20 junio, 2006

Mierda.



¿Ven aquí al lado esa mierda con aparente figura humana? ¿Ven que hasta el cobarde más vil, que hasta el gusano más rastrero, que hasta la sabandija más hedionda puede ir arregladita y como toda guaperas, para que se les humedezcan las partes a los y las del mismo estercolero?

Pues esta cosa, este detritus, este error genético, este malnacido y concebido quién sabe si por un macho cabrío, anda por la vida todo chulo porque, entre otras hazañas dignas de mención, mató por la espalda a un hombre maniatado, y lo hizo en nombre de una de las más bobas ideas abstractas que han parido los tiempos, la autodeterminación de un pueblo que, si se quiere digno, debería comenzar por cagar, sí, por cagar, en la imagen, y en todo el árbol genealógico de semejante aborto de los tiempos.

Estoy escribiendo así, tan duramente, tan contundentemente, tan acaloradamente, con plena conciencia y deliberación. Para distinguirme de los morbosos y degenerados que compensan su acomplejada pequeñez idealizando a éstos que creen atrevidos porque matan a traición; para diferenciarme de los tibios a los que se les llena la boca gritando Bush criminal o Aznar asesino, y bien está si quieren, pero que callan como flojos y cómplices cuando se cruzan con una cosa de éstas o con los de su misma piara; para que no se me confunda con los cretinos que sólo dan lanzada a moro muerto o a enemigo lejano, pero que se tientan la ropa tanto antes de escupirle en el rostro al matón que tienen cerca, por si las moscas. Si fuéramos un país digno, haríamos manifestaciones para vomitar juntos sobre las fotos de semejante inmundicia sin alma. Pero somos un país de cabestros, cada día está más claro.

Y ya sé por dónde me saldrán otros. Con la milonga de que hablando de tal modo me asemejo en exceso a la extrema derecha, a los nazis, a los fachas. Parece que en estos tiempos el empeño general es que todo el mundo se calle, que nadie cante verdades, que nadie recuerde a otros que nos hundimos en el fango. Cuando no es por pitos, es por flautas, pero el caso es que no alcemos la voz, que nos dejemos llevar, que nos acomodemos, que confiemos a ciegas en los pastores lelos que nos van tocando en suerte. Pues no, queridos. Frentea los hechos no valen las siglas, frente a la indecencia más profunda de poco sirven las estúpidas adscripciones políticas, frente a las evidencias más contundentes para nada nos ayudan los acertijos esos de izquierdas y derechas, como si anduviéramos en el juego de las cuatro esquinas. Todo el que sea como el tal Txapote es un malnacido, peor que el peor de los animales, ratas y gusanos incluidos, milite donde milite, actúe por lo que actúe, mate por lo que mate. Me da exactamente igual que pertenezca a ETA o a las SS, viene a ser lo mismo, exactamente lo mismo.

Los complacientes que piensen que la bestia se acallará sola cuando se canse de matar, que estudien un poquito de la historia del siglo XX. Los hiperprudentes que opinen que tal vez los hediondos seres así acaben aviniéndose a razones, que estudien un poquito de la historia del siglo XX. Porque hubo una vez en un país germánico un antiguo cabo pequeñajo y bigotudo, rodeado de tarados sanguinarios, que también se mofaba de los tribunales, que también despreciaba la justicia burguesa, que también decía que luchaba y mataba por la libertad y la grandeza de un pueblo y que también recibía el silencio acobardado de una sociedad de bueyes. Un neurótico que era una basura como el Txapote este de los demonios y que andaba rodeado de una camada bien similar en sus conductas y en sus consignas, jaleado por débiles mentales como los que toman a éste por un gudari, manda cojones. Y ya sabemos lo que pasó.

Este país, pueblo vasco incluido, recuperará algo de su dignidad perdida cuando aprendamos sus ciudadanos a llamar al pan pan y al vino vino, cuando no nos dividan los timoratos ni los pescadores de río revuelto, cuando no nos venza el peso de la panza ni el embotamiento del alma acobardada, cuando creamos de verdad en el Estado de Derecho y sus valores, comenzando por la vida de cada uno, discrepantes incluidos, sin matices, sin condiciones, sin concesiones, sin temor.

