15 mayo, 2010

Nuestro hombre en Helsinki. Por Fernando Losada

El texto lo publico con su permiso, pero el título lo he puesto yo. Esta mínima introducción también. Seguro que él no me la autorizaría.

Fernando Losada es un joven doctor en Derecho, especialista en Derecho europeo y autor de una magnífica tesis doctoral defendida no hace mucho ante un tribunal con algunos miembros de gran lujo. Es honesto, culto, buena gente. Y gallego internacional, del mismísimo Vigo. Habla variadas lenguas, sin contar el gallego. Ha sido becario en diferentes universidades y centros de investigación de España, pero ya no tiene sitio aquí. Está todo lleno, bien sabemos por qué y por quienes. Así que ha cogido el petate y se ha marchado a Finlandia, contratado allí por un puntero instituto de investigación en asuntos jurídicos y políticos. A los finlandeses no les ha importado que no sea de una parroquia cercana ni hablante de algún dialecto local ni pelotas de jefecillos. Se lo han llevado por su currículum y les basta que hable un buen inglés y un buen francés. ¿No tendrán familias allá? ¿No valorarán la amistad? ¿No se intercambiarán favores y prebendas? País extraño, no me digan que no.

Pues Fernando ha enviado a los amigos esta crónica de su llegada a Helsinki y seguro que a muchos amigos de este blog les gusta saber cómo se siente en ese trance un joven español expatriado por amor a la ciencia. Léanlo:
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Después de algunos retrasos, comprensibles dada la situación, procedo a relatar mis primeras impresiones tras mi llegada a Helsinki. Antes de nada, un poco de "el durante", esto es, el viaje. Hacía escala en Copenague, así que me resulto imposible no establecer una primera comparación entre los dos tramos. En el primero, Madrid-Copenague, gente
hablando a todo volumen, e incluso se podría decir que sin muchos modales, acerca de qué harían en Copenague. En el segundo un silencio sepulcral. No sé qué será mejor, pero dadas las condiciones de mi viaje, preferí el segundo, con mucho. Parecíamos personas viajando en un avión y no borregos aerotransportados (y no era por el aparato, no, que eran muy similares ambos).

Bueno, llego al aeropuerto y mi primera sorpresa es al comprobar que Helsinki no tiene como terminal un edificio suntuoso con tropecientas tiendas y cafeterías en el que puedas perderte. Era más grande que el de Vigo, sí, pero no mucho más. Ojo, hablo de la terminal, porque fuera tenían comunicaciones estupendas con el centro de la ciudad. En el transcurso de ese traslado voy escuchando en la radio lo que parece un pop folclórico que no me esperaba escuchar por estos lares. Y ya llegando al centro de repente suenan los acordes de... ese tema de Roy Orbison que es imposible no conocer...

tara tara taaaan...
tara tara taaaan...
taratarataratara
taratarataratara
"Kaunis nainen!" Walking down the street*
"Kaunis nainen!" The kind I like to meet*
...
*(también en finés, claro)

Vamos, que lo primero que aprendí a hacer en Helsinki es aguantar la risa. Y lo segundo, decir "mujer guapa". ¡Ahí es nada!

Llegué al hostal que me sirve de base de operaciones durante este primer mes y salí corriendo a ver la ciudad. Estaba nublado pero la temperatura era agradable, y empecé a descubrir algunos edificios más que interesantes. De hecho, la entrada me había decepcionado un poco, porque eran sobre todo edificios de estilo soviético (influencia que no está perdida del todo, pese a que quieran desprenderse de ella), hormigueros impersonales, pero en el centro de la ciudad las cosas son muy distintas:edificios modernistas, racionalistas, muy variados, pero siempre con alguna sorpresa en sus fachadas, siempre distintos, originales. ¡Igualito que en España! Hay que reconocerles que tiene muy buen gusto estos fineses... de momento, y a falta de ulteriores incursiones en la arquitectura local: Finlandia 1 - España 0.

