11 enero, 2011

La lesgislación que viene, por nuestro bien.

Ando cada día más preocupado por culpa de estos trances que quizá se deban a los transgénicos o, más sencillamente, a los lingotazos ginebrinos de por las noches. He vuelto a Citadelle, es de lo mejorcito. Ya saben lo que me sucede cuando tengo estos días, que se me aparece el futuro y me asusta. Dan ganas de morirse, aunque por las mañanas sólo te quedan ya la boca un poco reseca y las rutinas. Pero qué miedo contemplar lo que nos aguarda. Porque ya sabrán, por otras confesiones de este tenor, que no son ensoñaciones vanas las que me asaltan, sino que adivino el futuro con pelos y señales, lo clavo.

Pues no sé si es por andar todo el día sacudiendo leyes y quitándoles las pelusas, pero el caso es que mi última adivinación versa sobre legislación estatal. En el 2020. En un Estado que acojona también, pues tendremos de presidenta del gobierno a doña Leire, para que luego digan ustedes que la chica no vale y no tiene su fondo, aunque sea de armario. Corre el año 2020, como digo, y hace tres años que el PSOE ha recuperado absolutamente la mayoría, esta vez porque un día antes de las elecciones generales, a las que iba de favorita Esperanza Aguirre –estamos jodidos por donde quiera que nos miremos, ya lo sé-, cayó en Guadalajara un meteorito que armó un desastre, y la gente se dio cuenta de que era castigo divino por las malas andanzas del PP. Pásalo. Ahora manda en serio la Pajín, Zapatero es consejero de Estado, el Estado está como era de esperar con esos consejos que le dan y Rubalcaba acaba de ser nombrado magistrado del Tribunal Constitucional, gracias a que el propio TC ha hecho una interpretación extensiva de lo de juristas der reconocido prestigio con mucha experiencia profesional y ha visto que, aunque Rubalcaba es químico, otros son rubios o con pocas tetas y no por eso dejan de ser elegidos para guardianes de la Constitución. O qué. Son las cosas del neoconstitucionalismo, que es más viejo que Carracuca y ya lo practicaba hasta Calígula cuando lo del caballo. Por cierto, la que a estas alturas está muy malita es las Constitución, pero dicen sus cuidadores que tranquilos y que ya ellos mismos le dan la extramaunción y la “eutanasian”, sin problema y para esos estamos, heil.

Bien, pues ese es el panorama que se me acaba de anticipar, y resultó que después de un consejo de ministros en enero –ahora los consejos son los martes, como aportación de este gobierno a la política social- comparece –comparecerá- el ministro de Sanidad y Cultura y presenta el anteproyecto de Ley de Sanidad Integral Sostenible en Restaurantes y Casas de Comidas (LSSRCC; pronúnciese por señas, como hace el ministro, que es una chica lesbiana, sordomuda, patizamba y de La Corredoria –Asturias-, por no sé qué rollo de cuotas que no he llegado a entender muy bien). Un gran avance del Estado del bienestar e, incluso, del Estado de Derecho. Resumamos los contenidos de tan afortunada norma.

La Exposición de Motivos de la ley, que ahora se llama Motivación de la Exposiciones, por razones de "simetría semántica de tendencia lingüística", o algo así, alude al éxito de la llamada Ley Antitabaco, de 2010, y a cómo hay que seguir aondando en las libertades. No se preocupen, lo de “aondando” no es ni errata ni falta de ortografía de un servidor. Lo que pasa es que la Academia de la Lengua, que ahora preside un antiguo concejal de Convergencia y Uniò que es bilingüe y está muy leído y que llegó a la Academia y al cargo de resultas del pacto de gobierno en el 2015 entre el PP y los catalinistas, la Academia, digo, ha suprimido la letra hache porque a alguien se le ocurrió comparar su forma (h) con la de las carnes de las señoras culonas, y de inmediato el Obervatorio para la Igualdad propuso que se suprimiera esa letra que a algunos tarados recuerda a ciertas mujeres y que, encima, no suena, lo que es, ya, el colmo de la discriminación afrentosa.

