22 noviembre, 2010

Reivindicación (seria, aunque en tono levemente jocoso) del "aborto" masculino

Sí, ese título que he puesto se las trae. Pero no es engañoso, y menos con las comillas. Déjenme que les explique y, luego, me gritan, si quieren.

Comienzo por una puntualización muy necesaria. La regulación legal del aborto, del aborto femenino, único posible en sentido propio, la tomo como es y como está, sin entrar ahora aquí en debates sobre si es justa o injusta, buena o mala. Las normas son las que son, nos gusten o nos disgusten. No digo que no puedan o deban cambiarse y que no quepa la desobediencia y la discrepancia. Sólo indico que a ciertos efectos no podemos confundir su vigencia, mientras dure, con los deseos de estos o de aquellos. Ya sé que con un par de principios y media docena de valores jugamos a que el Derecho es Jauja, pero aquí pretendo hablar en serio y para gente seria. Mi opinión personal sobre el tratamiento penal del aborto, aquí y ahora, en esta oportunidad me la reservo.

Por otro lado, sabemos que así van a seguir tales preceptos, pues la experiencia enseña que el PP no deroga ni modifica una sola norma de ésas que, cuando las aprueban otros, lleva al TC o jura por Snoopy que no las soportará. En ell PP, como el PSOE, saben que su electorado más fiel traga con carros y carretas y no vota con más cabeza que la del pito (o la pita, sorry por lo del género), por lo que no se arriesgan a perder ni una papeleta de los que andan entre Pinto y Valdemoro, de ese millón aproximado de electores cuyo voto es cambiante. Sólo quieren a ésos, manda narices, y con ésos ponen los cuernos a los que a ellos les son tal fieles como bobos.

El caso es que la normativa es la que es y que, conforme a ella, la mujer, dentro de un cierto plazo, puede abortar siempre que lo desee, sin encomendarse ni a Dios –lo tiene crudo por esa parte, al menos mientras medie Bene- ni al Diablo. ¿Y el varón que puso su semillita? Ése no pinta un pimiento, nada de nada, y tanto da que sea marido, pareja de hecho, amante bandido o alivio ocasional con secuela. Cero patatero. Nothing. Ojo, y tampoco sostengo que esté mal o que fuera preferible que tuviera la mujer que pedir permiso a quien la dejó encinta, sea cual sea el estatuto legal o alegal de la relación entre ambos.

Lo que pasa que el que se queda discriminado es ese señor, completamente discriminado. ¿Por qué? Hombre, para empezar, y para no buscar ejemplos que perjudiquen mi tesis, pongamos que el tal sea buena gente y que, además, tenga en el ser padre la ilusión mayor de su vida. Como si nada: si ella dice que aborta, aborta. No tiene por qué parir para él, de acuerdo. Pero existe una discriminación de tomo y lomo por lo que paso a exponer.

La señora A y el señor B tuvieron un encuentro amoroso intenso, del que resultó fecundación seguramente inesperada, inesperada para uno de ellos o para ambos. La señora A puede decidir, libremente y por sí sola, si así lo quiere, que el embarazo acabe en nacimiento de un bebé o que se corte mediante aborto. Si el niño nace, es suyo, ella es la madre; si prefiere que no nazca, ella sola lo impide y hasta procura la ley que de ta decisión no quede huella ni perjuicio. ¿Y el señor B? Si él quiere que no haya descendencia, pero la señora A se mantiene en que habrá niño, lo habrá, a nada que la naturaleza ayude. Si él desea hijo, pero ella se planta en que nones, sale nones. Ya tenemos un desequilibrio grave; no lo cuestionamos en su fondo, repito, pero es un gran desequilibrio. Pero no está ahí lo malo, sino en lo que ahora viene.

Imaginemos que el señor B se empeña en que no quiere ese nacimiento y le pide a la señora A que aborte, y supongamos que ella sí desea ser madre y lo tiene. Puede, además, la señora A, mediante el ejercicio de las oportunas acciones procesales, hacer que B cargue legalmente con esa paternidad que no quería, y con sus costes de todo tipo. Si el ADN da que el niño es de B, B tendrá descendencia legal. De ese hijo no podrá librarse, como sí puede la madre, si quiere y dentro del plazo marcado, antes de que nazca. Suenan un poco brutales mis términos; lo siento, no es con mala intención, sólo para que se vean bien los contrastes.

