25 diciembre, 2009

Futuro verosímil. La universidad que viene

(Agencia ErreKeErre (29 de junio de 2023).- El Rector de la Universidad X, una de los centros españoles de enseñanza superior que se encuentran mejor clasificados en el ranking nacional de universidades de calidad, ha presentado ayer ante su Claustro lo que unánimemente se considera un gran éxito que, en palabras de dicha autoridad, “sitúa definitivamente a nuestra institución entre las universidades con mayor proyección internacional y mejor adaptadas al Espacio Europeo”. Se trata del primer graduado universitario plenamente analfabeto. “Todos confiamos en convencerlo ahora para que curse un máster en idénticas condiciones, y ya hay varias empresas y un museo de arte moderno dispuestos a financiar sus nuevos estudios”, declaró también el rector.
El feliz estudiante, que responde por Félix Expósito Expósito, acaba de obtener su título en una de las facultades señeras del campus autóctono y ha sido exhibido ante los medios de comunicación, si bien no se permitió a los numerosos periodistas formularle preguntas, “por respeto a su intimidad y porque no pensamos revelar a la competencia las claves de nuestra hazaña educativa”, según manifestó en el mismo acto el Decano del centro. El Director del Área de Innovación Docente y Nuevas Tecnologías, doctor Kevin Altares, afirma que “no resultó sencillo combatir el deseo inicial de Félix, que se empeñaba en deletrear algunos folletos y preguntaba para qué servían los libros de la biblioteca, pero, con el apoyo constante de su familia y el generoso esfuerzo de todos sus profesores, a los que desde aquí quiero dar las gracias más efusivas, pudimos hacer frente a esas atávicas y reaccionarias inclinaciones, propias de un muchacho de esa edad e influido por un entorno hostil”. “Seguimos un programa especial que viene siendo implementado desde hace tres años y que cuenta con el aval de trece agencias de evaluación y con financiación de la Consejería de Educación y de tres Cajas de Ahorros -añade dicho Director de Área-, y orgullosamente podemos ya comunicar que hay otros diez estudiantes que están también a punto de titularse de igual manera”.
La revolucionaria idea surgió en el seno de la Comisión Universitaria de Control, Evaluación y Calidad, al hilo de la reclamación de varios estudiantes con motivo de que algunos profesores les rebajaban la calificación por cometer faltas de ortografía en sus escritos y porque muchos de éstos eran directamente copiados de unas pocas páginas de internet, como el famoso “Rincón de Bolonia” o la web de la Asociación de Estudiantes Nacionalistas para una Universidad sin Jerarquías. En un primer momento, un Comité de Expertos, formado por tres vicerrectores, cinco directores de área, ocho decanos -o vicedecanos en que deleguen-, tres profesores doctores de la Facultad de Educación con menos de dos sexenios de investigación, un estudiante integrante del Consejo de Gobierno, un miembro del Personal de Administración y Servicios y un representante de la sociedad, propuesto por el Consejo Social y que a la sazón era un sobrino en paro del Presidente de la Asociación de Empresarios local, que casualmente es también el Presidente del Consejo Social, redactó un documento de trabajo de doscientas páginas con numerosas ilustraciones y unas docenas de gráficos.
En dicho documento de trabajo, del que se dio noticia al Claustro y a los diversos colectivos universitarios, se empezaba con una somera historia de esta Universidad desde su fundación hasta la elección del rector actual, de cuyo programa de gobierno y de cuyos logros se brindaba también extensa noticia. En el apartado último, titulado “Diagnóstico de un problema puntual y tratamiento integrado y sostenible que del mismo se propone conforme a los objetivos de una universidad de calidad en un contexto sostenible y hermenéuticamente abordado”, se afirmaba que los desajustes constatados obedecían “a los viejos hábitos de un profesorado insensible ante el grave problema social del fracaso escolar y no suficientemente compenetrado con las políticas innovadoras en materia curricular y de nuevos medios formativos”. Seguidamente se proponía “una batería de medidas urgentes para el abordamiento (sic.) de las reformas estructurales competentes (sic.) para la adaptación didáctica del personal enseñante y de la ratio dinamizadora de los compromisos reticentes conforme a la escala de índices reparadores de Baden-Baden”.
Entre tales medidas que ese Comité de Expertos aconsejaba, pueden mencionarse las relativas a la necesaria puesta en marcha de nuevos programas de jubilación voluntaria pero empujada, la adaptación al cambio climático de las aulas y demás espacios arquitectónicos, la donación a países en vías de desarrollo de los volúmenes de las bibliotecas editados hace más de cinco años o que carezcan de ilustraciones, cuadros, gráficos y esquemas y la subida salarial del profesorado con mayor dedicación a la gestión universitaria, así como el aumento en un punto en la escala administrativa del PAS que ocupe puestos de libre designación.
En lo que hace al preciso problema de la intolerable actitud represiva de una parte del profesorado, el Comité proponía la supresión fulminante de todos los ejercicios escritos y la elaboración por parte del vicerrectorado correspondiente de una declaración en la que habría de constar que “el cuidado ortográfico no ha de estar reñido con el libre desarrollo de la personalidad y debe ir de la mano de la atención a las políticas de género en el campus, el respeto al medio ambiente y la tutorización (sic.) personalizada del alumno, con particular atención al estudiante que por razones de conciencia, religión, opción sexual o punto de vista encuentre trabas para el libre sometimiento a las normas ortográficas”.
De aquel conjunto de recomendaciones, muchas tropezaron con la férrea oposición del gerente y con el escepticismo de la suprema autoridad académica, dado que aún faltaban, entonces, tres años para la próxima convocatoria de elecciones a rector. Sí se tomaron en consideración algunas de las ideas que sobre el problema determinante aparecían en esa última parte de aquel documento que acaba de citarse, y se llevó a Consejo de Gobierno la propuesta de que una Comisión Interfacultades examinara su viabilidad inmediata.
