20 enero, 2009

Fracaso escolar

El fracaso escolar se ha convertido en obsesión de los políticos. El concepto ya se aplica también a la universidad y se manejan estadísticas con gesto de consternación. Rellenan los números del fracaso escolar los estudiantes que no consiguen alcanzar el nivel requerido en una materia o un título. Y la consigna políticamente correcta es: acabemos con el fracaso escolar.
Ese fracaso puede verse desde dos puntos de vista, el del alumno y el de las instituciones. Desde el punto de vista el alumno, el fracaso escolar significa normalmente contrariedad y frustración. Para aminorarlo se impone mejorar los medios y los métodos de la enseñanza. Desde el punto de vista institucional, muchos políticos y gestores han descubierto la panacea: bajemos el nivel de exigencia para que parezca que nosotros no fracasamos al ejercer nuestras responsabilidades. Ahí no importan tanto los estudiantes y su futuro, sino la magia de las cifras, el relumbrón estadístico. Si en el Estado, la Comunidad Autónoma o mi centro hay menos fracaso escolar porque todos aprueban, será un gran éxito, aunque los alumnos acaben sin saber hacer la o con un canuto. Si esos estudiantes que tienen su título, pero no el mínimo de los conocimientos que habrían de exigirse, fracasan mañana en su desempeño profesional, será su problema. Nosotros hemos cumplido al ponerles el título barato. Un sistema educativo y un sistema universitario pueden ser un gran timo cuando el fracaso escolar se evita a ese precio.
La universidad tiene una de sus funciones legítimas y necesarias en la selección de los mejores, de los más esforzados y competentes para el ejercicio de las profesiones de mayor responsabilidad social: ingenieros, médicos, economistas, lingüistas, arquitectos, juristas... Cuando por el puro pánico a los números del fracaso escolar se da gato por liebre y se regalan esos títulos, se condena al declive a todo un país. Además, si la universidad no filtra a los mejores, la sociedad, clasista y llena de corruptelas, encumbrará, de entre la enorme masa de titulados, a los mejor relacionados y más pudientes. Mala igualdad la que se logra a base equiparar a los torpes con los esmerados y capaces.
La mejor sociedad y la más justa no es aquella en que todo el que quiera logre ser ingeniero, sino la que tenga buenos ingenieros haciendo bien su trabajo. Que nadie por su situación económica o social se vea privado de la posibilidad de estudiar una carrera, pero que la culminen quienes lo merecen. Eso es justicia social y eso es Estado social. Lo otro, demagogia y engaño, irresponsabilidad, fracaso colectivo.
(Publicado por un servidor en la Gaceta Universitaria de la presente semana).

32 comentarios:

Rafael dijo...

Aplauso, aplauso, aplauso. Completamente de acuerdo y ojala lo leyeran y aplicaran las autoridades académicas.
Hace unos años asistí a una reunión en la que la Vicerrectora de Ordenación Académica ponía a caldo a las diferentes facultades que tenían muchos suspensos en primero. Cuando salía de la reunión le comentaba a un compañero: mientras la Vicerrectora se preocupe más por los suspensos de primero que por lo que saben los de cuarto mal vamos. Confieso mi cobardía. Tenía que haberlo dicho en público en la reunión ¡Mecachis!

Anónimo dijo...

Los lingüistas tenemos la manía de distinguir entre "notación" y "denotación" en lo que toca al significado, entre otras costumbres deplorables, como la de saber contar, entender algo de estadística. Son muchos los siglos que lingüistas y filólogos llevamos rascando detrás de lo dicho y lo escrito, con el pésimo resultado de dejar con las partes pudendas al descubierto a muchos. ¿A ver si va a ser por eso por lo que los eminentes legisladores la han emprendido con tan gran entusiasmo con nuestros estudios, a fin de asegurarse no sólo deque los niveles sigan bajando al ritmo habitual sino de que no les quede a los pobres alumnos neurona sana ni gana de hacer el menor esfuerzo, que abrir una tapa (física o virtual) de un diccionario cansa mucho?

Anónimo dijo...