Después de darme un paseíllo, charlé un rato con un "rey pescador" que se me acercó mientras observaba maravillado la estación central (un tipo que parecía salido de una peli de Terry Gilliam, casi un muppet de Jim Henson, con sus blancos pelos largos y sus gestos de marioneta; ¡De hecho se parecía a Zoot! Un link que me recuerda a mi infancia para quien no le conozca: aquí. ¡Y, ya puestos, un par de bromas de músicos que acabo de encontrar! Aquí y aquí. Bueno, a lo que iba, charlé un rato con el hombrecillo este, que decía ser guitarrista y que le dio un punto raro y se largó así como vino: de improviso. Después del paseíllo me pasé por un supermercado para comprar frutas (cinco al día, ya sabéis), pan, yogures y quesos. Gran elección, como veréis. Por cierto, que sepais que en Helsinki tenéis Vivesoy de Pascual y gazpacho Gvtarra, para que no os los traigas al venir... Llego al hostal, me tomo alguna cosilla, contacto con la familia y a la cama.

Al día siguiente tomo posesión de mi despacho, conozco a alguna gente en la universidad y me lanzo a la búsqueda de piso. Pero vayamos por pasos. Lo primero, los trámites administrativos pertinentes cuando uno cambia de país y que dan lugar a lo que los juristas llamamos el "administrative trap": que si te tienes que abrir una cuenta en un banco finlandés, pero para hacerlo necesitas un contrato de trabajo; que si para el contrato necesitas una cuenta bancaria nacional; que si ir a la policía de inmigración a conseguir el papel para registrarte, para lo que necesitas el contrato de trabajo; que si ir al registro civil para notificar que vives en Finlandia antes de que pasen siete días desde tu llegada, aunque sin una dirección definitiva no es posible registrarse; que si la seguridad social precisa de tu registro para darte de alta; que si la tarjeta fiscal sólo te la dan cuando todo lo hayas completado... y sin ella no te pagan. Vamos, que el guirigay administrativo/burocrático es propio de todos los países (Finlandia 2 - España 1). ¡Pero, eso sí, qué educación la de los funcionarios finlandeses! Cada vez que recuerdo la cara de la funcionaria francesa ante la que tuve que gestionar mi "Carte de sejour" en París... Ahora entiendo por qué en inglés se dice "civil servant": son servidores públicos y nos tratan con respeto porque ESTÁN PARA SERVIRNOS. (Finlandia 3 - España 1).

Un par de días se me fueron con estas cosas (bueno, hay trámites que siguen aun pendientes, pero algo que he comprobado aquí es que las gente es eficiente: en un par de días a lo sumo los trámites se solucionan). Sigamos. Llegamos a uno de los momentos cumbre, eso por lo que todos me habéis preguntado: la comida. Pues vamos allá. Mi incursión en las especialidades locales todavía no ha sido mucha, pero de momento no ha resultado demasiado satisfactoria. El primer día me aventuré con lo más típico de lo que se servía en la universidad, y claro, la primera en la frente. Me comí unas bolas de pescado (literalmente "fish balls") bañadas en una salsa de espinacas. Cuando pregunté de qué pescado se trataba, me miraron como si fuera extranjero (la primera vez que me pasaba eso por aquí): aquí nadie sabe de qué pescado están hechas las fish balls. Yo lo quería saber más que nada para no repetir, siempre que sea posible. No es que estuvieran malas, pero sencillamente era comer por subsistir. Y para eso...

Bueno sigo con el apartado comidas, aunque el orden cronológico se pierda (cosa que muchos agradecereis, que puedo ser muy pesadito relatándolo todo... ¡pues no leas más si no quieres, leñe!). Bueno, a lo que voy, más de comidas. Anteayer comí con el director del CoE (donde trabajo) y demás mandamases de la universidad en un sitio que decían ellos que estaba bien. No sé cómo me las apañé pero terminé comiendo alcachofas (que me gustan), champiñones (que me gustan), patatas, pisto (todo me gusta). Pero desconozco por qué razón les gusta comer todo eso frío. No frío de temperatura ambiente, no, frío de frigorífico. No acabe de entender muy bien qué tipo de broma era esa, pero los demás comían con fruición y parecían disfrutar de lo mismo que yo no... (Finlandia 3 - España 2).

