16 septiembre, 2011

Ciencia y militancia

Acabo de leer que la Universidad Católica de Ávila impartirá el único máster sobre bioética en Castilla y León. Mira qué bien. Están en su derecho, supongo. Será muy bioprovechoso para los biorritmos de los biocreyentes que se inscriban o que busquen un titulillo aunque huela a incienso. Que es un aroma tan respetable como el del azufre, no me digan que no, y no empecemos con las clasificaciones.

Parece ser que hasta hay profesorado de fuera de Ávila, concretamente de la Universidad Católica del Sacro Cuore, de Milán, y de la Universidad Lateranense di Roma. De por aquí colabora la Universidad San Pablo CEU. Cuesta la matrícula 4.400 euros, pero eso no es dinero cuando de comprar sabiduría se trata. Y sabio será, y docto y erudito, cuanto se diserte sobre temas tales como “sexualidad y vida naciente y fase terminal de la vida y relación personal sanitario-enfermo”, algunos de los temas que, según parece, figuran en el programa.

Tengo una pregunta para usted, despistado lector amistoso: ¿tendrá alguna orientación dogmática el máster de marras o se cultivarán la ciencia y la filosofía en un envidiable clima de pluralismo y libertad? Yo no lo sé, por eso se lo pregunto. Si quiere le preciso más la cuestión: ¿seremos capaces de adivinar por adelantado lo que allá se ha de decir sobre “sexualidad y vida naciente y fase terminal de la vida”, por ejemplo? Igual se descuelgan con una enconada defensa de la sexualidad libre y con la solicitud de que se respete el derecho de cada uno a morir cuando le pete y no cuando lo decida el cura. ¿Que no? Oiga, por qué supone usted que ahí no va cada quien a reflexionar con entera independencia de juicio. ¿Que porque todas esas universidades son católicas? Coño, no lo había pensado. ¿Cómo es que sigue habiendo universidades confesionales? ¿Eso no será un oxímoron? ¿O se trata de una contradicción pragmática? Tal vez algo así como si decimos círculo cuadrado o calvo melenudo o centro extremo. Yo qué sé.¿Y está usted seguro de que son legales las univesidades confesionales? ¿Podría, entonces, uno ponerse aquí, en Soria por ejemplo, una llamada Universidad marxista Fidel Castro o una que se conozca como Universidad Mao de la Revolucion Cultural? Ah, que no es lo mismo. Vale. ¿Pero serían legales también? Pues un día, como me toque la lotería, voy a plantar yo solito la Universidad de la Orgía Perpetua o de la Biosexualidad Retozona y a ver quién me dice que no y que vaya plan.

Han caído hace tiempo sobre la bioética porque les parece que no hay tema mejor para seguir sintiéndose señores de la vida y de la muerte. De la ajena, por supuesto. En esos temas no deberían tener pito que tocar, puesto que aborrecen el pito, pero ahí los tenemos con todo el aguijón metido en nuestras decisiones, las de cada uno. Les encantan los asuntos bioéticos y los prefieren con bífidus activo. Pero falta reciprocidad. Nosotros, los liberales no creyentes, les dejamos a ellos vivir como les da la gana y organizarse unas biografías que nos parecen extrañísimas, a base de excentricidades tales como no tocarse las partes porque siempre les parece que las tienen sucias o gritarle a todo el mundo que hay que fundar una familia para siempre, mientras ellos, muchos, se dan por todo el morro al celibato, más o menos y pequeñeces aparte.

Yo lo de la bioética en una confabulación de universidades católicas lo veo poco más o menos como si un concierto de universidades estalinistas dieran un título sobre el debido proceso judicial o como si la liga de universidades cubanas organizara congresos sobre derecho electoral. Como para morirse de curiosidad pensando qué dirán y de qué manera abordarán los temas.

Pero no hagan caso, serán manías mías. Al fin y al cabo, que ahora nos golpeen la vida nada más que con la ética no deja de ser un progreso del copón. Así que menos quejarse y todos a Ávila la amurallada. Yo me pido unas bioyemas de Santa Teresa.

6 comentarios:

filonazismo consumista dijo...

