07 marzo, 2013

¿Por qué no hay rectores fichando grandes profesores?

Estoy en Madrid y en excelente congreso sobre Derecho de daños. Uno ya está curtido en congresos y eventos similares y tengo gran práctica en ponerme a pensar en las musarañas mientras transcurren ponencias ajenas. Hoy no fue así. ¿Por qué? Pues porque creo que he escuchado seis o siete ponencias de un gran nivel y, además, expuestas con soltura, de modo bien didáctico y hasta divertido, sin perjuicio de la requerida profundidad. Para colmo, sobre temas de dificultad bien grande. Eran profesores unos ponentes y otros eran magistrados. 

Y me vino la habitual pregunta que echa a perder el bienestar y la beatitud: ¿cómo es que no están aquí ahora mismo unos cuantos rectores o delegados suyos tomando nota de dónde hay buena materia prima para sus universidades o haciendo ofertas a alguno de estos ponentes de primera para ficharlos y llevárselos a sus plantillas? ¿Por qué a abogados, jueces, empresas de seguros y variadas entidades privadas les importa que en eventos de este género haya juristas bien expertos y capaces de encandilar a un auditorio, y a las autoridades académicas les trae sin cuidado que su profesorado sea bueno o malo? Es más, ¿por qué se llevan mejor con los peores, generalmente?

Sería muy sencillo e implicaría solo unas reformas pequeñitas: las universidades son financiadas en grado importante en función de la calidad y rendimiento de sus profesores, medidos con parámetros serios -los hay, sí son posibles-, y a las autoridades universitarias se les permite competir ofertando mejores salarios y variados incentivos a los docentes e investigadores más cualificados y que "metan más goles". Si con los futbolistas pueden hacerlo los clubes de fútbol, ¿por qué no es posible en las universidades? ¿A quién conviene que en las universidades no se busque el personal más competente y que a menudo se desprecie y se margine a los mejores? 

Seguí pensando: sólo con unos cuantos de los que he visto y oído hoy, y con poquito más, se podría hacer una Facultad de Derecho extremadamente competitiva y que quedara en buen lugar en cualquier ranking serio, si lo hubiera. Lo que pasa es que mucho me temo que tampoco desea casi nadie que haya clasificaciones serias de las Facultades de Derecho en España, ni de ésas ni de ningunas. Porque aquí todos somos iguales y todo el mundo es bueno.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy relacionada: ¿por qué a las Universidades no les interesa (y les despreocupa) captar a los mejores alumnos?

Sr. IA dijo...

A los rectores les da igual porque a la sociedad le da igual si tu título es de tal facultad o de tal otra. Importa el papelín, nada más. Si la validez del titulo difiriera en función de una cierta cultura de rankings de competitividad pues ya no les daría igual, pero entonces no seríamos españoles. Por eso la universidad española es tan mala. Por española, no por universidad.

Juan Carlos Sapena dijo...

Estuve yo el otro día en unas charlas de bufetes de mucho prestigio en mi Facultad supuestamente concertadas para captar esos "alumnos destacados", supuestamente buscando la excelencia, supuestamente...
Para empezar las charlas iban dirigidas a alumnos de doble Dº/ADE, yo que "solo" soy de Dº y me colé de casualidad, por decirlo suavemente, no pertenecía a la élite, solo Dº.. y tuve que aguantar el comentario despreciable de una profesora que me preguntó a qué clase pertenecía y luego me soltó un "bueno, también te puede interesar..." como si la abogacía no la desempeñaran titulados en Dº, en fin; de ese palo los profesores...
Ya empezamos mal, pero seguimos peor. Las charlas eran anuncios que repetía eslóganes (además todos decían lo mismo y destacaban lo mismo de ellos mismos) en todos el ambiente de trabajo era espectacular, todos prometían despacho y secretaria propios, todos se preocupaban de la formación contínua, todos tenían un plan de carrera para los afortunados, sedes en muchos y variados destinos....
Ninguno habló de emolumentos ni de nada parecido, tampoco nadie, del pipiolo y excesivamente bien vestido auditorio, osó preguntar semejante tontería. Es evidente que nadie trabaja por dinero en esos centros del placer y del saber.
Todos los bufetes acudieron con una "MariPili osea superhola" que había sido antigua alumna y que ahora estaba de asociada junior o así y todas tan puestas y tan ufanas y como molaba eso de trabajar en Garrigues, Cuatrecasas o Uría y mis papás que están que se cagan de gusto por la pata abajo cuando lo comentan en el club de polo... De ese palo los alumnos.
Por supuesto entrar no era sencillo. Aquello era la élite de la élite y se exigía dominio del inglés, expediente brillante, simpatía, empatía y todo lo que acabe en tía, test variados, entrevistas, resolución de casos prácticos… De ese palo los bufetes.
Al final me quedó bastante claro que era un modelo de negocio. La Facultad formando élites, porque no vamos a ser todos iguales. Los hijos de las clases pudientes-decentes se tienen que distinguir de la plebe. Los bufetes a la captación de los pipiolos porque saben que tras ellos vienen los capitales y patrimonios familiares, a fin de cuentas el Dº es un negocio, y los alumnos tan contentos, sintiéndose ungidos por el dedo del creador, especiales, diferentes, mejores...toda una sinergia emocional entre implantes de Facebook al ritmo de los cuarenta principales. El Derecho era algo lejano y extraño. No cumplí con el horario. Salí de allí aprovechando la pausa entre dos powerpoints. Fuera, donde el frío, seguía lloviendo.

Marta dijo...

Profesor,

Mire lo que me he encontrado buscando entre los cursos que se ofrecen en nuestra universidad: http://fgulem.unileon.es/euniversitaria/curso.aspx?id=194

No es que yo tenga nada en contra de los payasos (aunque clown suena mucho más fino, dónde va a parar), pero que nos quieran volver payasos del todo y a a todos me toca las narices, con perdón.

Un saludo

Perplejo dijo...

Hace muchos años que me planteo otra pregunta: ¿cómo se puede seguir pensando, visto lo visto, que el objetivo prioritario de las universidades españolas es la transmisión del conocimiento?

Hay preguntas que uno ya nunca se hace, sorpresas que dejan de asartarle a uno, cuando se despide de la perspectiva del "deber ser".

Creo que una pregunta más movilizadora y realista es: ¿qué puedo hacer yo, desde el lugar que ocupo, para favorecer la excelencia?

Aunque, en España [estoy con el señor IA], pretender tal cosa es hazaña quijotesca, conviene no tener los pies tan en la tierra: podríamos acabar arrastrando por ella el cuerpo entero. Como las sierpes.

***

Juan Carlos,

Debería haber aparecido usted al final de la charla y, entre cóctel y cóctel, haberse agenciado un braguetazo con la "O sea súper hola Maripili".

Juan Carlos Sapena dijo...

Amigo Perplejo:
Para soltar cachetes en ciertos culetes hace falta licencia administrativa.
De todas formas me dio la impresión de que ya venían meadas (marcadas) de casa aunque nunca se sabe...
La verdad es que me hubieran puesto muy burro si hubieran empezado a hablar de la doctrina de los actos propios, pongo por caso, o la de los frutos del árbol envenenado, hubieran citado a Holmes, algo del Derecho probatorio italiano...no sé...pero como no pasó pues que me fui.
Quizá otro día.