27 abril, 2010

Ojos que no quieren ver

Me levanto a las siete y, mientras me ducho, oigo las noticias en la radio: más de 4,6 millones de parados, por encima ya del veinte por ciento de la población activa. Parece ser que el dato, real, lo publicó antes de tiempo y por error el Instituto Nacional de Estadística. Parados a espuertas. Pero ¿dónde están? En los sindicatos no, desde luego. Los que hablan por los sindicatos no están en paro, sino bien ocupados y verticales. ¡Firmes! Las cosas como son y decir esto no es hacer el juego a la derecha, sino a la pura y dura verdad. En los periódicos, sean los del régimen o los otros (?), tampoco se les ve, y de ahí que los periódicos, y en particular los del régimen, anden más ocupados en despistarnos con las maniobras de despiste: que si vamos a ajustarles las cuentas a los franquistas muertos, que si fíjate qué escándalo que quedan trescientos falangistas y huy qué miedo y qué horror... Los millones de parados están en las estadísticas y en su casa. Hoy por hoy, no escriben en los periódicos, no aparecen en manifestaciones, no comparecen en los congresos y reuniones de los partidos, no roban en ninguna administración pública; desde luego, no rompen nada ni están por la revolución ni siquiera un poquito. ¿Dónde demonios están los desempleados? A lo mejor un día de estos descubrimos que al quedarse sin trabajo son abducidos por una nave marciana o que se trata nada más que de ánimas inmateriales y puras que aparecen sólo el día de las elecciones generales para dar su apoyo entusiasta al cazurro de la Moncloa, paladín de las causas justas, progresista de manual de autoayuda, zahorí de memorias purulentas, pobre indocumentado con mala fe que nos merecemos las legiones de listillos y soplagaitas que nos habíamos creído algo por llevar boina de marca.
Ayer se celebraba San Isidoro, patrono de mi universidad. Convencido por mi santa, me fui a los actos oficiales, revestido y todo. Volví a casa (más) deprimido. No por nada ni por nadie, porque sí, porque lo que es deprimente es deprimente. Esas enfermedades terminales y sucias son muy tristes. Es mejor aplicar la inyección letal. Se llora más intenso, pero menos tiempo; a la larga compensa.
La universidad en la que trabajo debe más de veinticinco millones de euros. Ayer hubo vino y pinchos porque lo regaló todo una empresa. Parece que la tan cacareada colaboración entre universidad y empresa es eso: señorito, regáleme algo, aunque no sea más que para un vino, mire que no quiero darme a robar. El país, al borde del acantilado griego, la economía yéndose por el sumidero (que no se creará empleo hasta el 2016 nos contaban las previsiones de alguna institución sabia hace dos días, que vamos para los cinco millones de parados nos dicen hoy, que la deuda española se encarece y se encarece, nos explican hoy también, que los griegos eran hasta ayer tan felices como nosotros aún somos...), la universidad de León con una deuda que la estrangula y la incapacita..., y el personal tan tranquilo, mis colegas tan dichosos como ausentes, los niños bien, el tiempo soleado. Cojonudo todo.
El anterior rector no comparece, faltaría más. Algunos de los que fueron de su equipo sonríen con cara de a mí que me registren. Los pinchos se agotan en un periquete. Las conversaciones, intrascendentes. Unos pocos profesores que esperan plazas y promociones andan inquietos y vaya por Dios. Pero la voz no la levanta nadie. Responsabilidades no se exigen. Creo que en toda la universidad hemos sido tres o cuatro, no más, los que a cara descubierta y públicamente hemos dicho que alguien debe responder, ya sea con su honor o jurídicamente, si hay caso, por el desaguisado de los dineros y la catástrofe académica. Se nos llamó al orden porque, al parecer, “los trapos sucios se lavan en casa”, en la casa sucia y sin ventilar.