Creo que la solución está en manos de los que nos dedicamos a esto de la enseñanza. Basta con no bajar el nivel... eso sí, con la alta posibilidad de quedarte solo y convertirte en un "problema objetivo" para las autoridades.
Sin embargo, todo puede tener su parte positiva: tus compañeros te querrán mucho (incluso te animarán en privado a continuar con un importante grado de exigencia), pues elevarás indirectamente su bondad y el reconocimiento de la comunidad por sus buenos resultados.
Confieso, no obstante, que aunque intento lo contrario y hace tiempo que he conseguido el estatus de verdadero cabrón con pintas, mi exigencia (para mi y para mis alumnos) baja año tras año; y confieso, también, que el mantener una cierta dignidad en la docencia y en la exigencia no es, en mi caso, fruto del convencimiento de que se traduce en un beneficio para los estudiantes o para la sociedad, sino de mero orgullo (en el mal sentido del término) personal. Salud.

Daniel dijo...
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Daniel dijo...

Como estudiante que quiere aprobar (y más en estas fechas) me gustaría no poder darle la razón por el artículo, pero como estudiante también, que lo que quiere es aprender, tengo que hacerlo y quitarme el sombrero ante una reflexión que creo hacen muchos pero reflejan muy pocos. Chapeau.

Pd: copio un extracto a mi blog.

El Mini de León dijo...

Excelente artículo, si más personas se pararan a reflexionar sobre el tema la sociedad ganaría mucho.

Anónimo dijo...

Muy bien dicho. Yo añadiría algo mas:

El tándem egb-bup ha producido la llamada "generación más preparada de la historia" así que no sería tan mal sistema... entonces ¿por
qué lo cambiaron?

Cada reforma realizada no ha hecho sino bajar el nivel educatico

¿No será que a nuestros políticos les interesa un país lleno de incultos manipulables?

GENIAL TU ARTICULO

Andran dijo...

Voy a tenerte que crear una sección fija en mi blog Azucar y Sal. Hoy aparece en él tu artículo "Ignorancia, conservadurismo y superstición" y no sé si apropiarme de este y publicarlo también porque es buenísimo.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Voy a tenerte que crear una sección fija en mi blog Azucar y Sal. Hoy aparece en él tu artículo "Ignorancia, conservadurismo y superstición" y no sé si apropiarme de este y publicarlo también porque es buenísimo.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Muy buena tu reflexión. Como le digo yo a mis compañeros de departamento, la democracia cicatera ha llegado a la universidad: ahora "Todos los alumnos tienen derecho a aprobar", cuando en realidad un sistema justo es que "Todos los alumnos tiene derecho a que se les examine"

Cleofasico dijo...
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Anónimo dijo...

Lo cierto es que a los políticos, de los cuales un gran porcentaje no están mínimamente preparados (no sé si visteis las respuestas que daban a preguntas sencillas en CQC a su reportera), sólo les interesan las cifras y que la caterva de estafermos sea cada vez mayor para así poder manipularnos más fácilmente.

ManuR dijo...

Creo que el artículo está muy bien, señala uno de los motivos por los que se baja el nivel educativo pero es el más evidente y el menos peligroso. Las dos consecuencias mucho más interesantes a largo plazo para los que tienen mucho pero mucho menos interesantes para los que tienen poco son:

Mucha gente con el mismo título pero menos preparada implica abaratamamiento de mano de obra, incluso en puestos especializados, eso se ve ahora.

Menos cultura en general a cambio de una sensación de bienestar implica que la ciudadanía no esté interesada ni preparada para asumir decisiones políticas, cada vez que te pregunten (porque es obligatorio, estamos en una democracia) la sociedad no responderá en base a lo más interesante a largo plazo sino en base a lo que se le haya transmitido desde los medios, en conclusion, se obtiene mucho más control sobre las masas.

Hay demasiados motivos para pensar que lejos de avanzar en recuperar la EGB y el BUP nos iremos alejando poco a poco de una educación de calidad pero eso no sólo en España sino a nivel global.

Anónimo dijo...

Estoy completamente de acuerdo en todo lo que dices, bajar el nivel de la enseñanza no ayuda a nadie.

Pero también es cierto que en esto siempre hay dos bandos: los que creen que un niño no debe sentir frustración y que hay que hacer todo lo que esté en nuestra mano para motivarlos, (aunque esto implique que acaben la ESO y no sepan leer), y los que defienden que es un filtro más por el que hay que pasar.

Si bien es cierto que quizás no sea éste el lugar para reivindicarlo, me gustaría exponer aquí una tercera postura, la de los futuros ingenieros, médicos, arquitectos, etc. que pese a querer y poder finalizar sus estudios se encuentran con profesores ineptos, indignos de llamarse docentes y que siguen aferrados a su sillón del despacho por el mero hecho de ser funcionario. Ansío el día en el que alguien, a poder ser un profesor, hable de todo esto.