La Comisión Interfacultades, integrada por el Secretario General, los decanos -o vicedecanos en quienes delegaran- de cada uno de los centros del campus y los directores de los departamentos -o subdirectores en quienes delegaran-, se reunió en doce ocasiones, con arreglo siempre a un muy cargado orden del día, y, finalmente, nombró, para un eficaz y solvente tratamiento del asunto, una Subcomisión Ejecutiva para Problemas de Innovación Docente, si bien su puesta en marcha se retrasó unos meses debido a que fue necesario reformar el Reglamento de la Comisión Interfacultades a fin de que dicha Subcomisión Ejecutiva, hasta entonces no prevista normativamente, pudiera proceder con pleno ajuste a Derecho.
Tal Subcomisión Ejecutiva estuvo formada por el Vicerrector de Estudiantes, el Secretario General, el Vicesecretario General, el Director del Área de Recursos Docentes, el Director del Área de Tutoría Estudiantil, el Director del Área de Apoyo al Estudiante, el Director del Área de Nuevas Evaluaciones, el Director del Área de Nuevas Tecnologías, el Director del Área de Campus Virtual, el Director del Área de Universidad de la Experiencia, el Defensor de la Comunidad Universitaria, el Vicegerente, un representante elegido, de entre ellos, por los directores de Institutos Universitarios, un técnico del Animalario, un miembro de la Comisión de Ética, un estudiante varón, una estudiante mujer, un PAS varón, una PAS mujer, un representante de la Sección de Otros y ocho profesores de la Facultad de Educación, con paridad de género, cuatro y cuatro.
La Subcomisión dio a luz un nuevo texto, denominado “Propuestas Ejecutivas de la Subcomisión Ejecutiva para Problemas de Innovación Docente de la Comisión Interfacultades de la Universidad de X”. Se trata de un voluminoso documento, en cuya primera parte se repasa la historia de la Universidad desde su fundación, así como los aspectos más notables de la obra de los sucesivos rectores, con especial énfasis en el innovador programa y los brillantes logros del actual equipo de gobierno. También se abunda en la necesaria modernización administrativa de la institución, para lo que se solicita la creación tres nuevos vicerrectorados, diecisiete áreas administrativas más, una nueva piscina cubierta y dos canchas de badmington, justificadas éstas por la sobrecarga de trabajo investigador del personal y por la necesidad de mantener “el corpore sano en una mens sana” (sic.). También se sugería la adhesión de la Universidad al documento de la ONU sobre Biología Sustentable y Libre Autodeterminación Celular.
En cuanto al tema ortográfico, abordado en las cinco últimas páginas del extenso escrito, se dictaminaba que los errores estudiantiles estaban motivados por la lectura de textos académicos que contenían idénticas incorrecciones, “sin que a la expresión ´incorrecciones` se le deba dar un sentido peyorativo, pues forma parte de la libertad de cátedra y del libre desarrollo de la personalidad docente el escribir cada uno como mejor le pladca” (sic.). De ahí que, “convenga cojer (sic.) el toro por los cuhernos” (sic.) y atajar el problema en su raid (sic), por todo lo cual esta Subcomisión Ejecutiva propone: a) combatir el mal uso de los textos en la actividad docente mediante la ebitación (sic.) del uso de los textos en la actividad docente; c) prohibir las lecturas obligatorias para los estudiantes y rehemplazarlas (sic.) por proyecciones animadas, fotografías orales y power-point, si bien cualquier texto que en este caso se proyecte ha de ser leído en voz alta dos veces y con entonación clara por el profesor; b) prohibir exámenes y ejercicios escritos, que deben ser rehemplazados (sic.) por pruebas de habilidad oral y soltamiento (sic.) linguistico (sic.).
Todas esas recomendaciones de la Subcomisión Ejecutiva fueron sometidas al Consejo de Gobierno y aprobadas en sesión celebrada en la mañana del día de Nochebuena, ocasión que el Rector aprovechó para desear a todo el personal docente, investigador, administrativo y estudiantil unas felices pascuas y un venturoso año nuevo.
Para la puesta en marcha del nuevo modelo de enseñanza se procedió primero a organizar en cada Centro un “Grupo Experimental de Excelencia Simple”, en el que han podido integrarse los estudiantes que voluntariamente lo han solicitado y una vez superadas una serie de pruebas acreditativas de que no saben leer y escribir ni pretenden aprender jamás. “Ellos son la universidad del futuro”, declaró la Vicerrectora de Estudiantes con ocasión del acto inaugural de implantación de dichos grupos.
Según se cuenta en los corrillos del rectorado, al principio no fueron escasas las resistencias de ciertos profesores, especialmente de algunos de los más veteranos, pero se solventó sabiamente el problema al gestionar a unos cuantos la baja médica por personalidad bipolar o manía persecutoria y al amenazar cortésmente a los otros con que dejarían de percibir el complemento de dedicación docente. “Ahora ya nadie se queja y el campus es una balsa de aceite”, manifestó hace unos días la misma Vicerrectora, quien añadió que “nos gustaría extender el modelo a todos los estudiantes, pero por el momento no hemos hallado base legal para impedir que algunos lleguen a nuestras aulas sabiendo leer o, incluso, empeñados en seguir leyendo y utilizando libros para su aprendizaje”. “Es cuestión de tiempo. Yo misma estoy en ello y ya no leo nada”, sentenció finalmente.
Se cuenta también en las altas instancias que fueron sumamente útiles los “cursos de innovación docente adaptativa a la iletración curricular alternativa”, impartidos para el profesorado por una serie de pedagogos provenientes de los mejores departamentos nacionales y que adiestraron a los asistentes sobre técnicas de mimo, teatro de marionetas, plantas medicinales, juegos de manos, modelación conductual inferente, psicoanálisis retroproyectado, onanismo felino, civilizaciones sin escritura, sexo silencioso, historia del deporte, sanidad e higiene en Trobajo, dominio de la gotilla, nuevos nombres de chicos y chicas, sexismo no lingüístico, puntuación a tanto alzado, nuevas tecnologías para la superación del insomnio, formaciones en escuadra, ojeo y acecho del estudiante problemático, cantos populares, ópticas panópticas, didáctica de la vasectomización e inglés.
Según rumores muy extendidos, el próximo curso será inaugurado por el mismísimo Presidente del Gobierno, que presentará un documental dirigido por un primo suyo de aquí y titulado “España en la encrucijada: hacia un consenso sostenible y una educación abierta a la pluralidad”.
(Ilustración: Camilo Uribe)

