12 diciembre, 2006

Minima moralia y una pepsi del tiempo.

Hay días en que el blog se vuelve de lo más fértil, gracias a las historias y reflexiones de los amigos que cuentan y comentan. Hoy, sin que sirva de prececente, me permito seleccionar y traer a primera plana tres aleccionadores comentarios. Uno va de lo de Pinochet y los otros dos de universitarios y burócratas. Gracias, compañeros.
Esto nos dice Ariadna (casualmente hoy en clase mencioné de pasada las teorías medievales y modernas del tiranicidio. Por cierto, no sé si tendrá que ver, pero he recibido un mensaje anónimo de un alumno cagándose en mis muertos; su prosa me suena como de verlo salir de misa o de alguna obra, pero a lo mejor me confundo):
Veo en El País la fotografía de unos soldados trasladando el féretro de Pinochet. Leo en el pie de página que la ministra de defensa asistió a la ceremonia. Y no entiendo (casi) nada. Leo el artículo de hoy de Arcadi Espada: "Todos estos detalles, incluidos los paradójicos atenuantes del caso español, basados en la evidencia de la persona interpuesta, no pueden hacer olvidar la profunda inmoralidad que conlleva la alegría por la muerte de un hombre. Tal vez se trate de un non sequitur moral, aunque lo he mirado lentamente por el derecho y por el revés. Pero todos los que exhiben la alegría de la muerte deberían hacerlo también en la hipótesis de una muerte violenta. Es más: en la medida de sus posibilidades deberían haber contribuido a que esa muerte se produjera. Y desde luego deberían absolver a sus autores de cualquier responsabilidad en el crimen. No tengo posibilidad de discutir el tema clásico, si hay razones (y cuáles son) para justificar el asesinato del tirano, e incluso del ex tirano (este ex... ¡oscura marca de legitimidad!). Sólo que este champán desbordante, esta refundación de la necrología y este repugnante «¡Viva la muerte!» son propios, peor que de un asesino, del que contrata un matón a sueldo". Y aún entiendo menos.Sin duda estoy espesa, o no tengo un buen día. Pinochet, ¿no fue ese que asesinó y torturó impunemente a tantas personas? ¿No fue un dictador? ¿No se cargó un regimen democrático a golpe de golpe de Estado? Si es así, y perdonen la simpleza, no entiendo a qué vienen tantos miramientos.
Esto nos lo cuenta un nuevo amigo, que firma "Fieramente Humano" (joer, cómo se ponen estos ángeles):
Esto está rescatado de un correo que envie en la tarde de ayer: Siento que te toque a ti ser la primera en oír mis estridencias (perdón de antemano), pero justo acabo de subir de una charla del profesor Zorita, una de esas del ciclo de conferencias para universitarios.Vengo de muy mala hostia, y lo peor que te podia pasar es que me pusiera al teclado. ¿Por qué?, porqué un montón de universitarios calentaban otras tantas sillas entre cuchicheos, gracietas y DESINTERÉS. Vale que el tipo podía ser algo más alegre a la hora de hablar, pero ¡coño! al menos alguien podía haber advertido que es un pozo de ciencia, todo el rato trayendo a colación citas de Chomsky, Marx, Ortega, casos históricos constrastados y documentados, expresiones dignas de un científico con visión global del conocimiento..., todo eso, siendo veterinario (no doctor en filosofía)...no sé hombre no sé, un poquito de respeto joder!! que somos mayorcitos.... Bueno no, que hostias, no sólo por la autoridad científica del conferenciante, no, no, es que hay más. Es que esa caterva juvenil (salvo excepciones) con estar allí y firmar en una hojita gana algo. Gana un credito y no se cuántos, y algunos, por lo que vi, creo que hasta ganan tiempo para pasar apuntes (cosa que posiblemente no harían en la cafetería o jugando al futbol), sólo sea por esa míninma ganancia curricular en forma y aunque ya solo sea por educación...digo yo que se debe poner un mínimo de atención, hombre..!!! El primer premio se lo lleva la tríada de intelectuales que se sentaron delante de mí, (en otra ocasión también cayeron cerca, pero aquel día entraron solo a firmar, me imagino que estarían muy ocupados en revisar la teoría unificada de la física cuántica...). Los tipos, bien vestidos, tirando a pijos y a insolentes, no paraban de hacer chistes sobre el catedrático o de hablar de gilipolleces. Cuando llegó el momento de firmar, el que parecía más revoltoso de los tres dijo un "uy, que bien", y seguido le pidió a un compañero "firma tu por mí, anda, pero haz la letra diferente, la letra diferente..." Hay que joderse...hasta ese extremo. Me parece ques este es otro argumento más que pone de manifiesto lo que pasa en esta mierda de país, universidad o llamese como quiera.
Y aquí está la aportación del bueno de AnteTodo:
Ahora, una sobre "autonomía universitaria". La nunca suficientemente maldita Agencia de Calidad de la Comunidad de Madrid (ACAP), a quien Allah confunda, se permite decir a las universidades quién debe firmar los documentos acreditativos de los méritos X, Y o Z. Así, no basta que la docencia de uno de los profesores la acredite el director de departamento, o el vicedecano de profesorado: no. Ha de ser el secretario de universidad o el de facultad. Si has impartido nosecuántas horas de doctorado, no lo puede acreditar el funcionario de tercer ciclo. Et sic caetera. Les comento que se meten en jardín. Me dicen: "tenemos capacidad normativa". El tío se enfadó porque se me escapó un "¿qué?" medio descojonado de la risa. No es más que una nueva humillación a la universidad. En este caso es Espe, porque los rectores (esos magníficos y excelentísimos, mágicos y alegres seres amigos de Garciamado) se le plantaron en su día...

1 comentario:

tumbaito dijo...

En la universidad de bcn hay un profesor genial. Trae a profesores gilipuertas y él se pone en la primera fila a dormir.

Sí sí, a dormir. Es genial.

Una vez le dije que yo preferiría echarles gasolina y prenderles fuego y me respondió:

¡Juventud! ¡Divino tesoro!