos por recordar el nombre de la persona que te ayuda a ser infiel.
Puedes perder mas de lo que estabas dispuesto/a a perder.

Como lograr que tu pareja no te sea infiel

A nadie le gustaría descubrir que su pareja le es infiel, sin embargo, más de uno es un verdadero experto a la hora de generar el caldo de cultivo justo para empujar a su media naranja a la tentación. Te contamos como evitarlo: ¿Crees que la infidelidad se puede perdonar o que determina el fin de la pareja?

Sin duda lo deseable en una relación de pareja es que ni seas ni te sea infiel. Claro que es fácil decirlo, pero ¿Sabes como lograrlo?

· La regla de oro es: evita los celos. El primer error es manifestar celos desmedidos. Lo único que lograrás es que tu media naranja confirme que es capaz de ir por la vida rompiendo corazones.

· No menosprecies a los amigos de tu pareja, sólo la empujarás a que intente profundizar esa relación que tanto te molesta para demostrarte que esa persona que tu desestimas es mejor de lo que pinsas y...quién dice que de tanto ahondar en la amistad no termine en algo peligrosamente íntimo.

·No expongas frente a tu pareja que alguien te parece realmente atractivo/a. Sólo lograrás que tu media naranja haga lo mismo y finalmente clave los ojos en una persona que realmente valga la pena conocer.

· No le comentes las relaciones extramatrimoniales de tus compañeros/as de trabajo. Quién te dice que tu pareja no se vea tentada a imitar todo lo que le han contado.

·No tortures a tu pareja diciéndole lo que harías si lo "pescas" siendo infiel. Sin notarlo estarás dando por sentado que el desliz puede ocurrir.

· No olvides nunca ese dicho que asegura: "ojo por ojo, diente por diente". Ten presente que si decides ser infiel, tu pareja puede tomar el toro por los cuernos y vendrá la represalia.

·No descuides ciertos detalles como recordar las fechas de aniversario. Todos apreciamos ese tipo de gestos y sin duda fortalecen el vínculo.

· Si tu pareja elogia reiteradamente las virtudes de otro, analiza si eres capaz de igualar a esa persona . Ten presente que en este tipo de comentario generalmente "te recuerda" lo que quisiera encontrar en ti.

·Si notas que tu pareja está más guapo/a que de costumbre, no cometas el error de preguntarle para quién se arregla. Da por sentado que es para tí y evítale la culpa que le generaría tu comentario fuera de lugar.

· · No dejes de decirle a tu pareja que te sientes muy feliz por lo que habeis conseguido juntos.

· · Planifica con tu pareja a largo plazo. Eso reafirma el vínculo, generando seguridad y confianza.

· · Escucha a tu pareja, el diálogo suele ser el mejor camino para salvar diferencias y mejorar la relación.



Confesar una infidelidad

Sin duda confesar una infidelidad no ha de ser sencillo y hacerlo es, después de todo, una decisión personal. Claro que a la hora de evaluar los pro y los contra para decidir o no dar este paso, es inevitable que aparezca el miedo al castigo, a ser abandonada y a no ser perdonada.

Estas son, justamente, las tres razones por las cuales la mayoría prefieren atesorar el secreto y convivir, en la mayoría de los casos, con la culpa por haber engañado a la persona que los ama.

Pero sin lugar a duda, quien llegó a esta situación y se enfrenta a esta problemática está lejos de ser una víctima, pues quien ha decidido ser infiel ha tenido la posibilidad de elegir y, por lo tanto, es responsable de sus actos.

Cada uno sabrá cuales son los atenuantes a tener en cuenta en su caso particular, y probablemente, estos sean determinantes a la hora de decidir o no abrir un diálogo maduro con su pareja para hablar de lo sucedido.

Lo cierto es que más de una vez optar por el silencio resulta más nocivo que correr los riegos que trae aparejada la verdad, pues sostener una mentira requiere de una gran energía y no todos están preparados para vivir con esta pesada carga.

¿Perdonarías una infidelidad?

La consultora española Topetest realizó un estudio para averiguar si quienes están en pareja son capaces de perdonar una infidelidad. Los resultados son los siguientes:

· Menores de 35 años: el 65% de los encuestados respondió con una negativa, mientras que el 32% dijo sentirse capacitado para perdonar un desliz de su pareja.

· De 35 a 49 años: el 57% no está dispuesto a perdonar una infidelidad, mientras que el 33% dijo poder perdonar a su pareja.

· De 50 a 64 años: el 59% no está dispuesto a perdonar una infidelidad, mientras que el 29% dijo poder pasar por alto el episodio.

· Más de 65 años: el 53% dijo no poder perdonar una infidelidad, mientras que el 40% de los encuestados asumió ser capaz de perdonar.

Extraído de http://www.personal.able.es/cm.perez/infiel.htm

Perdonar una infidelidad dijo...

Nuestra sociedad hoy en día, está llena de contrastes. Y ha terminado con el mito de que los hombres en su mayoría eran infieles. Dada las condiciones sociales y laborales , hombres y mujeres por igual "caen" en infidelidad.
Pero ésta jamas ha sido, ni será la salida a los problemas de pareja ya que la infidelidad solo traerá mas complicaciones y sufrimiento, lejos de solucionar algún problema.