Yo no quiero que a Txapote lo maten, pese a que animales más nobles son sacrificados a diario por miles y millones; yo no quiero que a Txapote lo torturen, aunque él sea un canalla torturador. A mí en el fondo me da igual lo que le ocurra a semejante pedazo de mierda, con tal de que no tenga jamás nueva ocasión de matar por la espalda, como a él le gusta, y con tal de que no vuelva a ver la luz del sol mientras no se arrepienta y no pida perdón.

Lo que yo más deseo es sentir que el rechazo a los txapotes es unánime, enorme, ostensible, evidente, común. Lo que yo deseo es que los ciudadanos al unísono maldigan a cualquiera que le ría las gracias a Txapote y a los que se le parezcan, a cualquiera que les haga la más mínima concesión en nombre de nada. Porque toda concesión a esos energúmenos inhumanos, a ésos, a los txapotes, es a costa de nuestra dignidad, del núcleo más profundo de nuestra autoestima.

Lo que yo deseo es sentir que ningún degenerado semejante se puede burlar impunemente de nuestra Justicia en las barbas mismas de los jueces, ni hacer alarde de su nulo arrepentimiento ante las víctimas de sus infames actos y ante las mismísimas narices, repito, de los jueces. Porque si puede, porque si se lo permiten, porque si se sale con la suya, aunque sólo sea en esa cuestión de formas, yo me declaro, desde ahora mismo, insumiso ante la Justicia y descreído de este Estado, que sólo lo será de Derecho si se gobierna por el Derecho y no por el miedo o las conveniencias más ramplonas, más mezquinas, más infames.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi máxima admiración por su valentía al manifestar públicamente y sin tapujos lo que tantos pensamos.

Patxi Aybalaoshtia dijo...

Está claro que viendo todos estos días la chulería que se gastan algunos detrás de un cristal, me pregunto si merecerá la pena que el Estado (que somos TODOS) intente reinsertar a ciertos "elementos", que lejos de mostrar arrepentimiento, se burlan de nuestras instituciones y organismos.

Un amigo dijo...

Amigo Juan Antonio,

Enhorabuena de corazón por la formulación de juicios éticos dura, contundente y acalorada.
Tengo dos objeciones que hacerte: una, si con tu posición no le estás dando exagerada importancia política, y otra, si estás siendo prudente con terceros que mencionas.

Sobre la importancia. Lo que ha hecho ese individuo es, precisamente por su atrocidad, insignificante e irrelevante en el plano político y social. Se ha situado en el plano de lo criminal, con importantes agravantes y ningún atenuante, y ahí hay que dejarlo. En mi opinión, es desafortunado y contradictorio siquiera insinuar que un crimen pueda ser político: los crímenes son crímenes, tautológicamente, y quien escoge cometer un crimen está renunciando a la política, que se hace hablando, discutiendo y dando testimonio. Y, por supuesto, callando.

Otra cosa son las reacciones personales de algunos de los concurrentes al juicio –triste espectáculo–. Ésas hacen política. También hace política tu post, muy legítimamente, y en ese plano intento darle respuesta.

Creo que para formular un juicio ético con la conciencia y deliberación que invocas hay que hacerlo de forma analítica, y hay que distinguir al menos estos elementos:

a) el daño causado, directo e indirecto (a mayor gravedad, peor juicio)

b) las justificaciones ofrecidas (a mayor falsedad, peor juicio)

c) el grado de conciencia y conocimiento de los efectos (a más claro conocimiento, peor juicio)

d) el grado de agencia y preparación (a mayor agencia y preparación, peor juicio)

e) el grado en el que se ordena o condiciona la involucración de otros (a mayor jerarquía sobre otros, o condicionamiento de otros, peor juicio).

Repasemos brevemente el caso que nos propones. El individuo primero, ése de la placa lombrosiana que reproduces, causa un daño directo grave (secuestro de un hombre, con el sufrimiento consiguiente, y sucesivamente muerte). Causa un daño indirecto también grave (a la familia del asesinado, y a la sociedad, perturbándola y violentándola; de este segundo todos somos víctimas). Aduce justificaciones flagrantemente falsas (lucha de liberación, cuando es manifiestamente posible buscar sus mismos objetivos por medios pacíficos). Es perfectamente consciente de lo que va a ocurrir cuando arma la pistola y aprieta el gatillo. Debemos suponer que tiene plena agencia moral, como individuo, cuando decide disparar en la nuca, en vez de disparar al aire o no disparar; igualmente hemos de suponer que ha preparado ese momento; ha planificado el secuestro, los medios con los que mantener al secuestrado en su poder; y los medios, el momento y lugar en el que asesinarlo. Por lo que concierne el último punto, jerárquico y condicionante, parece un simple ejecutor de los comandos de otros.