Luis Monge Malo dijo...
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Anónimo dijo...

Habría que definir lo que se entiende por fracaso escolar, pues como bien se dice en el texto, este puede ser del alumno o de las instituciones.

A lo que voy es que cuando una ingente cantidad de alumnos cada año acaban la ingeniería con 27, 28, 29 años el fracaso aquí es claramente de las instituciones.

El conseguir hacer fácil lo difícil, es decir, el enseñar materias de ingeniería y hacerlo de forma que los alumnos no solo sean capaces de aprobar, sino también de aprender, eso es lo de verdad difícil, ese el objetivo a cumplir. Y de eso en España poquito.

Y he de dicir, que salvo honrosas excepciones, muy pocos profesores en este país lo logran, y eso también repercute en que la única forma de mejorar las estadísticas sea facilitando el camino de la manera más chapucera.

Anónimo dijo...

Como estudiante universitaria estoy totalmente de acuerdo. Después de 8 años, este año acabo mi segunda carrera. Todavía queda en la facultad gente que empezó conmigo en primero. Gente que después de 8 años todavía tiene asignaturas de segundo, y a los cuales les quedan al menos un par de años y que no son capaces de aprobar un examen de un solo tema (son los créditos ECTS) Al final todos seremos licenciados, pero...

Nym dijo...

Esto que comentas tiene repercusiones muy graves ademas de las que comentas.
No paran de bajar el nivel, y aunque no tengo estidisticas para confirmarlo no me parece muys disparatado considerar que l@s estudiantes inteligentes ayuden a aumentar ese fracaso escolar, si no se para de bajar el nivel y no se ofrecen medidas para quien lo supera, puedes provocar el sindrome de deficit de atencion(creo recordar que ese era el nombre), y adios estudios.
Cuanto mas bajen el nivel peor, porque cuanto mas bajes el nivel, mas posibilidades de que también aburras a la media.

Saludos de un casi fracaso escolar...

ruben dijo...

Soy estudiante de ingeniería informática en la UPV. Me considero un estudiante mas bien mediocre, aunque capaz de "saltar la barrera de los examenes" poniendome a estudiar en el momento oportuno. Esto quiere decir: mi motivación es realmente baja y me pongo las pilas para conseguir lo que realmente quiero, es decir, aprobar.
Estoy totalmente de acuerdo con el artículo, porque lo que conviene a la sociedad es gente capaz, y no a cualquier chiquillo al que se le cuelga el cartel de "ingeniero" o cualquier otra titulación. Esta facilitación en obtener títulos solo conlleva, en mi opinión, a la frustración personal y al declive de la sociedad. Se puede etiquetar con lo que sea, pero la realidad nos pondrá a prueba antes o después. Mejor pocos pero valiosos que no un mercado lleno de patanes.
Pero, ¿donde esta el problema?. Yo, al igual que muchos de mis compañeros estudiantes queremos ser "alguien" y mucho mejor "alguien adinerado", y qué mejor modo que siendo un gran ingeniero o un gran "X". La visión correcta con la que se debe encarar el estudio creo que debería basarse en "el gusto por el conocimiento", "la satisfaccion por el trabajo bien hecho" y la "curiosidad cientifica". Con ello, el éxito académico(y personal) está(creo) garantizado.

PD1:estudio esta carrera porque me gusta, aunque la verdad no sé si tanto, y veo en mi titulación y formación un buen futuro.

PD2: no digo que el nivel en mi universidad sea bajo, ni mucho menos, pero sí considero que en general las universidades quieren(necesitan) que "todo vaya bien".

Un saludo y enhorabuena por el artículo

josemi dijo...

Estoy de acuerdo con el artículo. Ahora bien, el caso contrario -como es el del típico profesor que suspende por norma- tampoco indica que tenga calidad. Todavía no se -despues de muchos años de docencia- qué es lo que está mejor visto socialmente: si el profesor que aprueba mucho o el que suspende mucho.

Eso si, todos estamos de acuerdo y hay evidencias, de que el nivel del alumnado ha ido bajando de manera sistemática durante los últimos 9 ó 10 años, hasta llegar a niveles insostenibles. Una prueba: las faltas de ortografía comienzan a llegar a los periódicos y a la TV. El asunto, bajo mi punto de vista, ES MUY GRAVE.

Anónimo dijo...