De semejante asimetría se siguen varias consecuencias, de las que aquí sólo me interesan las jurídicas, aunque merecen un párrafo algunas de las otras. Más que nada, para indicarles lo siguiente a mis compañeros de género: amigos, condón sobre condón –que hayan pasado la ITV, además- y concentración máxima. Que, si ocurre algo, para ella tiene arreglo, si quiere –aunque sea costoso, doloroso, eso no lo pongo en duda-, pero para usted no. Y, sobre todo, estimado compañero de fatigas, nada de confiar ni de fiarse cuando usted no está por contribuir a la perpetuación de la especie. “¿Que estás tomando la píldora, querida? Estupendo, pues fíjate qué seguritos vamos a estar así, amor, tú con tu pastilla y yo con mi preservativo; ¿verdad que hacemos muy buena pareja?”. Y otra cosa: no sea usted uno de los quinientos mil capullos –perdóneme, por lo que más quiera, alguno que haya pasado por esto y pueda darse por aludido; coincidirá conmigo en que hay que seguir advirtiendo a los incautos- que cada año se preñan en medio de una crisis matrimonial o de pareja y porque algún amigo cabrón, algún psicólogo vendido o la dama misma le dijo que a lo mejor con un hijo se arregla todo. ¡Mentira, mentira, falso de toda falsedad! Los hijos suelen llevar a la desgracia a un alto porcentaje de parejas perfectas y bien avenidas, así que con las que andan a la greña qué va a traer sino un retraso de la ruptura inevitable que será, además, mucho más dolorosa porque hay criaturas de por medio. Además, el que se engañó o se dejó engañar en esas situaciones suele ser de inmediato víctima de un sinfín de putadas.

No se me ponga usted así, que igual que hay hombres malos, puede haber mujeres pérfidas, pues en eso consiste la igualdad, en que no estamos por el género predeterminados a ser de una manera u otra: el que sale hijoputa lo sale con colgajo o sin él, ahí no hay tutía. Y otro aviso, por si las moscas. A lo mejor se da alguna vez el caso de que una señora se queda en estado -qué delicada terminología antigua- porque el tipejo le contó, a modo de milonga, que él era un vasectomizado total. No conozco casos, pero habrá. Para los mismos, tengo clara la pena justa: castración del interfecto. Para que vean cuán serio es mi propósito de ser genéricamente ecuánime.

Retornemos a la apacible senda jurídica. ¿Cómo podríamos reequilibrar esa situación? Que nadie se espante, no voy a proponer que la mujer tenga que abortar cuando el padre lo desee, cuando no haya acuerdo entre los dos progenitores para tener el niño. ¡Qué burrada sería que el hombre pudiera disponer así, por su santa voluntad! No, no, hay otra solución que, para colmo de dicha, no es incompatible con que el niño nazca. Basta que al varón se le permita hacer una declaración formal y con todas las garantías, en la que conste que no desea que ese hijo conste como suyo. Dicha declaración, irrevocable, tendría el efecto principal de excluir toda consideración legal de padre, lo que acarrea, como efectos derivados, estos otros: no tiene ese padre biológico que renuncia a la paternidad legal ni derechos ni obligaciones con el niño ni con la madre; nada. Ni ha de prestar alimentos ni tiene derecho a heredar; ni debe asistirlo ni le queda derecho a verlo.

Las garantías para la mujer también han de ser las máximas. La primera, que esa voluntad del hombre le sea comunicada dentro del plazo que aún tenga para abortar, si quiere (porque, en todo caso y como sabemo, la mujer si quiere, aborta). Para lo cual, y como garantía para él, a su vez, deberá serle comunicado el embarazo de ella con la anticipación suficiente. Y así sucesivamente, tampoco es menester que entremos aquí en los detalles procesales, que tienen buen arreglo.

¿Qué problema tiene esta propuesta? Supongo que no me vendrá nadie con que cómo va a haber padres biológicos que no sean padres legales, porque entonces, y para empezar, hay que cambiar el estatuto jurídico al donante de semen para fecundaciones asistidas, al que la ley impide constar como padre aun cuando su identidad conste o tenga que ser revelada excepcionalmente. Y, para seguir, se debe suprimir la presunción de paternidad marital que se contiene en el art. 116 del Código Civil. Tampoco me dirá ninguno, espero, que vaya drama el de la madre sola, pues en el caso que comentamos la mujer estaría en la misma situación de tantas otras que deciden si están dispuestas o no a formar familia monoparental, como sucede, mismamente, con las que, sin pareja, acuden a las técnicas de fecundación que se acaban de mencionar.