Mencionas otros casos por su nombre, alrededor del crimen probablemente más grave de los tiempos modernos, y quizás valga la pena aplicarles el mismo análisis, tanto para poner las cosas en perspectiva.

Individuo segundo. Bush, lanzando la guerra de Irak, ha causado un daño directo grave a varios cientos miles de personas (muerte, mutilación, tortura, prisión, desarraigo). Ha causado un daño indirecto grave a muchos millones (también en este caso a todos nosotros). Adujo y aduce justificaciones manifiestamente falsas (armas de destrucción masiva, conexión del régimen dictatorial con los crímenes del 11 de Septiembre). Debido a los medios de los que su cargo dispone, es preciso suponerlo perfectamente consciente y conocedor de lo que va a ocurrir desatando la guerra. Obviamente dispone de plena agencia moral, y está probada su larga planificación de dicha guerra. Y en lo que concierne la última condición, es mandante en grado sumo, por su jerarquía, y ha condicionado las acciones de todos los demás protagonistas de la agresión.

Repasemos brevemente el papel de nuestro ex-presidente, individuo tercero. Como copartícipe de la agresión, es oportuno poner en su cuenta por lo menos la totalidad del daño directo infligido por las tropas españolas y a las tropas y personas españolas, y una cuota parte del infligido a otras personas cualesquiera en el curso de la guerra que hasta hoy sigue. Vale otro tanto para el daño indirecto; ha causado daños graves a nuestro país, por ejemplo, deslegitimando gravemente al Jefe del Estado, a quien obligara a avalar como jefe de las Fuerzas Armadas un uso ilegítimo de las mismas; despreciando el control parlamentario exigido por la Constitución; inhabilitando éticamente a una entera generación política, los que se sentaban en su gobierno, y de quienes ha pedido, y recibido, complicidad para su crimen. Dañando a nuestras instituciones, nos ha dañado a todos. Abrazó con conciencia y conocimiento las razones falsas de su superior, y creó él mismo otras, tratando de consecuencias prácticas de sus acciones. Resulta evidente que tiene plena agencia moral, cuando decide la participación de España en la guerra, y es demostrable que ha planeado dicha participación a través de una serie de encuentros y decisiones registrados. Es mandante, en grado menor, y ha condicionado las acciones de todos los demás protagonistas de las Fuerzas Armadas y servicios de inteligencia españoles que han participado en la agresión.

Aunque los juicios éticos que merecen estos tres casos son, en lo cualitativo, bastante concordantes, si damos valor al análisis propuesto, me parece razonable concluir que en lo cuantitativo son muy dispares, y que los peores parados en esta evaluación son el individuo del centro, y el del final, por ese orden, y a gran distancia a su zaga, el individuo del comienzo. Son los dos últimos, en este análisis, criminales y asesinos mucho más graves y perversos. Ahorrémonos las fotos, que ya bastante desagradable es el especimen por ti propuesto.

Sobre los terceros en causa, discurso que conecto con el anterior. Me refiero a quienes, según tus palabras textuales "se les llena la boca gritando Bush criminal o Aznar asesino, y bien está si quieren, pero que callan como flojos y cómplices cuando se cruzan con una cosa de éstas". Es evidentemente digno de reflexión este su segundo silencio, puesto que en principio aceptamos, como criaturas éticas, que la infamia hay que denunciarla allí donde se encuentre; pero es preciso reconocer al mismo tiempo que su conducta podría tener un apoyo racional, y que podría obedecer a un orden de prioridades –el cuantitativo descrito más arriba.