Por supuesto, Vd. no ignora que existe una relación ampliamente contrastada entre el rendimiento académico de los alumnos y el nivel socioeconómico de los padres. Esto significa que "los mejores" tienden a ser los hijos de padres acomodados. Si dejamos que pasen "los mejores", estamos dejando que pasen "los ricos". Está haciendo Vd. un servicio, tal vez sin saberlo, a los reaccionarios y conservadores que quieren perpetuar la situación actual. Los informes PISA son suficientemente claros y explícitos.

Gorka dijo...

EStimado anónimo de las 12.54: los pobres, salvo que se empeñen mucho y trabajen mucho y tengan mucha cabeza, no llegan a la universidad, y no suelen terminar los estudios básicos, salvo que sólo sean pobres y no, además, miembros de familias desestructuradas, con parados, alcoholicos, depresivos, etc. Y los ricos que tienen esas familias, tampoco lo tienen fácil para terminar.
Y, aún dando por bueno lo que usted dice, el café para todos no es solución.
La lucha de clases hay que llevarla al sistema de becas, de distribución de recursos, acceso a prácticas remuneradas, etc., pero no a aprobado fácil o difícil.
No me constan pobres de solemnidad entre los universitarios, pero sí personas de orígenes humildes y modestos, que han hecho carreras buenísimas, y a los que las puertas se les han abierto por méritos propios. Que para estudiar bien no hace falta el último modelo de nada, al menos aún.
Agur

Mauro Picotto dijo...

un artículo muy interesante, me gusta la visión que da, pero a mi me gustaría añadir que, en España hace falta mucha mayor variedad de carreras, para que no todo aquel que quiera tratar temas científicos tenga que ser un ingeniero. Carreras más especializadas daran más cabida a gente no tan apta como para llegar a sacar adelante una ingeniería. En EEUU por ejemplo hay mucha más variedad y mejor preparación... no solo ha de cambiar ese absurdo sistema de igualar a los menos capaces con los más dotados... sino todo en general.

Un saludo

Anónimo dijo...

Bravo!Totalmente de acuerdo. Hay que elevar el nivel de dificultad, a más dificultad mejor selección natural,ahora, ojo con sobrecargar a los estudiantes con contenidos inútiles (los hay) ú obsoletos (en ing. informática muchos) por que ,al menos en ingenierias, los contenidos de la carrera no evolucionan a la par que la realidad.

Anónimo dijo...

Anónimo de la entrada [3]: eso no se llama orgullo, se llama vergüenza torera, que es la que les falta a buena parte de los que nos han metido en este lío boloñés, a tantos de nuestros colegas y de nuestros alumnos, y la que ni a usted ni a mí nos deja bajar los niveles "motu proprio" ni a mí (y presumo que a usted tampoco) faltar a clase salvo quirófano de por medio.

En cuanto a estudiantes ricos, pobres, de carreras difíciles o fáciles, etc., hay algo que hace mucho que pasa y no consigo explicarme en absoluto: si en cada nueva matrícula el precio del crédito se encarece, ¿cómo es posible que haya alumnos que estén en quinta y sexta matrícula de una o varias asignaturas (impartidas por distintos profesores), y que no sólo no se hayan presentado jamás a un examen de las mismas, sino que no hayan aparecido por clase NUNCA? No escribo a humo de pajas, créanme.

Miguel Ángel dijo...

Estoy de acuerdo en la mayoría de la argumentación del artículo.
Pero yo mas bien pienso que la relación entre problema y solución, el problema del fracaso escolar, y la solución que platean los políticos, bajar el nivel, no esta tan clara, bajar el nivel produce también fracaso escolar, al menos en la enseñanza primaria, pues los estudiantes se aburren si no se les plantea ningún reto y terminan perdiendo el interés, es como lo que les sucede a los superdotados con una enseñanza normal, lo mismo pero con un nivel tan bajo que a los estudiantes normales también les hacer perder el interés.
Yo pienso que el estado actual de la educación no es algo que se haya producido por el azar, de la nada, sino que mas bien bajar el nivel es un objetivo que se han planteado desde hace tiempo, un objetivo a largo plazo. Hace tiempo la educación española era una de las punteras en el mundo y ahora es una de las peores, esto no se ha producido por azar, ha sido planificado para que así ocurra. Año a año se ha ido bajando el nivel, no solo como remedio a otro problema, sino como fin en si mismo.

La competitividad de la economía española desde hace mucho tiempo esta basada en la moderación salarial y no en la productividad, para poder llevar a cabo la moderación salarial no se necesita que la gente este bien preparada, sino todo lo contrario, que la gente este poco preparada y no sea muy culta es lo óptimo para llevar a cabo una buena contención salarial, esto acompañado con una inmigración también de trabajadores muy poco preparados ha hecho posible lo imposible y no solo los salarios no han subido sino que han bajado sustancialmente.

