Me estaba divirtiendo mucho con el programa, sólo por escuchar el chapurreo de esos tipos que dicen que hablan la lengua de mis raíces y que tienen menos raíces que una golondrina. Porque vamos a ver, un jovenzuelo que al parecer era llingüista de pro y que defendía con oratoria mortecina la urgencia de que Asturias viera oficialmente reconocida esa que al parecer es su lengua, comenzó así una de sus respuestas: "Es una gran falacia decir que...". Él estaba justo en ese instante exhibiendo con orgullo su dominio de esa lengua maltratada, el asturiano, y hay que suponer, por tanto, que no quería mezclar idiomas, que quería hablar el suyo. Sí, el suyo, seguro. "Es una gran falacia".
Yo me iba preocupando a medida que transcurrían el programa y los especialistas. Me preocupaba porque muchas veces los amigos, allá en la opresiva Castilla y León, me preguntan detalles de cómo se dice en bable esto y lo otro. Y acabo de descubrir que no doy ni una. Soy un apátrida idiomático, un deslenguado. Claro, yo lo cuento como lo hablo, que es como lo hablaban mi padre, y su padre y el padre de su padre. Y las madres. Como si tamaños aldeanos tuvieran derechos históricos. Si hablaban raro, que los zurzan. No pretenderán hacerlo mejor y saber más que estos chavales tan estudiados. Faltaría más.
Por ejemplo, yo siempre digo que los sustantivos que en castellano acabarían en o, en bable cambian a u. Queso-quesu, saco-sacu. Pues no. Mis admirados protagonistas televisivos dicen "queso" y "saco". Cuando se lo cuente a mi padre no va a dar crédito. Para una cosa que creía que dominaba, el hombre. Eso sí, un muchacho de ésos dijo de pronto "filantrópicu". Tengo que preguntarle a mi viejo si sabe qué significa. Seguro que no, qué vergüenza. Y otro apuntó que lo que hay en Asturias con la lengua es mucho "prexuiciu". Que conste.
En estas cavilaciones y dudas andaba yo, cuando escuché un ruido a mis espaldas. Me ericé un poco, pues estaba en el piso vacío de mis padres. Me volví, sobresaltado, y allí tenía mi abuelo, diríase que en carne mortal. El abuelo Marcelino, que murió cuando yo tenía tres años, en Ruedes.
- Coño, güelu, qué faes aquí. -Curiosamente me sentí de pronto sereno al enfrentarme con su plácida expresión.
- Na, Toñín, taba viéndote ahí solín y de repente pareciome oír coses de les de antes en la tele. ¿Date más que me siente un pocoñín a la vera de ti en esti tayuelu?
- Siéntate si quies, pero paezme que vas aburrite, güelu.
- Calla, oh, déxame poner la oreya a ver de que hablen.
- Güelu, non se diz "hablen", dizse "falen".
- ¿Quién lo dixo?
- Coño, ¿non lo tas oyendo?
- Cagumimantu, nietu, falar ye otra cosa, ¿no te acuerdes, oh?
- Ya lo sé, cagunmigüela...
- Mecagoenrós, guaje, dexa a la tu güela en paz o doite con la civiella.
- Perdona, oh. Taba diciéndote que ya sé lo que ye falar, ye dir delante de les vaques con la guiada. Pero eso ye en Ruedes na más, toy dándome cuenta.
- Y entós cómo se diz ahora falar.
- Ahora ya non fala nadie, oh, ahora son to tratores. Ya non hay vaques de uncir y los carros tan tos en los museos.
- Bueno, fiu, dices unes coses tan bobes que paez que tas alloriau. Déxame oir lo que parlen esos rapazos. Por la caruca, paécenme tos d´Uvieu.
- ¿Por?
- Por cómo van vestíos. Deben ser de algún desfile de la Ascensión. Tan como mazcaritos, cagonrós. Esos no ficieron la mili.
Soltó una risotada, echó la boina para atrás y clavó sus ojos en el televisor. Me reconocí en algún recóndito gesto y me pareció estar viéndome a mí mismo cuando trato de concentrarme para comprender el contenido de la conferencia de algún abstruso colega.
Y comenzó ahí mi definitivo viacrucis idiomático.
- Nietu, qué quier decir "filoloxía".
- Oye, oh, ¿qué ye eso del "código semióticu"?
- Cagonlespites, que quier decir eso de la "sociollingüística".
Me hartó, me sentía incómodo con tanta pregunta.
- Son les coses de ahora, güelu, qué quies que te diga.
- Pero eses coses ónde les faen, paécenme como de pa la parte de Teverga.
- Qué Teverga ni qué collones, eso vien to de los americanos.
- ¿De Cuba? Nunca más supe del mi primu que marchó p´allá.
- Vaya, oh, ¿non querís oír la tele?
Pero ya no había quién lo parara.
- Mira esi que cara de fartón tien, y tou desgreñau. Ta renegau pidiendo non sé qué.
- La oficialidá, ¿non lu oyes?
- ¿Qué ye, que ye del exércitu? Había en el cuartel de Pinzales un capitán de la guardia civil que llamaben el Raposu y un día...
- No, no, no tien na qué ver, esta ye una oficialidá civil, pa les traduciones oficiales y eso.
- Será otru comederu. Ta subiéndoseme el geniu.
- Tranquilu, güelu, aposienta.
- Ye que toi calentándome, yo pensé que iben a decir alguna cosuca de les que yo conozco. Qué se yo, de vaques, de praos, de sayar patates, de esfoyar maíz o de mayar fabes.
- Ay, tas arreglau. Tú en qué añu crees que vives, tas guapu.
Me di cuenta de inmediato de la metedura de pata. Traté de sacarla.
- Si quiés charramos un poco tú y yo de eses coses que te presten.
- Na, monín, marcho, toy aburriéndome.
- ¿Onde vas?
- Vuelvo p´al cielu, que tan los compañeros esperándome.
- ¿Entós?
- Tenemos muncho qué facer, tamos redatando los estatutos.
- ¿Estatutos?
- Ye que tan empeñaos en dividir el cielu por aldees y andamos entre Clemente Carril, Alfredo Mingo y yo discurriendo el estatutu de los de Ruedes.
- ¿Y Dios que diz, oh?
- Meca, Él anímamos muncho, ta como llocu con eses caxigalines; dicen que ye pa que lu votemos para la próxima eternidá.
- ¿Y vais votalu?
- Depende de la tayada que nos dé. Ya sabes como ye la política, tamos espabilando tos allá arribona.
- Oye, oh...
Me quedé con la frase en la boca, pues me guiñó un ojo como si hiciera la seña del tres y se esfumó igual que había aparecido.
A todo esto, el programa sobre la lengua de ellos había terminado y estaban con las noticias de Asturias. Llegué a escuchar a medias una información que no fui capaz de entender. Resulta que a uno del PP lo grabaron los del PSOE negociando comisiones con unos constructores y mandaron la cinta al fiscal. Y al día siguiente los del PP presentaron una película en la que habían grabado al del PSOE que los había grabado, negociando también él unas mordidas. Vi a este último declarando en rueda de prensa que él ya sabía que lo iban a grabar, porque esa gente anda grabándolo todo y van como locos. Pornoastur.
Han pasado más de veinte horas y todavía no sé si lo que soñé fue lo de mi abuelo o lo de los partidos. Qué mágica tierra la mía.