Naturalmente, quien combata de raíz el aborto voluntario no tendrá más que prolongar aquí su razonamiento para eliminar del un tajo esta tesis que parte del estado de cosas y va a otra cosa. El debate sobre el aborto, vuelvo a decir, no es el debate de esta entrada, aunque podemos tenerlo otro día, si les apetece mucho.

Discutámoslo con calma y buen tino, si algún amable lector lo desea. Ardo de curiosidad por saber dónde están los inconvenientes éticos –una vez que, insisto, el aborto es libre- o jurídicos. Los políticos ya me los sé y para qué menearlos: no se lleva reconocer derechos a los varones. Justo castigo a tanta perversidad nuestra durante milenios. Pero algunos estamos en que hace falta alcanzar una verdadera igualdad en lugar de andar dando bandazos y columpiándose en los péndulos, como simios.

30 comentarios:

Merlucillo dijo...

Estupendo capítulo para su libro a cuatro manos.

En cuanto a la propuesta concreta y su crítica, en mi opinión la declaración de "denegación de la paternidad" es igualmente problemática: ¿podría hacerla un señor casado respecto de su esposa recién embarazada (de él)? El uso torticero de este recurso por parte de chulapos de todo pelaje que pueblan nuestro país me temo que sería habitual.

Pero más grave me parece el hecho de que lo que se entrevé en su razonamiento, profesor, es que pretende encontrar una forma de protección del género masculino respecto de esa serie de cargas impuestas desde el estamento judicial mediante analogía a las que se ha referido en anteriores comentarios. La respuesta a las mismas pasa por la clara legislación sobre el asunto y la reiteración (nunca será suficiente) de la más elemental prudencia que debería guiar la aplicación de la analogía por los jueces. Si se adoptase esta medida protectora del género masculino se estaría reconociendo el problema, pero se contribuiría a su consolidación mediante la codificación de la respuesta al mismo. Y no creo que contribuir a la confusión sea lo que precisemos.

Confiando en que su familia siempre esté unida y pesadas cargas económicas (más allá de las propias del matrimonio) nunca lleguen a descansar sobre sus hombros, reciba un cordial saludo.

Anónimo dijo...

No lo veo: dejemos de lado el caso de la tipa que va a pillar al incauto y valiéndose de todo tipo de artimañas logra quedarse embarazada (incauto porque un buen condón evita esa situación) y pensemos en el caso más frecuente del accidente sin mala voluntad por ninguna de las partes: algo de alcohol, el claro de luna, un coche abrigadito, etc. Imaginemos que a la madre le cuesta abortar: no quería ese niño y supone un problema pero por las razones que sea, morales, hormonales, fisiológicas, no se ve con fuerza para eliminarlo, ¿es justo que una simple declaración libere al otro implicado en el desaguiso? Y no pregunto si es justo en abstracto, sino si es justo para el niño -que tendrá menos recursos porque no tendrá los del padre- y si es justo para el Estado -que, en caso de necesidad, tendrá que contribuir a mantener a ese niño del que tan alegremente se ha liberado el padre-. Yo creo que el derecho protege al niño, no a la madre y mucho menos al padre. Igual que la presunción de paternidad iuris et de iure protegía al niño en una época en que entre un niño legítimo y uno ilegítimo había enormes diferencias jurídicas y no solo. Es cierto lo que usted dice: es cierto que si la madre quiere abortar y el padre no quiere que aborte el padre no tiene nada que hacer. No me parece justo pero no se me ocurre cómo solucionarlo. No se me ocurre cómo se puede constreñir a una mujer a llevar adelante un embarazo que no quiere llevar adelante, no se me ocurre cómo se puede justificar una "violencia" física y psicológica de ese tipo. Pero que eso no me parezca justo no significa que lo que usted propone lo sea. Y la comparación con la situación de las madres que voluntariamente y pagando en la mayor parte de los casos mucho dinero deciden acudir a técnicas de fecundación para tener hijos sin intervención masculina tampoco me parece procedente porque no son casos parangonables: en este último la mujer desea al niño y lo busca; en el accidente, la mujer no lo quería y se lo traga (obviamente quien no tenga problemas para abortar no, pero quien sí los tenga, se lo traga).
Un saludo

joseph dijo...