Todo tiene un toque lampedusiano. O de Casablanca. El mundo se hunde y nosotros y tal. El rector glosa en su discurso el empeño con que la Universidad de León se pasa a Bolonia y hace la cuenta de los nuevos grados: fiebre alta. Durante casi dos horas se reparten medallas y condecoraciones: a los que se jubilaron, a los viudos y viudas de los que fallecieron, a los que llevan veinticinco años de antigüedad, a los nuevos doctores, a los mejores expedientes del pasado curso, al palo de la bandera, al turuta, al coño de la Bernarda, al conejo de la Loles, a las sardinas de Santurce, a Epi y Blas... Cuando los euros se acaban y las ideas se agostan, se disparan los protocolos. Nos hacemos homenajes póstumos antes de tirar de la cadena. Moriremos con las medallas puestas y el ego incontaminado. Te arrimas aquí y allá, vas de corrillo en corrillo y encuentras las autoestimas incólumes. Impasible el ademán, vengo de dar una conferencia acá, me han nombrado académico de allá, no sé si sabes que ahora soy director del área de instrumentos de viento del vicerrectorado de coros y orquestas. De puta madre. Toc, toc, se oyen unos golpes en los grandes portones. Que es la Peste, que si puede pasar. Ah, bien, dígale, Bautista, que espere un ratito, que enseguida estamos con ella. Antes, vamos a echar otro polvo en este cementerio.
No deseo que ocurra, pero reconozco que me da morbo; sería trágicamente divertido. Si llega aquí el leñazo griego y nos hacen el griego integral. Patéticos aullidos. ¿A mí? Pero si yo soy académico de las Española de Patata de Siembra, pero si soy claustral, pero si me acaban de encargar un artículo para la Ornitological Law Review. Si, guapetón, pero ahora en pompa, que te vamos a operar los higadillos con un método muy nuevo.
Condesonas violentadas por milicianos sin estilo. Así seremos, y que me perdonen los milicianos. Nos consideramos de lo más invulnerables y seguimos quejándonos de cómo está el servicio. Fíjate que bajan los dineros para investigación y ya no puedo irme esa semanita a las Bahamas con cargo al proyecto. Qué me vas a contar, a mí se negaban a financiarme el portátil para mi hijo que se va a Irlanda este verano a aprender inglés. Intolerable, qué poco apoyo a la ciencia.
Como nos caiga la griega nos van a cerrar universidades parroquiales, van a suprimir titulaciones ad pompam vel ostentationem y a los que queden los van a poner a explicar quince o veinte horas semanales. Nos lo tendremos merecido. Todos. Mira esta crisis ahora mismo y fíjate qué calma en los rostros, qué prestancia en los gestos. Tan anchos, tan panchos. Podríamos poner ahora mismo los medios para salir a flote, pero no. Mismamente, nos costaría cinco minutos en cada Facultad ponernos de acuerdo en quiénes son en cada una los diez más mangantes que cobran del erario público y no dan palo al agua. Puerta. Y si protestan, una patada en el culo para que se llevan un recuerdo en lo que más usan. Pero no, todo el mundo es bueno, nadie es más que nadie, todos hemos tenido derecho a promocionar, los currículos de todos están rellenitos, aunque sea de paridas. Pues nada, al hoyo todos y en unión, defendiendo la bandera de la santa tradición. Al griego. Estas son más que universidades, son auténticos clubes. De alterne. Ajo y agua.
Aun podríamos seleccionar a los profesores, caiga quien caiga. Y a los estudiantes. Pero no. Hace un par de semanas aterricé en un aula de mi Facultad. Ya llevan aquellos muchachos casi un año de estudiar Derecho. Me puse a contarles lo mío y me inquietaron sus caras. Así que me paré y comencé a preguntarles cosas. Yo pregunté quién hace en España esas normas que se llaman leyes y me respondió un rumboso que el Tribunal Constitucional. Interrogué sobre si un ayuntamiento, por ejemplo el de León, puede dictar algún tipo de normas jurídicas y replicaron que por supuesto que sí, que leyes orgánicas. Cegado, les pedí exlicación de por qué una constitución como la nuestra del 78 es Derecho y me explicaron que porque fue creada por una ley constituyente. No entendían por qué me había puesto yo a escalar la pared. Mi siguiente pregunta fue quién había metido los goles en el último partido del Barcelona. Contestaron a coro y con entusiasmo: acertaron de pleno. Luego, hice mis averiguaciones privadamente y me explicaron que en la mayor parte de los exámenes habidos hasta el momento han copiado y que cuando les encargan trabajillos funciona la web y su propia red del curso. No tienen conciencia de hacer las cosas indebidamente ni remordimiento alguno.
Yo a los estudiantes los veo bastante satisfechos y a mis compañeros, pletóricos, en general. No hay grandes temores ni mala conciencia. Somos invulnerables y Dios proveerá. ¿Casi cinco millones de parados? Paparruchas. Zapatero es muy majo. La semana pasada recibí una encuesta sobre igualdad que nos envía a los profesores la Oficina de Igualdad de la Universidad. Afortunadamente, cada día somos más iguales, eso va bien: una pandilla de tarados idénticos. Felices. Santos inocentes. Milana bonita.

