14 marzo, 2006

Qué pena

Leo en La Vanguardia la información sobre la muy valiente y ejemplar Ayaan Irsi Ali, parlamentaria holandesa de origen somalí, que ha presentado en España su libro Yo acuso, editado por Galaxia Gutenberg/círculo de lectores. Lean la información, no tiene desperdicio. Yo me quedo con esta frase:
La autora "clama por una época ilustrada para el islam y por que Occidente contribuya a la generación de un Voltaire del mundo musulmán. La autora, educada como una buena musulmana -"el islam era nuestra ideología, nuestra política, nuestra moral, nuestro derecho y nuestra identidad"-, huyó a los 23 años de un matrimonio concertado con alguien a quien no conocía. Se instaló en Holanda, donde estudió Ciencias Políticas e ingresó en el Partido Laborista holandés, donde inició una intensa actividad en favor de los derechos de la mujer en el ámbito musulmán que la lleva a figurar entre las cien personalidades mundiales más influyentes según la revista Time".
Uno lee eso y dice: pues ahí estará todo el feminismo y todo el pensamiento de izquierda batiéndose por las nobles causas de esta mujer. Pero llega luego la decepción:
Tras el atentado del 11-S en Nueva York, Hirsi Ali decidió abandonar sus creencias musulmanas "porque no había diferencia entre lo que decía mi religión y el mensaje póstumo que dejó Mohamed Atta". Al año siguiente, Hirsi Ali abandonó el Partido Laborista e ingresó en el Liberal, desencantada con una izquierda "que tiene una marcada tendencia a culparse a sí misma y a considerar al resto del mundo como víctima".
Miren eso último, una izquierda que tiene una marcada tendencia a sentirse culpable. Creo que es caritativa la mujer. Lo que hay en la izquierda es mucho chorras. Al lado, naturalmente y sin la más mínima duda, de gente absolutamente sincera, noble y entregada a las mejores causas. Pero los chorras abruman. En el caso de autos, uno se imagina la conjunción de chorriculturalistas y sectarios haciéndole la pinza. Los primeros, antes, diciéndole a la buena mujer que hay que respetar las señas de identidad de otras culturas, incluida esa religión machista y maltratadora, y que no se haga cómplice del imperialismo y el etnocentrismo occidentales. Manda güevos. Y se imagina uno ahora a los y las izquierdistas de posse fisna haciéndole el vacío porque se ha pasado al Partido Liberal holandés. Manda más de lo mismo, esa es la parte sectaria de nuestros progres. Prefieren a De la Vega, que es de los suyos de ellos/as, porque defiende mejor los derechos de las mujeres oprimidas.
Y unos por otros, la casa sin barrer. Al final los que le dan el premio a la tolerancia son los de la Comunidad de Madrid y la que hace de anfitriona en la presentación de su libro es Esperanza Aguirre. Manda again. Enésima muestra de que el mundo político se ha colocado al revés: tiene toda la pinta de que la lucha de las mujeres musulmanas por su liberación de las cadenas de la religión, la miseria y el machismo más putrefacto la va a apoyar más la derecha europea que la izquierda europea. Manda... insisto.
Aunque, pensándolo bien, tal vez no haga falta una gran lucha: con la alianza de civilizaciones se convierten todos los bestias al feminismo, la democracia y el Estado social, seguro.

18 comentarios:

IuRiSPRuDeNT dijo...

Verás, verás la que se prepara: aguirre for president.

Que pena el trio sacapuntas acebes, rajoy y zaplana en la cuneta; se nos acaba la comedia.
Poco a poco se me va tornando esperanza en una sex simbol, si no fuera por la mala leche que tiene....

Anónimo dijo...

dice garciamado : "..., de gente absolutamente sincera, noble y entregada a las mejores causas."
En Vd recae la carga de la prueba de esa afirmación tan abstracta.
¿Haría Vd esa afirmación de alguno de los miembros del comité federal del PSOE? , en caso de ser cierto, podría brevemente justificarmelo si es tan amable

Un amigo dijo...

Perdona, pero los razonamientos de esa chica no son de recibo.

Alguien que alega que se ha convertido a, o desconvertido del islam, debido a los sucesos del 11 de septiembre(*), está evidenciando un patinazo de meninges grave, que arroja serias dudas sobre todo lo demás que diga.

Aunque tú no lo interpretarás así, me curo en salud, ante interpretaciones de terceros: con ello no estoy diciendo que a tu tesis le patinen las meninges. Digo simplemente que podrías escoger un ejemplo más sólido para sostenerla. Esta chavala no lo ofrece.

Saludos,


(*) Cuya narrativa se mantiene hasta hoy confusa, dicho sea de paso, y sostenida por la única autoridad de un ejecutivo que, probadamente, es uno de los más mentirosos de los tiempos modernos.

Garciamado dijo...

Iurisprudent: haga que lo miren, eso de ir viéndola como una sex simbol... No sé, no sé. A mí en tiempos me ponía un poco Ana Botella y los amigos casi me matan. Así que, si eso era grave -y lo era, lo reconozco- imagínese lo suyo.
Estimado anónimo: lo evidente no necesita prueba. Yo he conocido por esos y estos mundos mucha buena gente de izquierda, y también de derecha. Ya sabe que soy antimaniqueo.El mundo no está dividido en buenos y malos en razón de la adscripción partidista o ideológica. La bondad y la maldad son transversales a las ideologías. Ahora bien, por los del Comité que usted señala no pongo la mano en el fuego ni por uno, eso sí que no. Yo me refería a gente de izquierda y tal.
Amigo, peor fue lo de Pablo de Tarso que se convirtió por darse un pepinazo cuando iba a caballo para Damasco. Y ahí lo tiene. De esa mujer, de la que yo sabía poco, tirando a nada, lo que me interesa es que defiende los derechos de las mujeres del Islam y los defiende con bemoles, parece. Ante eso, como si se hace budista, a mí me vale. Y me vale por comparación, sobre todo, con los chorriculturalistas, que presumiento de defender los derechos de todo el mundo, lo que hacen es envainársela todo el día y en cuanto pintan bastos o suena calderilla.
Saludos muy amistosos.

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo con Vd profesor. Hay muy buena gente que vota izquierda, afiliados a la izquierda personalmente no conozaco a ninguno que reúna esas virtudes de nobleza y tal, pero votantes de izquierda si, conozco a varios que son muy buena gente, entre ellos los abuelos de mi hija.
Permítame pensar acerca de lo que Vd señala, respecto a Pablo de Tarso, le querría comentar algo al respecto, necesito reflexionar.

Un amigo dijo...