Como si no existieran condones o pastillas después del día.

El punto es que el feto está en el cuerpo de la mujer, no en el del hombre.

Luego, el hombre tiene derecho a decidir... pero antes de fecundar.

Los derechos de otros terminan donde comienzan los propios.

Después de todo; el aborto es horrible en todas sus formas.

Anónimo dijo...

Cuando tenía 20 años me quedé embarazada. Y yo no deseaba ser madre. Y además fue fruto de mis noches de juerga. Estaba en la universidad. Salía de fiesta , bebía de forma abusiva y en muchas ocasiones no preveía acostarme con nadie,pero pasaba. Me llegué a liar con hasta con profes de la uni, no controlaba. Una vez me quedé en cinta y no quería tenerlo, de hecho; ni le dijé al padre. No le dijé porque temía lo quisiera y yo no lo quería. Era solo una niña, me daba golpes en el vientre para que muriese. No lo quería. Y me practiqué un aborto. En la clinica me dijeron una frase al terminar que jamás olvidaré: "Ahora estás tú sola" No he podido olvidar esa frase en todos estos años. No estaba sóla, pero no le di una oportunidad. No le quería. A veces lo recuerdo, y pienso cuántos años tendría. Pero...ahora si me quedase para nada haría algo así. Pero antes, era distinto. No era el momento, no estaba preparada, no sé..tenía tb miedo. Pero recuerdo esa frase: estás solo tu, o algo así. Se me congela el alma. Sólo era una niña.Ahora si me siento preparada para ser madre,creo que si lo haría razonablemente bien. No me arrepiento de lo que hicé, no creo que pudiese cuidarle, y no le deseaba. Pero a veces, me acuerdo. de mi bebé, que no podía yo cuidar porque yo tb un bebé. y lloró, y jamás he contado a nadie. Mi mamá me veía triste, y me dijó: estas mi triste...Nadie supo, me tragué todo ese dolor. Pero no lo quería, era un problema. Y eso son cosas de la edad, ese miedo..esa angustia..ahora no estarían; para nada.En cualquier caso, supongo no debo arrepentirme porque no le podía ofrecer nada a ese bebé. No estaba preparada. Ahora sí, pero antes, no . Solo que antes estaba el bebé y ahora no está.

Anónimo dijo...

De lo que se olvida el tan discriminado señor es que es la mujer embarazada quien puede morir en el parto, por hemorragia, o eclampsia o embolia de líquido amniótico(no prevenibles): De modo que la decisión le corresponde a ella, salvo que el quiera implantarse el feto en su peritoneo y hacer todos los tratamientos hormonales para llevarlo a término si puede...

Anónimo dijo...

al último anónimo. La decisión corresponde a nosotras porque primero somos las que tenemos conocimiento.Si yo no quisé que se enterase, no se enteró. Cuando los niños son muy jóvenes; no quieren ese "problema". Al igual que para mi era un problema haberme quedado tan joven embarazada para un niño de mi misma edad tb era. Y yo no tenía más remedio que "apechugar". No queda de otra, pero un niño puede desertar. Cosa lógica. Yo estaba muerta de miedo, si hubiese sido un chico me hubiese desentendido.Y yo cuando me quedé en mi bolso tenía preservativos, que podría haber usado. Pero no usé. Por qué? porque lo hicé "semiinsconsciente". Pero él no. Un tio no puede hacerlo en un estado seminsconciente, simplemente no tiene erección. Eso creo, no puede ...creo que no. Yo no estaba pero él sí.Y la responsalidad_problema? para mi, claro. En cualquier caso, hace tantos años. Esa niña ya no está, pero era. Me siento orgullosa de esa niña. Era diez veces más fuerte y valiente que yo. Nunca volveré a ser ella.

Emilio dijo...

Me parece muy interesante lo que planteas. El hombre no tiene ningún derecho en la reproducción, siempre acaba siendo el pagano cualquiera que sea el desenlace. La situación todavía puede ser un poco más surrealista y es que un buen porcentaje de nacidos no tienen como padre biológico a quien finalmente acaba apareciendo como tal.
Como veo que hay mucha prevención en torno a lo que pueda hacer el malvado varón, debo recordar que son legión las mujeres que se han acostado con personas pudientes con la intención de quedarse embarazadas y poder a continuación pedir la declaración de paternidad.
No sé como está en nuestro país, pero en otros, un hombre que descubra que quien creía su hijo biológico descubre que no lo es no por ello puede revocar su paternidad. En este asunto el monopolio y la prepotencia femenina es total.