"leyes progresistas" son las que no banalizan la vida. Tal vez en el fondo lo que querría usted, es leyes eugenésicas y eutanásicas. Clasificación de los ciudadanos en " vidas útiles" al estado o al libre mercado y " vidas sin valor alguno ".
Reducción neodarwinista liberal de gastos sanitarios para viejos incurables, mongoles, locos, enfermos crónicos normales y demás parásitos.
Se trata de una visión de la vida basada en el dinero, el racionalismo instrumentalista frío, el relativismo moral más frívolo y banalizante, el hedonismo materialista, el arremeter contra la vida que genera algun tipo de carga a uno mismo y a los demás.
filonazismo de corte economicista.

A esta vida no venimos a sufrir, pero hay que defender la vida frente al suicidio asistido y la eutanasia, el aborto y " la cultura de la muerte " de usar y tirar. Es todo banal y sin sentido, entonces.

un saludo fraterno. Nos conocemos.

Anónimo dijo...

el " liberalismo progresista " que fomenta el aborto, la eutanasia y la " revolución sexual " no es tal, se trata sólo de eliminar a los más débiles y socavar totalmente las raíces judeocristianas de nuestra civilización iconoclasta, irreverente, indiferente, insolidaria, hedonista, drogadicta, decadente y materialista.

Anónimo dijo...

el " liberalismo progresista " que fomenta el aborto, la eutanasia y la " revolución sexual " no es tal, se trata sólo de eliminar a los más débiles y socavar totalmente las raíces judeocristianas de nuestra civilización iconoclasta, irreverente, indiferente, insolidaria, hedonista, drogadicta, decadente y materialista.

un amigo dijo...

¡Huy qué lluvia de polisílabos! Si valiese la pena, los contaría.

¿Y -perdonen las minucias de modesto observador de las sorpresas que nos dan los textos- acaso han notado también que el mensaje repetido no parece repetido?

Ventajas que tienen los mantras... o dicho de otro modo, la eterna sensación de novedad que produce el aburrimiento extremo...

Salud,

p.s. No se rebote, por favor, con lo de 'un saludo fraterno'. Estoy seguro de que el chico no quería faltar...

Anónimo dijo...

La argumentación de los anti-eutanásia siempre me ha parecido curiosa; eso de que se quiere acabar con los enfermos para que no produzcan gastos nunca he sabido que trata de rebatir, porque a quien defiende la eutanasia jamás de los jamases le he oido hablar de la disminución de gastos que conlleva terminar con un enfermo.
Tampoco sé que tiene que ver el aborto con la eutanasia la verdad. En el aborto, puede ser criticable que un ser humano decida sobre la vida de otro, ¿pero en la eutanásia?, debemos asumir que cada cual es libre a la hora de tomar decisiones, sean del tipo que sean y más aún si cabe, cuando es algo que concierne al ámbito más personal de cada ser humano y que no entra en colisión con los derechos de nadie más.

Por último, y sin intención de caer en estereotipos, es curioso que los mayores críticos con la eutanásia, que argumentan en su contra con los motivos económicos, sean curiosamente en su mayor parte de la rama de pensamiento que defiende la libertad económica en busqueda del máximo beneficio dinerario posible, aunque esa busqueda haga que las personas, y sus derechos, queden casi siempre en segundo plano. Lo cual, es una incongruencia.

Un saludo

Doménico Lozano Woolrich dijo...

Jo, un iusprogresivista de cepa, en toda la extensión de la palabra y sin saberlo!!! Ya nos encargaremos de solucionar eso... jajaja.
Un saludo y, leer para creer, diré ahora. Nunca me había dado cuenta, yo, tan de izquierdas, de mis aviesas intenciones económicas en estos temitas tan trascendentes, y eso que le he dedicado algunas sesudas reflexiones, que visto lo visto a sesudas no llegaban, y a reflexiones, pues ya está claro, que no me había percatado de la iniquidad de mis posiciones.
Ahora que, agradeciendo esos bofetones de verdad con que me han propinado, me pregunto: ¿será por altruismo o por filantropía por lo que deseo poder ahorrarle al Estado algunos pesos al decidir no sufrir una muerte agónica y torturante? Porque egoísmo, ya se ve que no puede ser, si ese ahorro no me representará ventaja alguna. Lo que aprende uno de sí mismo.