17 enero, 2012

Pijos y ladrones

Malditos pijos de los demonios. Todos robando y todos con el mismo lenguaje y la misma pinta de malnacidos con traje de marca. Con tantos casos día tras día, en la Administración central, en la autonómica, en la municipal, en las diputaciones, en las sociedades públicas, en las fundaciones con dinero público, en las cajas de ahorros…, ya no queda tiempo ni ánimo para comentar ni merece la pena perder más tiempo hablando. O matamos o callamos. Creo que callamos. Qué le vamos a hacer.

Pero hoy quiero poner el acento en otro tipo de imbéciles y cabrones, no meramente en los que roban con descaro y trama jurídica. El atraco en sí no tiene mucho de particular. Un muy alto cargo del pasado Ministerio de Ciencia e Innovación, cuando lo ocupaba Cristina Garmendia (otra de la que se decía que era una gran científica porque tenía una empresa. Ahora para ser científico a tope hay que tener una empresa, aunque no sepas hacer la o con un canuto), conseguía a través de sociedades de su familia y empresas de tapadera dineros del propio ministerio, cientos de miles. O sea, que los concursos se amañaban para que el parné se lo llevaran este señor y su parentela. El bendito se llama Juan Tomás Hernani y ya tenía antecedentes antes de que la gran científica de los cataplines se lo llevara al Ministerio a seguir haciendo butrones en el presupuesto. Las informaciones pertinentes pueden verlas aquí y aquí, y me ahorro así el trabajo de resumir la forma habitual de robar con coche oficial y cara de conejo.

Hasta ahí, ninguna novedad. Se supone que la Garmendia lo fichó porque eran amigos. Natural. A los amigos se les perdona todo. Pelillos a la mar, mi amol. Mas, si no hay novedad, ¿de qué vamos a hablar que no sea repetirse? Pues de lo siguiente. Repárese en algunos datos del latrocinio en cuestión. El tal Hernani, Secretario General del Ministerio, fue antes nombrado director de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. ¿Qué por qué para regir los asuntos de la ciencia ponen siempre a unos piratas que dejarían en nada a los pobres Morgan y Drake? Ah, misterios, a mí que me registren. Pero es lo habitual. Será porque ahí se delinque más calentito. Bueno, pues desde esa fundación el pícaro empezó a dar contratos a la empresa de su mujer. Sí, de su mujer. ¿Era la Garmendia su mujer? No, la Garmendia también es empresaria, pero ella era otra mujer, la mujer que nombró a Hernani para que Hernani resolviera los concursos asignando los contratos a la empresa de su mujer propiamente dicha. Empresa de su esposa que, por cierto, antes era de él, el marido Hernani, pero que cambió de titularidad cuando él llegó a su cargo en el ministerio garmendino, pues no quedaba bien que el tipo se diera contratos a la empresa suya a su nombre. ¿Qué si tienen separación de bienes los Hernani? Oiga, yo qué sé, no jodamos tanto con las preguntas. Si esos detalles no les importan ni a los fiscales de este país encovachado con Alí Babá, por qué habrían de interesarme a mí, ¿eh?

A lo que vamos. Que cuál es el objeto de esos contratos resueltos con el savoir faire del hampa ministerial. Pues en 2009 hubo uno de 189.000 euros (sí, ciento ochenta y nueve mil) por lo siguiente: “Servicio de conceptualización, diseño, organización y producción tecnológica del evento La ‘innovación como solución’”. ¿Me disculpan si me repito? Muchas gracias. Pues me repito: qué hijos de la gran chingada. ¿Los Hernani? No, ahora me refiero a todos los que permitieron que por organizar un congresillo así de fantasmagórico y bobo se pagaran casi doscientos mil euros. ¿Un congreso sobre qué? Sobre “La innovación como solución”. Zoquetes y ladrones, todo en una. También podría haber sido, con idéntico fundamento y pareja profundidad, sobre “La paciencia como virtud”, “El viajar como movimiento”, “La vista como sentido”, “La comida como alimento”, “El picor de testículos como padecimiento”, “El acné como granulencia”, “La silicona como prótesis”, “El empresario como científico”, “El pulpo como perdido en un garaje”, “Las témporas como elementos del culo”, “El rascar como modo de empezar”, “Los juegos preliminares como juegos anteriores a lo que viene después”, “El resultado como solución”, “La solución como resultado”, “El idioma como lengua”, “La suerte como ventaja”, “Los calzoncillos como ropa interior”, “La uña como parte terminal del dedo”… Uf, hay tantos temas científicos de los que se puede ocupar un pedazo de fundación científica y ministerial y sobre los que merece la pena y el gasto montar un buen congreso…