4 comentarios:

Rafael dijo...

Dentro de poco habrá cosas que nadie sabrá cómo funcionan, de dónde vienen o para que sirven (o servían). De hecho ya está pasando. Seremos como los simios de la película, que no tienen ni idea de para qué servían los electrodomésticos que encontraban en los yacimientos de las avanzadas civilizaciones que les precedieron.
Lo de la ortografía es muestra de este camino. Ahora ya tenemos una generación de maestros que cometen faltas; las primeras víctimas de las nuevas tendencias ¿cómo van a enseñar a los niños a escribir sin faltas si ellos mismos las cometen (y gordas, gordas, no un acentillo o cosa semejante).
En fin, nada nuevo, nada que no haya pasado muchas veces antes. Lo que no sé es cuál es la causa. Supongo que dentro de mil años, cuando nos estudien, la identificarán sin error. Sin duda esos futuros y magníficos tratados estarán escritos en chino o en árabe.
Saludos.

Anónimo dijo...

¡enhorabuena al blogger!!! Un brillante post que describe la triste realidad de la universidad que estamos construyendo.
Sobre las faltas ortográficas que menciona Rafael, a mi me aterra que no sólo los alumnos comentan faltas cuando escriben con un boli en un papel si no que esos bonitos trabajos que forman parte de la evaluación continuada los presenten en word sin haber pasado ni el corrector ortográfico. Un alumno me llegó a decir un día que "es que no he tenido tiempo de pasar el corrector... con tantos trabajos a entregar". ¡Pobrecito!, pensé, ¡qué vida más dura le hacemos llevar!"
Lo triste es que cuando acaben la carrera tampoco tendrán tiempo de pasar el corrector, y sus CV irán llenos de faltas ortográfica pero con una sección de competencias en las que especificarán que sí, "que saven travajar en eqipo y son muy creatibos".
Maria

ricardo dijo...

Interesante y "desconcertante" este texto. Basado todo esto en INNOVACION DOCENTE...DIOS!!!, ¿Saben lo que es Innovación?. Es cambio PARA MEJORAR !!!. No sólo NOVEDAD por la mera NOVEDAD. No estoy en contra de "ensayar" nuevas aproximaciones a la enseñanza-aprendizaje, por inverosímiles que parezcan, es decir rompedoras de paradigmas, pero. . . esto hay que revisarlo, probarlo como lo están haciendo, pero...antes de estas "novedades" por que no incorporan full las TIC´S en estos procesos. Creo que muchas universidades continuan atrasadas en estas nuevas aproximaciones al proceso de aprendizaje. Es decir, todos los medios posibles al servicio del estudiante, empezando por profesores que sepan aprovechar estos nuevos recursos. Un ejemplo...¿saben de Second Life en educación?. Espectacular !!!!

Anónimo dijo...

¡Genial!