03 diciembre, 2008

Ciencia universitaria y habas cocidas

Qué título más raro. Quiere decir simplemente que en todas partes cuecen habas cuando hablamos de ciencias y universidad. En efecto, los de sociales, jurídicas y humanas nos pasamos los días preguntándonos si esta crisis de los saberes y este cachondeo de los sabios de pacotilla pasarán sólo en nuestros campos. Y tendemos a pensar que hay más rigor, seriedad y dedicación en las ciencias duras y durísimas. Pues igual resulta que no, que tampoco, que las mismas gilipolleces e idéntica impostura a un lado y a otro.
Recibo un correo que mi hijo envía a unos cuantos destinatarios –honor que me hace al mandarme estas misivas peculiares- desde su atalaya del CERN ginebrino. Lo muy quemados que él y los colegas de su pasta –unos pocos compañeros y unos pocos de los que fueron sus profesores- andan con la universidad española y su ambiento yuppi-pijo-zángano-todoelmundoesbueno ya lo sabía. Pero me hace gracia esta forma de explicar el fracaso de la universidad también en su campo, echando mano de un texto que al parecer es ya un clásico.
Pues nada, esto es lo que mi hijo cuenta –perdón, guaje, por la divulgación no autorizada-.
Sirve para reflexionar un poco más sobre lo mismo y para que los tontos se consuelen con el mal de los muchos.
Hola a todos.
Un email poco al uso, pero que, aunque solo sea por airear(me)lo, aquí va. Todo parte del ser hoy el vigésimo aniversario del artículo de Dijkstra (sí, sí, barrapunto) titulado "On the cruelty of really teaching computing science", que, como suele pasar con estas cosas, da yuyu por lo visionario del asunto y directamente deprime por hacer patente como 20 años después las cosas no pintan mejor. Total, la transcripción del original en ingles está en http://www.cs.utexas.edu/users/EWD/transcriptions/EWD10xx/EWD1036.html .
Yendo al grano, a quien más y quien menos le interesará el contenido completo del artículo, que no tiene desperdicio, pero aun para quien no, se alude a varios males endémicos del sistema educativo que siguen ahí dándolo todo, y si me fío --que lo hago-- de lo que algunos comentáis al respecto, cada vez con más fuerza. Para quien no quiera tragarse toda la letra aquí va lo que a mí me parece el very best of:
Let me give you just one more example of the widespread disbelief in the existence of radical novelties and, hence, in the need of learning how to cope with them. It is the prevailing educational practice, for which gradual, almost imperceptible, change seems to be the exclusive paradigm. How many educational texts are not recommended for their appeal to the student's intuition! They constantly try to present everything that could be an exciting novelty as something as familiar as possible. They consciously try to link the new material to what is supposed to be the student's familiar world. It already starts with the teaching of arithmetic. Instead of teaching 2 + 3 = 5 , the hideous arithmetic operator "plus" is carefully disguised by calling it "and", and the little kids are given lots of familiar examples first, with clearly visible such as apples and pears, which are in, in contrast to equally countable objects such as percentages and electrons, which are out. The same silly tradition is reflected at university level in different introductory calculus courses for the future physicist, architect, or business major, each adorned with examples from the respective fields. The educational dogma seems to be that everything is fine as long as the student does not notice that he is learning something really new; more often than not, the student's impression is indeed correct. I consider the failure of an educational practice to prepare the next generation for the phenomenon of radical novelties a serious shortcoming. [When King Ferdinand visited the conservative university of Cervera, the Rector proudly reassured the monarch with the words; "Far be from us, Sire, the dangerous novelty of thinking.". Spain's problems in the century that followed justify my characterization of the shortcoming as "serious".] So much for education's adoption of the paradigm of gradual change.
La referencia a España viene al pelo, jeje.
El siguiente párrafo hará las delicias de algunos: As economics is known as "The Miserable Science", software engineering should be known as "The Doomed Discipline", doomed because it cannot even approach its goal since its goal is self-contradictory. Software engineering, of course, presents itself as another worthy cause, but that is eyewash: if you carefully read its literature and analyse what its devotees actually do, you will discover that software engineering has accepted as its charter "How to program if you cannot".
Y lo que me parece el punto más importante de todo el texto:
So, if I look into my foggy crystal ball at the future of computing science education, I overwhelmingly see the depressing picture of "Business as usual". The universities will continue to lack the courage to teach hard science, they will continue to misguide the students, and each next stage of infantilization of the curriculum will be hailed as educational progress.
Que enlaza con la última frase:
Universities should not be afraid of teaching radical novelties; on the contrary, it is their calling to welcome the opportunity to do so. Their willingness to do so is our main safeguard against dictatorships, be they of the proletariat, of the scientific establishment, or of the corporate elite.
Nada nuevo bajo el sol. Lo que este hombre dijo (y aunque sea falaz, no era un cualquiera) ya hace 20 años no sólo sigue siendo válido hoy día, sino que parece --por desgracia-- más válido cada día. Ojalá me equivoque y sólo sean los años haciéndome gruñón.
Fin de la chapa, un saludo a todos,
David.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Angelico, su hijo, diciendo que con los años (los suyos) se está haciendo gruñón... No le cuente lo que le espera con veinte más al pobre...

El hijo dijo...

Me hago cargo jeje

roland freisler dijo...

Magnífico artículo el de ayer en su columna de El Mundo. Excepcional chequeo a los depredadores institucionales.