Anónimo dijo...

Estimado Emilio,
y son cientos, y miles, y millones, los hombres que han dejado embarazadas a criadas, secretarias, amantes, novias, amigas, etc. y han hecho mutis por el foro y si te he visto no me acuerdo: que durante muchos, muchos, muchos siglos, abortar no fue ni fácil ni seguro, y no había pruebas de adn y, desde luego, la carga iba con la madre, no con el padre, que podía librarse muy, muy bien. Que también las ha habido aprovechadas, por supuesto. Pero incluso en esos casos el hombre siempre lo ha tenido más fácil: bastaba con ser algo precavido y no dejarse pillar. No se puede decir lo mismo de la mujer, cuya sexualidad siempre ha sido, por esta misma razón, más complicada: el fantasma del embarazo siempre estaba presente -los famosos métodos anticonceptivos son de antes de ayer- y sus consecuencias las pagaba ella, no él. Así que lo único que faltaba era que también pudiesen decidir los hombres cuando aborta o deja de abortar una mujer!

Garciamado dijo...

Está interesante el debate, muchas gracias a todos/as. Me quedo frustrado por no poder meter baza ya, pero hoy hay que viajar y no tengo tiempo.
Sólo una puntualización a vuelapluma: como creo que se desprende claramente del texto, mi tesis no es que el hombre pueda decidir si la mujer aborta o no. Esa decisión es de la mujer y no puede ser de otro modo. Respetando escrupulosamente ese ámbito de decisión de la mujer, y teniendo en cuenta que la moral -dentro de un orden- es de cada uno, ¿qué hay de tan horrible en que el hombre pueda declarar que se desentiende? Menos pleitos, uno que no se dedica a discutir con la madre asuntos de custodias, visitas y similares. Porque supongo que el problema no será de dinero....
Seguiremos cuando haya un rato. Saludos cordiales a todos.

Emilio dijo...

Estimado/a anónimo/a

Lo que planteas es: ¿ya que nos las hicieron, ahora nos toca a nosotras?

En cualquier caso quiero recordarte que lo de cargar como si fueran biológicos con hijos que no son tuyos es de siempre.

Anónimo dijo...

Pero vamos a ver, ¿qué tiene de malo que el problema sea, precisamente, de dinero? De dinero para el niño, para sus gastos, para sus necesidades, no de dinero para la madre. Nadie está diciendo que el padre tenga que pagarle un chalet con jacuzzi a la madre, pero sí que tiene que hacerse cargo de la manutención del niño, en la misma proporción y de la misma manera que la madre, que los niños no viven del aire ni se crian solos. Si el padre quiere, además, darle cariño, mimos, tiempo, etc., seguro que será bienvenido y debe tener todo el derecho del mundo a ello. Incluso a custodias compartidas y todo lo que se quiera. Si quiere. Pero eso de declarar en un papelín que él no se hace cargo y que la madre si no lo quiere que aborte, hombreeeeeee!!!!!! Es tan frívolo que no parece suyo, la verdad.
Emilio: es usted quien ha recordado que son legión las mujeres que han buscado aprovecharse de los hombres... El anónimo se puso a recordar con usted y recordando, recordando, recordó a la legión de hijoputas que han dejado preñadas a mujeres y se han desentendido en épocas en las que eso era sentenciar a los hijos y a las madres. No creo que ese anónimo esté diciendo que ahora toca hacérselas a ustedes: simplemente recordaba, como usted.

Emilio dijo...

No sólo estoy de acuerdo con el documento que propones, creo que debería haber una prueba de ADN al nacer la criatura para que si no fuera tuya no te vieras obligado a asumir su paternidad.

Y como no, habría que considerar el tema de la custodia compartida y una revisión general de las leyes que regulan el divorcio, porque la situación actual reserva todos los derechos para la madre privando de ellos al padre.

Al anónimo que responde por el otro anónimo recordarle que lo que ya fue no tiene arreglo, pero lo que está siendo o pueda ser sí, y si alguien se olvida de esto es que sencillamente se acoge al "civilizado" principio del ojo por ojo y diente por diente, pero con disimulo. No me interesa tampoco ni el revanchismo ni el lenguaje tabernario, aunque soy consciente que sí dicen cosas de quien así se expresa.

roland freisler dijo...