Sigue sin convencerme tu lectura, Juan Antonio.

Te propongo subir juntos una escala de cinco sencillos ejemplos estilísticos. Vamos a jugar alegremente con los complementos y con los tiempos verbales. Y a ver qué quieren decir en castellano. Porque ya que te pones neotestamentario, es bueno que te vayas dando cuenta de que por sus elecciones de redacción los reconoceremos.

[CITA TEXTUAL DE TU POST] A.I.A. abandonó el Partido Laborista e ingresó en el Liberal, desencantada con una izquierda "que tiene una marcada tendencia a culparse a sí misma y a considerar al resto del mundo como víctima".

[MODIFICACIÓN 1] A.I.A. abandonó el Partido Laborista e ingresó en el Liberal, desencantada con una izquierda holandesa "que tiene una marcada tendencia a culparse a sí mismos y a considerar al resto del mundo como víctima".

[MODIFICACIÓN 2] A.I.A. abandonó el Partido Laborista e ingresó en el Liberal, desencantada con una formación política "que tiene una marcada tendencia a culparse a sí mismos y a considerar al resto del mundo como víctima".

[MODIFICACIÓN 3] A.I.A. abandonó el Partido Laborista e ingresó en el Liberal, desencantada con unos cuadros dirigentes "que tienen una marcada tendencia a culparse a sí mismos y a considerar al resto del mundo como víctima".

[MODIFICACIÓN 4] A.I.A. abandonó el Partido Laborista e ingresó en el Liberal, desencantada con unos cuadros dirigentes "que están mostrando una marcada tendencia a culparse a sí mismos y a considerar al resto del mundo como víctima".

[MODIFICACIÓN 5] A.I.A. abandonó el Partido Laborista e ingresó en el Liberal, desencantada con unos cuadros dirigentes "que están mostrando una marcada tendencia a culparse a sí mismos y a considerar a muchos otros como víctimas".


En mi opinión, la [M5], en el muy hipotético caso de haber sido escrita, hubiera apoyado dignamente tus tesis.

Dando marcha atrás en la deconstrucción que te propongo, resultan evidentes tres burdos tentativos de deformar la realidad:

a) expansión de responsabilidad: progresamos de los dirigentes, al entero partido político, a la izquierda nacional, y llegamos a la izquierda universal. Objeto indefinible pero precisamente por ello mucho mejor destinatario del eslógan (llamarlo mensaje me da vergüenza).

b) pretensión de generalidad: el presente simple, en castellano (y en especial de los verbos básicos como ser, haber, tener), se emplea para predicar validez general. De lo que está ocurriendo en una coyuntura histórica, llegamos a una intemporalidad absoluta.

c) expansión de influencia (nociva, por supuesto): nada menos que al resto del mundo. De reconocer la existencia de unas víctimas (concedamos caballerosamente que muchas), a afirmar que el resto de la humanidad lo sea.


La frasecita que alegremente reproduces, Juan Antonio (¿será el jet lag?) la podría haber firmado el padrecito Goebbels, vamos. La pendiente de [M5] a [0] no se recorre por casualidad, créeme. Quienes la han pergeñado nos están queriendo hacer comulgar con ruedas de molino, con bien concretos intereses. Verte sosteniéndoles la patena no me produce placer, querido.

Saludos tan amistosos, hoy, como desilusionados,

Garciamado dijo...

Pues, amigo, no sé qué decirte. Me rebasa un poco tu argumento deconstructivo. Tú hace un par de días me decías que la afirmación de esa mujer que no era de recibo era la del párrafo alusivo a por qué abandonó el Islam. Ahora el problema está en el siguiente párrafo. Puestos a deconstruir, yo ya no sé tampoco si eso que dicen que dijo lo dijo o lo interpretó el periodista o lo tradujo mal el traductor o yo qué diantre sé. Y, sin ánimo del frivolizar y con todo el respeto que me mereces y el afecto serio que te tengo por tu actitud y tus contribuciones aquí, te digo que esos matices me importan poco. Lo que yo valoro de esa mujer es independiente de esas dos cosas: de por qué dejó su credo islámico y de si son acertados o no sus juicios genéricos sobre la izquierda. Lo que a mí me importa es sólo esto: ESTÁ DEFENDIENDO LOS DERECHOS DE MUJERES SERIA Y GRAVEMENTE OPRIMIDAS. Y yo pensaba que eso era propio de la izquierda. A lo mejor estoy en el error. Y punto.
Tienes razón en una cosa: siempre que decimos que "x" es "y" siendo "x" un grupo humano (la izquierda, la derecha, los españoles, los asturianos, los seguidores del Atlético de Madrid, los profesores...) deberíamos decir "hay un número n -grande, pequeño y, si es posible una cifra exacta- de "x" que son "y". Oye, pero se sobreentiende, ¿no?. ¿O yo soy de otro idioma?
Mira, tomo una frase tuya del comentario anterior. Refiriéndote al Gobierno actual dices: "un ejecutivo que probablemente es uno de los más mentirosos de los tiempos modernos". ¡Qué injusticia! Seguro que hay algún ministro que no es nada mentiroso. Y aunque todos los fueran, del ejecutivo no forman parte sólo los "dirigentes", sino también toda la trama de secretarios de Estado, directores generales, etc. Tengo yo un gran y queridísimo amigo que es asesor de un Secretario de Estado de ese gobierno. Pongo la mano en el fuego por él y aseguro que jamás miente. ¿Y bien? ¿He invalidado con eso tu juicio? Pues no. Pues en lo otro lo mismo. En el lenguaje ordinario no es lo mismo decir "los x son y" (ej., los jóvenes de hoy son menos estudiosos que los de hace veinte años) que decir "todos y cada uno de los x son y" (ej.: todos y cada uno de los estudiantes de hoy son menos estudiosos que los de hace veinte años). Y si en lugar de jóvenes quieres decir juventud, nada cambia. Lo primero habla de promedios -es una generalización-, lo segundo habla de individuos, refiriéndose a todo. Lo segundo es evidentemente falso. Lo primero habría que discutirlo, pero no se descarta con una deconstrucción a la carta. La señora esa no dijo "todos los militantes o simpatizantes de izquierda son x". Dijo "la izquierda". Si hubiera dicho lo primero yo me rebelaría como tú. Como no dijo eso,me pasan dos cosas: 1) Yo me siento de izquierda y no me doy por aludido por tal juicio, pues tal juicio generalizador da por sentada la posibilidad de excepciones; 2) lo acertado o errado de su juicio no se establece hablando ni de los dirigentes ni de nada, sino valorando los fundamentos de tal generalización.
Por cierto, ¿tú nunca has dicho, por ejemplo "la derecha española es así o asá"? Pues a deconstruirte, amigo.
De la misma manera, cuando yo digo "los asturianos somos un poco fanfarrones", ¿debo especificar que me refiero sólo a una parte de ellos? ¿a los que yo conozco? ¿a algunos de los que yo conozco? ¿a los más famosos? ¿a los más representativos? ¿A mí?
Hombreee...
Mira, yo de esa mujer no sabía casi nada, ya lo dije, sólo me sonaba. Tú a lo mejor la detestas con fundamento en lo que sabes de ella. Vale, nada que objetar. Pero yo quiero decirte francamente una cosa: Goebbels a lo mejor podría decir eso que ella dice, pero te aseguro que GOEBBELS NO HARÍA LO QUE ELLA HACE (si es verdad que lo hace; si me demuestras que es todo un montaje, me la envaino y me voy a buscar otra heroina para mis ensoñaciones humanísticas). Y a mí hay una cosa que me importa mucho más que la filología, la deconstrucción o el constructivismo: LA ACCIÓN.
Si lo que te desilusionó es mi insensibilidad deconstructiva, me justifico así, con lo que acabo de decir; si la causa de la desilusión es otra, explicítala y, si puedo, me explico o me defiendo y, si no, me disculpo. Pero si es por lo que dices que es, me quedo bastante perplejo.
La gente de izquierda que yo aprecio y trato, en la corta medida de mis luces y de mi voluntad, de imitar no es la que habla con precisión absoluta y procura evitar que su discurso no tenga ningún punto de parecido casual con uno de Goebbels: es la que se le juega y se sacrifica por los que están jodidos. Los que están tan jodidos como para que les importe un carajo la deconstrucción, Derrida, del Man y la madre que lo fundó, pues tienen que ver cómo se libran de morir de hambre o de morir a hostias de un marido fanático. Si esa tía hace,desde conviccines de derechos humanos y desde propósitos ilustrados, algo bueno y real por esa gente, como si es muda o como si canta lo de pajaritos. Francamente. Y si es una impostora que le den por el saco, no por el verbo.
Como tengamos que examinar de gramática y lógica, o de religión, a los que luchan por los derechos humanos y deslegitimar a los que suspendan, vamos jodidos.
Me lo he pasado bien este rato gracias a ti. Un saludo con todo el respeto y el afecto.