14 comentarios:

roland freisler dijo...

Querido profesor. Comprendo la indignidad que siente de ver la Facul echada a perder y a esos vagos profesores llevándoselo por la cara.
Pero me indigna que Vd pregunte dónde están los parados, eso significa que no frecuenta Vd los lugares donde están, lo cuál es muy triste pues significa que ha roto Vd todo contacto con las personas a las que Vd pertenece con todo su golpe de catedrático.
El sábado a eso de las 22,oo caminaba por La Bañeza, venía del ciber, cuando oigo que me llaman con suavidad "colega" me vuelvo y era el Gelo(50 años), coño que tal, pues mira aquí buscando alguna pava por el suelo que no teníamos tabaco en casa y dije voy a ver si encuentro alguna colilla, pero nada.
Le compré un Ducados rubio y para que no se sintiese menesteroso le dije ven y ayúdame a descargar un carretillo de jiña, se me ofreció a ayudarme al día siguiente a lo que fuera por 10 euros, ¿qué te parece si limpiamos las persianas que dan a la calle que las tengo llenas de mierda, vale y te barro el sótano y te limpio los cristales de casa y los wateres...y llámame para cualquier cosa.
¿De qué vives ahora Gelo? pues de la pensión de mi hermano, ya sabes que vivimos juntos y de los 3 meses que me llama el Ayuntamiento todos los años, que mira hay que reconocer al rojo este de alcalde que me llame, y ¿no encuentras nada fijo? ya sabes que como mi padre y mis hermanos mayores estuvieron en la cárcel antes de morirse hay gente del pueblo que le da no se qué contratarme.
Pero te deberían valorar que tu no siguieras esos pasos...Gelo, pásate por casa cuando quieras, yo vengo al gachi los fines de semana y hablamos de Franco, de Hitler, de ver como podemos solucionar esta mierda, comemos y nos la gozamos pensando que somos conspiradores.Sonreía mientras saboreaba el puto Ducados rubio.
Ahí están los parados profesor delante de Vd, a su lado, buscando colillas por el suelo, lo que hace falta es verlos que no están abducidos.
No se preocupe, si esto sigue así a por los primeros que vamos a que repartan es a los funcionarios, ya les verá de cerca.

Anónimo dijo...

Algunos parados estamos leyendole. Con el wifi pirateado del vecino, claro.

Anónimo dijo...

Esto va camino de como mínimo una generación entera echada a perder.

¡Porca miseria!

Leónidas dijo...

"No tienen conciencia de hacer las cosas indebidamente ni remordimiento alguno"




recorcho!!y nadie?? que les diga a la cara y sin tapujos, que son unos indecentes y que les haga purgar ahí de narices, cual Tomás de Torquemada cualquiera.

Manuel Broncano-Rodríguez dijo...

Amigo Toño, hoy estás inspirado. Me imagino la escenita de marras celebrando al patrono y disputándose un pincho de patatas, que es más que lo que tapean esos parados que sí están, pero que se nos vuelven invisibles como el protagonista de la novela de Ralph Ellison, que además era negro. Sé que lo tuyo es una pregunta retórica y una ceguera fingida, pues bien sabes donde están y por eso hablas de ellos.

Un abrazo tejano

Manolo

maalem dijo...

Comprendo y comparto todas sus sensaciones, así como su percepción de la situación actual de la Universidad. Juro y prometo por mi conciencia y honor que a esos alumnos a los que se refiere se les ha explicado hasta la saciedad (no menos de cincuenta veces) quién elaboró la constitución, qué es una ley y a quién corresponde su aprobación, las peculiaridades que presentan las leyes orgánicas, para qué sirve el Tribunal Constitucional, etc. etc. De todas formas, me pongo en su lugar y comprendo perfectamente que no pongan el más mínimo interés en retener toda la bazofia que tratamos de enseñarles. ¡Para lo que les va a servir...!