Hablo en esta ocasión Excátedra
Tiene razón GAECIAMADO, el hombre debe decidir si asume o no la posible responsabilidad y si el hijo no lo ha deseado el padre, ni un euro. Venga ya, a ver si por hacer el amor tiene un padre que cargar con el mochuelo

anonimo23 dijo...

Coño, no sabía que hacer el amor significaba necesariamente tener un hijo! No es por hacer el amor, sino por que nazca un niño. Tomen precauciones cuando hacen el amor y probablemente no haya niño. De otro modo, a apechugar, igual que la prójima.
¿Habla usted excátedra? ¿?

Emilio dijo...

anonimo23, igual que la prójima no, mucho peor que ella. Ella tiene todos los derechos y él ninguno. Si ella quiere tener el hijo lo tiene al margen de la voluntad de él, y si no quiere tenerlo también, al margen de la voluntad de él. Debes mirar con unas buenas gafas para ver ahí simetría o igualdad por alguna parte.

Delpozo dijo...

haber, esta discusión debe tener claro que desde un inicio se ha dejado de lado la polémica sobre la legalidad del aborto, y sobre la moralidad del mismo. La discusion debe regirse al tema planteado, es decir, el aborto en el campo juridico y sus repercusiones sobre el principio de igualdad de genero.

Considero muy interesante el hacer notar que en los paises en el que el aborto es decision de la madre - OJO que en mi país Ecuador, a pesar del reconocimiento del "derecho de la mujer para decidir cuando y cuantos hijos tener" el aborto aun se encuentra criminalizado- los derechos del genero masculino se encuentran completamente sometidos, si no anulados por la potestad de la madre de decidir si aborta o no. Concuerdo con lo dicho por GARCIAMADO en cuanto a que NO se discute que este ambito de decision de la mujer es legitimo, por obvias razones. SIn embargo, si se debe tomar medidas que permitan proteger los derechos del varón en relación con los hijos no deseados por el pero si por la madre.

Creo que lo que plantea esta entrada sobre la existencia de una declaración que desentienda al hombre del hijo que no deseó, sería una forma de reparar la desigualdad en cuanto a los derechos sobre el posible hijo, ya que realmente y por experiencia de casos conocidos, muchas mujeres "atrapan" a sus parejas forzando un embarazo que el otro no desea, (vaya, he pillado a una haciendo huecos a los condones con agujas...!! a un amigo le mintieron tomar la pildora, a otro le mintieron haber tomado la del dia despues cuando jamas lo hizo, etc), sin embargo, el ejercicio de este mecanismo de desentendimiento debe ser estrictamente regulado a fin de evitar abusos por parte del padre. Pues de lo contrario se estaría dejando al arbitrio del mismo la garantía de los intereses del menor.
Propondría que esta declaración proceda unicamente en caso de que la mujer haya manifestado el deseo de no abortar, previo pedido del padre. Asi se garantiza que esto no proceda en cualquier caso, y permita incluso un mayor espacio a la reflexion sobre la conveniencia de dicho aborto.

Valga decir, que mi posicion sobre el aborto no es favorable a la despenalizacion total, sino mas bien a su regulación, a fin de evitar que se den -como en mi pais- millones de abortos clandestinos en condiciones de total insalubridad, existiendo millones de muertes de las madres por dichas condiciones. El aborto debe permitirse, pero no en todos los casos, ya que no debe someterse la existencia de una vida a la mera voluntad o conviniencia de sus padres. El aborto en casos como la violación debe ser permitido, o en casos de enfermedades congenitas catastróficas, pero no deberia aceptarse que se aborte por que simplemente a la madre no le da la gana de tenerlo.

Pero bueno, ese es otro tema, que aca aun se discute pero creo que alla ya no, en fin, creo que el mecanismo de la declaracion de desentendimiento bien regulado, seria una excelente forma de procurar una mayor igualdad entre paternidad y maternidad.

un saludo desde Ecuador.

roland freisler dijo...