Garciamado dijo...

Me faltó un detalle: si lo que importa más es la acción, más que las proclamas o la militancia formal, admiro y defiendo exactamente lo mismo a los militantes de partidos de derecha que se la juegan y hacen algo por los que están jodidos. Igual que, siendo yo ateo confeso y convencido, me descubro ante los misioneros católicos o protestantes que se lo curran duro donde hay hambre, enfermedad y miseria. Prefiero un misionero conservador y honrado que un izquierdista de café y Ribera de Duero. Ahora bien, si me dan un izquierdista que curra en serio y por encima de las chorradas, y también los hay, miel sobre hijuelas.
Primero cambiemos el mundo y luego filosofemos. Una cosa así dijo Marx.

AnteTodoMuchaYaNoSéQué dijo...

Me reconforta ver que no soy el único que pierde la calma.
Y como he aprendido los más ilustres arribistas, voy a darle un poco de razón a cada interviniente y así doy una importante apariencia de razonabilidad, que nunca viene mal.
- Pro Amato ma non troppo: El emputecimiento general del discurso político ha llegado a un absurdo estratégico propio de una Comunidad de Vecinos: la suma cero TOTAL. Si es bueno para mí, es malo para ellos, y si es bueno para ellos, es malo para mí. El punto de partida en las relaciones con los países islámicos ya estaba emputecido, con la derecha radical clamando por un llavero hecho con los cojones del moro [los cinco enemigos de la derecha cañí son el moro, el (puto) gabacho, el sociata-cabrón-millonario, el vasco(ngado) y el catalán] y cierta izquierda defendiendo ciertos estándares de decencia y de razonabilidad internacional.
Pues bien, con los frentes inmóviles, la onda varía y la decencia de la causa cambia de bando: en cuanto la crítica al machismo requiere criticar al Islam, la derecha se encuentra, sin haber movido un pelo, con una causa justa de su lado: ¡es políticamente correcto patearle los huevos al moro!, gritan contentos como puta vieja con cadete. Les llegó lo que estaban necesitando PRINCIPIOS ÉTICOS MODERNOS, porque la se(-mal-)dicente "refundación liberal" de la extrema derecha no convencía ni a los más entregados. Y la tontuna de la izquierda oficial, tan inmóvil mentalmente como la derecha, pierde porque no sabe que la cuestión no era de bandos sino de causas. Parece que comienzan a coscarse dos o tres orgánicos. No desesperemos.
Y como los telediarios son un bien escaso, no hay que dar puntada sin hilo. Si le das un premio a una mujer, que no sea una luchadora contra el machismo española, porque han solido ser de izquierdas: que sea ésta digna mujer, que se caga en la izquierda. Y así ya lo tienes engarzado: ZP no sólo es un etarra (zETAp, dicen en la red), sino también un AlQaedo, porque esta mujer ataca a la izquierda. Tengo que dejar de leer L.D.
- Pro Amico: pero lo cierto es que con esto se genera un discurso tan sucio como el que yo tengo cuando me cabreo por estas páginas, que mezcla las líneas de pensamiento serio con la propaganda diaria. Este discurso emborronado de cotidianidad a veces lo sostiene también Garciamado. El salto del análisis de ideas al análisis del pesebre "partidario" (que dice el ignorante) es mortal. Si cabe imputar a la izquierda la tontería estratégica de ciertos líderes es que cabe imputar a la derecha el bigote de Aznar y la actual ofensiva periodística (de la que, asustado, se ha dado de baja el ABC en los editoriales de los días 12 y 14 de este mes: la hostia. Son consultables en abierto, en la parte inferior de la web, en "Editoriales". El más heavy, "Por la legitimidad del Estado"; el otro, "Los obispos tienen un problema").
Y ya puestos a hacer amigos, supongo que cabe preguntarse cuánto hay en la posición de Garciamado de tensión moral (dicitur culpabilidad) entre un "ser" de izquierdas y un individualismo no ya de principios, sino incluso procedimental.

Garciamado dijo...