Subrayo el modo condicional, que es una forma de afirmar mi ignorancia. ¿Por qué? Porque estamos hablando de política –las condenas, o su ausencia, son elecciones políticas, y nunca acciones susceptibles de calificación penal, a pesar de que se nos haya hecho querer comulgar con ruedas de molino–, y no de criminalidad, terreno donde, una vez reunidas las pruebas, es apropiado el indicativo. Y es oportuno reconocer que en la política hay, y muy legítimamente, subjetividad. Por eso es oportuno el condicional, absteniéndose de juicios definitivos -es decir, reclamando para nosotros mismos la posibilidad de cumplir elecciones políticas subjetivas sin que nos sometan a esos mismos juicios.

Permíteme considerarte a ti también como ejemplo, amigo Juan Antonio. Dedicas un post –he empezado aplaudiéndolo, y te prometo que no es estrategia, ni captación de benevolencias– a condenar enérgicamente el crimen cometido sobre Miguel Ángel Blanco, que en paz descansa. Elección política de mi amigo. En esa elección está implícita tu valoración de la importancia del hecho: por actualidad del juicio, por cercanía geográfica del crimen, por implicaciones en el discurso político presente, por lo que sea. ¿Estaría yo legitimado para aplanar desde el exterior esa valoración tuya, para desposeerte de ese tu derecho político, y para "exigirte" (horrenda palabra que no cabe en la política, y que no debería caber en los discursos sobre política), digamos cien mil posts –y me quedaría corto– por los cien mil seres humanos, hombres, mujeres ancianos y niños, bárbara y cobardemente asesinados en tierras de Iraq, en la violencia desencadenada por los individuos segundo y tercero de más arriba, cierto que con la coparticipación entusiasta de otros? ¿Podría yo inferir de la efectiva y constatable ausencia de esos cien mil posts que no te importan esas numerosas víctimas? ¿Podría yo invocar una "Ley de Blogs", si mandara, y pedir que por ello te ilegalizaran estas espléndidas páginas?

Bueno, sabes mi respuesta. Si yo recorriera ese camino, estaría juzgándote superficialmente, e intentando privarte de derechos políticos. Estaría enconando el discurso, faltándote personalmente, y faltando a todos quienes aquí participan.

Respeto pues tu gritar "Mierda". Deja, amigo, que otros escojan sus gritos, y cómo llenar sus bocas. Todos tenemos vacíos en nuestra denuncia, porque somos finitos, y la maldad circundante nos desborda. Concédeles el beneficio de que lo estén haciendo políticamente, sinceramente, humanamente.

Cordiales saludos a todos,

Garciamado dijo...

