08 enero, 2009

El genio de la financiación

A ver si lo hemos entendido. Es como si se tratara de una familia (vamos a decir una familia monoparental, para evitar líos) en la que el padre/madre dice a sus hijos lo siguiente: “Mirad, a cada uno de vosotros os voy repartir dinero de una manera, para que todos tengáis lo que merecéis y ninguno consiga más que otro. Al más alto le daré un poco más por ser alto; al más bajito lo compensaré por su corta estatura; al gordito le regalaré unos cuartos extra para que se pague una clínica de adelgazamiento y al flaco tendré que entregarle una partida mayor, a fin de que se compre comida mejor y más alimenticia. Al que pone dinero en casa se lo devolveré multiplicado, y al que no, le daré para que pueda aportar a los gastos del hogar común. Todo lo anterior no quita para que cada uno de vosotros pueda buscarse la vida y conseguir unos ingresos extra haciendo chapucillas por ahí o ligándose algún mecenas. Pero tened en cuenta una cosa: ninguno de vosotros ha de vivir mejor que los demás en ningún aspecto esencial. Por tanto, y para asegurar esa igualdad básica entre todos, hijos míos, habrá en casa una hucha en la que cada uno irá metiendo según lo que tenga y que cada año abriremos para compensar a los que hayan obenido menos y, así, igualarlos con los demás”.
Los hijos quedaron contentísimos, pues cada uno pensó que se hacía justicia plena a su situación y su particular personalidad.
Un vecino descreído y socarrón que estaba al corriente de esos arreglos familiares le preguntó al avispado progenitor: “¿Pero eso no viene a ser lo mismo que si repartieras a partes iguales entre todos?” Y el progenitor, con una aviesa sonrisa y alzando una ceja, respondió: “Sí, si lo hiciera en serio como hemos dicho, sería lo mismo. Pero lo de la hucha es un truco para calmar a los más atontados y flojos. Lo importante es mantenerlos divididos, para que todos coman en mi mano y me hagan la rosca. Además, un padre que administra sin fingir respeto por los caracteres y las necesidades de cada uno de sus hijos pasa hoy en día por autoritario y antiguo. Así que psssst, chitón”.
Oh, qué hermosa parábola que no nos recuerda nada ni a nadie, ¿verdad?
Oh, qué asombroso milagro de multiplicación de los panes y los peces, dijeron el panadero y el pescador mientras trabajaban a destajo y sin rechistar.
Si ésta también la mete doblada y con espasmos de placer por doquier, yo también corregiré mi juicio: el tonto del culo no es él, sino el resto del mundo. ¿O son compatibles ambas opciones?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí.

Carmen dijo...

Las dos opciones son compatibles, incluso vinculantes.
¡Cuánto inepto estamos pagando!
¿Cuándo podremos despedir a nuestros políticos? Los estamos pagando puntualmente independientemente de hacer bien o no su trabajo. Cuando se retiran lo hacen con un sueldo vitalicio, dos secretarias, despacho, chófer.....
Exijo un ERE político, estamos en recesión y no hace falta tanto concejal, ministro, senador, chófer. Quiero que rebajen sus sueldos y supriman las dietas, que acudan en transporte público a currar y se les sancionen económicamente cuando no acuden al congreso. Y me gustaría que se extendiera a todos los funcionarios....¿qué es eso de tener un trabajo de por vida? ¿Por qué un médico de la seguridad social se puede permitir el lujo de tratar a la gente como a ganado?. ¿Por qué éste mismo médico tiene consulta privada y le quita el puesto a otro?
Estoy pelín harta de tanta ineptitud y prepotencia.

Un cordial saludo.

roland freisler dijo...

Carmen
Toda su justa indignación tiene una explicación, porque lo permitimos los ciudadanos y los políticos tienen a la poli (en general) a su favor y los polis no están en paro.