Saludos Ante Todo. Un servidor anda muy perdido, a qué negarlo. Va entendiendo lo poco que entiende, con tendencia a que sea cada vez menos.
Una frase en el argumento de ATMC la suscribo al cien por cien, creo: la cuestión no es de bandos, sino de causas.
Fuera de eso, ya no sé. Parece que puedo o debo sentirme culpable o en tensa tensión por pretenderme al tiempo de izquierda e individualista. Yo toda la puñetera vida había creído que los colectivistas eran los fachorros y que hay un individualismo posible de derecha decente y un individualismo posible de izquierda decente. Pero se ve que estoy más pasao de moda que el escote de la María del Monte. Individualista me proclamo porque el los bienes básicos -vida, integridad física, salud, libertad, educación...- de cada uno de los individuos propiamente individuales me importan más que los destinos de todos los entes colectivos que ustedes me quieran traer a cuento: naciones, pueblos, razas, iglesias... En la izquierda me alineo, erróneamente, casi seguro, porque creo que es necesario un modelo de estado y de organización común que redistribuya bienes y oportunidades de tal manera que ningún individuo se vea privado, al menos en lo básico, de esos bienes mientras otros los tienen a porrillo y a discreción. Y no me siento culpable por querer esas cosas y quererlas así, hay que joderse. Me importa más el pájaro que la bandada, por lo que en nombre de los derechos de cada pájaro me declaro opuesto a cualquier dictadura o tiranía en nombre de los derechos de la bandada, y me da igual que la bandada se llame nación -como en la España de Pachu- Volk, raza aria o comunión de los santos. Sentado eso, que es la base de mi desvarío, ya en plan divertimiento juego con cualquiera, encantado, a las logomaquias, los ejercicios de ingenio y las retórica lustrosa. Pas de problem et merci beaucoup.
¿He dicho con esto algo que se oponga a lo que me vienen indicando Un Amigo y ATMC? Pues no lo sé muy bien. Es posible que estemos de acuerdo en todo lo esencial; o es posible que no. Y la culpa seguro que es mía por no expresarme con suficiente claridad y rigor.
Estoy de acuerdo con ATMC en que la derechona no premia a la chavala somalí por amor a su causa, la de la chavala, sino para utilizarla como proyectil contra la izquierda. Vale. Pero eso no le quita ni un ápice de mérito a lo que por la causa buena hace la mujer en cuestión. O tal vez sí y yo, cegado por el sol tropical, no lo veo.
¿Que el que lo hace mal soy yo al traer aquí a colación a esa mujer y el premio que le dio la derecha? Diablos, pero si lo hice precisamente para decir que qué tonta la izquierda por no dárselo ella, y que parece mentira que les importe más el nombre del partido de la señora que la causa por la que trabaja. Ah, pero si la cosa es al enemigo ni agua, vale.
Yo pretendía, en esto, que habláramos todo el rato de las mujeres oprimidas y vds. se empeñan en hablar de Aznar. Bueno, pues a la porra las mujeres oprimidas, vale.
Reconstruyamos el acuerdo mínimo con la mejor disposición de ánimo. Díganme que vds. no suscribirían, para nada, el siguiente razonamiento, que desgloso prolijamente:
(1) En el Islam la mayoría de las mujeres están seriamente discriminadas, y algunas seriamente oprimidas (Este es el axioma de partida; si me lo niegan, no tenemos más que hablar, olvídense del resto y pasen de mí en este tema).
(2) La derechona detesta el Islam
(3) Criticar al Islam es hacerle el juego a la derechona.
(4) Criticar la discriminación de la mujer en el Islam es criticar al Islam.
(5) Por tanto, criticar la discriminación de la mujer en el Islam es hacerle el juego a la derechona.
(6) En consecuencia, es mejor no criticar la discriminación de la mujer en el Islam.
(7) Si alguien de la derecha hace algo por mejorar la situación de la mujer en el Islam hay que rechazarlo, pues lo hace siempre con mala idea y pa peor.
(8) Así que la mujer en el Islam que se aguante.
Insisto, si vds. rechazan ese modo de pensar y esas conclusiones, estamos absolutamente de acuerdo en lo esencial y sólo discrepamos en lo accesorio.
Saludos muy cordiales.

AnteTodoMuchaCalma dijo...

Todavía intento reponerme de la (digámoslo claro) puñalada trapera que es invocar en viernes el escote de María del Monte (ya tengo el fin de semana jodido sólo de pensarlo). Y todo eso, después de lo que soltaron él y Mr. Iurisprudent sobre la Aguirre y la Botella (eso sí es dialéctica sucia).
Lo que digo es:
a) Los partidos de izquierda se han quedado fuera de juego: pensaban que eran bandas y no causas. Cambiaron las circunstancias, ellos siguieron en su bando (anti-anti-moro), con razón o sin ella. Ahora toca sin ella.
b) Los partidos de derecha han salido del fuera de juego sin mover un pelo : les ha llovido de fuera el regalo de una causa justa. Antes era: caña al puto moro. Ahora es: ¡por la libertad de expresión!
c) Creo que pretender deducir consecuencias en el plano ideológico de esto es como pretender deducir consecuencias de teoría de la comunicación de un lapo de Ronaldinho al césped durante un partido ante las cámaras de televisión. Es pesebre, no son ideas. Es la búsqueda de los 18 segundos que me tocarán en el Telediario.

AnteTodoMuchaCalma dijo...

Y sobre individualismo: ya le digo, haciendo amigos.
Déseme por allanado en todo lo que no esté en el debate europeo actual: que el Estado se justifica por la defensa de los derechos de la persona, no hay derechos de los territorios (aunque si la constitución habla de derechos históricos algo habrá que hacer con ello: la Constitución no innovó todo, ni tampoco derogó el Código de Comercio), etc.
Y ahora, voy a aburrirle un poco con la que le habrán aburrido veinte mil veces, pero como antes no fui yo, no me siento culpable.
¿Qué estoy autorizado a hacer (y, sobre todo, a quién le puedo cobrar) en la protección de esos derechos personales o en las estructuras establecidas para su protección?
¿Puedo intervenir de modo paternalista en mercados desequilibrados privando a la parte débil de la capacidad de disponer de todos los puntos del negocio? Los trabajadores no pueden renunciar a esto en la negociación con el patrón, ni se otorga validez a su renuncia a medidas de seguridad cuando suben a un tajo inseguro. Los inquilinos no pueden renunciar a la protección antiincendios ni pactar con el arrendador un contrato LAU estándar por menos de 5 años, se pongan como se pongan. ¿Está bien o no?
¿Está bien que en las relaciones entre dos sujetos que negocian (mi patrono y yo) medien sujetos colectivos que pueden imponerle a él ciertas cláusulas a las que a mí no me importaría renunciar?
¿Está bien que el Estado, cuando mi patrono me va a pagar, todos los meses se me lleve un poco porque no se fía de cómo lo voy a administrar en el futuro?
Y volvemos, volvemos, volvemos a las mujeres oprimidas, pero desde una de esas perspectivas que le gustan a usted desde hace tiempo (también se lo he leído: aplicadísimo que era yo): ¿Puede el Estado subvenir en el juego del mercado la maldad humana y dar incentivos de empleo público a aquél (a aquélla) que previsiblemente será más puteada en el mercado de trabajo privado?
Feliz día del Progenitor A a todos los que aparentemente lo somos.

