21 mayo, 2006

Esa particular textura de los domingos.

Domingo. Anoche copas. Esta mañana sueño. Sigue el noble bruto dando vueltas a la noria, el tiempo es eterno retorno y tal y cual. Lástima que el mundo no se creara en tres días, sería domingo cada tercero. Los designios divinos son inescrutables. Si fuera ése que dicen que está arriba un político de hoy, me amenazaría de inmediato con ponerme a mí un domingo cada mes, por protestar. La última experiencia de ésas la viví hace pocos días. Me tocó alegar, junto con otros compañeros, ante una autoridad académica que había tomado una decisión que nos concernía a nosotros y a otros que representábamos. Quise ser suave en la forma y firme en el fondo. Les da igual, están acostumbrados al taconazo y la inclinación de cerviz, es lo que les pone. Les entra una mala leche del copón cuando no les aseguras, con voz a lo Boris Izaguirre, que son divinos-divinos-divinos... Creo que va siendo tiempo de reconocer a nuestros políticos, incluidos los "académicos", la condición de dioses. A ellos les molaría un montón y, total, a nosotros qué nos cuesta. Bueno, a lo que estábamos, resulta que después de mi parlamento, el mando aquel, sonrisa en ristre, se puso a decir que para mi caso, en concreto, también cabían otras opciones peores, que habían estado manejando y que no habían querido tomar, etc., etc. Recibido. Heil.
El caso es que lo que estaba en discusión me trae bastante al fresco, la verdad. Lo mío era más que nada por amenizar y como modestísimo homenaje a la teoría habermasiana de la acción comunicativa y mínima contribución a la democracia deliberativa. Ay, dios, de qué nos habla este hombre. Bien, pues, con todo y con eso, hoy, domingo, día en que conmemoramos las primeras vacaciones tomadas por alguien desde que el universo rula, tengo que poner aquellas razones por escrito, para que las tenga en consideración una muy considerada comisión comisionada para dar por decididas las decisiones. Ya ven, apasionante labor me aguarda.
No acaban ahí mis dominicales desórdenes. Hoy aparece en La Nueva España, periódico de mi realidad nacional, mi artículo sobre "Fantasmas de la lengua", aquí colgado hace unos días. Lo que en términos prácticos significa que más vale que en las próximas semanas mis viajes allá los haga disfrazado de Chiquito de la Calzada, porque más de un demócrata con boina de marca andará con ganas de soltarme cuatro lindezas por no tener mi bable uperisado y con bifidus activo.
Mas, como dicen que los dioses aprietan, pero no ahogan, no hay día sin su pequeño consuelo. El de hoy me lo ha regalado el descubrir, gracias a un artículo de La Nueva España, firmado por Alberto Cano y titulado “Frustración educativa”, un trabajo de Ricardo Moreno Castillo, profesor de matemáticas, y que se llama “Panfleto antipedagógico”. No se lo pierdan. Está colgado en internet y dando que hablar. Expone evidencias como puños, ésas que todo el mundo percibe con claridad, menos los políticos, empeñados en convertir a nuestros niños y muchachos en acémilas con ínfulas de emperadores. Sólo añadiría yo, modestamente, una cosilla a las propuestas de ese magnífico panfleto: que un día de estos fusilemos al amanecer a media docena de pedagogos modelnos, a ser posibles catedráticos universitarios del ramo. Como general escarmiento y para que pague su “colectivo” un precio, aunque sea simbólico y tan mínimo, por su frivolidad, sus desmanes y su desmesurada idiotez. Lo digo en serio.Es lo menos que debemos a nuestros pobres hijos, por lo que les están haciendo.
Copio un parrafillo del "Panfleto antipedagógico", para que se animen a leerlo entero:
"Los profesores que hablan de motivación, o de que el aprendizaje es un juego, están equivocados de arriba abajo, pero es de pensar que en su inmensa mayoría actúan de buena fe. Con todo, hay alguna excepción que urge señalar. La del profesor que predica una enseñanza liberadora y lúdica, sin miedo a las malas notas porque las notas no son tan importantes, pero a su propio hijo lo lleva a un colegio privado y lo somete a la misma disciplina de la que él exime a sus alumnos. Ignoro la razón de esta manera de actuar, pero por cada chico ingenuo que se crea su discurso liberador habrá un competidor menos para su hijo. Conocí a un colega convencido de que su labor era la de hacer felices a los alumnos y no atosigarles con exámenes y calificaciones. Pero cuando su hijo flaqueaba en una asignatura le ponía un profesor particular. Y es de suponer que dicho profesor particular lo atendía a horas fijas, acordadas de antemano, y no cuando coincidía que el muchacho se levantaba motivado. No era nada tonto este colega mío".

4 comentarios:

Anónima dijo...

Entrevista a R.Moreno Castillo.

http://www.lavanguardia.es/web/20060516/51260451071.html

Anónima dijo...

Disculpen, no puse bien la dirección.


http://www.lavanguardia.es/web/20060516/51260451071.html

IuRiSPRuDeNT dijo...

Mejor peguen el vinculo este se saltan el registro:
http://ccoo.trimedia.es/bdigital/com/rp/2006/05/16/noticias.htm#38

PD:De nada ariadna.

La escuela secuestrada: el sofista en lugar del maestro

IuRiSPRuDeNT dijo...

perdon anonima