¿Qué se contiene en el articulado de la ley? Pues medidas muy enjundiosas que aprovechan los últimos avances tecnológicos. En resumidas cuentas, lo principal es que en la puerta de cada restaurante o lugar en que por precio se sirvan comidas al público, deberá estar instalada una máquina que por el iris de los clientes detecta su estado general de salud y prescribe la dieta pertinente. ¿Que usted anda con el ácido úrico subido? Pues la máquina lo canta y saca una carta adaptada a su dolencia, carta de la que han desaparecido los mariscos, la cerveza, el tomate, el vino tinto y no sé cuántas cosas más. Si anda alto de tensión, con problemas de azúcar, bilirribuna o similares, de inmediato el aparatejo decreta la prohibición de la sal, de los pasteles, de la remolacha o de lo que corresponda a tenor de los siempre cambiantes avances médicos. Por ejemplo, en este año 2020 vuelven a ser malísimos los aceites de oliva y el pescado azul. También se han prohibido los condones de látex porque en algunos casos provocan acidez de estómago, dicen. Cosas de la ciencia dura.

Lo más llamativo son las sanciones, como siempre ocurre en estas normas que salvaguardan nuestras libertades y todos los derechos fundamentales que tenemos, que son un montón. Si un cliente del restaurante se empeña en tomar unos percebes y el chisme de la entrada le ha dado calabazas, es decir, le ha prescrito un menú a base de calabazas nada más, y, para beber, agua sin gas, sólo por decirlo el cliente ya deberá pagar tres millones de pesetas. Lo de las pesetas es porque esos cabrones nos echaron del euros y ahora estamos ahorrando para joderlos a ellos. Si dicho comensal simplemente piensa cuánto le apetecería zamparse unas gambas prohibidas, aunque no lo mencione, la multa es de millón y medio. ¿Que cómo se sabe lo que pensó? Porque hay en el techo detectores de pensamientos culinarios, igual que en todos los semáforos los hay de pensamientos lúbricos, para poder castigar a los hombres que se digan para sus adentros que vaya culo guapo que tiene esa torda que cruza la calle. Eso son dos años de privación de libertad y posterior orden de alejamiento de los semáforos. Si es una señora la que calladamente opina que le encantan los pectorales depilados de un jambo que pasa, no hay sanción, pero si lo dice, recibe el premio a la liberación como es debido, dentro del Plan Trienal de Acción Afirmativa, también puesto en marcha por este gobierno de progreso y buen rollo genérico.

En el caso de los camareros, aquel que sirva un plato indebido a un cliente recibirá de inmediato una orden de ayuno personal y podrá ser condenado a penas de hasta quince años de cárcel y vegetarianismo. Como medida complementaria, siempre que un camarero así delinca, se suspenderá también de empleo y sueldo al jefe de cocina y a la limpiadora, a fin, según la citada Motivación de Exposiciones, de incentivar la solidaridad social y el papel de España en el concierto de las naciones sostenibles y eólicas.

Lo dejo aquí. Sólo tenemos que esperar nueve años y verán cómo acierto de pleno. Es lo que tiene ser buen visionario. Ahora tal vez nos sorprendan esas noticias del futuro, pero más raro nos habría parecido hace quince años lo que ahora se legisla, y mira. Por no hablar de lo que habríamos dicho de jóvenes si nos hubieran contado que durante nuestros mejores años nos iba a gobernar un pobre *** iletrado,con su gobierno de *** y ***. Son las dinámicas de la Historia, ineluctables; ya lo dijo Hegel.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo flipo tio, sobre todo la parte esa de "...pobre incapaz e iletrado con con su gobierno de mamonas y pajilleros.....".

Nada a seguir así, solo te falta decir ¡Viva Rosa Diaz!.

Y luego dicen del alcalde de Valladolid.