Anónimo dijo...

Antetodomuchacalma, los futuros inquilinos y el arrendador si que pueden pactar un contrato estándar LAU por menos de 5 años. Supongo que habrá sido un lapsus ¿no?

Garciamado dijo...

Amigo ATMC. De su primer mensaje me allano sin esfuerzo ninguno a las partes a) y b). La c) no la entiendo del todo y no sé si me allano, pudiera ser que sí... Pero si quiere firmamos tablas y vamos preparando la próxima partida.
En cuanto a su comentario segundo, sobre individualismo, estoy absolutamente seguro de que ya sabe lo que voy a contestar: no creo en derechos colectivos en sentido fuerte (derechos de los que sean titulares las naciones, por ejemplo, o los sindicatos, en cuanto personas colectivas, entes con "vida" propia, derechos propios, suyos de ellos en cuanto representantes de un ser ideal con vida propia e intereses particulares distintos de los de sus miembros y superiors a ellos). Pero creo en la necesidad de defensa colectiva de los derechos de los más débiles en las relaciones sociales. Por eso los sindicatos son necesarios y por eso se justifica la autonomía colectiva como derecho fundamental. Pero el matiz diferenciador entre esta postura que yo defiendo y la de otros (creo que no la suya) está en un detalle que es esencial: los sindicatos, por seguir sólo con este ejemplo, se justifican como organización de defensa colectiva o conjunta (podríamos hablar de derechos conjuntos, tal vez) de los derechos de todos y cada uno de los trabajadores, no de míticos entes colectivos tales como "la clase obrera" o "el trabajador". De la misma manera que son totalmente necesarias, con los matices diferenciadores que usted quiera, las asociaciones de consumidores para defender conjuntamente los derechos de cada consumidor: usted, yo, aquel de allá; pero no para defender los derechos de un ente abastracto llamado "el consumidor" o la clase consumidora. En ese sentido soy individualista, y lo soy porque siempre que se han entificado los colectivos defensivos éstos, han acabado oprimiendo, en nombre del interés de ese ente personificado, a algunos o muchos de los individuos a los que tenían que defender. Y cuando digo oprimiendo quiero decir sacrificando en sus bienes e intereses más básicos. Deja el sindicato de estar al servidio de cada trabajador y pasa cada trabajador a ser un mero peón o célula de la clase obrera; y eso no. Y, por ejemplo, la prevalencia de la autonomía colectiva sobre la autonomía individual del trabajador es necesaria para que el convenio, como norma protectora, tenga sentido y razón de ser y para que el empresario individual no se aproveche de la posible situación de necesidad de un trabajador individual. Pero hasta ahí y nada más que eso. En resumen, derechos colectivos sí, pero al servidio de los derechos e intereses individuales, lo que lleva a un concepto puramente instrumental de esos llamados derechos colectivos y a su sumisión a los individuales.
¿Peca un progresista o incurre en contradicción o esquizofrenia -o debe sentir culpabilidad, por usar su expresión- si sostiene esto? Estoy convencido de que estaremos bastante de acuerdo, pero a lo mejor me engaño. Quizá me induce a pensar eso que yo le noto a su estilo un toque bastante individualista, como de alguien muy suyo que no se plegaría jamás en serio a que le planteara ni una puñetera limitación ninguna de esas entidades colectivas que aparentemente defiende. Pero dejémonos de juicios de intenciones, discúlpeme; y menos aún de juicios sobre el modo de ser de quien no sé quién es.

Un amigo dijo...

Estimado Juan Antonio,

Retomo esta interesante charla, que te agradezco en especial, tras unos días de otras ocupaciones que me vedaban una respuesta cumplida. Yo también me lo estoy pasando en grande con ella.

¡Ejem! Comprendo tu foga –y conste que la gozo, ¿si no, qué tipo de partida de ajedrez sería ésta?– a la hora de buscar contraejemplos. Pero en esta cita de lo que escribí sobre "el ejecutivo" permíteme que me defienda. [Inciso, y perdón por el malentendido, me refería al ejecutivo de G.W. Bush, que es el que está propalando la narrativa dudosa, y al que tachaba de probadamente mentiroso (cito sólo las tres pruebas más poderosas: no hay armas de destrucción masiva, no hay relación entre el asqueroso régimen de S. Hussein y la fantomática Al-Qaeda, no hay ninguna finalidad de implantación democrática en la intervención americana).]

Quisiera aclarar, porque algo se han mezclado las ideas, que no pienso que estemos discutiendo sobre palabras textuales de la interfecta, sino sobre la versión que hace el medio que reproduce esa noticia. Aunque tú concentres tu contraargumento sobre el primero de los marcadores que yo señalaba (el uso del nombre colectivo), te recuerdo que hay tres fácilmente identificables (sujeto, verbo y complemento) que casualmente remachan en el mismo sentido, por lo que me parece plausible hipotetizar que haya una intencionalidad -que no me agrada.

La defensa ante tu contraejemplo de aquello que escribí en el tercer mensaje de este filón es sencilla, empleando cuatro argumentos, dos literales y dos interpretativos: 1) escribí "el ejecutivo", que aún siendo nombre colectivo, ya está prudentemente restringido (como en los ejemplos que yo proponía, "los dirigentes"); es decir, me abstuve de hablar de "los americanos" o "los capitalistas" o incluso de "los neoconservadores", 2) incluí el doble matizador "probablemente" + "uno de los", 3) en dicho colectivo hay una unidad de responsabilidad perfectamente reconocida; lo que dice el jefe, sea verdad o mentira, lo asumen todos, salvo los que dimitan (circunstancia no teórica y perfectamente posible: recuérdese el ejemplo del malogrado Robin Cook, y otros/as, que dimitieron del ejecutivo de Blair para disociarse de sus igualmente gruesas mentiras) (y dicho sea esto último con sentimiento por la difícil situación ética de tu amigo, ése en el "otro" ejecutivo, si por casualidad no dimitió), 4) la intención obvia no es opositiva (ese ejecutivo contra el resto del mundo, ni contra el resto de los ejecutivos), sino descriptiva (sobre el amor a la verdad de ese ejecutivo, que quizás no sea radicalmente diferente del de muchos otros ejecutivos).