Querido "un amigo", muy brevemente, y no porque no valore la riqueza de tu comentario y su importancia:
1. No era mi intención darle un significado político a mi post, aunque comprendo que se puedan hacer lecturas en esa clave. Para mí hay cuestiones que son prepolíticas, que se refieren a las reglas del juego político y no al juego mismo de la política. Lo que basura como Txapote hacen no es política, igual que no es diálogo lanzar un esputo, pongamos por caso, aunque pueda en el contexto tal esputo querer decir algo o tener múltiples significados.
2. Tu profundidad analítica es respetable y enriquecedora. De la misma manera que puede ser respetable y enriquecedor analizar un excremento de camello para ve su composición y propiedades. Pues vale. A otros nos basta con decir que es mierda de camello. Yo con la mierda poseo una capacidad mucho más limitada para los matices. Y lo digo desde la certeza de que compartimos, sin duda, el mismo desprecio hacia el cobarde de la foto.
3. No voy a entrar al trapo de si Bush y Aznar son más, menos o igual de malos que esa porquería. Aunque fueran iguales, o peores, le queda en muchos sentidos grande la comparación al que no es ni ha sido nadie ni nada más que una sabandija que mata seguramente para compensar otras impotencias o como reacción a un narcisismo infantiloide de libro. ¿Que los otro igual? Es posible, pero paso.
4. Ni Bush ni Aznar, por otro lado, son santos de mi devoción, para nada. Y que les den. Pero no voy a cortarme de decir lo que pienso del cantamañanas de la perillita y el tiro en la nuca a hombre maniatado por miedo a que me digan que no digo lo mismo de los otros. Aznar ya tuvo algo de lo que seguramente merecía y Bush no se nos pone a tiro (valga la expresión), pero al mierda este es posible que alguien quiera pronto atenuarle la pena o las maneras de su cumplimiento. Y a mí eso no me gusta.
5. Que cada uno elija sus consignas y a quién quiere criticar o vituperar, de acuerdo. Yo me bato con quien sea por la libertad de expresión de cada cual, eso que quede claro, y tú lo sabes, querido amigo. Pero la mía la ejerzo a pelo y sin echar cuentas, según se me pone. Y tal vez funciona así una cierta compensación. Veo, oigo y leo cada día, prácticamente, a intelectuales serios e intelectualillos, artistas y trepas, profesinales o buscones de toda laya cargar tintas contra Bush o, antes, Aznar, y ya dije en el post que está bien, y repito aquí que yo defiendo a muerte su derecho. Pero me deja perplejo que cuando toca hablar de ETA se les llenen las babas de matices, se la cojan con papel de fumar o canten tangos la mayoría de esos los valerosos críticos. O se dan al eufemismo, ya sabes: proceso de paz, diálogo... No necesito yo escribir cien mil post contra Bush, pues ya existen. Pero gritar a los cuatro vientos, con mi identidad al descubierto, que el tal Txapote es un hijo de la grandísima puta, me hace original y distinto, ya ves qué curioso. Y no es que busque ni la originalidad ni la distinción, sólo que no quiero que se me confunda con los de la tribu de los almodóvares, por así decir, o con pesebreros atentos a lo que la superioridad mande a cambio de carguito o encomienda.
6. Dicho todo lo anterior, creo que Bush es un poco menos que un genocida y que está haciendo un daño enorme al derecho internacional, a la moral de los pueblos y a la dignidad de los ciudadanos del mundo. Y que Aznar era otro enano con ínfulas que se creyó poderoso por hacerse amigo del primo de Zumosol. Bien, pues con decirlo poco arreglo o cambio de las cosas de mi país a día de hoy. Por contra, alzando la voz para gritar la inmundicia e inhumanidad radical, constitutiva, estructural, del asesino Txapapote, tomo partido en asuntos que en mucho afectan al futuro de mi Estado: esa mierda tiene que pudrirse a buen recaudo mientras no se arrepienta y pida perdón.
7. Nunca dejaré de decir lo que pienso de un caso o una persona por no haber dicho lo que pienso de otros mil casos o personas. Ni tú, querido amigo, pretendes que me calle, ya lo sé. Ni Irak justifica a Txapote ni ETA justifica a Bush o a Al-Qaeda. Leña a todos, sin contemplaciones, sin concesiones. Pasado cierto grado de perversión y villanía, andarse con clasificaciones es divertimento pecaminoso y excusa de acomodaticios.
Un saludo muy afectuoso.

Anónimo dijo...

Primera y muy probablemente última entrada en un blog, únicamente para decir que recuerdo "muy nítidamente" el momento en que se nos dió la noticia de la muerte de Miguel Ángel Blanco y la infinita pesadumbre que sentimos. Que ahora aquellos asesinos se muestren ufanos y divertidos ante la propia familia del asesinado sólo puede deberse a una perversión moral también infinita. La discusión de quién es peor, el verdugo o el juez, el ejecutor o quien da la orden, Txapote o Bush, no aporta nada a la cuestión. La cuestión es que quien asesina de forma tan vil y luego se rie ante los seres queridos del asesinado provoca en mi, y me imagino que en cualquiera, tanta repugnancia moral que siento (y de sentimientos morales se trata)que semejante individuo no merece ni la vida que disfruta, pero tampoco nosotros merecemos quitársela. Aplíquese y cúmplase la ley, y mientras tanto escribamos todos a los padres y hermana de Miguel Ángel Blanco y sigamos diciéndoles que su dolor es nuestro dolor, que su sufrimiento no caerá, no puede caer, en el olvido. Salud para toda la gente de bien y mala salud para los otros

Anónimo dijo...

Ningún alambicado razonamiento puede atenuar la repugnancia moral que el tal Txapote produce. Profesor, estamos con usted. Salud para toda la buena gente y enfermedad para los otros

ruedes dijo...

hole tus guevos por que son de aldea.......

Anónimo dijo...

el de ruedes estaba en pruebas pero soy javier, por mas señas modroño

Anónimo dijo...