Anonimo 23
Era una broma lo del habla estilo papal, quiero decir que los argumentos del profesor son tan contundentes como el puñetazo que le pegó Sergio "Maravilla" Martinez a Paul Williams el sábado (lástima no pueda indicarles el enlace)
Y claro que de hacer el amor no se deduce logicamente que cree una vida , pero ¿si los dos libremente no han decidio poner el condón (porque para la mujer también hay condón) ¿por qué va a tener que cargar el hombre con "lo que venga" sin poder evitar hacerse cargo de lo que no desea.

Carmen dijo...

Pues sí, el problema es de dinero, no digo que sea el único pero si el que está regulado.
Se puede obligar a un tipo a pagar una pensión alimenticia pero no a querer o participar en la educación de su vástago. Ni siquiera a que disfrute de él en los días estipulados...huy, que me va de mal tenerlo 15 días, es que mis vacas son en marzo...y no se puede hacer nada.

Por cierto, la única discriminación que existe está marcada por la naturaleza y a día de hoy, es ineluctable.
El resto son daños colaterales.

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

A vueltas con la lengua...

http://www.elpais.com/articulo/opinion/acento/distancia/elpepuopi/20101124elpepiopi_12/Tes

Emilio dijo...

Carmen, el lenguaje dice más que la propia argumentación, por lo visto los hombres somos "tipos" a los que se nos puede obligar. Es de agradecer, sin embargo, la franqueza en lo del dinero.

En cuanto a lo de la naturaleza ineluctable, mi imagino lo que podría contestarte, Simone de Beauvoir, por mi parte decirte que en esta cuestión lo que hay es mucha más materia jurídica que de la naturaleza, pues ya se ha encargado cierto feminismo de impedir la custodia compartida entre otras propuestas igualitarias.

Lo de daños colaterales como sabrás es un eufemismo puesto de moda recientemente para denominar lo que en román paladino habría que llamar crímenes de guerra, o sea que creo entrever a qué te refieres cuando lo aplicas a la pareja y los hijos.

Carmen dijo...

Veamos Emilio, no utilice expresiones fuera de contexto, si me recrimina la utilización de "tipo" para referirme a un hombre, tenga en cuenta que me estoy refiriendo al "tipejo" que elude sus responsabilidades y no de forma genérica. Me alegra saber que todos no son tipos, de la misma manera que todos no son víctimas o paganos.
Sería fantástico que además de poder obligar a pagar (cuando hay nómina o ingresos declarados, claro) se pudieran exigir responsabilidades afectivas, ya que es el niño la principal víctima.

Cuando digo que no se puede luchar contra la naturaleza (es sabia y casualmente de género femenino) es una obviedad.
De todas maneras, aquí se está dando por hecho que la mujer tiene ventaja porque el hombre no puede parir y sólo es así (ventajoso) en determinadas situaciones...las mínimas, por cierto.

Por cierto, no se engañe, la custodia compartida sería perfecta si la mayoría de hombres estuvieran preparados para llevarla a cabo, o a la mitad de nivel que las mujeres, vaya. Y es el machismo imperante lo que evita que sea compartida.
¿Simone es su pareja?

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

De acuerdo con Carmen: hay excepciones en todos los bandos pero salvando las excepciones, lo de la custodia compartida no funciona, hoy por hoy, porque hay muy pocos hombres que quieran compartir custodia. Hay excepciones, pero son excepciones. A día de hoy, una madre ocupándose de sus hijos es una obviedad; un padre ocupándose de sus hijos es una entrada en un blog, un tema de conversación largo, una reflexión en voz alta continua, etc. No es, aún, una obviedad. A estas alturas, de eso ya no tenemos la culpa las mujeres. Creo.

Emilio dijo...

No hay expresión fuera de contexto, cuestión, por otro lado, fácilmente solucionable levantando un poco la vista y leyendo tu comentario. Es verdad que a veces cuesta más ver la viga en el propio que la paja en el otro, pero lo de tíos no tiene arreglo y menos el que luego pretendes darle.

La ventaja no es parir, la ventaja es decidir implicando al otro lo quiera o no, la ventaja o el abuso como prefieras es que tú puedas decidir tener el hijo y al otro sólo le quede pagar por tu decisión. Que luego te atrevas a hablar de cariño luego de negar cualquier derecho al hombre incluida la custodia compartida suena un poco a recochineo.

Estás en tu derecho de opinar que las mamás sois una maravilla y los papás una pandilla de irresponsables, lo que es un poco osado es que pretendas colar eso como verdad… ¿indiscutible?