Viene esto último a cuento sobre el cómo valorar el uso de nombres colectivos; yo me suelo guiar en buena medida por la finalidad. Si se utiliza "los asturianos" (o los "jóvenes" que también citas) descriptivamente, entonces me parece una pequeña imprecisión coloquial, perfectamente aceptable. Pero si en cambio se utiliza "los asturianos" opositivamente, contraponiéndolo a los "no asturianos", ya sea para bien o para mal, entonces creo que se está deformando malintencionadamente la realidad. Las generalizaciones detrás de las que subyace una propuesta de división del mundo en montescos y capuletos suelen ser peligrosas para el intelecto y para la convivencia.
Por desgracia, hablar de "la derecha" o de "la izquierda" cae en este segundo caso, sobre todo cuando se formulan juicios absolutos.

Yo creo que estás en un error romántico, Juan Antonio, atribuyendo a la izquierda la exclusiva de la defensa de derechos. "Defender los derechos de mujeres seria y gravemente oprimidas", como citas, es de gente de bien, ya sea de derechas o de izquierdas.
Me parece muy sano que no te sientas aludido por el juicio que se comentaba; yo tampoco. Pero creo que la discusión no va por ahí; en mi opinión, la finalidad de dicha frase no es tanto chinchar al individuo de izquierdas, cuanto condicionar al público en general, e ir creando tendencias. No es una proposición analítica, Juan Antonio, de lo contrario no estaríamos aquí a discutirlo, que discurra sobre hechos; es un eslógan para mover –súbdolamente, si yo estuviera en lo cierto– corazones.

En cuanto al deconstruirme. Algo pruebo, y muchas gracias por la exhortación; los amigos, qué duda cabe, sirven mucho para ello, ya que de nuestras propias caídas de tono rara vez nos damos cuenta. Pero aún desde esa subjetividad te puedo afirmar tranquilísimamente que nunca he dicho lo que comentas dando una noticia. Como casualmente hace el ejemplito de marras. Lo he dicho, en cambio, haciendo comentarios de opinión, y lo seguiré diciendo, en aras de la coloquialidad que sabiamente invocas, intentando ser prudente y matizando. La diferencia entre ambos contextos es de peso.

Añadiré sólo que la deconstrucción textual, desde mi punto de vista, es sólo un nombre contemporáneo (y creo que afortunado) para un instrumento analítico que tiene unos dos mil quinientos años mal contados. Su uso no implica, ni mucho menos, abrazar ninguna corriente filosófica moderna.

Finalmente, ante tu pregunta explícita, que es imprescindible responder. Lo que me desilusiona es que arremetas –con obvia buena voluntad– contra un trapo colorado. Hay sustancia –compleja– en este tinglado, y valdría la pena hablar de ella. Voy a intentar hacerlo por separado -en la línea de antetodomuchacalma, quien ha aportado informaciones y pensamientos interesantes- y con el objetivo explícito de hablar de la acción, prioridad tuya que comparto. Y de esta chica somalo-neerlandesa que tú trajiste a colación, de quien respeto mucho la dolorosa historia personal (traumatizante para cualquiera, imagina), y el indudable valor que está mostrando, pero que considero simplista, confusa razonadora, desinformada, y carente de una línea sólida y concreta.

Cordiales saludos,

Un amigo dijo...

Juan Antonio,

Como te he prometido, pongo manos a la sustancia. No pretendo agotar el argumento, sino sólo que se intercambien opiniones. Espero aguijonearte, y aguijonearos, lo suficiente.

Voy a hablar de los antecedentes del percibido como “problema islámico”, y de lo que a mi me parece su núcleo portante, tras lo cual te propondré unas modestas tesis finales. Y dedicaré dos breves codas analíticas, una a la “alianza de las civilizaciones”, y otra a la señora Ayaan Hirsi Ali.

1. Los antecedentes principales que yo veo son dos: uno de gran duración, el colonialismo -directo o indirecto-, y otro muy reciente, los crímenes del 11 de septiembre de 2001, y los subsiguientes ataques a Afganistán e Irak.
Los veo relacionados porque el segundo grupo de hechos ha congelado y aplazado sin fecha incluso la imperfecta elaboración crítica del primero.
Concretamente, del 11/9/2001 y de su interpretación neoconservadora ha nacido la narrativa de conflicto, de “choque de civilizaciones”, que arguye que sobre nuestro mundo planea una amenaza especial que merece ser entrecomillada como “problema islámico”. Esa narrativa se puede aceptar acríticamente –es una posible elección, con su responsabilidad aneja– o se puede rechazar. Creo que los posicionamientos políticos en torno a la guerra han sido fundamentalmente, de rechazo o de aceptación de dicha narrativa. Quien la cree, normalmente encuentra justificado los ataques a, e invasiones de, Afganistán e Irak, … y los que estén por venir.

Que yo opte por redimensionar lo que se propala fideísticamente como verdad revelada, llamándolo “narrativa”, habla a las claras de donde me posiciono. Hasta que me suministren nuevos datos. Pero ello no quiere decir que no reconozca que en Europa existen signos específicos de malestar con la inmigración –con toda– y no se sepa qué hacer con ella.

2. Paso al núcleo portante de la cuestión. Yo le veo tres vertientes:

2.1 Económica: la leeré en cuatro imágenes, dos referidas a “ellos” y dos a “nosotros”.

a) la situación de los pueblos islámicos es desastrosa. La franja que va del Magreb/África Subsahariana hasta Indonesia, donde se concentran los 1.200 millones de personas en culturas/naciones demarcado carácter islámico, está en una situación de pena (excluyendo las élites, generalmente corruptas hasta la médula).

b) La situación de los inmigrantes en nuestros países es a menudo subproletaria; han sido traídos, por lo general, para desempeñar ocupaciones de baja cualificación y remuneración.

c) Nuestras economías son totalmente dependientes del petróleo, lo cual quiere decir que estamos estructuralmente inyectando recursos a las élites corruptas, o extremistas, o ambas cosas (valgan como ejemplo los wahabistas mantenidos por la casa de Saud).

d) Nuestras economías son igualmente dependientes de la existencia de mano de obra abundante y barata, a pesar de nuestra pretendida condición postindustrial. Parece que dentro de poco ocurrirá igual con nuestros sistemas de previsión social, que requieren una expansión de la base de los muchocotizantes y pocopercibientes.