Pero atención. Porque el otro día tuve la genial idea de ir aun MacDonalds (ya sabeis que no me va mucho la comida rápida) y me quedé IM-PRE-SIO-NA-DO. ¡¡Me tomé la mejor hamburguesa que me he comido en mi vida!! Tenía un toque de pimienta y un queso espectacular. De verdad que aun salivo al pensar en ella. Ha sido un sorpresón esto de que estuviera tan buena. Disculpadme los aficionados, pero en España las hamburguesas son bastante cutres (por no hablar del sabor que tienen, que parecen a la carne lo que las fish balls al pescado). Jamás pensaba que escribiría un párrafo loando una hamburguesa, pero esta lo merecía de verdad. (Finlandia 4 - España 2).

Más cosas relacionadas con la alimentación. Como antes comentaba, tuve la genial idea de aprovisionarme de lácteos ya desde el primer día. Me encantan. El Camembert es una delicia. Pero, por favor, recordad que si vais a estar en un hostal no debéis comprarlo. ¡Madre mía qué tufo desprendía el quesazo este! ¡Y qué vergüenza cada vez que salía de la habitación para cualquier cosa y el olorazo se expandía por el pasillo! Comí queso a marchas forzadas durante un par de días. Ahora estoy con frutas y cosas menos agresivas para la pituitaria ajena. El descubrimiento han sido unas uvas de la India... ¡Sin pepitas! Estos indios aun no saben nada de nuestro fin de año, pero aquí dejo una idea para un espabilado que quiera hacer negocios hortofrutícolas...

Y ahora hablemos de la gente. Aun no he mantenido mucho contacto con los aborígenes, pero de entrada me parecen gente muy educada, como he dicho. Aquí todo el mundo, desde el ujier hasta el catedrático, ha estado alguna vez en España, aunque en esa España que es más ajena a mí: Málaga, Torremolinos, etc. Más sorprendente fue que el técnico informático, mientras configuraba el ordenador para que pudiera conectarme a la red de la universidad, se me pusiera a hablar de Ganivet y sus "Cartas finlandesas" cuando le dije de dónde venía. ¡Justo igual que en España! No me imagino yo a los técnicos informáticos hablándole a un finlandés de Sibelius, pero todo es posible. Lo que está claro es que Ganivet es un personaje prácticamente olvidado en nuestra España actual, en la que todo lo ocupa la Belén Estaban. No hay duda: Finlandia 5 - España 2.

Otra cosa que me sorprendió es ver la cantidad de gente que me he encontrado pidiendo por la calle. Y no, no parece que sea una cuestión de la crisis. Salvo que la crisis afecte sólo a la gente morena de piel con aspecto de... ¿gitanos? No sé muy bien si se trata de gitanos o no, pero que no son blanquitos y de pelo caoba no hay duda alguna. Ya me enteraré de cual es la situación, pero esto no me lo esperaba (Finlandia 5 - España 3).

Se me quedan un montón de cuestiones en el tintero, pero creo que es mejor que las deje para otro día. Por una parte, para poder contar algo en el segundo report; por otra, para que no os indigestéis con mis correos (lo dicho, leedlo si queréis; aunque si habéis llegado hasta aquí entiendo que al menos tendríais curiosidad).

De todas formas, no perdais las buenas costumbres. Como dicen los ministerios, comed cinco frutas al día y leed mucho. Yo cumplo. :-)

¡Muchos abrazos a todos!

Hali!

4 comentarios:

mucha_suerte dijo...

"Esa España que me es ajena, Málaga, Torremolinos". Si no has visitado Andalucía no conoces España. Solucionalo en cuanto puedas, visitanos. En todo caso, disfruta de tu experiencia. salut.

Juan Ramón dijo...

¿Podrían ser sami (lapones)? Los sami son morenos de pelo, y con aspecto más "asiático"; y yo sé que, al menos en Suecia, tuvieron o siguen teniendo, problemas de integración, alcoholismo, etc. Como los maoríes en Nueva Zelanda, por ejemplo.

Carmen dijo...

Oiga,en España hay uvas sin pepitas y peladas. Incluso,las sandías vienen sin semillas,jopé.

Un cordial saludo.

un amigo dijo...

¿De dónde viene, me pregunto preocupado, este aborrecimiento puritano a la semilla?

Salud,