Anónimo dijo...

Se te ha olvidado añadir, que se encuentra en marcha una reforma del Código Penal, que entre otros delitos castiga los siguientes:

Negarse a trabajar, con la pena de trabajos forzados en uniforme rosa durante diez años.

La mirada libidinosa (del varón, como sujeto activo, a la mujer, como sujeto pasivo) al escote o al culo de la mujer, con la pena 6 años de prisión y destierro. En los trabajos de la Comisión parlamentaraia sobre este tipo penal, se han suscitado las primeras controversias, consistentes en si el tipo es eminentemente intencional, o puede ser cometido a título de culpa, algunos legisladores propugna, la extensión efectiva del tipo a la culpa,también, y, una minoría, que el sujeto pasivo tambien pueda ser varón (se trataría de penalizar a los gays).

Rogelio dijo...

¿ Y la limitación de caliqueños diarios en función de la edad, por aquello de no forzar la máquina ?.

Eso no me parece mal del todo, porque hay días que al quinto caliqueño noto algún ligero síntoma de fatiga y si uno no tiene la disciplina necesaria para vencer la carnal tentación, alguien; y quien mejor que el Estado; la debe estimular, aunque sea de manera coercitiva.

AnteTodoMuchaCalma dijo...

"Pobre incapaz e iletrado con con su gobierno de mamonas y pajilleros".

¿Lo ve? ¿Ve cómo cuando intenta argumentar uno se eleva sobre... sobre... ?

Bueno... eeeh

"Don't retreat: instead RELOAD!".

AnteTodoMuchaCalma dijo...

Perdone que insista, pero es que cuanto más lo releo, más revelador me parece.

¡Lo de las mamonas y los pajilleros es casi tan bueno como aquello de la Tópica! Vamos: está ahí-ahí. Por días no sé cuál me gusta más.

Garciamado dijo...

Bueeeeno, ya está, tranquilos todos. Ay del que escandalizare a uno de estos pequeñuelos y todo eso. Ya he quitado los horripilantes epítetos. Tres, ademas, he retirado, incluso lo de "incapaz". No está bien ensañarse con las desgracias, tienen ustedes toda la razón. Es falta de sensibilidad de uno. No sé qué me pasa a veces, se me olvida lo que me enseñaron en el colegio aquel y luego con lo del talante y el consenso y así.
Pues ya está. Ahora la penitencia, para que todo sea como en los viejos tiempos:
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
- No volveré a decir palabrotas
...

Anónimo dijo...

jajajajaja.Ya nadie bebe ginegra, solo los viejecillos de los bares de pueblo. El otro día fui al enlace de su página y vi que nació en 1958. Me quedé pasmada. Yo le había quitado más de veinte años.Creo que es por la edad de Elsa, que le rejuvenece. No haga esas predicciones ni de broma. Yo no puedo con la Pajín. A Zp no le tembló la mano para deshacerse de la Vega y nos deja sanidad e igualdad en manos de la susodicha. Lo que si creo es que Rubalcaba tomará el timón y será nuestro próximo presidente del gobierno.El sabe del desgaste y posiblemente sea eso lo que suceda. En cuanto al relato, es bueno. Puede dedicarse a la ciencia_ficción sin complejos.

Francisco dijo...

Para el último anónimo: la ginebra está más de moda que nunca ( eso se ve con salir un poco), de tal manera que hay una especialización en tónicas ( amado te recomiendo que pruebes la citadelle, aunque es de las mediocres, con tonica Q TONIC ya verás como notas diferencia y si a eso le añades unas raspaduras de HABA TONKA, mejor).

AnteTodoMuchaCalma dijo...

Bah, qué rajao, quitando los insultos. Menuda porquería. Ahora sí que me gusta más lo de la Tópica. Como siga haciendo mucho esto de no insultar, creo que voy a pasar de su blog y voy a leer sus libros, hombre. Y entonces sí que se va a fastidiar.