Garciamado dijo...

Estimado maalem, me consta perfectísimamente que es verdad lo que usted me cuenta. Ya lo sabía y, en esas averiguaciones mías, que un día le contaré despacio, hasta vi la buena materia que algún buen profesor les imparte. Pero el problema está en otras cosas y en otras partes, como usted y yo y muchos más bien sabemos. Pero para qué darle más vueltas.
Le mando un abrazo, como a Manolo y a otros compañeros de fatigas.
R.F., usted muchas veces no me pilla bien las argucias retóricas. Pero la pregunta es cada vez más interesante y habrá que tratar de ella despacio un día de estos: por qué desde algunos lugares, supuestas atalayas, no se ven los parados ni muchísimas cosas. Ay, si usted y tantos y su amigo Gelo supieran las cosas que se oyen desde los supuestos "observatorios" en los que se ubican las ciencias sociales. Dése cuenta, carajo, de que el sentido último de mi cuestión es nada más que este: por qué no vienen unas legiones de parados y de Gelos a pegarle fuego a la universidad y a la madre que lo fundó. No es que lo proponga un servidor, no, no me atrevo a tanto; es simplemente una pregunta: ¿por qué se quedan en casa o en el barrio mientras algunos afortunados funcionarios nos deprimimos porque nos menguan la pasta para proyectos de investigación que podemos gastarnos en pasar unos días en París con el único requisito de presentar una factura de hotel y un billete de avión? ¿Por qué? El que sepa contestar con acierto a esta cuestión podrá presumir de entender lo que pasa en este país; y sólo él.

Anónimo dijo...

Viva la hipocresía de esta maravilloda sociedad en la que vivimos!Vivan las masas, el cotilleo, el tuenti,la estupidez, la nula reflexión y la futura REVOLUCIÓN!!! (Viva usted García Amado por su realismo y su espíritu crítico,lo admiro y felicito)

Carmen dijo...

Los parados que están cobrando prestación tras prestación no cuentan,quienes además están trabajando sin declararlo,tampoco.
Me interesa saber cuántos están sin prestación alguna.
El otro día me preguntaron ¿a quién contratarías, a una persona que está cobrando el desempleo o a otra? La respuesta es clara,a alquien que esté en activo o lleve mucho tiempo sin trabajar.
Al parecer,la respuesta es incorrecta...pero sigo pensando que una persona que cobra el desempleo piensa que está obligado a consumirlo hasta el final,con todas las ayudas sociales venideras...sería regarlo, estoy harta de escuchar.

Un cordial saludo.

Javier dijo...

Un servidor, que sabe lo que es la depresión, escribía hace un par de dias en el pequeño reducto bloguero que tiene algo que, más modesta y burdamente, venía a reflejar tus reflexiones de hoy.

En el mundo global ya todo lo es, salvo la inteligencia. Somos como animales, desprovistos de entendimiento y dignidad, a los que sólo la más básica supervivencia interesa y mueve, y eso no tiene nada que ver con quemar iglesias o pronunciar discursos.

Faltos del espíritu que anima la razón humana, cuanto nos queda es apariencia de lo que creemos ser. Faltos igualmente de hombres buenos que se manifiesten -sí que los hay, pero su instinto es también más poderoso que su inteligencia-, andamos como espectros, vagando adocenados.

Quizá es tiempo de releer a Ortega y a Marx (Groucho, quiero decir).

Un abrazo.

Lopera in the nest dijo...

Querido amigo, te entiendo perfectamente.

Anónimo dijo...

