06 octubre, 2007

Batasunos, garzones, zapateros

El martes me toca explicar a mis estudiantes de primero de Derecho. Si me preguntan algo sobre el procesamiento y detención de los dirigentes de Batasuna, ¿qué les digo? Habrá que echar balones fuera, porque entender, lo que se dice entender, no se entiende casi nada; al menos en términos de Derecho, que de electoralismo y politiquería barata sí que parece que vamos bien. Estaba cantado en los últimos tiempos: ZP se presenta a las elecciones de marzo envuelto en la bandera rojigualda, con toda la Mesa Nacional de Batasuna en la cárcel y, si hace falta, reivindicando la memoria de su otro abuelo, el franquista. Este hombre no tiene límites, sólo meta, la meta de gobernar a cualquier precio, ya aprovechando un atentado islamista, ya fusilando al amanecer al Permach y compañía. Acabará adelantando a Aznar por la derecha si cree que gana más votos que montándoselo de pacifista rojísimo. Todo es un ver para creer, como cuando el otro día reprochó a Rajoy su escaso apoyo para parar el referéndum de Ibarreche. Sí, sí, a Rajoy. Manda eggs.
Ay, pero si sólo fuera Zapatero el que nos descoloca. Ahora los fiscales y los garzones hacen lo que rechazaban antes de fin de año y, por ejemplo, imitan al juez Grande Marlaska en lo mismo que antes le criticaban. Eso es de cajón e indiscutible. Garzón, el Fiscal General, algún ministro y no sé cuantos más de los aspirantes a intelectuales orgánicos y que se quedan en meramente orgánicos se explayaron contra la Ley de Partidos, su excesiva contundencia, su difícil conciliación con las libertades constitucionales y no sé cuántas cosas más. Demonios, y ¿de repente han cambiado todos de idea? ¿Ya les gusta otra vez? ¿Ya son asesinos los interlocutores y terroristas los hombres de paz?
Sobre todo quiero ver cómo salen estos días a la palestra y qué dicen los intelectuales organillos, los que le atizaban con munición gruesa al PP por pedir que se considerara terroristas a los batasunos y se les diese en la cabeza con la parte más dura del Código Penal. Había unanimidad psoebrera en que semejantes alegatos eran propios de fachas, franquistas y sádicos irredentos. Coño, ¿y ahora? A más de cuatro catedráticos quiero leer yo estos días manteniendo aquellos principios que tan monos quedaban contra el PP. A ver, a ver, majetes, que están deteniendo a gentes que, en vuestra docta opinión de hace nada, no eran delincuentes.
Seamos honestos y ubiquémonos a nosotros mismos en este laberinto de pasiones. Por el lado emotivo y en lo que a un servidor respecta, a los batasunos estos como si se los come una piara de cerdos bilingües. Es la última gente con la que me apetecería tomar un café o echar una parrafada. Me dan intensa grima, por no decir asco. Se me desborda el desprecio, el intelectual y el moral. Pero dicho esto, lo del Derecho hay que tomárselo muy en serio, al menos si queremos vivir en un Estado de tal y no en una república bananera gobernada por un Obiang blanquito y cazurro. Y por ahí me parece que lo que anda haciendo estos días el servil Garzón tiene una presentación bastante mala. Que ciertos comportamientos sean delito, que la norma correspondiente se aplique a unos o a otros, que se aplique con más o con menos contundencia, son cosas que cabe discutir y que deben ser discutidas. Pero que hoy no se aplique y mañana sí, bailando jueces y fiscales al son electoral que le interese al Presidente de Gobierno, es simplemente impresentable. Una utilización selectiva de la ley, y más de la ley penal, esclava de las ocurrencias o de las momentáneas ambiciones del cantamañanas que nos presida, supone una patada en las entrañas mismas del Estado de Derecho. Si estaba justificado y era razonable lo que hace un año decían Zapatero y sus mariachis para explicar que no se procesara o no se condenara a los batasunos, o hasta para dar a algún etarra el chivatazo de que la policía iba a por él, tiene que seguir estándolo ahora; si lo razonable es lo de ahora, alguien debe contarnos lo de hace un año y, posiblemente, pedir disculpas a la ciudadanía. Pero no, todo el mundo entiende que el Código Penal se ha convertido en simple moneda de cambio, en herramienta de presión, en arma para el chantaje. Ahora resulta que el bien jurídico protegido por ciertos tipos penales de los que Garzón maneja cuando quiere(n) y como quiere(n) no es otro que el interés electoral del Gobierno. Pues fantástico, pero, ¿por qué no convertimos en delito simplemente el llevarle la contraria al Gobierno? Habría mayor seguridad jurídica, al menos.