Lo de que no estamos preparados para la custodia compartida es tu opinión, opinión interesada y de parte. Por cierto, ¿cuál es tu pareja pues no lo has dicho? Hay machismo, y hay feminismo interesado que además se consideran en el derecho de hacer de juez y parte y decidir que los hombres lo que valen es para pagar.

Anónimo dijo...

¿aborto masculino? pues no mucho, por qué? pues porque las que parimos somos nosotras. Y en edades jóvenes, para ellos; es una liberación. Son jóvenes, no preveen, quieren vivir pero no sufrir consecuencias...En ese caso, si una niña asume responsabilidades no les priva de derechos; sino les libera. Eso es lo que creo pasó en mi caso. Yo no le privé de derechos sino le liberé de responsabilidades. Eso creo. En cambio, ahora sería distinto. Si con mi edad me quedase y no le dijese al padre. Estaría violando sus derechos y privandole de algo.Porque no sería justo ni para él, ni para mi ni para el fututo bebé. Y si estaría violando derechos, puede que él desease ese hijo. Y tiene el derecho como padre. Y si yo no le digo, ...Para un niño de 20 es una liberación para un joven de 30, una violación de su capacidad de decicisión.

Emilio dijo...

Lo que no parece muy honesto es que, porque te hayas acostado con alguien sea tu pareja o no, te veas privado de cualquier derecho de decisión y te pueda ser reclamada la paternidad en cualquier momento, incluso cuando tu hijo tiene 10 años y a ti nadie te informó hasta ese momento de que existiera. En el tema de la reproducción es una de esas situaciones de obligaciones sin derechos que conviene replantearse porque es completamente injusto. Sean joven, adulto o tengas la edad que tengas.

Anónimo dijo...

Esto va en serio, aunque no se lo crean...
Creo que deberiamos vasectomizar a todos los varones al llegar a la pubertad, previa congelacion de suficiente esperrma.

Asi nos evitamos los embarazos no deseados y los malos entendidos.

Cuando una pareja se ponga de acuerdo en procrear el señor va a su médico y le pide unos espermatozoides en un aplicador, se va a casita y se los pone a la señora. Incluso previa firma de un contrato privado por el que se reparten, o no, responsabilidades.

Creo que la vasectomia es una operacion sin riesgos ni efectos secundarios. Asi desvinculamos del todo el sexo de la reproducción y solo tenemos hijos si lo decidimos expresamente.

Incluso si un tipo demuestra ser un padre nefasto, previa orden judicial se le puede privar de derecho a aceder a su semen.

Hay que pulir algunos detalles, pero creo que solucionaría muchos problemas...

Por la protección del esperma dijo...

Anónimo: Su propuesta es de lo más... fascista que he leído en mucho tiempo. Me gustaría saber quién decidiría eso de si un padre es nefasto (no me diga que nuestros jueces con su demostrado buen criterio, ni que el legislador en estos tiempos de populismo... porque si llega Belén Esteban a la Moncloa yo a buen seguro entre en el grupo de nefasto).

No estaría de más que nos explicase cómo se le puede negar a un hombre el derecho a su propio semen (derecho fundamental, diría yo). No me parece tarea nada fácil...

Anónimo dijo...

A ver Emilio, si usted no está casado y nadie le informó de que tenía un hijo, ese hijo no puede figurar como suyo en el Registro Civil, es así de sencillo. Para registrar a un hijo de personas no casadas tienen que ir ambos progenitores. Así que no pensemos cosas raras. Y nadie dice que usted no pueda decidir nada.

Anónimo dijo...

Anda, pues igual que se le priva de su libertad o de sus propios hijos ya nacidos, mediante sentencia firme. Bueno, esto segundo parece que lo quieren hacer incluso sin sentencia firme.

En cualquier caso, sr Garcia Amado, seria necesario que el "aborto" masculino tuviese como límite aquel legalmente establecido para el aborto propiamente dicho. Me explico, si una lleva adelante el embarazo porque el señor se ha comprometido a ser padre de la criatura, que este no pueda echarse atrás a los ocho meses de embarazo, cuando no hay ya nada que hacer.

Reo del Tiempo dijo...

Totalmente de acuerdo, trato temas del mismo estilo en mi blog, en concreto este mismo tema ya lo había tratado, yo lo llame Aborto Virtual Masculino, porque no es un aborto quirúrgico, es simplemente un aborto jurídico.

Mi blog: www.reodeltiempo.blogspot.com