Estimado profesor:
Es cierto.
Los alumnos, en este caso de Derecho, están más al tanto de cuestiones futboleras que del génesis de las leyes o de la vida y milagros de San Hans Kelsen o de los chismorreos palaciegos que Procopio escribió sobre Justiniano (a no ser que los comente la Esteban en el Sálvame). Y que sólo asisten a clase so pena de examen y el resto se la trae al pairo. Cierto también.
Pero puedo decirle que, profundizando levemente, la realidad no es así. Puede que queden pocos que no sean del madrid ni del barsa, pero aún queda también alguién que ni siquiera le gusta el fútbol (y a las 10.30 de la noche esté tendido a la larga dormitando plácidamente). Y he de decir, no en defensa, que no la necesita, sino para que conste, que Maalem ha dicho una verdad como un puño de leñador de Carolina del Norte de grande: explica, repite e insiste sobre todo lo que nos enseña. Hasta creo que se preocupa en exceso (yo no tendría tanta paciencia). Y también puedo decirle que hay alumnos que estudian , se preocupan (e incluso "investigan"!), que quieren no sólo aprobar, sino aprender.
Que ocurre, pues? Que la ignorancia es valiente, y que no teniendo nada que ganar, menos tienes que perder. Que hay gente que está ahí, y ni ellos mismos sabe muy bien para qué (para hacer "política de despachos", ocupar plazas de aparcamiento y poco más).
Sé que no lo hace, pero no se deje sorprender por esa representación rumbosa. No es mucho consuelo, pero más alumnos de los que parece han elegido estudiar Derecho, y les gusta lo que estudian. Si bien no muchos, pero alguno hay.
Y ya puestos: eso de copiar en los exámenes, podría explicarme como? Yo debo de ser el más tonto de la clase porque no me entero de esas cosas...

Anónimo dijo...

Estimado Profesor:

Imagino que las tonterías que cuenta fueron respondidas por los alumnos de primero, porque no me he perdido ni una clase suya de cuarto y no he oido nada de lo que cuenta. No obstante, que conste que no me extraña. Mis compañeros más jovenes disfrutan de la cálida autocomplacencia irresponsable entre porrito y anís del mono, pero así son las cosas... hijos de la LOGSE, barrunto. Sin embargo, no sea tan duro, que estudiante alguno queda.

Respecto al tema de los profesores y la situación de la facultad, totalmente de acuerdo con usted, aunque supongo que no hará muchos amigos...

La Roja dijo...

Estar rodeado de alumnos/as que se supone son nuestro futuro y que pasan de todo es desesperante. Cuando nos metieron la Ley Bolonia y digo metieron porque a pesar de algunas manifestaciones puntuales, no se movilizaron los estudiantes como hubiera pasado en otros países, ni la mayoría de la población se enteró de la catástrofe que se nos avecinaba. La campaña a favor que hizo el PSOE ayudó bastante a esa desinformación. En cuanto al profesorado actuaron salvese quien pueda, estoy segura que usted no ha sido uno de esos que plasmó su firma por un futuro individual mejor. Entre las estrevistas que hicieron los periódicos a los estudiantes de Derecho pude comprobar el nivel de desconocimiento que tenían y me decepcioné bastante. Estando alguno incluso en tercero de carrera, no sabían que era Bolonia, pasaban de todo, una ley que iba a ser el futuro de la educación en nuestro país, que hipotecaba incluso su propio futuro y ellos/as ni se enteraban de por qué eran aquellas manifestaciones. Así está la educación y todo lo demás. Nos manipulan, nos entretienen con chismes, futbol y novelitas. En cuanto a los parados puedo contar infinidad de casos dramáticos peor que el de roland ¿Y qué? El problema no es el paro es la falta de movilización, de unidad, de solidaridad, de interés por buscar soluciones, la culpa es del que se deja engañar, todos/as estamos en el sistema, sabemos que no funciona pero solo algunos/as reivindicamos o alzamos la voz como decía el profesor, los demas aguardan a que se lo den todo hecho para no señalarse, por eso son invisibles los parados, porque se juntan en el bar y pasan de ir a manifestaciones por el empleo etc. Tenemos numerosas formas de luchar pacificamente contra el sistema capitalista, no hay que incendiar ninguna facultad, preferimos quejarnos egoistamente y aprobar a base de chuletas y preocuparnos de esforzarnos lo mínimo, por suerte se que hay gente que desea aprender, estar informados y luchar contra las injusticias ¿Conseguiremos paralizar el país con una huelga general? Yo lo dudo. El mundo podría ser distinto pero ya no creemos en nada rodeados de tanta corrupción.

Pd: Por el bien de todos/as. La educación es un valor que hay que recuperar y el interés por aprender.
Felicitaciones por el blog