Ecce Homo. Yo más bien que irme a divagar de Iraq, que me queda distante, sacaría al lado de Chapote al asesino Rafael Vera que ese si que asesinando a 27 personas y un insumiso lo pagó con 8 meses de cárcel sin darles a ninguno de los 27 la oportunidad de reinsertarse como lo hizo Yoyes y más,... En el momento que se me explique racionalmente, no que se me justifique con que en nuestro Derecho existe el indulto y bla..., el por qué se ha de tratar diferente a un asesino de ETA que a uno del PSOE quizá vuelva a pensar en el Grial qué es la Justicia, pero ¿a que no hay huevos a explicármelo filósofos?

Anónimo dijo...

Usuario anónimo, ni explicaciones racionales ni filosóficas ni ostias en vinagre... Si esos 27 eran de la calaña del malnacido de Txapote (o incluso de Yoyes), ¡qué reinserción ni qué güevos¡ Por mi parte, ójala hubieran sido 270, 2.700 o, en fin, TODOS los hijos de puta de la ETA.

AnteTodoUnCamello dijo...

Que sea penado durísimamente este tipo. Que le caiga todo lo que le tiene que caer. Que salga aunque no haya pedido perdón, porque no se puede penar a alguien por no pedir perdón.

Que les jodan a los tibios que se limitan a condenar a ETA y no sienten quemando en su interior el dolor y la agonía de los muertos de guerras incómodas. A los que oyen babeantes su radio de condena a ETA y de condena a quienes osen decir pío sobre Guantánamo. De condena a quienes pongan un pero a los cientos de miles de muertos en Irak. Que les jodan. Que les jodan. Que les jodan por simonitas, por comerciar con el sagrado dolor de unos y de otros ("métete tus muertos por el culo", le dijeron a la Manjón).

Pero una vez condenados todos los tibios (que no cuesta nada), ya es cuestión de modas decidir de qué tibio te quieres distinguir más...

P.S., animo incordiandi: frente a la mierda de camello, siempre habrá clases. Si quieres puedes catarla e intentar transmitirle sus propiedades organolépticas a otro, con meras palabras, con ayuda de gestos o a gritos. Pero hay opciones más respetuosas, no ya con el puto camello, sino con uno mismo.

Anónimo dijo...

Al usuario Anónimo que quiere matar a toda la ETA, eso hay que decirlo , por ejemplo, en Bilbao, bien está que lo diga Vd aquí,respeto su opinión profundamente, pero también debería Vd decirlo en Bilbao o San Sebastián, como lo he dicho yo y otros 500 que estuvimos allí cagándonos en todos sus muertos.
Ahora bien, con el mismo derecho que pide Vd muerte a ETA, pido yo cumplimiento íntegro de las penas para los asesinos miembros del PSOE, porque la tomaron con ETA pero también la podían haber tomado con los calvos gafudos y entonces yo no estaría aquí ya.
Por otra parte resulta chocante cuando menos que la hermana de Miguel Angel Blanco (bestialmente asesinado)diga a los familiares de Txapote, reiros que yo me reiré cuando se pudran en la cárcel vuestros hijos, eso demuestra la falta de moral católica de esa persona, tanta misa y tanto dolor de corazón y es incapaz de perdonar. Entonces o deja el catolicismo o que se abstenga de desear un mal.
Y en referencia a los Guantánamos, Iraq y Palestina y Corea del Norte, como coartada de que tienes sesibilidad vale, pero más sensibilidad con los presos de aquí, que como ha dicho el puto TC que la reinserción no es un derecho sino una tendencia pues dicho queda, pues no Sres, la jurisprudencia cambia, reinsertarse y resocializarse es un derecho de todo bicho viviente que haya delinquido, pero de todos, no sólo de los del PSOE.

AnteTodoTibioDabo dijo...

Estimado Anónimo del 23 de junio e inmediato predecesor en el uso de la tecla: lo de los Iraques, Guantánamos y similares está planteado en el propio Post inicial que estamos comentando. El anfitrión viene a mandar educadamente a tomar viento a los "tibios" que se duelen por el genocidio iraquí y lo denuncian, pero no se manifiestan contra ETA con la misma dureza. Tibieza por tibieza, si aquí nunca leo una crítica de los COPEros antietarras que exculpan y apoyan genocidios de razas asiáticas y nombres impronunciables, puedo jugármela con poco riesgo: lo malo no era ser tibio. Era ser un tibio de los otros. Si saco factor común, me quedo agarrado de la brocha del puto Feindprinzip.
(Dicho sea todo como estricto apoyo argumental. Nothing personal).