2.2 Política: también la leeré en cuatro imágenes, dos referidas a “ellos” y dos a “nosotros”.

a) Ni sociedad civil, ni democracia. La situación de la sociedad civil en los pueblos islámicos es igualmente desastrosa. Gobernados por minorías corruptas (toleradas y sostenidas por Occidente), están estructuralmente privados de democracia. Es más, cuando se escapa al control generalizado un ejemplo de democracia desagradable, Occidente se apresura a bendecir el correspondiente golpe de estado (Argelia), la correspondiente intervención militar cuasigolpista (Turquía) o se niega a reconocer el gobierno resultante (Palestina, Hamás).

b) Centralidad de la religión. Como resultado de esta inexistencia de la sociedad civil, la religión cobra una importancia extraordinaria. Provee de sentido de identidad (es humano buscar algo de lo que estar orgulloso). Sustituye al ineficiente y corrupto estado creando redes de protección social (Hermanos islámicos, Hamás). Protege a los sectores más débiles: niños, enfermos, ancianos, mujeres (sí, he dicho “protege”). En el caso de las mujeres, les reconoce una dignidad parcial y menoscabada, de la que es fácil hacer críticas desde una cómoda butaca europea, pero que vale más, para ellas, que no la indignidad total en la que viven, económica y política. Y las mujeres lo reconocen políticamente: Hamás ha ganado las elecciones en Palestina gracias al voto femenino, simplemente porque Hamás les ha dado, demostrablemente, lo que nadie les había dado nunca.

c) Crisis/incompletitud de nuestros proyectos políticos. Nuestra situación política, siendo mejor, dista de ser brillante. Hay crisis de participación democrática en todos nuestros países, corrupción relativamente “blanda” pero enormemente enquistada (y lo que es peor, aceptada; es prueba que la mayor parte de las críticas a la corrupción son críticas de parte), y un creciente desencanto ciudadano, que percibe que los partidos políticos viven de espaldas al pueblo llano. El estado de derecho es más un proyecto –realizado parcialmente– que no un hecho consolidado.

d) Ambigüedad del lugar social que asignamos a la religión. Nuestra situación religiosa tampoco es brillante, dicho sea desde el punto de vista de la sociología de la religión. Por una parte, el entibiamiento ha proseguido de manera tal que para grandes sectores de la población la “pertenencia” (por así decir) a las religiones locales se ha vuelto puramente nominal, bautizos bodas y funerales, con que se han perdido las ventajas cohesivas e identitarias de la religión. Por otra, el embarrancamiento (aceptado, como la corrupción) del proyecto de estado laico hace que las iglesias de histórico arraigo local sigan jugando, y sin contemplaciones el juego del poder (véanse presencias de ciertas organizaciones en gobiernos recientes, concordatos, acuerdos económicos, copes y manifestaciones episcopales); tanto es así que la más difundida por nuestros pagos exige –y obtiene– un doble reconocimiento, como confesión y como estado soberano. Dos de las consecuencias más claras son, x) que no hay verdadera libertad religiosa (posible sólo en un estado laico, por definición), y) que se crean agravios comparativos a los cuales no es posible, ni lo será mientras subsista la situación, dar respuesta lógica.

2.3 Cultural. Aquí aportaré sólo un par de pinceladas del debate por nuestras latitudes, porque por desgracia, para poderse permitir el lujo de disquisir sobre culturalidades, hay que disponer previamente de una sociedad civil. Incluso los análisis culturales islamistas (por ejemplo, Tariq Said Ramadán) tienen lugar en y desde Europa. Señalaría dos cuestiones centrales:

a) Dilución de nuestro proyecto cultural (patraña del “fin de la historia”). Lo único que cuenta es “crecer”, “consumir”, “producir”, y ser tós güenos. Triunfo ideológico de las tesis anglosajonas (en versión “radical”: la sociedad no existe; en versión “moderada”: la Unión Europea debe ser una zona de libre intercambio de productos y servicios).

b) Ambigüedad intrínseca (probablemente buscada) del término “cultura”, que produce una confusión permanente sobre lo que sea una cultura, y sobre qué tipo de reconocimiento merezca. Se fluctúa entre dos posiciones especulares: la xenofobia tribalista (sólo vale lo mío) y el pasoculturalismo (renuncio a hacer valoraciones, porque tanto tengo el chiringuito montado, qué más me da).

3. Llego a mis tesis. Bueno, pues se leen entre líneas en el análisis que he hecho, pero las voy a explicitar de cualquier manera.
Mi doble tesis central propone, nótese que no reactivamente sino analíticamente, invertir los dogmas centrales de la narrativa:

a) negando la especificidad del “problema islámico”; alego que el diagnóstico del malestar que sentimos/sienten apunta a causas generales, que están jodiendo muchas dimensiones de nuestra vida,

b) negando que sea cuestión de malos (obviamente “ellos”) vs. buenos (obviamente “nosotros”); toda la especie humana tiene tarea para resolver este malestar, pero la lista de las tareas “nuestras” es bastante más nutrida.

¿Qué acciones urgen tras el análisis? Pues muchas e interrelacionadas; las enumero de carrerilla, siguiendo el mismo esquema.

1. Relativas a los antecedentes
a) Reanudar la elaboración crítica del colonialismo, y examinar cuáles son nuestras responsabilidades. Dentro de este punto el tema más candente es el conflicto entre Israel y vecinos.
b) Recuperar independencia ante los EE.UU. y sus imposiciones de narrativas y conquistas, reforzando organizaciones internacionales, y dando centralidad al diálogo.

2.1 Relativas al núcleo económico
c) Crear mecanismos de devolución (que no vayan a la cuenta de Arafat, por poner un ejemplo), para cambiar sustancialmente la situación en los países pobres. No sólo se trata de dar dinero sino formación.
d) Interrumpir la creación de empleo basura para inmigrantes.
e) Combatir decididamente nuestra dependencia del petróleo, y repensar nuestros sistemas oferta/demanda de energía.
f) Asumir y distribuir socialmente los costes de todo lo anterior.

2.2 Relativas al núcleo político
g) Suspender definitivamente el reconocimiento de legitimidad a las élites corruptas, y retirarle todo apoyo, especialmente militar.
h) Apoyar sinceramente los desarrollos democráticos y de la sociedad civil que surjan en los países islámicos. Con los desarrollos no democráticos que surjan, mantener el diálogo diplomático.
i) Retomar y completar en nuestras sociedades el proyecto político del estado de derecho.
j) Completar la laicización de nuestros estados.
k) Explicar a la ciudadanía y lograr que asuma responsabilidad ante todo lo anterior.