Me caen los de Batasuna como una patada en salva sea la parte, pero si algo nos queda de juristas deberemos afinar el ojo crítico al analizar estos encarcelamientos repentinos. Ya una vez se columpió un gobierno (y Garzón) con la Mesa Nacional de Herri Batasuna, y volveremos a las andadas. Y más si es Garzón el que instruye o anda en diligencias. Resulta que si los de Batasuna negocian en nombre de ETA con el Gobierno de Zapatero, no sólo no son etarras, sino que también hay que ir pensando en aflojar la presión policial y judicial; pero si, además de negociar, no lo dejan, a Zapatero, salirse con la suya y colgarse la medalla de la pazzzzzzzzzz, carajo, los mismos batasunos, sin hacer nada distinto de lo que venían haciendo ni mover un dedo más de los que ya movían, se convierten en etarras peligrosísimos y son detenidos exactamente igual que si formaran parte del comando Madrid. Raro, raro, raro. O clarísimo, para el que tenga ojos en la cara.
Echo un vistazo al Auto de Garzón y no salgo de mi asombro. Será que entiendo poco de asuntos penales y procesales. Por un lado, resulta que Josefa Álvarez está procesado desde febrero de 2005 “por presunto delito de integración en organización terrorista ETA-EKIN-BATASUNA” y se hallaba en la actualidad en situación de libertad provisional. ¿Y ahora por qué decide Garzón encarcelarlo, poniendo fin a esa situación de libertad provisional? Pues porque “forma parte de la cúpula dirigente de BATASUNA en la actualidad” y hay “reiteración delictiva”. Aquí ruego a los amigos penalistas que me echen y nos echen un cable (please, ATMC, aquí imploramos su docta opinión). Porque uno, ignorantón, tiende a pensar que ése es el mismo delito por el que ya está procesado y a la espera de juicio y que la “reiteración delictiva” no es más que el mantenimiento de aquella situación o estado de cosas sobre el que tendrá que dirimir la sentencia que ponga fin a aquel proceso. ¿O hay delito nuevo?
En cualquier caso, y admitiendo que pueda estar procesal y penalmente justificado volver a la carga contra el tal Álvarez (el gudari este de los cataplines se apellida Álvarez Forcada, no se lo pierdan), la curiosidad nos lleva a preguntarnos qué hizo a Garzón caer en este instante de la burra. Sí, ya sé que él hace lo que le dicen desde la Moncloa, ya sé, es una pregunta retórica. Si quieren, cambien la formulación de la pregunta e interróguense sobre cómo se lo monta para justificar que se reaccione precisamente ahora y no hace un año. Pues miren, por la magia de los números. Pitagórico a su manera, se ve que Garzón estaba esperando a que Álvarez acudiera a diez reuniones de Batasuna. Iba contando, pacientemente: siete, ocho, nueve… y diciéndose, con esa voz suya de timbre equívoco: a la de diez me lo cargo. Y dicho y hecho: diez reuniones de Batasuna con presencia de Álvarez –después de su procesamiento en 2005- enumera Garzón en el Auto como justificación de esta medida de encarcelarlo ahora, la primera de julio de 2006, la última del pasado 21 de septiembre. ¿Saben de cuándo era la quinta de esas reuniones? Del 12 de diciembre de 2006. ¿Y la sexta? De 30 de diciembre de 2006 (el Auto la califica como “reunión extraordinaria de miembros de Batasuna”, con lo que se pregunta uno cuáles serán las ordinarias a juicio del Juez), fecha bien significativa, por cierto. ¿Por qué no se decretó entonces su ingreso en prisión? Porque cinco o seis reuniones no bastan, hombre, tienen que ser diez, número redondo. Debe de ser una norma de la Ley de Cachondeo Criminal.