Anónimo dijo...

Antetodotibiodabo le felicito porque está Vd más relajado en sus comentarios en el sentido de no opinar o argumentar como poseedor absoluto de la verdad.
Si tiene a bien y si sus actividades se lo permiten me gustaría opinase de ¿por qué uno de la ETA es un hijo de tal y de cual cómo si hubiese el cometido todas las atrocidades de la banda y los asesinos del PSOE son tan reinsertables?
¿Por qué se ven esas familias desconsoladas y desgarradas por el dolor en los entierros de sus hijos, bestialmente asesinados ,en todos los telediarios y diarios y no se ve a los padres de los asesinados por el GAL?
Como argumentaba Shylock : ¿no tenemos todos la sangre roja y respiramos para vivir...? (más o menos)
Cada vez me confunde más la palabra Justicia, yo la haría desaparecer de la Constitución y de los lemas patrióticos.

AnteTodoTibioDabo dijo...

Reciente anónimo:
No sé quién es hijo de quién. No tengo el gusto ni el disgusto de conocer las genealogías de la peña ni las profesiones de sus madres, ni he dado pie a que se crea que lo sé. Pregúntele a quien atribuye maternidades prostituidas. Lea bien para saber a quién interpela.
Con respecto a la reinserción: todos en las mismas. Y ni perdón ni leches: no se puede excepcionar el régimen penitenciario progresivo porque alguien no pida perdón. El régimen progresivo no está para hacer buenos a los malos, ni para hacerlos tolerables moralmente. Al menos, eso decía todo Dios hasta hace un cuarto de hora.
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¿Habré comprendido mal? Yo lo que he entendido es lo siguiente:

1. Nuestro anfitrión emplea la injuria porque así se distingue uno de los tibios.
2. Los tibios eran definidos, si no yerro, como los que llamaban asesino al terrorista de estado y no al terrorista de organización no estatal.
3. Me permití terminar la argumentación con el mismo lenguaje: también serían tibios los que llaman hijo de perra al terrorista no estatal, pero toleran al terrorista estatal, cómplice de crímenes de agresión.
4. No me parecía sólido el argumento de no condeno lo que ya está condenado, pero llamo gusano a un etarra porque hay mucho que habla de proceso de paz (huelga citar, pero si pone usted en google: etarra + "hijo de puta", le salen 16.500 páginas aprox.; la percepción subjetiva siempre es selectiva).
5. Una vez ahí, en el medio del más miserable relativismo, con todos equiparados en la misma tibieza, en mi opinión se revelaba como mera cuestión estética decidir de qué tibio quieres distinguirte más.
6. Siendo así la cosa, ya no se justifica tanto reivindicar la palabra gruesa contra unos tibios y disgustarnos horriblemente cuando se usa el mismo grosor verbal contra el otro. No habría razón.
7. Desde un moderado y razonable pesimismo, no creo que haya salida a un debate si el próximo argumento tiene que ver con la cualidad moral del contradictor, porque quien más, quien menos, somos todos unos mierdas. Al menos, tan tibios como para merecer ser vomitados de la boca de Yahvé, si es que no mentía.
Si planeásemos vivir entre santos, habría que construir el próximo argumento desde la compasión recíproca, incluso desde la compasión que genera verse al fin compadecido.
Si no, si donde planeamos vivir es en este puto mundo, sólo queda el argumento. La expresión inarticulada de la indignación moral juega bien en el fuero interno (aun en el fuero interno colectivo), pero en el debate público es un magnífico instrumento para joder las cosas.

Y no sé si esto le parece arrogarse la posesión de la verdad, pero una pequeña mirada alrededor me dice que se trata de una coposesión masiva. Sostengo mi pequeña porción aproximadamente alícuota (espero).

En cualquier caso, si molesté a alguien, mis sinceras disculpas: a lo único que quise provocar fue al argumento.

Anónimo dijo...

Antetodotibiodabo, gracias por sus explicaciones.