Otros países de nuestro entorno sin embargo se han decantado por el otro modelo, en vez de la moderación salarial apostar por mejorar la productividad, en este modelo si que se necesita trabajadores cada vez mas preparados y cultos, por lo que se necesita un sistema educativo bueno.

El problema ahora una vez que se eligió el camino de la moderación salarial y se destruyo un buen sistema educativo es intentar cambiar el sistema e irse a subir la productividad y a un buen sistema educativo.
Eso si que va a ser complicado, bajar el nivel año a año es muy fácil, pero subirlo es muy complicado.
¿Veremos alguna vez el cambio de modelo?

Anónimo dijo...

Me gusta su artículo, no estoy del todo de acuerdo, pero me parece que muestra una forma de comprender la función de la Educación en una sociedad.
Sin entrar en matizaciones, acaso cuatro preguntas:
¿Se debe analizar con los mismos criterios la formación básica, Primaria y ESO, y la formación Universitaria?
¿No es fundamental para el desarrollo personal el alcanzar una titulación básica que abra las puertas de una formación profesional?
¿No es esencial para un país -que se pretende competitivo e innovador- contar con una mano de obra suficientemente formada?
Por último, ¿no será que la propia Universidad -que realmente debería tener una barrera de entrada real y no ficticia como la actual selectividad que solo tiene valor para ordenar, que no seleccionar, a los aspirantes a universitarios- se encuentra con una oferta excesivamente extensa para el limitado número de aspirantes y no solo permiten, sino que facilitan, e incluso compiten por acoger en sus aulas a alumnado con cualquier nivel formativo, interés y expectativas?
Un saludo.

Ibeloisa dijo...

Exactamente lo mismo puede decirse con respecto al bachillerato, porque ¿Cómo se va a estudiar una carrera universitaria con garantías sin tener la suficiente formación previa? No se pueden hacer adaptaciones curriculares en el bachillerato para dar títulos baratos.

Anónimo dijo...

como estudiante y profesor considero que la educación es la sintésis de la sociedad actual, es un reflejo, qué esperan?

a mi juicio, en el mundo de la evolución, de las ideas, de la informacióm, es triste que lo único que no evolucione sea la enseñanza, escrita en libros de piedra y enseñada por inútiles ilustrados ..

pues nada, los que necesitamos el conocimiento sigamos tragando arena en busca de alimento, y los que la impartimos sigamos escribiendo libros de papel y tinta, en vez de aprender a enseñar, en vez de pensar

hoy no dormiré tranquilo, porque las leyes que me gobiernan, las medicinas que me cuidan e incluso el edificio en el que habito, estan hechas por autómatas con carrera, están hechas por ovejas sin corazón..

Titajú dijo...

Mi marido es profesor universitario. Para ser exactos: es ingeniero de telecomunicaciones y doctor en informática. Cada vez que viene a casa y le veo la cara, dan ganas de llorar. Desde su experiencia docente de más de quince años, se ha encontrado con una última generación de patético-universitarios que no saben nada de nada, excepto de escribir exámenes en modo SMS y exigir. Pidieron la titulación de "ingenieros informáticos", pero cada vez que les explica algo de su campo (electrónica y sistemas), le piden que no pida tanto, porque "nosotros no somos telecos como tú".
En resumen, quieren ser ingenieros porque el título queda fenomenal colgado en la pared, pero no quieren dar palo al agua.
Y lo primerito que piden los becarios que entran a trabajar con él, es saber cuando son las vacaciones de Navidad, y es que todo el mundo se cree que tienen cuatro meses de vacaciones al año.
Este país es un asco docente.

Anónimo dijo...

Acaso pensavan Vds que los profesores de secundaria nos veníamos quejando hace años por puro vicio?

psep.es dijo...

El fracaso escolar, consumo de droga y otros graves problemas que tiene la sociedad, tiene unas causas muy determinadas y para realizar propuestas concretas, ha nacido el Plan (PSEP) www.psep.es
La estrategia y táctica del (PSEP) después de creada la FUNDACIÓN, es reducir el 60% el fracaso escolar en 5 años y establecer la estructura solidad para lograr TOLERANCIA CERO con el FRACASO ESCOLAR.
Seria importante conocer vuestra opinión. Saludos.