Aparte de las reuniones, también cuenta, según el Auto de Garzón, que Álvarez asistió a una asamblea nacional de Batasuna el pasado 14 de septiembre y a una concentración en diciembre del pasado año. Y miren esto: que “en el domicilio de Josefa Álvarez Forcada se ha encontrado un documento que acreditaría su labor como miembro actual de la Mesa Nacional de BATASUNA, y, por ende, desarrollando la misma actividad por la que fue procesado en febrero de 2005". Desde luego, qué descuidados son estos batasunos, se dejan en casa el carnet de dirigentes de un partido ilegal. Por cierto, ¿qué tal esto de que sea delito con pena de cárcel el dirigir un partido ilegal? Oiga y, entonces, ¿negociar con los dirigentes de un partido ilegal asuntos importantes de la política del Estado qué se supone que debería ser?
Lo de Garzón no tiene desperdicio; el Auto, digo. Como justificación de estas medidas de ahora alega que se ha producido “una escalada exponencial de acciones terroristas (incluida la Kale Borroka) de la organización terrorista ETA”. ¿Cuál escalada exponencial? ¿Lo de Barajas? Hombre, eso fue hace casi diez meses y para entonces el Joseba ya había estado en seis reuniones de aquellas…
Este Baltasarín se pasa de frenada cada vez que se lo monta de sumiso y merecedor de azucarillo. Va y pone negro sobre blanco en este Auto que la kale borroka es parte del terrorismo de ETA. Je, pues entonces no hubo tregua ni hubo nada, mira por donde, nos estaban engañando todos.
Y para terminar con las lindezas del Auto. Se dice en él que “existe un objetivo riesgo de sustracción a la acción de la justicia a la vista de la gravedad de los hechos imputados, hechos de naturaleza terrorista, que por sí mismos inducen a pensar que, a pesar del arraigo del imputado pudiera no atender las citaciones judiciales, máxime cuando se ha formulado una nueva imputación de gravedad”. Discúlpeme el querido lector, sé que es torpeza mía. Pero no entiendo nada. Y me quedo con esta duda, que espero que alguien me aclare: ¿en este Auto se le está imputando un nuevo delito la mar de grave o simplemente se está decretando el cambio de su situación procesal, con el paso de libertad provisional a prisión provisional? Y, en cualquier caso, si no huyó hasta ahora, ¿por qué iba a huir ahora? Sí, más de lo mismo, lo sé: a Garzón le dijeron que a chirona con él, y a chirona lo manda; como excusa vale también que se haya ido de la herrikotaberna sin pagar una ronda de chatos.
Prometo estudiar un poco estos días, aclararme mejor y leer algún Auto más, a ver qué sale. Entretanto, resumo mis lamentables opiniones: A) Como terrorista el Código Penal debería castigar solamente al terrorista, nunca al que simplemente simpatiza o da apoyo político al terrorista. B) Al terrorista la ley se le debe aplicar SIEMPRE, siempre igual y siempre con rigor, amén de con todas las garantías. C) Con terroristas no se negocia, al menos mientras no anuncien su renuncia definitiva al terrorismo. D) El que negocia con terroristas y no los convence para que dejen de serlo, debe asumir las consecuencias políticas con toda claridad. E) El que negocia con unos tipos de los que dice que no son terroristas, sino buenos interlocutores y hombres de paz, y luego, fracasada la negociación, manda detenerlos, aduciendo que son y siempre han sido terroristas, es un perfecto sinvergüenza y una plaga que contamina de indecencia el Estado de Derecho. Y el juez que baila a su son es otro sinvergüenza igual de trepa y descarado. ¿Por qué no hacen a Garzón embajador en la UNESCO o el Vaticano de una puñetera vez?

1 comentario:

roland freisler dijo...

Cuando Vd dice : "Y ahora, por qué decide Garzón encarcelarlo...", procesalmente,lo ha decidido porque lo ha pedido el fiscal (como consta en el Auto), si no lo llega a pedir el fiscal, el batasuno se va para su casa directamente por mucho que Garzón quisiese encarcelarlo.