Doscientos mil euros, casi, por organizar un congreso sobre “La innovación como solución”. ¿Qué les daban a los asistentes? ¿Qué las hacían? ¿Cómo los ponía la señora Hernani? ¿O salía la Garmendia en deshabillé y la mujer tiene su caché, pues es gran científica y empresaria del copón? ¿Qué control del evento llevaba la madame Garmendia? ¿Había ella misma consentido la violación presupuestaria?

¿Saben con qué presupuesto se puede hacer un congreso pistonudísimo en cualquier lugar? Ponga veinte mil euros. Qué digo, pongan diez mil. ¿Y los ciento y picomil restantes? Para que roben los garmendios y hernanos. Ni más ni menos.

Lo común es que critiquemos las gilipolleces de la innovación, la transferencia y no sé qué horteradas como parte de la neolengua político-pedagógica y hablada por cretinos que ni investigan ni innovan ni transfieren, salvo alguna que otra transferencia a las Caimán cuando pillan carguete o así. Pero nos engañamos. No son idiotas (aunque un poquito sí), son ladrones. De guante blanco y tanga negro. No se lo creen, pero lo usan para delinquir. Concierto semántico para delinquir, así podríamos llamarlo. Debería ser delito con todas las de la ley. Usted escribe “innovación” en el folleto y nadie dice nada cuando desvía doscientos mil euros a la cuenta de su señora. Porque cómo vamos a atacar la innovación científica, con lo importante que es, ¿verdad? Así que no la atacamos, la atracamos. Oye, y todos felices y tan ricos. Y el fiscal de turno haciéndose unas pajillas innovadoras. Porque, claro, aquí todo Zeus investiga no sé cuánto, menos la fiscalía. La fiscalía ni investiga ni innova ni transfiere. Hernani pone pucheros un par de días y luego se va con su cónyuge y con Garmendia a hacerse unas risas, como mínimo, y a ver dónde invierte el pastorro.

Ah, pero esperen. En 2010 se facturaron 170.00 euros a la misma empresa de la media naranja del amigo de Garmendia, esta vez por “los servicios de conceptualización, diseño, organización y producción tecnológica del evento ‘La presentación de la Estrategia Estatal de Innovación’". Mecachis en la innovación y en sus muertos, ya llevamos casi cuatrocientos mil euros por su causa. ¿Sabes ustedes cuántos becarios o contratos de investigación de la de verdad se pueden mantener en un año con cuatrocientos mil euros?

Y así todo. Lean las informaciones que les señalé más arriba, si tienen estómago. Luego respóndanme unas sencillas cuestiones: a) ¿qué debemos hacer con los fiscales si ellos no hacen nada? b) ¿Qué debemos hacer con los hernanis, con sus consortes y con sus padrinos y madrinas, si los fiscales no hacen nada?

El que esté de acuerdo conmigo en que unos cuantos debemos pasar a la clandestinidad y aplicar la justicia popular, que levante la mano. Ya quedamos un día y hablamos y tal.

PD.- Si fueran falsas las informaciones periodísticas en que se basa este ponderado post, aplíquense a los periodistas y a sus medios las soluciones y los calificativos que aquí se han propuesto.

4 comentarios:

un amigo dijo...

El concepto ya ha sido expresado gráficamente de forma interesante.

¡Enhorabuena por insistir! ¡No ceje!

Salud,

Luis Rull Muñoz dijo...

Un añadido, querido bloguero: esas cifras para organizar esos eventos son DESORBITADAS. Justificables sólo si se alquila el Ritz y se traen a 5 premios nobel desde Australia (por lo menos)

Víctor dijo...

Están hundiendo este país a base de cañonazos y cuando esté más que inclinado escaparán cual capitán de barco competente y responsable y los que nos ahogaremos seremos nosotros, los pobres remeros.

Sr. IA dijo...

Aquí un voluntario