2.3 Relativas al núcleo cultural
l) Redefinir un proyecto cultural propio que decida entre si se quiere la paz o la guerra, la recuperación ambiental o la continuación del daño, el decrecimiento y la redistribución, o el crecimiento (por definición insostenible). Aplicarlo.
m) Llamar al pan pan y al vino vino. En el caso en que el proyecto l) elija la paz, recuperar el multiculturalismo allí para donde fue concebido: como modesto instrumento para la paz inevitablemente subordinado al proyecto de estado de derecho (colectivo) y de derechos (individuales); de lo contrario, abstenerse de seguir proponiendo caricaturas soeces del mismo.

Añadiría a estas acciones de naturaleza colectiva todavía un grupo de acciones
n) Individuales. En nuestra esfera cotidiana, intentar reconocer las conexiones de la misma con los principios colectivos, y mojarnos. No desdeñar ninguna acción por insignificante que sea.

Concluyo aquí, sabiendo que ha salido demasiado largo. Si alguien lo cree utópico e imposible, bienvenido al club de los pesimistas teóricos. Intentemos ser por lo menos optimistas prácticos, que dijera Horckheimer.
Si alguien cree en cambio que bastan la mano dura, restregarle en el hocico las caricaturas de Mahoma, y meterles por el culo los misiles Tomahawk, mi más embarazado –y firme– rechazo a la invitación de adherir a ese tipo de club.

Y las codas analíticas prometidas.

Coda Alpha) Sobre la alianza de civilizaciones. Por simple comparación con la lista que enumero arriba se deduce que le asigno bajo valor. Pero he de ser claro: bajo valor, de signo positivo. Por lo menos, tiene el mérito de haber contestado la narrativa neoconservadora, sobre la que se sustenta el vacío analítico que nos arrastra. De decir “ojo, que por ahí no van los tiros; qué choque ni qué cojones”. A lo mejor un día le siguen añadiendo contenidos, que le servirían como agua de mayo. Quiero decir, con todo el respeto a todos, que me parece mucho más valiosa y mucho más seria que las críticas de salón que ni siquiera se preocupan por examinar la narrativa. Y hablo entre otros de ti, querido Juan Antonio. Porque a esas críticas les asigno valores negativos.

Coda Beta) Sobre la señora Ayaan Hirsi Ali. Ni ha olido lo de la narrativa; es más, la abraza explícitamente. En el campo de las acciones concretas, confusa y desordenada. Algunas positivas, desde mi punto de vista. Por ejemplo, aboga por la laicización del estado (j), y por la subordinación de especificidades culturales a las exigencias del estado de derecho (i/m). Otras, a mi modo de ver, negativas. En efecto, esta señora, que podría haber escogido el camino del activismo, ha escogido libremente el de la política de partidos. Es parlamentario del Partido Liberal Holandés, VVD. Siéndolo, me parece legítimo juzgarla por las acciones de este Partido. Como no deseo entrar en la dialéctica huera de “derechas” e “izquierdas”, sugiero a los interesados que se informen sobre las mismas, y que vayan punteando la lista que he redactado. Encontrarán la justificación (subjetiva, y quizás equivocada) de por qué lo considero un exponente de una política de guerra, de dependencia energética, de neocolonialismo. De muerte.

Saludos cordiales a todos,

AnteTodoMuchaCalma dijo...

Cáspita y carape...
Sobre lo del lapo de Ronaldinho: No creo que quepa hablar de la posición de La Izquierda Ante La Libertad De Expresión tras los escarceos torpestratégicos de IU o PSOE en esto. Me parece excesivo deducir consecuencias del sucio juego cotidiano de los partidos en busca de sus 15 segs. de Telediario (hoy firmo con Erdogan, mañana el otro dice que el Islam es específicamente antidemocrático, frente al cristianismo, luego el otro bestia dice que Mohammed VI bombardeó Madrid) y obtener conclusiones acerca del "ser" ideológico de la izquierda o la derecha es ir demasiado lejos. No son propuestas de ordenación ni gestión estatal: son Marketing barato, son la nata superficial y rancia de la democracia.

AnteTodoMuchaCalma dijo...

Cáspita y Carape II:
Principios: dejando religiones y patrias aparte (por abarcar un frente razonablemente pequeño), en el debate occidental apenas nadie sostiene razonablemente una justificación absoluta no ya del Estado, sino de los sindicatos, los partidos políticos o la situación específicamente protegida de ciertas partes contractuales como trabajadores o arrendatarios. Modestamente debo decir que hablar de "el trabajador" o "la clase obrera", sin más, no me parece más inadecuado que hablar de "los derechos de la persona", "los derechos del ciudadano" y "la posición de España". De ahí a las justificaciones absolutas aún va un trecho como para dormir en el camino.
Lo del individualismo: teniendo en cuenta su posición previa favorable al individualismo, supongo que debo agradecerle que me lo impute. Lo que pasa es (mea culpa) que tampoco lo entiendo muy bien. Si resulta que estamos de acuerdo en el punto de partida y en el necesario funcionamiento de ciertas estructuras tuitivas de (derechos individuales de) trabajadores, inquilinos, consumidores, etc., no sé de dónde deduce usted que yo soy un errado ontologista que "ve" cualidades ontológicas propias de sindicatos o "inquilinatos". Mi pequeña aportación era que la posición que usted sostiene no puede ser llamada hoy (again: siempre excluyendo temas de patrias y religiones) "individualismo", ya que es la absolutamente mayoritaria (justificación instrumental de las restricciones a la libertad de los interactuantes, legitimada por la protección, mediata o inmediata, de DDFF). No hay en estos momentos en el debate una posición teórica que sostenga que los sindicatos son sujetos no ya de acciones, sino incluso de derechos, ostentados para su propio beneficio.
En mi modesta opinión, el verdadero debate actual entre individualistas y no individualistas está en qué recursos de los individuos puedo afectar para la tutela de otros individuos (Debate sobre el "si" del Estado Social), y qué métodos puedo seguir para determinar a los beneficiarios y la cuantía en la que lo son (debate sobre el "cómo" o sobre la llamada "tercera vía"). Es cierto que en relación con etnias, naciones y Dioses hay otro tipo de debates, pero -aparte de lo más o menos apasionante del debate teórico- su relevancia práctica es notablemente menor.

Ah: a mí no me restringen esas limitaciones que se establecen para proteger a "la parte débil": yo suelo ser su beneficiario, precisamente la parte débil (perdón: "uno de esos individuos que ocupan la parte débil en un contrato" ;) ). Por ahora, las pocas veces que son efectivas, me vienen bien. Pero bueno: trabajo en la Universidad...
Me alegro de haber hablado de individuo a individuo :-D
Un abrazo,
ATMC